domingo, 9 de agosto de 2026

Preciosa versión del Padrenuestro

Padre nuestro, que habitas en la belleza de las flores, en el canto de los pájaros, en cada momento y en cada corazón que aún sabe amar.

Santificado sea tu nombre en todo lo bueno, en todo lo justo y en cada acto de bondad que ilumina este mundo.

Llena nuestra vida de paz cuando haya incertidumbre, de fe cuando aparezcan las dudas y de esperanza cuando el camino parezca difícil.

Perdona nuestras faltas y enséñanos a perdonar, aun cuando las heridas intenten quedarse en nuestro corazón.

Líbranos del orgullo, del rencor y de todo aquello que nos aleje de tu luz. 

Danos fortaleza para afrontar las pruebas y sabiduría para aprender de cada una de ellas.

Y cuando la vida no salga como esperamos, ayúdanos a confiar en que cada experiencia tiene un propósito y cada día una enseñanza. 

Así sea. Amén. 

Que esta oración no solo salga de nuestros labios, sino también de nuestras acciones.

Ciao.

 

sábado, 8 de agosto de 2026

Descenso

Descenso... Sin embargo, es necesario regresar.

Sería maravilloso quedarse aquí, montar tres tiendas (aunque yo no me refugie en ninguna de ellas), recostarme en Tu regazo, escucharte hablar para siempre, enmudecer a Tu contacto y presencia, permanecer en Ti, ajeno a todo.

Pero me miras, sonríes, y acaricias mi ingenuidad.

- «Hay que bajar», dices.

- «Lo entiendes, ¿Verdad?»

A mi pesar, asiento.

Hay que bajar, me repito, a la piedra y al barro, al polvo del camino, y al humo de las ciudades.

Para experimentar el delicioso placer de encontrarte por sorpresa en el rincón más insospechado de la batalla cotidiana.

Así pues, está decidido; tomo un poco de aire y emprendo el descenso.

Ximo Cerdá

Ciao


 

viernes, 7 de agosto de 2026

Transfigúrame...


 Es necesario dejarnos transfigurar.

Transfigúrame, Señor...

Transforma, Señor, mis miedos en fe, mi orgullo en humildad.

Transfigura, Señor, mis divisiones en unidad, mis sombras en luz.

Cambia, Señor, mis malos modos en ternura, mis perezas en prontitud.

Convierte, Señor, mi egoísmo en generosidad, mis decepciones en esperanza.

Transfigura, Señor, mis guerras en paz, mi desánimo en fortaleza.

Transfigúrame, Señor...

Fermín Negre 

Ciao.


jueves, 6 de agosto de 2026

Esperanza

La noche de la humanidad se va cerrando impenetrable.

Pero ella está ahí firme, fuerte, fiel; iluminada y luminosa.

La esperanza…Que sostiene y que hace crecer.

La esperanza…Que tiene forma de cruz, pero también de piedra corrida.

Que tiene el sabor amargo de la hiel, pero también el aroma del mejor vino.

Que nos sumerge en lo rutinario, pero con la novedad de lo creativo.

Que sangra, pero desde la rugosidad de la herida cicatrizada.

Que es agua para el sediento, pan para el hambriento, descanso para el extenuado.

Que es justicia para los olvidados, prole para los estériles, y corazón abierto para los hermanos, porque late en el silencio, el germen de una nueva humanidad.

Hermana Viviana Romero

Ciao.

 

miércoles, 5 de agosto de 2026

Miradas

Miradas...

Por encima del hombro la mirada impasible, la distancia insalvable, el muro de silencio, el desprecio inclemente.

Por encima del hombro la soberbia crecida, la condena sin juicio, el gesto de reproche, la visión sin historia.

Hay que darse la vuelta, y mirar frente a frente, rostro a rostro, para descubrir en las lágrimas ajenas las propias tormentas.

Hay que desarmarse de razones y leyes, para cargarse de humanidad y evangelio.

Y entonces, entre errores y nuevos proyectos, levantarse unos a otros hasta volar de nuevo.

José María R. Olaizola, SJ

Ciao.


 

martes, 4 de agosto de 2026

Dudo, Señor


 Dudo, Señor. Dudo.

Y busco tu resurrección en gestos espectaculares, coincidencias imposibles o cambios radicales.

Pero ni siquiera a Tomás, tu amigo, le diste esas señales.

Sino que enseñaste tus heridas y tu carne dolorida, un costado abierto y unas manos atravesadas.

Hoy, ante mis dudas, vuelves a apuntar a tus heridas.

Hoy no ya por clavos y lanzas.

Sino en tu cuerpo, que es la Iglesia, que es el mundo.

En tus heridas abiertas hoy me llamas a descubrirte vivo y resucitado.

En las heridas sangrantes por la injusticia del mundo.

Y en las heridas de mi vida que no soy capaz de curar.

Pero, aunque yo me resista y te pida nuevas pruebas, es ahí donde señalas.

Y me dices otra vez que crea en ti porque estás vivo y resucitado.

Óscar Cala, SJ 

Ciao.

lunes, 3 de agosto de 2026

La paz del verano


 A medida que pasan los años, y uno ya va cumpliendo, me reafirmo en la idea que la verdadera riqueza de la vida se encuentra en las cosas sencillas: Una sonrisa compartida, el silencio que permite escuchar la propia interioridad, el murmullo del agua, la suave brisa entre los árboles, un cielo infinito, o el canto de los pájaros al atardecer. Son momentos que nos conectan con la belleza de la creación y nos recuerdan que la vida es, en esencia, un regalo.

Sin embargo, esta experiencia de armonía contrasta con las imágenes que cada día llegan a nuestros hogares: guerras, violencia, injusticias, personas desplazadas, niños que sufren y comunidades enteras marcadas por el dolor. Ante esta realidad surge una pregunta inevitable: Si el mundo es tan hermoso, ¿Por qué el ser humano causa tanto sufrimiento a sus semejantes?

Quizá la paz definitiva en el mundo parezca una meta lejana. Pero cada vez que elegimos el amor frente al odio, el diálogo frente al enfrentamiento y la esperanza frente al desaliento, estamos sembrando el Reino de Dios entre nosotros. Y toda semilla de paz, por pequeña que sea, tiene la fuerza de transformar el mundo…… 

El verano, sereno y luminoso, nos invita a detenernos y a disfrutar con los demás de las pequeñas cosas que hacen grande y hermoso este mundo. Aquí y en cualquier lugar de la tierra, hombres y mujeres contemplan el mismo cielo, las mismas estrellas, bajo una misma noche de verano. Tal vez, en ese silencio compartido, Dios nos recuerde que hemos sido creados para la fraternidad y no para la discordia; para cuidar la vida y no para destruirla. Y que la paz, como las estrellas, sigue brillando sobre nosotros, esperando ser descubierta, compartida y acogida en cada corazón.

José Luis Prado

Ciao.