jueves, 1 de octubre de 2026

Caridad, Generosidad y Solidaridad


 La caridad, la generosidad y la solidaridad son valores humanos y morales relacionados con la ayuda al prójimo, pero tienen matices y enfoques diferentes. Vamos a aclarar los matices de cada una de estas definiciones y después os explicaré de porqué hoy empiezo mi post en este Blog.

Aquí van las tres definiciones para que podamos distinguirlas, aunque tienen el mismo fin.

* Caridad:

Es una virtud que impulsa a socorrer a quien lo necesita de forma inmediata, tradicionalmente asociada al amor al prójimo o la compasión. Se ejerce la mayoría de las veces de forma puntual, para ayudar de quien tiene, a quien le falta. Consiste y nos invita a dar bienes materiales, ante una situación de sufrimiento urgente.

* Generosidad:

Es el hábito de dar y compartir lo que tenemos sin esperar nada a cambio. Nace de una actitud desprendida y promueve el bienestar mutuo.

* Solidaridad:

Es la unión y apoyo incondicional a causas ajenas, partiendo de un principio de justicia social e igualdad. Busca combatir las causas profundas de la desigualdad más allá de un alivio momentáneo. 

Una vez que hemos aclarado lo que estos tres términos tan conocidos para nosotros, imagino que os preguntaréis del porqué los traigo hoy a esta publicación en este Blog.

Os lo explico:

Como habréis podido apreciar en el cartel que publicamos, es una llamada a la Caridad, Generosidad y Solidaridad hacia esta  Plataforma de Ayuda a la Mujer Embarazada de Jaén a la que pertenecemos. Una llamada a la ayuda para conseguir enseres para poder ayudar y asistir a las madres que vienen a nuestra ayuda para poder darle una vida digna a los bebés que van a nacer y que por falta de medios y apoyos se encuentran solas. En el cartel que encabeza esta publicación, podéis ver las necesidades que tenemos y cómo podéis ayudarnos. 

Esperamos como siempre vuestra respuesta y la agradecemos de antemano, porque como en otras ocasiones, sabemos que no nos vais a fallar.

Las donaciones pueden entregarse directamente en la sede del Programa de Mujer de Cáritas, situada en la calle Maestra, número 12, de Jaén, de lunes a viernes, en horario de  8 a 15:00 horas. 

También se ha habilitado la posibilidad de realizar aportaciones económicas a través de Bizum (código 00242), con el concepto “Plataforma”. Esta iniciativa se enmarca dentro del compromiso social de Cáritas con las personas más necesitadas, especialmente con mujeres que enfrentan la maternidad en contextos de riesgo o exclusión.

NECESITAMOS VUESTRA AYUDA. POR FAVOR COLABORAD COMO PODÁIS CON NOSOTROS. LAS MADRES QUE AYUDAMOS Y SUS BEBÉS OS LO AGRADECERÁN. MUCHAS GRACIAS.


miércoles, 30 de septiembre de 2026

El don de la palabra, ¿Hablamos?


 Decía Gandhi que: «Si dejamos de hablar sobre cosas sin interés y hablamos solo de lo que importa, e incluso de esto lo menos posible, ganaríamos mucho tiempo para nosotros y para los demás».

Tenía razón, porque ¿Os habéis parado a pensar qué cantidad de palabras soltamos por nuestra boca al cabo del día?

Hablamos y hablamos, pero en la mayoría de las veces decimos pocas cosas que realmente valga la pena.

Hablar bien es ciertamente, un don. No me estoy refiriendo a ser capaces de soltar un gran discurso, como lo hacen algunos políticos o gente de letras. Cuando yo digo «hablar bien», me refiero a decir la palabra oportuna, en el momento oportuno, o a ser capaces de decir algo que realmente valga la pena y tenga sentido.

Estamos hartos de escuchar por la radio o la televisión a personas que siendo muy importantes aparentemente, nos sueltan unos discursos cargados de palabras bonitas, pero sin ningún contenido. Aparentemente han dicho muchas cosas, pero los que les escuchábamos nos hemos quedado lo mismo que estábamos, porque en el fondo no han dicha nada con sustancia ¿No es cierto?

Vivimos en un mundo en que la comunicación sincera entre las personas se está perdiendo por desgracia.

Sí es verdad que se habla mucho, pero la mayoría de la veces hablamos de cosas sin ninguna importancia.

