domingo, 11 de octubre de 2026

Cuidado con el cuidado


 Cuidado...

Es uno de esos nuevos mantras que aparecen por todos lados. Tienes que cuidarte, cuídate, lo primero es cuidarte, cuida de los demás, tenemos que cuidarnos, hay que cuidarse… Lo oyes en los anuncios de perfumes, en el coaching, en el gimnasio y en cualquier espacio de gestión de personas, y hasta el papa Francisco hablaba de la cultura del cuidado como camino para la paz -de forma bastante más sabia, dicho sea de paso-. Y como tantos conceptos de moda y tantos lemas que fluyen en el espacio, acaba vaciándose de contenido y pervirtiéndose poco a poco, y por tanto se vuelve un arma arrojadiza en este mundo buenista. Al fin y al cabo, hablar de cuidado con los que tratan con personas debería ser como hablar de fe en un cura, de valor en un torero o de habilidad con un bombero.

No estoy en contra del cuidado, solo intento advertir de que es un concepto bastante trampa. Porque si no se utiliza precisamente con cuidado, puede paralizar a las personas. Y la buena intención acaba en la reclamación constante, en la insatisfacción del que siempre le falta algo o en el argumentario perfecto del vago que tiene alergia al esfuerzo. Y así sin querer, puede llevarnos a una dinámica paralizante, narcisista o egoísta, porque no es fácil ni conveniente decir que uno ya está suficientemente cuidado. Y pocas veces se habla de cuidar a los más necesitados, dicho sea de paso.

Los expertos que saben cuidar, lo hacen para que las personas sigan su camino, no para que se queden quietas y encantadas de sí mismas. Los enfermeros tratan de activar a la persona para el mundo, no la paralizan como si estuvieran en un balneario de vacaciones. Cuidar de alguien de verdad conecta con esa vectorialidad que todos llevamos, no con el ego paralizante del espíritu como proclama nuestra cultura del bienestar. Es amar la dignidad del otro y hacerle sentir importante, ¡pero no el más importante! A veces conlleva exigir, a veces conviene parar, pero siempre con la mirada puesta en algo más que en nuestro propio ego, porque de eso ya está el mundo sobrado.

Álvaro Lobo,SJ

Ciao.

sábado, 10 de octubre de 2026

No esperéis


 
No esperéis de mí mentiras o adulación.

No escucharéis palabras fáciles, pero engañosas, ni os envolveré en silencios cómodos, pero cómplices.

No os ofrezco todas las ventajas al menor de los costes, cómodos plazos para la justicia, o triunfo sin batalla .

No tendréis, en mí, una caricatura del amor a medias.

Os llamo amigos, y al hacerlo, os prometo hondura, pasión, y verdad.

Os ofrezco mi cruz y mi cielo, mi amor y mi fuego, mi luz y mi tiempo.

Os presento mi camino, mis pasos y mi evangelio.

Cuando os sintáis preparados, os espero...

José M. Rodríguez Olaizola, SJ

Ciao.


viernes, 9 de octubre de 2026

Hay diferencia...


 Hay una diferencia enorme entre amar a Dios y confundir a Dios con aquello que habla de Él.

La Biblia da testimonio de Dios, pero no es Dios.

El templo puede reunirnos, pero no es Dios.

Un pastor puede acompañarnos, pero no es Dios.

La teología puede ayudarnos a pensar, pero no es Dios.

Los dogmas, los rituales, las tradiciones, las instituciones e incluso nuestra manera de interpretar las Escrituras… Tampoco son Dios.

Cuando convertimos cualquiera de estas cosas en un absoluto, corremos el riesgo de defender estructuras mientras dejamos de escuchar la voz de Aquel a quien esas estructuras deberían señalar.

Jesús no vino para que adoráramos sistemas. Vino para revelarnos al Padre.

Que nada ocupe el lugar que solo le pertenece a Dios.

"Querer entender a Dios es como poner un océano en un vaso". San Agustín. 

