martes, 29 de septiembre de 2020

Llevar los pesos unos de otros


Nada es más noble que la solidaridad, que es sensibilizarse con el sufrimiento de los demás y compartir su dolor.
El mismo Jesús fue aliviado por un momento de su cruz en el camino del Calvario, ayudado por Simón el Cirineo.
Este lo hizo avergonzado por los soldados, pero con seguridad, de alguna manera, se sensibilizó con el inmenso dolor de Jesús.
Hagamos la parte de Simón en este día, ayudemos al hermano a cargar su cruz, pero hagámoslo de forma solidaria y espontánea.
Quien se acuerda del hermano en su dolor, será recodado por él en su alegría.

Apolonio Carvalho Nascimento

Ciao.

lunes, 28 de septiembre de 2020

Primeras impresiones


Y tú, ¿También eres de los que solo das oportunidad a las primeras impresiones? Porque a veces la realidad nos sorprende al ir un poco más allá.

«Al fin y al cabo, ¿Qué puede revelarnos una primera impresión de alguien a quien sólo hemos visto un minuto en un vestíbulo de un hotel?  Es más, ¿Qué puede revelarnos una primera impresión de nadie? 
Pues no mucho más de lo que un acorde puede hacerlo de Beethoven, o una pincelada de Botticelli.
Por naturaleza, los seres humanos son tan caprichosos, tan complejos, tan maravillosamente contradictorios, que merecen no solo nuestra consideración, sino también nuestra reconsideración, y nuestra firme determinación de guardarnos nuestra opinión hasta habernos relacionado con ellos en todas las situaciones y a todas las horas posibles.»

Amor Towles (Un caballero en Moscú)

Ciao.

domingo, 27 de septiembre de 2020

La búsqueda de sentido


Aunque la búsqueda de sentido siempre ha sido un aspecto importante en la vida del ser humano, en nuestra época parece haberse convertido en una urgencia.
A pesar de la nueva visión del universo que nos han transmitido los físicos cuánticos y los cosmólogos modernos en la que se evidencia que la humanidad está íntimamente involucrada con lo que está sucediendo en el cosmos, muchos de nosotros aún seguimos atrapados por el concepto que plantearon Descartes y Newton.
Descartes y Newton consideraban que los seres humanos éramos meros observadores de un “universo mecánico” al que no aportamos nada.
Esta visión de estar solos, de ser insignificantes en un Universo indiferente, ha empeorado aún más con la falta de sentido que tiene en nuestro mundo científico la imagen de Dios, tal como es representada en la religión tradicional.
Así llegamos a una creciente sensación de soledad, de carencia de apoyo en la vida y, en los casos mas graves, a estados depresivos e incluso a comportamientos violentos.
Además, nuestra conciencia de las primeras impresiones emocionales y sociales, que configuran la imagen que tenemos de nosotros mismos y determinan nuestro comportamiento ante el mundo, nos hacen sentir aún más faltos de control, como autómatas con reacciones impulsivas. Incluso podemos sentirnos impotentes para cambiar.
Nos experimentamos como prisioneros de nuestro condicionamiento pasado, de nuestras propias necesidades insatisfechas; es decir, prisioneros del "ego".
Sin embargo, sí que podemos cambiar. Quizás no podamos modificar nuestras circunstancias. Pero por difíciles que éstas sean, podemos optar por cambiar nuestra actitud ante ellas: Tenemos la opción de no reaccionar de la manera en la que siempre lo hemos hecho; podemos salir de la prisión de nuestro pasado.
El gran regalo disponible para todos es la meditación, con su énfasis en abandonar los pensamientos y las imágenes ayudados por nuestra palabra de oración, nuestro mantra. La imagen de Dios, o lo que pensamos acerca de Él, ya no es lo importante pues la experiencia espiritual es lo realmente valioso.
El compromiso con la práctica de la meditación abre una forma más profunda, interior e intuitiva de conocimiento, pleno de significado, que a menudo es llamado el "Ojo del Corazón". Se trata de sabiduría más que de conocimiento.
En el silencio, escuchamos con claridad la voz interior de nuestro "yo verdadero" en lugar del falso parloteo del "ego". El "yo" nos desafía "a tomar nuestra cruz" y evitar que el ego siga creciendo con sus ideas. Y, así, podremos realizar los cambios necesarios y la integración de todo nuestro ser. Podremos abandonar nuestras respuestas aprendidas y dar paso a la libertad del momento presente en el que disponemos de la oportunidad de responder de forma creativa. Cuando descubrimos esta libertad, vamos aflojando las ataduras que nos sujetan a lo superficial.
Nuestro verdadero "yo" conectado con lo Divino es nuestra fuente y fortaleza y nos trae la sabiduría y la compasión. Así redescubrimos el sentido de la vida que habíamos perdido de vista. No nos referimos a un sentido general de la vida sino al que cada uno de nosotros tiene de forma única y personal. En el cristianismo existe una fuerte tradición del concepto de "vocación" y "destino": somos llamados "por nuestro nombre". Cada uno de nosotros es único y especial.
El término "llamar" parece sugerir algo grandioso, que debemos hacer algo especial, pero puede significar simplemente ser llamados a ser lo que realmente somos, donde estamos: Por ejemplo, a ser un buen padre o un verdadero amigo, ayudando a otros para que crezcan también ellos.
La meditación, con su énfasis en poner toda la atención en nuestro mantra, nos permite tener perspectiva sobre nosotros mismos y nuestras necesidades y deseos y dirigirnos a lo Divino y también a nuestros semejantes.
¿Qué diferente sería nuestro mundo entonces? Thomas Merton lo expresó con estas palabras: “Entonces fue como si de repente viera la belleza secreta de sus corazones, la profundidad de sus corazones donde ni el pecado, ni el deseo, ni el autoconocimiento pueden alcanzar el núcleo de su realidad, la persona que cada uno es a los ojos de lo Divino. 
Si tan solo pudieran verse a sí mismos como realmente son... Si tan solo pudiéramos vernos de esa manera todo el tiempo. No habría más guerras, ni más odio, ni crueldad, ni avaricia”.

