domingo, 21 de noviembre de 2010

20 noviembre: Día Internacional de los Derechos del Niño


“Si queremos conseguir un cambio en la vida de los niños y niñas, y tener la oportunidad de alcanzar objetivos sociales y económicos para toda la comunidad mundial, tenemos que convertir en nuestra prioridad los derechos de la población infantil marginada y olvidada.
Los derechos a la educación, los cuidados de salud y un entorno seguro y tranquilo para prosperar nunca deben ser teóricos sino que tienen que ser una realidad para toda la infancia.” Carol Bellamy, directora ejecutiva de UNICEF (1995-2005).

Una generación de jóvenes de todo el mundo puede decir que ha nacido y vivido siempre en un mundo donde sus derechos son reconocidos oficialmente.
Aprobada en 1989 y ratificada por todos los países con excepción de dos, la Convención sobre los Derechos del Niño es el tratado internacional de derechos humanos con mayor aceptación en la historia.
Describe los derechos humanos básicos que tienen los niños y las niñas en cualquier parte: El derecho a sobrevivir, el derecho al pleno desarrollo; a la protección contra el peligro, el abuso y la explotación; y a participar plenamente en la vida familiar, cultural y social.

Todos nacemos con derechos humanos, un principio que está del todo claro en la Convención sobre los Derechos del Niño.
Los derechos humanos no son una dádiva que una persona rica ofrece a una persona pobre; tampoco son propiedad de unos pocos escogidos que se los otorgan a otros como un favor o un donativo. Corresponden por igual a todos y cada uno de nosotros.
Los niños que viven en los países en desarrollo tienen los mismos derechos que los niños de los países ricos.
Y los derechos humanos se aplican a todos los grupos de edad; no comienzan de forma mágica durante el paso de la adolescencia a la edad adulta ni cuando el mandato de la Convención termina de aplicarse debido a que el niño ha cumplido 18 años.

El día 20 de noviembre ha quedado institucionalizado como Día Internacional
de los Derechos del Niño, o Día Universal de la Infancia.
Es una fecha que nos hace recordar que un niño no es solamente un ser frágil que necesita que se le proteja, sino también una persona que tiene el derecho a ser educado, cuidado y protegido dondequiera que haya nacido.

Es más, un niño es una persona que tiene el derecho a divertirse, a aprender y a expresarse.
Todos los niños tienen el derecho de ir a la escuela, a recibir cuidados médicos, y a alimentarse para garantizar su desarrollo en todos los aspectos.

Derecho de los niños:

"Convenir" significa que se está de acuerdo acerca de algo y tomar una responsabilidad ante lo que se "conviene".
La Convención de los Derechos del Niño es un conjunto de normas acordadas que deben respetar todos los países que la firmaron y ratificaron.

Adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989, los artículos de esta Convención proponen nuevos aportes a los contenidos en la Declaración de los Derechos del Niño de 1959, y fundamentalmente avanza en el aspecto jurídico, al hacer a los Estados firmantes "jurídicamente" responsables de su cumplimiento.

Todos tenemos que crecer:

Este lema de la Comunidad de Madrid pretende provocar: Por un lado, una reflexión en el adulto para que perciba que tiene algo que cambiar en su forma de ser o comportarse; y por otro lado, se expone la posición crítica de la infancia para que no dé por "normales o buenos" ciertos comportamientos sociales.
En otras palabras pretende hacer patente que, para que los niños puedan crecer bien, los mayores tienen algo que hacer, tienen que cambiar...¡También tienen que crecer!

"Todos tenemos que crecer" propone lemas básicos como:

- Implicar a todos, infancia, adolescencia, juventud, adultos y mayores en este compromiso y acontecimientos.

- Extender esta conciencia al mayor número posible de personas en la sociedad.

- Compartir la filosofía del lema y exigir más cumplimiento de la Convención.

- Hacer manifiesto que todos estamos en un necesario y permanente proceso de cambio, crecimiento y maduración personal y social.

- Dejar claro que siempre se necesita cambiar algo, que debemos buscar siempre el crecimiento y rehacer planteamientos de forma permanente.

- Provocar la reflexión en el mundo infantil y en el adulto, pero desde los ojos de las niñas y de los niños sobre situaciones o prejuicios que no son acordes con los Derechos Infantiles ni con los Derechos Humanos.

Ciao.