Hno Martin Eguiluz OSB 

Ciao.

jueves, 8 de octubre de 2026

Batallas de siempre

No dejes de luchar las batallas de siempre, de empujar esa piedra que no alcanza la cima y se vuelve, implacable, hasta una herida viva,  hasta un dolor anclado en tu pozo más hondo.

No pares de pelear, aunque a ratos el ansia de vivir se te apague, y el amor te parezca una palabra hueca, una promesa esquiva que otros llevan con gracia, pero a ti se te niega.

No sucumbas al monstruo atrapado en tu espejo, ese juez ojeroso que con voz implacable te repite palabras de fracaso y tristeza.

No le des el poder de trancarte la puerta.

No bajes la cabeza, no cedas, no te rindas, aunque un río de lágrimas deje surco en tu rostro.

No mueras, no sucumbas a la voz pesarosa que estrangula los sueños profetizando tumbas.

¿Acaso no descubres que está inscrita en tu entraña la huella de una  risa que acalla los tormentos?

¿Es que no has encontrado el tesoro escondido? ¿Eres ciego a la luz que te estalla por dentro?

Levanta la mirada, ventana hacia otro mundo habitado por hombres que dibujan victorias, asómate a sus días, siente su resistencia que hace frente a los miedos, que adivina salidas ...

J.M. Rodríguez Olaizola, SJ

Ciao.

 

miércoles, 7 de octubre de 2026

Los hombres de oración


 "Los hombres de oración son como las raíces que establecen los cimientos espirituales del mundo. Por eso les tienen miedo los demonios y les suplican que dejen de orar. Con su intercesión incesante minan los cimientos demoníacos. Si quieres, pues, ser contado entre esas raíces, acepta estar oculto en lo más profundo de la tierra; no intentes ser una rama a la que se admira por sus flores y sus frutos. Permanecerás oculto toda tu vida sin saber jamás adónde va tu oración, pero convencido también de que sin raíz el árbol pierde toda su vitalidad y no da  fruto."

Pequeña escuela de oración de Jean Lafrance, "Dime una palabra"

Ciao.

martes, 6 de octubre de 2026

Dios discreto


 No hay que pensar el aire para que se filtre al último rincón de los pulmones, ni hay que imaginar la aurora para que decore el nuevo día jugando con los colores y las sombras. 

No hay que dar órdenes al corazón tan fiel, ni a las células sin nombre para que luchen por la vida hasta el último aliento.

No hay que amenazar a los pájaros para que canten ni vigilar a los trigales para que crezcan, ni espiar la semilla de arroz para que se transforme en el secreto de la tierra.

En dosis exacta de Luz y de Color, de Canto y de Silencio, nos llega la Vida sin notarlo, Don incesantemente tuyo, Trabajador sin sábado, Dios discreto.

Para que Tu infinitud no nos espante, Te regalas en el Don en que Te escondes...

Benjamín González Buelta, Sj.

Ciao.

lunes, 5 de octubre de 2026

10 Cosas que nunca deberíamos hacer en la vida


 - Nunca seas indeciso. Si no tomas decisiones por ti mismo, alguien más las tomará por ti.

- Nunca intentes explicarle a alguien por qué vales su tiempo. Si alguien está destinado a estar en tu vida, se quedará sin importar las circunstancias.

- Nunca te compares con otros en línea o en la vida real. Defínete en tus propios términos.

- Nunca vivas una vida sedentaria. Levántate, haz ejercicio, camina, cocina, juega, haz senderismo. Haz algo.

- Nunca pases tiempo con personas que no te inspiren a ser mejor. Si eres el más inteligente de tu grupo, necesitas cambiar tu círculo.

- Nunca rumies ni te obsesiones con cómo alguien te trató mal o te hizo daño.

- Nunca seas una persona que siempre pone excusas de por qué no hizo esto o aquello. Siempre asume la responsabilidad de tus acciones.

- No te tomes todo en la vida personalmente. Las palabras de las personas dicen más sobre ellas que sobre ti.

- No te aferres a tus rencores del pasado. Aferrarse al odio solo te hace daño a ti mismo.

- No te tomes demasiado en serio. Abraza el humor y disfruta de un enfoque ligero de la vida.

Ciao.