jueves, 15 de enero de 2026

Nuevos Apóstoles

Nuevos Apóstoles...

Ahí estamos los apóstoles de hoy, llamados a seguir anunciando su Voz. En el siglo XXI. En un mundo amplio. Millones de personas necesitan escuchar con oídos nuevos la palabra de Jesús. Y ahí sigue el Señor, llamando a que nuevos apóstoles tomen el relevo y sigan comunicando una buena noticia. Con creatividad e ilusión, con iniciativa y riesgo, con valentía y audacia. Pablo cumplió su misión. Pero hoy sigue habiendo muchos Pablos en nuestro mundo. Muchos testigos, que no podemos callar. Porque si dejamos de hablar, ¿Quién anunciará la palabra? ¿Quién proclamará la verdad? ¿Quién cantará un amor infinito y generoso? ¿Quién exigirá la justicia y la misericordia? Tú, y tantos. Apóstoles de hoy, llamados a gritar la buena noticia de siempre.

Rezando voy

Ciao.

 

miércoles, 14 de enero de 2026

Primeros 13 compases del año


 Comenzó un año y, con él, ese instante silencioso en el que todo parecía posible otra vez. No porque ignoremos lo vivido, sino precisamente porque lo hemos atravesado. Empezar no es olvidar: es elegir. Elegir fe cuando el ruido empuja al cinismo, esperanza cuando el cansancio invita a bajar los brazos, ilusión cuando lo fácil sería conformarse.

La fe no es ingenuidad; es una forma de valentía. Es creer que las ideas —cuando nacen del cuidado, de la justicia, del deseo sincero de convivir— no solo no pueden detenerse, sino que tampoco deben separarnos. Porque las ideas verdaderas no levantan muros: Abren caminos. Y cuando se comparten, se vuelven más fuertes que cualquier frontera artificial.

Vivimos tiempos donde abundan los agoreros de la división, los discursos inflados de ego que prometen certezas a cambio de fragmentarnos. Se creen dioses y no saben el daño que pueden llegar hacer. Pero frente a ese ruido, hay una convicción más honda: La sociedad puede ir por otro lado. Puede elegir el encuentro en lugar de la sospecha, la cooperación en lugar de la competencia permanente, el nosotros frente al yo ensimismado, el darnos la mano frente a discurso de odio y trasnochados.

La esperanza no es esperar sentado. Es moverse con sentido, incluso sin garantías. Es confiar en que cada gesto —por pequeño que parezca— suma a un clima distinto, más humano. Y la ilusión no es un lujo infantil: Es el motor que nos empuja a imaginar futuros mejores y, sobre todo, a trabajar para hacerlos posibles.

Que este inicio de año nos encuentre así: firmes en las ideas, abiertos en el corazón, y convencidos de que, aun en medio de la incertidumbre, siempre existe la posibilidad de elegir un camino común. Porque cuando la fe se vuelve colectiva, la esperanza deja de ser un deseo y empieza a parecerse a un proyecto compartido.

Una pena que, algunos, quieran que el viejo año se siga prolongando en formas, verbo y actitudes. Nosotros, eso sí, a lo nuestro. Por otro lado.

Javier Leoz Ventura

Ciao.

martes, 13 de enero de 2026

«Alégrate conmigo»


«Alégrate conmigo», dice el amigo.
No se reserva, cicatero, sus noticias.
No escatima.
No esconde, celoso, sus motivos de júbilo, para brindar a solas, inalcanzable, hierático, encerrado en un fortín interior.
Y tú te alegras.
Disfrutas sus fiestas, que se hacen tuyas.
Celebras su dicha, bailas por dentro con esa música que comparte.
Sonríes, abrazas, aplaudes, cantas.
Porque el amor comparte los días y las noches, las risas y el drama.
José María R. Olaizola, SJ
Ciao.



 

lunes, 12 de enero de 2026

El inexorable paso del tiempo

El inexorable paso del tiempo, cada uno tiene su hora de nacer y de irse de aquí, lo único que nos llevaremos en la mochila, son los buenos momentos, las superaciones, lo positivo, lo demás se queda de lastre... La fe, la ilusión, la esperanza, etc., son nuestros únicos aliados en esta vida, sin ellos estamos perdidos, la vida es maravillosa, cuando caminas a su lado..... Lo demás es puro fango.

Ciao.

 

domingo, 11 de enero de 2026

Tu programa y el mío

Me has ungido, Señor, para amar y servir, para cantar tu Palabra, para devolver la esperanza, para sembrar mi vida, para vivir en tu Espíritu.

Me has enviado a coser heridas, a caminar con tu pueblo en el gozo y el llanto, a dejarme transformar por tu modo de amar, a repartirme en humildad a todos, a liberar cautiverios y abatimientos.

