martes, 22 de septiembre de 2026

Buenos vecinos


 Vecindad, qué bonito significado ¿Somos buenos vecinos? De vez en cuando conviene reflexionar sobre nuestra relación con los más próximos

Dice el diccionario de la palabra ‘vecino’ que es «la persona que habita con otros en la misma población, barrio, calle, edificio, etc. Y, añade que un vecino es alguien cercano o próximo».

¿Quién de  nosotros no es vecino de una o muchas personas? ¿Quién de nosotros no tiene a alguien cercano dentro de su misma casa o barrio y a quien siempre acude a pedirle ayuda o cuando nos la piden a nosotros?

Todos somos comunidad y todos necesitamos de esa convivencia pacífica. Pertenecemos (queramos o no) a esa vecindad, y creo que lo ideal para que tengamos una buena convivencia, es poner de nuestra parte, para vivir con el resto de nuestro vecinos en paz y armonía.

Los… Otros

Reconozco también que siempre hay algún incivilizado, que incordia y molesta a sus vecinos por el simple hecho de sentirse superior al resto y con derecho a todo.

Estas personas resultan un tanto desagradables, porque con su comportamiento egoísta dan pie a enfrentamientos en la vecindad. Son personas egoístas, que creyéndose en el derecho de hacer su vida, son incapaces de mirar por los demás, pensando que tienen derecho a todo y que pueden hacer lo que les venga en gana, por tener tan solo una casa en propiedad.

He oído infinidad de veces a muchos amigos quejarse de problemas con sus vecinos. A alguno de ellos le ha costado una mudanza a otra parte por no poder soportar la convivencia. Siempre me decía: «Si no son capaces de vivir en comunidad, que se hagan una casa en medio del monte y vivan solos».

Y es verdad. Cada día hay más personas que con sus rarezas, deberían plantearse el vivir aislados del resto de los ciudadanos ¿No pensáis igual que yo?

Examinemos qué clase de vecinos somos, y si tenemos algún problema con los nuestros. Si somos de esos vecinos molestos, procuremos hacer nuestra vida en comunidad en paz y armonía.

Ciao.

lunes, 21 de septiembre de 2026

Tu Justicia - Mi Envidia


 Me descolocaba tu justicia extraña, esa forma de medir que olvidaba las horas trabajadas.

Me enfadaba con los que hicieron menos, creyeron menos, sacrificaron menos, y me indignaba contigo, que parecías no ver nada.

Intentaba negociar mejor paga, algún reconocimiento, una que otra medalla.

Me dolía lo injusto de tu salario.

Me extrañaba lo ilógico de tus premios.

Me mordía –reivindicación y envidia– la suerte de los jornaleros de la última hora.

Hasta el día en que yo fui el último, el más zoquete, el más frágil, el más malo, el más amado… Y empecé a entender.

José María R. Olaizola, SJ

Ciao.

domingo, 20 de septiembre de 2026

Buscar nuestro propio camino

El consumismo y el ambiente material que nos rodea nos sugiere optar por actitudes que si no elegimos bien, pueden sacarnos del propio camino.

Cada vez es más grande el número de víctimas que de dejan arrastrar por la creciente ola de consumismo, por la presión de la publicidad, creando en ellas unas auténticas ansias de consumir y de tener, haciéndoles perder la alegría y el motivo de su existencia. Su interior se sobrecarga de deseos que nada tiene que ver con lo que debe ser la verdadera felicidad.

Nos están imponiendo una forma de vivir, y con esta afán de consumismo, nos está pudriendo el fondo del corazón.

Debemos ser inteligentes y saber resistir a esa serie de bombardeo de normas y corrientes de vida que solo nos acarrean ansiedad y problemas.

Tratemos de aprender a ser nosotros mismos y saber o al menos, intentar averiguar, a dónde queremos llegar, qué metas queremos alcanzar y sobre todo cómo queremos ser.

