domingo, 13 de junio de 2010

La fortaleza espiritual



La fortaleza espiritual es necesaria para crecer espiritualmente y ayudar a que los demás crezcan también.

Esta fortaleza conforma nuestro carácter y nos permite disciplinar la mente.

Una mente disciplinada es una mente pacífica y feliz.

Una mente fuerte nunca se perturba ni se altera.

La fortaleza de nuestro ser, se nutre de la experiencia del silencio, de la conexiónl con la fuente eterna de luz y de paz y a nivel práctico de una actitud honesta y sincera ante la vida y los demás.

Las bendiciones de los demás son otra fuente de fortaleza para el ser.

Recibimos bendiciones de aquellos a quienes hemos servido, y una buena forma de servir a los demás es compartir esta clase de fortaleza interna.

Aquellos que han incorporado estas virtudes divinas en su comportamiento y actividades diarios, son los que pueden dar fortaleza a los demás.

Compartir esta riqueza y sabiduría es dar un regalo invalorable.

Podemos evaluar nuestro nivel de fortaleza espiritual, observando la calidad de nuestras respuestas en las situaciones y en las relaciones con los demás.

El que es fuerte da, el débil tiene expectativas.

El que es fuerte cambia y transforma, el débil se queja.

El que es fuerte sabe perdonar, el débil guarda resentimiento.

El que es fuerte crea, el débil duda.

El que es fuerte fluye, el débil mide y calcula.

El que es fuerte permite, el débil pone límites.

El que es fuerte puede doblarse, el débil se rompe.

El fuerte calma y tranquiliza, el que es débil clama y se agita.

Ciao.