A veces ando atolondrado y estresado, envuelto en mil tareas religiosas y entretenimientos pastorales que me despistan y distraen del centro de tu buena noticia.

Me asusta tu desafío: Hacerme presente en las intemperies de los que sufren descarte y abandono.

Prefiero seguir mi programa al tuyo.

Prefiero lo seguro y conocido a correr riesgos.

Podrías plantearme salir de mi rutina plácida.

Podrías desmontar mis planes y tren de vida.

Podrías pedirme partir del lugar de falsa paz

en que vivo instalado y me he ido construyendo.

Podrías pedirme que dejara de controlarlo todo y saltar en tus brazos sin más red que la fe.

Tú me lanzas a ser continuador de tu misión: anunciar la buena noticia a los pobres, soltar los candados de los cautivos, compartir tu luz entre las cegueras de este mundo, libertar a los oprimidos de grilletes de exclusión, gritar con fuerza y júbilo desmedido que contigo hay esperanza para todos.

Este es tu proyecto de vida y acción, con tus prioridades y sueños para quienes te sigan.

Que no me deje seducir por otros proyectos, que disfrazan justificaciones, coartadas y excusas para eludir comprometerme hasta el fondo.

Cuenta conmigo, Señor. Envíame. Deseo hacer carne en mí tu misma misión, aunque no esté de moda ni se hable casi de tu opción preferencial por los pobres.

Fermín Negre

Ciao.

 

sábado, 10 de enero de 2026

¿Y los regalos?

Cuando los Reyes Magos se marchan y el ruido del papel roto se apaga, queda una pregunta suspendida en el aire:

¿Con qué regalos nos hemos quedado de verdad?

Algunos fueron efímeros. Brillaron un instante, arrancaron una sonrisa, y luego encontraron su lugar en un cajón o en el olvido. Cumplieron su misión: Recordarnos la ilusión del momento, la magia breve de lo nuevo.

Otros fueron materiales, útiles, deseados, necesarios. Nos acompañan en la rutina y hacen más cómodo el camino. No son menos valiosos por ser tangibles; también hablan de cuidado, de atención, de alguien que pensó en nosotros.

Pero están los regalos que no hacen ruido: Los espirituales.

Una mirada cómplice, un abrazo largo, una mesa compartida sin prisas, la risa que se escapa sin pedir permiso. Esos no se envuelven, pero permanecen. No ocupan espacio, pero llenan.

Quizá los Reyes no vienen solo cargados de cosas, sino de recordatorios: que lo superficial se desvanece, que lo auténtico se queda, y que el verdadero regalo es aquello que, aun cuando pasa el tiempo, sigue latiendo dentro.

Tal vez el oro, el incienso y la mirra hoy se llaman presencia, gratitud y amor. Y esos, por suerte, no caducan.

Javier Leoz Ventura

Ciao.

 

viernes, 9 de enero de 2026

¿Qué son los Ciclos Litúrgicos?

El Ciclo Litúrgico, también llamado Año Litúrgico, es el calendario anual de la Iglesia Católica que organiza las celebraciones y lecturas bíblicas en tiempos (Adviento, Navidad, Tiempo Ordinario, Cuaresma, Pascua, Pentecostés) para vivir los misterios de la vida de Cristo, comenzando en Adviento y culminando en la fiesta de Cristo Rey, con ciclos A, B, C para las lecturas dominicales, buscando nutrir la fe de los fieles.  
Componentes Principales del Año Litúrgico:
Adviento: Tiempo de preparación y espera de la Navidad (4 semanas).
Navidad: Celebración del nacimiento de Jesús y su manifestación (Epifanía).
Tiempo Ordinario: Periodo más largo, entre Navidad y Cuaresma, y entre Pascua y Adviento, centrado en las enseñanzas de Jesús.
Cuaresma: Tiempo de penitencia y preparación para la Pascua (40 días).
Semana Santa: Culminación de la Cuaresma, con el Triduo Pascual (Jueves, Viernes, Sábado Santo).
Pascua: Tiempo de celebración de la Resurrección de Cristo, que culmina en Pentecostés (Venida del Espíritu Santo).
Tiempo Ordinario (II): Continúa hasta el final del año litúrgico con la fiesta de Cristo Rey.
Los Ciclos de Lecturas (A, B, C):
Para asegurar una mayor variedad de la Palabra de Dios, la Iglesia organiza las lecturas dominicales en un esquema trienal: Ciclo A (Evangelio de San Mateo), Ciclo B (Evangelio de San Marcos) y Ciclo C (Evangelio de San Lucas).
Objetivo:
Permitir a los fieles vivir y asimilar las etapas de la vida de Jesús, creando unidad en la celebración de la fe a nivel mundial.
Ciao.