Nosotros tenemos nuestras propias ideas y opiniones, y sobre todo una mente y un corazón.

No nos dejemos influenciar por las modas, por las opiniones que nos ofrecen desde afuera. Somos libres de escoger o desechar lo que queramos y no nos guste. Nadie debe imponernos sus criterios pues ya somos lo suficientemente adultos como para saber cada uno lo que quiere.

No hay mejor guía de nuestra propia conciencia, para decirnos lo que debemos o no hacer.

Dejémonos llevar por ella, y si en alguna ocasión tenemos una duda, consultemos con alguna persona de confianza, que desde su conocimiento nos aconsejará lo más conveniente. Después de escucharla, sopesemos los pros y los contras, y decidamos cual es el mejor camino para conseguir nuestra meta.

Ciao.

 

sábado, 19 de septiembre de 2026

Así somos, así pensamos




La importancia de saber ponderar la información que recibimos y transformarla en pensamiento bueno y sólido.
¿Os habéis parado a pensar alguna vez de dónde vienen nuestros pensamientos y, de dónde vienen las semillas que sembramos en ellos?
Esta es una pregunta que cada uno debe hacerse y contestarse, porque todos tenemos distintas y variadas fuentes en las que recogemos las semillas de la información, para que germinen en nuestra mente.
La educación que recibimos, la información que nos llega, los libros que leemos. Todo aquello que vemos y escuchamos, las personas a las que tratamos, nos hacen asimilar distintas formas de pensar, de procesar la información recibida, de pensar y ver las cosas.
Dice un dicho: «Hombre de buenos pensamientos, en todo echa buenos cimientos».
Cada vez que recibimos una información, la procesamos y la transformamos en positiva o negativa, según pensemos de una forma o de otra. Debemos ver siempre las cosas desde varios puntos de vista, para poder apreciar todo su contenido, y creo que es conveniente, sacar siempre su lado bueno, porque eso nos hará apreciar lo mejor de cada acontecimiento.
Decía Rabindranath Tagore: "Van los pensamientos por mi mente como bandadas de pájaros por el cielo ¡Qué bien, oigo sus alas!"
Amigos, que nuestros pensamientos sean siempre el espejo de nuestra forma de ser y así nunca nos traicionarán.
Ciao.

viernes, 18 de septiembre de 2026

No tengo a nadie

La vida, cada vez más, se hace un verdadero calvario para un mayor número de personas. Que las casas están llenas de confort y de bienestar, eso es notorio, pero creo que no es suficiente.

Desilusionados, engañados, humillados, ofendidos, traicionados, rechazados… ¡Ya no ven ninguna salida para solucionar su soledad y desesperación!

Calmantes para el dolor, sedantes y antidepresivos, somníferos y drogas, solo traen un corto alivio y empeoran después la miseria y la desesperanza que los invade.

Una soledad que les hacen confesar su carencia de gente con quien  compartir sus vidas y sus sentimientos

Cada vez hay más programas en la radio y en las televisiones, donde las personas acuden para encontrar una pareja o alguien con quien poder compartir sus vidas. Abren sus corazones y confiesan frases tan dolorosas de escuchar como estas: «No tengo a nadie», «No quiero vivir en soledad», «No aguanto estar solo».

Las separaciones, los abandonos, las huidas de los domicilios, provocan que infinidad de personas cuenten su soledad a gritos. Una soledad que les hacen confesar su carencia de gente con quien  compartir sus vidas y sus sentimientos.

¿Por qué nos olvidamos tan a menudo de las personas? ¿Por qué una persona no puede ser una alegría siempre para otra? Piensa en ello un momento… E intenta con tu dulzura, tu bondad y tu ternura ser una bendición para todas esas personas que a tu alrededor sufren, que tu sabes que están solos, que están buscando en los demás a un compañero, un amigo con quien compartir su inconsolable abandono.

Sé tú, seamos todos, una mano y un corazón para todas las personas que sabiendo que están solas nos buscan.

