jueves, 23 de abril de 2026

Como un viaje en tren


 Imaginemos que nuestra vida es como un viaje en tren. La estación de destino es Dios, la santidad, la unión con Él. Todos estamos viajando, pero no todos elegimos el mismo tren ni la misma dirección.

Cuando alguien dice: “Yo quiero lo que me haga más santo, lo que me una más a Dios”, es como si dijera: “No me importa si el tren es más cómodo, más rápido o más divertido; quiero el tren que vaya directo al destino correcto”.

A veces hay trenes muy lindos: Asientos cómodos, paisajes hermosos, entretenimiento… Pero van en otra dirección. Representan cosas buenas en sí mismas —éxito, reconocimiento, placer, comodidad— pero que no necesariamente nos acercan a Dios.

En cambio, el tren que va hacia la santidad quizá no siempre sea el más cómodo. Puede tener momentos de esfuerzo, sacrificio, paciencia, perdón, humildad. Sin embargo, ese es el que realmente nos lleva a la estación final: Estar más unidos a Dios.

Entonces, vivir diciendo “quiero lo que me haga más santo” es como mirar cada decisión y preguntarse:

¿Este tren me acerca o me aleja del destino?

¿Esta elección me une más a Dios o solo me hace el viaje más cómodo?

La clave no es elegir el trayecto más fácil, sino el que conduce al lugar correcto.

Y así, cada día, en cada pequeña decisión, estamos subiendo a un tren u otro. La santidad consiste en elegir, una y otra vez, el tren que va hacia Dios.

Ejercicios Espirituales San Ignacio 

Ciao.

miércoles, 22 de abril de 2026

Sed buenos

Sed buenos: Buenos en vuestro rostro, que deberá ser distendido, sereno y sonriente; buenos en vuestra mirada, una mirada que primero sorprende y luego atrae.

Sed buenos en vuestra forma de escuchar: De este modo experimentaréis, una y otra vez, la paciencia, el amor, la atención y la aceptación de eventuales llamadas.

Sed buenos en vuestras manos: Manos que dan, que ayudan, que enjugan las lágrimas, que estrechan la mano del pobre y del enfermo para infundir valor, que abrazan al adversario y le inducen al acuerdo, que escriben una hermosa carta a quien sufre, sobre todo si sufre por nuestra culpa; manos que saben pedir con humildad para uno mismo y para quienes lo necesitan, que saben servir a los enfermos, que saben hacer los trabajos más humildes.

Sed buenos en el hablar y en el juzgar: Sed buenos, si sois jóvenes, con los ancianos; y, si sois ancianos, sed buenos con los jóvenes.

Sed contemplativos en la acción: Mirando a Jesús –para ser imagen de Él– sed, en este mundo y en esta Iglesia, contemplativos en la acción; transformad vuestra actividad ministerial en un medio de unión con Dios.

Sed santos: El santo encuentra mil formas, aun revolucionarias, para llegar a tiempo allá donde la necesidad es urgente. El santo es audaz, ingenioso y moderno; el santo no espera a que vengan de lo alto las disposiciones y las innovaciones; el santo supera los obstáculos y, si es necesario, quema las viejas estructuras superándolas… Pero siempre con el amor de Dios y en la absoluta fidelidad a la Iglesia a la que servimos humildemente porque la amamos apasionadamente.

(Pedro Arrupe, en un retiro a sacerdotes en Cagliari, 11 de marzo de 1976)

Ciao.

 

martes, 21 de abril de 2026

Las “voces interiores”,

Os dejo estas pautas para hacer una pausa al final del día escritas por Xavier Quinzá...

Lo primero cultivar una apertura y disposición a observar mejor lo que nos sucede. Las “voces interiores”, que se despiertan al compás de los acontecimientos cotidianos, y nos alertan sobre nuestra escucha interior del buen Espíritu. Abrirse más a la vida, al sentir de los demás, al flujo de lo que nos sucede.

En segundo lugar, buscar tiempos y lugares exclusivos para el retiro interior. El tiempo es la vida, y conforme repartimos nuestro tiempo estamos priorizando ciertos aspectos de nuestra vida. Tiempo en exclusividad para adorar, como un compromiso personal, como algo necesario para cultivar la fidelidad al Dios que nos habla en el silencio contemplativo.

También es importante observar los “ruidos”, preguntarse sobre el origen de los pensamientos, de los sentimientos o emociones que nos embargan. Hay miedos, prejuicios que se nos cuelan en la mente y nos limitan la observación serena de la verdad que somos. Observar sin rechazarlos, aceptándolos como pensamientos o emociones parásitos, caer en a cuenta de que estamos manifestando que no queremos saber lo que nos habita… ¡Nada nos separará!