Kim Nataraja
Traducido por WCCM España

Ciao.

Amado Jesús...


Amado Jesús, la vida, engendra vida, es creadora, hermosa, es don, felicidad... Y a la vez difícil, dura, injusta, un caos.
Nacemos sin pedir nacer, sin escoger familia o lugar, aprendemos a dar los primeros pasos, y ya nos creemos mayores, para hacer lo que queremos.
Pasamos por la vida sin saber vivir, más “muertos” en tristezas, que en alegrías, con miedo a vivir y miedo a morir, perdidos en el tiempo.
Tú te empeñas en mostrarnos el Camino y nosotros en vivir de espaldas a Ti.
Tú nos hablas de un Reino que no conocemos, no sabemos dónde está ni dónde buscar.
Como Buen Pastor, no cesas en la búsqueda de la oveja perdida para llevarla al redil y haces fiesta cada vez que encuentras una.
Un banquete sustancioso le regalas, besos de misericordia, quitamanchas de primera, ungüentos perfumados, paz regalada y Amor divino.
Enciendes una Luz en la profundidad de su ser, recobrando el sentido del dolor y sufrimiento, de la vida y de la muerte, tu Cruz adquiere la victoria, el alma resucita y la vida se vuelve de colores.

Manuela González Aguilera

Ciao.

sábado, 26 de septiembre de 2020

"Dime quien eres"


Ahora que la noche es tan pura, y que no hay nadie más que Tú, dime quién eres.
Dime quién eres y por qué me visitas, por qué bajas a mi que estoy tan necesitado
y por que te separas sin decirme Tu nombre.
Dime quién eres tú que andas sobre la nieve; Tú que, al tocar las estrellas, las haces palidecer de hermosura; Tú que mueves el mundo tan suavemente, que parece que se me va a derramar el corazón.
Dime quién eres, ilumina quién eres, dime quién soy yo también, y por qué la tristeza
de ser hombre.
Dímelo ahora que alzo hacia ti mi corazón, Tú que andas sobre la nieve.
Dímelo ahora que tiembla todo mi ser en libertad, ahora que brota mi vida y te llamo como nunca.
Sostenme entre tus manos; sostenme en mi tristeza, Tú que andas sobre la nieve.

