Si quieres, puedes hacerme sentir querido.
Si quieres, puedes incendiarme por dentro con pasión y evangelio.
Si quieres, puedes abrir la puerta de mis jaulas de oro y empujarme hasta que salga a la intemperie, turbulenta e impredecible.
Si quieres, puedes convertir mi mirada en esperanza y mi paso en vuelo.
La pregunta es si yo quiero.
Si no elijo la isla, el hielo, la celda, la niebla o el suelo, por miedo a tomarte en serio.
Tú sí que quieres.
José María R. Olaizola, SJ
Ciao.