Tener una conversación sincera con los amigos es algo casi impensable. Ya casi nadie tiene tiempo para escuchar, y poco a poco, vamos perdiendo esa buena costumbre como era tener una grata tertulia con los amigos y familiares después de una buena comida.

Ahora todo el mundo tiene prisa. Ya nadie se preocupa de averiguar qué es lo que está pasando a su alrededor, qué se siente en su vecindad o cómo sufren y gozan sus convecinos.

Debemos volver a recuperar el tiempo perdido, parándonos a conversar con los que nos rodean. Con una palabra de apoyo a tiempo se pueden solucionar muchos estados de ánimo y muchos sufrimientos. Porque con un pequeño gesto de escucha hacia los demás, podemos hacer mucho bien.

Ciao.

martes, 29 de septiembre de 2026

La constancia

Según la RAE, la constancia es la voluntad inquebrantable y continuada en la determinación de hacer una cosa o en el modo de realizarla, y hoy quiero hablaros sobre ella.

En toda relación y en todo trabajo, siempre hay un momento en que llegamos a cansarnos y nos da la tentación de abandonarlo todo y desistir. 

No lo aguantamos. El trabajo que antes nos gustaba, se nos hace aburrido y monótono. Las personas que antes apreciábamos, ahora se nos hacen aburridas. De repente y sin saber porqué, nos volvemos solitarios y solo pensamos en el aislamiento y la soledad.

¿El secreto para que esto no nos ocurra? Resistir a la tentación que nos da de abandonar. La constancia es necesaria para superar esos momentos en que nada nos parece igual que antes. Si superamos poco a poco, cada día, cada mes, cada año… Habremos alcanzado el secreto de la victoria, porque nuestra voluntad estará fuera del peligro que suponen los vaivenes y los caprichos de nuestro estado de ánimo.

La constancia te ayuda a ser fiel:

He leído una frase que creo que le puede venir fenomenal a este comentario. Dice así: «Ser fiel no es un arte cuando todo anda sobre ruedas. Ser fiel se demuestra cuando todo se derrumba».

Es fácil vivir y trabajar con entusiasmo cuando todo nos va bien, pero ¡qué cuesta arriba se nos hace cuando nos llega un contratiempo a nuestro planes! Ahí es donde debemos echar manos de ese tesón, de esa constancia, y con fuerza y con empuje, luchar con todas las ganas sabiendo que venceremos y que nada ni nadie nos podrá ganar.

En la vida se gana de muchas maneras y la suerte es una de ellas, pero como todos sabemos, un buen golpe de suerte se nos presenta en pocas o en ningunas ocasiones. Solamente la constancia es duradera. Todo lo que se consigue con esfuerzo es digno de ser alabado. Así que amigos ¡Ánimo y a no desistir!

Ciao.


 

lunes, 28 de septiembre de 2026

Si no podemos ser autopistas, seamos veredas

Todos sabemos lo cómodo que es circular por las autopistas. Velocidad rápida y uniforme, casi sin atascos que nos hace llegar a nuestro destino en una tiempo récord, pero a su vez vacío, porque casi todo el paisaje que hemos disfrutado es aburrido y monótono.

También todos conocemos lo que es una carretera secundaria, y lo que a veces nos acarrea viajar por ellas. Velocidad lenta, peligro por las curvas que suele haber en ellas, retrasos en nuestras llegadas, etc.

Normalmente esas carreteras están enclavadas y discurren por bellos paisajes, con altos macizos montañosos y bellísimas cascadas de agua. Algo digno de ser admirado, y que las autopistas no nos dan la oportunidad de contemplar y disfrutar.

Pues, permitidme que haga una comparación entre esta clase de vías y las personas.

Yo diría que hay personas autopistas , que «viajan» rápido hacia un objetivo que al final logran, pero una vez que han llegado a su fin, no saben decirnos que sensación tienen después de haberlo conseguido.

Las segundas son las personas veredas, que con la lentitud con la que avanzan por la vida, les hace poder pararse a disfrutar del momento del encuentro, de la reflexión, de la amistad… Su llegada al final habrá sido más lenta, pero a mi modos de ver mucho más sustanciosa.

¿Personas autopistas o personas veredas?

Supongo que hasta ahora, todos habíamos envidiado un poco a esas personas que lo conseguían todo por la vía rápida, pero creo que a partir de ahora, nos deberíamos sentir orgullosos si somos personas que no alcanzamos la categoría de autopistas, y solo nos quedamos en la carretera secundaria o vereda.