Por último, también y en especial, atender a lo que producen en nosotros las relaciones con los otros. Ellos y ellas son como un espejo en el que nos podemos ver reflejados. Es un privilegio vivir y compartir con otros nuestros pensamientos o reacciones: Por qué me siento de ese modo, por qué me conduzco de tal manera o de tal otra. El objeto de la atención es uno mismo, no interesan los defectos de los demás, son el banco de pruebas para nuestra mayor atención y presencia a nosotros mismos, a los otros, a Dios.

Ciao.


 

lunes, 20 de abril de 2026

¿De qué te sirve? 

¿De qué te sirve ganar el mundo si para hacerlo desperdicias tu vida? 

¿De qué te sirve perseguir el éxito, si en el camino te dejas el corazón, los valores o la alegría? 

¿De qué te sirve perseguir la belleza en un espejo, cuando la vida te espera tras una ventana? 

¿De qué te sirve farfullar excusas de perfección, si quien te ama de verdad quiere abrazar tus sombras? 

¿De qué te sirve coleccionar aplausos, si no comprendes que una sola caricia vale más que todos los parabienes del mundo? 

¿De qué te sirve la alfombra roja si conduce a una puerta tapiada? 

¿De qué te sirve una eternidad de fiestas si te ahogas en un instante de silencio? 

¿De qué te sirve el poder, si no es para servir?

Señor Dios, ayúdanos a elegir tu vida, a amarte, seguir tus caminos, observar tus mandatos, vivir y crecer, así, a tu sombra y bajo el amparo de tu mano protectora.

José María Rodrigue Olaizola SJ

Ciao.

 

domingo, 19 de abril de 2026

Una luz

“De nada sirve gritar que hay mucha obscuridad en nuestro mundo, que hay crisis por dondequiera, que todo es oscuro; mientras sigamos gritando que esta oscuro no lograremos encender la luz. Encendamos una luz, o mejor, nosotros seamos una luz para el mundo”. Así decía la Madre Teresa cuando la cuestionaban sobre las cosas pequeñas que ella hacía.

Y un escrito ruso decía que cuando era chiquillo recordaba que en su pueblito discutían las personas grandes y se preguntaban, ¿Por que están sucedido estas cosas en la Rusia?; eran los años en los cuales se estaba imponiendo la dictadura feroz de Stalin y se le quedaron muy grabadas las palabras de los ancianos: “Hemos abandonado a Dios, lo demás es consecuencia de esto”. 

Esto es valido también para hoy, vivimos en una sociedad en la cual dominan dos características: la violencia y el descontento; por dondequiera vemos estos signos. 

Pero estamos seguros de que Dios es la trabe que sostiene el techo de la vida; si Dios ha entrado en la historia, quiere decir que la historia tiene un desenlace positivo, tiene salvación; y no nos deja bien parados si vivimos la vida sin la esperanza.

Chema Montserrat

Ciao.


 

sábado, 18 de abril de 2026

Estás en mi vida


 Estás en mi vida.... 

Estás mientras velo y mientras sueño.

El Amor no reconoce simples fronteras de tiempo.

Eres mi atmósfera diaria, aunque en otras cosas pienso.

Cuando soy consciente, vibro de en Ti descubrirme inmerso.

Eres más mi corazón que el que me late en el pecho.

Entre la vida y la muerte, tuyo me quisiste eterno.

Luis Carlos Flores Mateos, SJ

Ciao.

viernes, 17 de abril de 2026

Los cinco lujos que debes pedirle a Dios..

Estos son los cinco lujos que debes pedirle a Dios..

Primero: La Salud...

Porque sin salud, ni el oro más puro vale. Pídele fuerza para levantarte y energía para seguir.

Segundo: La Paz...

Paz para dormir tranquilo, para soltar, perdonar, vivir ligero. Sin paz, incluso la abundancia pesa.

Tercero: Sabiduría...

No para saberlo todo, sino para entender cuándo hablar, cuándo callar y cuándo esperar. Dios bendice al que piensa con fe y actúa con humildad.

Cuarto: La Familia...

Porque si no tienes a quién abrazar, no importa cuánto ganes… sigues siendo pobre.

Quinto: La Fe...

La más valiosa. Cuando la Fe habita, el miedo se va y la esperanza florece.

Dios no promete lujos materiales... Promete Bendiciones Eternas.

Cuida tu salud.

Protege tu paz.

Busca sabiduría.

Ama a tu familia.

Y nunca, nunca pierdas la Fe.

Ciao.