Ciao.

 

jueves, 17 de septiembre de 2026

Amar el trabajo


 Muchas cosas son relativas, pero amar el trabajo o acudir resignado y amargado a él, ¿De qué depende? Damos una clave.

Dice un dicho popular: «El trabajo ennoblece al hombre». Y pienso que eso es cierto, pues cada persona trabajadora, aporta a la sociedad su granito de arena para que todo funcione y el país crezca y produzca.

Pues creo yo que el secreto de todas esas personas es que aman el trabajo que hacen y por lo tanto, disfrutan realizándolo.

Pero ¿Cuántos de nosotros hacemos nuestro trabajo disfrutando con él? A veces nos encontramos con profesionales que además de ejercer su profesión a la perfección, aportan al trato con las personas que atienden un «algo especial» que nos hace decir de ellos: «Esta persona está enamorada de su profesión» o «Lo suyo es vocacional», ¿Verdad que os ha pasado?

Pues creo yo que el secreto de todas esas personas es que aman el trabajo que hacen y por lo tanto, disfrutan realizándolo.

Conozco personas que el ir a trabajar supone para ellos un verdadero martirio. Siempre quejándose, y la mínima ocasión ya están pidiendo una baja o achacan cualquier cosa para no tener que aparecer por el trabajo. En el lado opuesto, también conozco a otras, a las que el trabajo les produce muchas satisfacciones y se sienten orgullosas por ello.

Pienso que ahí está la diferencia. Disfrutar o no, es el secreto para que el trabajo no sea para nosotros una carga, sino una inmensa alegría primero por poder trabajar, y segundo por poder prestar un servicio a nuestro país para engrandecerlo.

Sé que a veces es cansado y rutinario, pero desde esa rutina y ese cansancio, debemos amarlo, pues ello nos ayudará a disfrutar más de nuestros momentos de descanso.

Ciao.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Siempre tenemos un camino frente a nosotros


 En los momentos de incertidumbre y desesperación por los que pasamos la a lo largo de nuestra vida, sentimos (o al menos lo pensamos) que se nos van cerrando puertas, y no encontramos la salida a esa triste e incierta situación cuando se da.

Todo lo vemos negro, las esperanzas se nos agotan y solemos abandonarnos a la tristeza, sin que nos queden ganas de seguir luchando.

¿Nos hemos parado a pensar que es posible que haya varias salidas para un solo problema? Tal vez creamos que solo hay una solución, y andamos ofuscados dando y dando vueltas alrededor de la misma (pensando que es la más acertada) y no vemos otras alternativas, otros caminos, que sin haber reparado en ellos, también nos ayudarán a que solucionemos  nuestro problema.

Os voy a poner un ejemplo de mi propia vida. Hace ya un tiempo, trataba yo con un grupo de personas que me hacían sentir incómoda cuando ellos aparecían, pues notaba una actitud poco sincera conmigo y con el resto de mi grupo. Los demás también habían notado la misma intranquilidad cuando ellos aparecían y después de comentarlo entre nosotros decidimos averiguar los motivos de nuestra incomodidad. Intentamos solucionarlo de mil maneras.

Ser más amable de lo normal con ellos, ganarnos su confianza, hablar con ellos y un montón de estrategias más, para intentar recuperar la paz que ellas nos habían hecho perder.

Al final llegamos a la conclusión que después de haber intentado todo, no habíamos solucionado nada, así que volvimos a revisar el asunto que tanto tiempo nos estaba haciendo perder, y decidimos dejar de ver y tratar con esas personas y seguir con nuestro trabajo.

El resultado, ya os lo podéis imaginar. Todo volvió a la normalidad, y de esas personas nunca más se supo.

El problema se solucionó tal vez de una manera demasiado drástica, pero al menos pudimos encontrar la paz tan ansiada por todos nosotros.

Mi consejo hoy es: «No perdáis nunca la esperanza, porque todo en esta vida tiene solución».

Ciao.