Como hemos podido apreciar, de cualquier forma se llega al un destino trazado, y la ventaja que nos ofrece ir caminando por la vida de manera un poco más lenta es, que así podremos saborear más la vida, aunque lleguemos más tarde. ¿Qué opináis? ¿Y vosotros os consideráis autopistas o veredas?

Ciao.

 

domingo, 27 de septiembre de 2026

Luces y sombras


 Nuestra vida,  nuestros días está cargados de luces y sombras ¿Verdad?

Días radiantes ( aunque haga mal tiempo) en que nada se nos resiste, porque estamos tan llenos de energía, que somos capaces de comernos el mundo. Pero ¿Cómo nos sentimos cuando esa euforia se va, cuando esa la luz se apaga?

Nos hundimos en un pozo, nos adentramos en un túnel en donde todo está oscuro y no vemos ni la más mínima luz para salir de él ¿No es cierto?

Si os dais cuenta, nuestro caminar diario se parece bastante a un año cualquiera  nuestra vida. ¿Qué como? Veréis: A lo largo del año hay muchos días de sol y otros que aparecen triste, nublados, en que la lluvia nos quita las ganas de hacer la mitad de las cosas que habíamos proyectado.

Pues bien, si seguimos con esa comparación, habremos podido comprobar que hay muchos más días de sol que lluviosos y nublados. Siempre pensamos que el agua pasará, y el día siguiente amanecerá radiante, y así poder seguir con la actividad y energía que nos dan los días luminosos.

Cuando la sombra del desaliento nos invada, pensemos en positivo y confiemos en todo va a cambiar, que toso es pasajero y busquemos esa pequeña luz que nos indique en dónde está el final de la oscuridad por la que estamos pasando.

No nos dejemos invadir nunca por el desaliento, pues esa es la única manera de salir de cualquier situación de tristeza y desesperanza.

Seamos confiados y sepamos con certeza que todo pasará, así afrontaremos cada día con el equilibrio que se merece, sin importarnos si hace sol o está nublado.

Aprendamos a afrontar cada día con el equilibrio que se merece para ser feliz.

Ciao.


sábado, 26 de septiembre de 2026

Momentos de optimismo


 Hoy quiero hablaros sobre los momentos de optimismo y comenzaré con esta reflexión de Henfil:

-«Si no hubiera frutos, igualmente valió la belleza de las flores…»

-«Si no hubiera flores, igualmente valió la sombra de las hojas…»

-«Si no hubiera hojas, igualmente valió la intención de la semilla…»

¿Habéis cogido el sentido? Supongo que sí. Sin embargo, muchas veces  nos dejamos derrotar en cuanto vemos que nuestros planes se nos tuercen.

Ponemos mucha ilusión en un proyecto y nos venimos abajo a más mínima contrariedad que nos surja.

Mirar la vida con optimismo nos ayudará a afrontar los problemas, no desde el abatimiento, sino desde la esperanza. Saber apreciar siempre el lado bueno de las cosas, y aprovechar los contratiempos, nos ayudará a sacar de ellos la enseñanza que nos haga descubrir el error, para no volver a caer en él.

Nada se consigue desde la tristeza y el pesimismo. Afrontar los problemas de cada día con alegría nos ayudará a vivir una vida desde la sensatez y serenidad. Podremos así solucionar esos contratiempos con la esperanza de que «nada es definitivo, todo es transitorio y pasajero».

Espero que recordéis este pensamiento en los momentos difíciles y os estimule a mirar al frente con la esperanza de que todo pasa, por muy malo que sea. Al final ya veréis cómo se enciende la luz que os guiará para salir del túnel de la desesperación.

«Aquel» que todo lo puede será quién nos asista para salir de esas situaciones, por muy malas que sean, si confiamos en Él.

Planta cara a la tristeza y a la desilusión ¡Sé perseverante!

Ciao.

viernes, 25 de septiembre de 2026

En el ojo ajeno


 Hay que mirarse al espejo antes de juzgar.

Recordar, en la propia historia, las miradas ciegas, las frases hirientes, los silencios cómodos, los abrazos negados, los pasos vacilantes,

los deseos inconfesables, las oportunidades perdidas, las prisiones de dentro.

Solo entonces volverse al otro, a sus ojos que ignoran, sus palabras que matan, sus mutismos distantes, su caricia olvidada, sus pies que se tropiezan, sus anhelos prohibidos sus horas malgastadas, sus celdas invisibles.

Mirarse, mirarles, y pronunciar, con ternura, un veredicto de esperanza. 

José María Rodríguez Olaizola, SJ

Ciao.