jueves, 27 de abril de 2017

Es hora de decidir



Cuando Dios te pide algo, toca decidir. Y muchas veces no es fácil, porque sucede como cuando alguien encuentra un tesoro muy valioso: Por una parte está deseando rescatarlo, acapararlo y mantenerlo en secreto, pero por otra nota que le gustaría librarse de él porque le encierra y le domina. Pues San Ignacio nos enseña igualmente que, cuando Dios nos pide, podemos reaccionar de varias formas distintas.
En primer lugar está quien mucho dice pero poco hace: "Yo querria, me gustaría...”; pero al final se queda con sus seguridades.
El segundo es aquel que se trae a Dios a su propio terreno, acomodándolo a su beneficio, y así se dice en su interior: "Dios está conmigo y yo estoy tranquilo".
En último lugar está quien se muestra dispuesto a amoldarlo todo –seguridades, beneficios, apegos, hábitos, decisiones, proyectos– solo para hacer lo que Dios quiera.
Es éste “tercer binario” el que se nos anima a desear y pedir en los Ejercicios Espirituales [149], pues es ésta la manera de irnos haciendo cada vez más libres para amar.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

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