Leopoldo Panero

Ciao.















viernes, 25 de septiembre de 2020

Serás un triunfador


Serás un triunfador... Cuando el egoísmo no limite tu capacidad de amar.
Cuando confíes en ti mismo aunque todos duden de ti y dejes de preocuparte por el qué dirán.
Cuando tus acciones sean tan concisas en duración como largas en resultados.
Cuando puedas renunciar a la rutina sin que ello altere el metabolismo de tu vida.
Cuando sepas distinguir una sonrisa de una burla, y prefieras la eterna lucha que la compra de la falsa victoria.
Cuando actúes por convicción y no por adulación.
Cuando puedas ser pobre sin perder tu riqueza y rico sin perder tu humildad.
Cuando sepas perdonar tan fácilmente como ahora te disculpas.
Cuando puedas caminar junto al pobre sin olvidar que es un hombre, y junto al rico sin pensar que es un dios.
Cuando sepas enfrentar tus errores tan fácil y positivamente como tus aciertos.
Cuando halles satisfacción compartiendo tu riqueza.
Cuando sepas obsequiar tu silencio a quien no te pide palabras, y tu ausencia a quien no te aprecia.
Cuando ya no debas sufrir por conocer la felicidad y no seas capaz de cambiar tus sentimientos o tus metas por el placer.
Cuando no trates de hallar las respuestas en las cosas que te rodean, sino en Dios y en tu propia persona.
Cuando aceptes los errores, cuando no pierdas la calma, entonces y sólo entonces, serás... ¡UN TRIUNFADOR!

Web católico de Javier

Ciao.

jueves, 24 de septiembre de 2020

Las hojas no se caen, se sueltan


Siempre me ha parecido espectacular la caída de una hoja.

Ahora, sin embargo, me doy cuenta que ninguna hoja “se cae” sino que llegado el escenario del otoño inicia la danza maravillosa del soltarse.

Cada hoja que se suelta es una invitación a nuestra predisposición al desprendimiento.

Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad y profundo de sabiduría: La hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación.

La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío dejado por ella

es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.

La coreografía de las hojas soltándose y abandonándose a la sinfonía del viento traza un indecible canto de libertad y supone una interpelación constante y contundente para todos y cada uno de los árboles humanos que somos nosotros.

Cada hoja al aire que me está susurrando al oído del alma ¡Suéltate!, ¡Entrégate!, ¡Abandónate! y ¡Confía!.

Cada hoja que se desata queda unida invisible y sutilmente a la brisa de su propia entrega y libertad. Con este gesto la hoja realiza su más impresionante movimiento de creatividad

ya que con él está gestando el irrumpir de una próxima primavera.

Reconozco y confieso públicamente, ante este público de hojas moviéndose al compás del aire de la mañana, que soy un árbol al que le cuesta soltar muchas de sus hojas. Tengo miedo ante la incertidumbre del nuevo brote.

¡Me siento tan cómodo y seguro con estas hojas predecibles, con estos hábitos perennes, con estas conductas fijadas, con estos pensamientos arraigados, con este entorno ya conocido...! Quiero, en este tiempo, sumarme a esa sabiduría, generosidad y belleza de las hojas que “se dejan caer”.

Quiero lanzarme a este abismo otoñal que me sumerge en un auténtico espacio de fe, confianza, esplendidez y donación.

Sé que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia consciencia y libertad, el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso.

Sólo las hojas que se resisten, que niegan lo obvio, tendrán que ser arrancadas por un viento mucho más agresivo e impetuoso y caerán al suelo por el peso de su propio dolor.

José Maria Toro

LA SABIDURIA DE VIVIR


Ciao.