lunes, 9 de marzo de 2026

El billete de 20 Euros

Una profesora en clase saca de su cartera un billete de 20 euros y lo enseña a sus alumnos a la vez que pregunta: "¿A quién le gustaría tener este billete?". Todos los alumnos levantan la mano.

 Entonces la profesora coge el billete y lo arruga, haciéndolo una bola. Incluso lo rasga un poquito en una esquina. "¿Quién sigue queriéndolo?". Todos los alumnos volvieron a levantar la mano.

 Finalmente, la profesora tira el billete al suelo y lo pisa repetidamente, diciendo: "¿Aún queréis este billete?". Todos los alumnos respondieron que sí.

 Entonces la profesora les dijo: 

 "Espero que de aquí aprendáis una lección importante hoy. Aunque he arrugado el billete, lo he pisado y tirado al suelo... todos habéis querido tener el billete porque su valor no había cambiado, seguían siendo 20 euros. 

 Muchas veces en la vida te ofenden, hay personas que te rechazan y los acontecimientos te sacuden, dejándote hecho una bola o tirado en el suelo. Sientes que no vales nada, pero recuerda, tu valor no cambiará NUNCA para la gente que realmente te quiere. Incluso en los días en los que sientas que estás en tu peor momento, tu valor sigue siendo el mismo, por muy arrugado que estés"

Ciao.

 

domingo, 8 de marzo de 2026

Tercer Domingo de Cuaresma

El tercer domingo de Cuaresma llama a la conversión sincera y a dar frutos de vida, no solo a evitar el pecado. A través de la parábola de la higuera estéril, se enfatiza la paciencia de Dios, quien da una segunda oportunidad, equilibrada con la exigencia de cambiar y dar amor y justicia. 

Temas claves para la reflexión:

- La paciencia y la misericordia: Dios no castiga; espera con paciencia y brinda oportunidades para cambiar, como el viñador que pide tiempo para la higuera.

- Conversión urgente, no postergable: La conversión implica dejar atrás la indiferencia y los malos hábitos para comprometerse con acciones concretas de amor y misericordia.

- Superar la superficialidad: Se invita a superar una fe "de hojas" (superficial) y dar frutos reales, evitando la falsa seguridad de creerse mejores que otros.

- La llamada a amar: Siguiendo a Santa Teresa de Jesús, se subraya que la vida cristiana consiste en "amar mucho", más que en "pensar mucho", buscando contentar a Dios en todo. 

Este domingo invita a reconocer nuestra esterilidad en ciertos aspectos y a permitir que Dios trabaje en nuestro corazón para producir frutos genuinos. 

Ciao.

 

sábado, 7 de marzo de 2026

8 de Marzo ¡Mujer, hoy es tu día!


 Ante la proximidad del Día de la Mujer el próximo día 8 de Marzo, comparto con vosotros, algo que escribí hace ya algunos años, y que quiero que valga hoy como mi pequeño homenaje a todas esas mujeres que trabajan, viven y luchan por un mundo mejor. No quiero hacer un canto feminista, ya que mi sentimiento es el de total igualdad entre hombre y mujeres. Me considero una mujer Pro Vida total, por lo tanto discrepo de todas esas soflamas feminazis, que solo pretenden degradar a la mujer, disfrazando sus discursos con los ya manidos "derechos". Confío que compartáis conmigo este pequeño canto a la verdadera igualdad de la mujer.* "A ti mujer, me dirijo hoy. A ti, que luchas que luchas por sobrevivir en un mundo lleno de desigualdades y conflictos.

* A ti, sufridora silenciosa, que vives en tu carne el golpe y el desprecio.

* A ti que te levantas en un grito, para pedir igualdad y que te unes a mil voces para gritar ¡Basta ya!

¡Basta ya! de desprecios y malos tratos ¡Basta ya! de sumisión y de miedo. ¡Basta ya! de represión machista.

Tu eres creadora de Vida y compartes tu cuerpo con cada ser que creas.

Tu eres alma sutil que pones belleza en todo cuanto haces. Tu tienes el corazón grande y compartes  tu amor con todo el que está a tu lado.

Por eso mujer ¡Escúchame!

Tu vida no merece que sea depravada, ni pisoteada. Eres digna de alabanza, porque en tu quehacer cotidiano, pones toda tu alma y todo tu empeño.

Tu no mereces que te humillen, que te menosprecien. Levanta la cabeza bien alta y di conmigo: "¡Aquí estoy y nada temo! ¡Miradme bien, pues a partir de hoy, todos veréis que mi dignidad y mi vida están en lo más alto. Se acabó que me miréis con lástima o con compasión".

Por eso, amigas mías, en estos momentos, quiero decirte desde lo más hondo de mi corazón, que estoy contigo, y a partir de ahora quiero ser tu voz que se levanta para pedir justicia, para todas las mujeres del mundo.

Desde aquí, os pido a vosotros, ciudadanos del mundo, que no permanezcáis callados ante la atrocidad  de los golpes y las muertes, que estos asesinos provocan.

Unamos nuestras manos y nuestros corazones y gritemos alto y fuerte para que todo el mundo nos oiga ¡BASTA YA!

Feliz 8 de Marzo, por la mujer, por la VIDA, por su Dignidad, por su Grandeza... Simplemente, ¡POR SER MUJER!

Ciao.

viernes, 6 de marzo de 2026

Afán de perfección

El anhelo de perfección es un impulso hacia Dios, que es la suma de lo perfecto.

Cuando en nuestras actividades buscamos la pulcritud, la armonía, aquello esmerado que resulta de una aplicación concentrada, estamos tendidos hacia Él; a veces nos damos cuenta de esto y otras no, pero toda búsqueda del bien o del bien hacer, tiene a Dios por meta, velada o manifiesta.

No existe problema con el anhelo de perfección, el conflicto surge cuando no nos asumimos imperfectos, cuando no aceptamos que, en nuestro caso, la perfección siempre será solo una intención, un modelo al que aspiramos como dirección de la vida.

Lo no completo, lo imperfecto, es una de las características de lo humano, al igual que nuestra tendencia al infinito, a la búsqueda de lo inmortal o la sociabilidad.

Este afán de perfección puede transformase en escrupulosidad o en una especie de obsesión, si olvidamos lo anterior. Pero en tanto nos recordemos Hijos, necesitados de misericordia en cualquier momento de nuestra vida, permaneceremos conscientes de nuestra humildad y recibiremos al error o a lo imperfecto en general como parte del camino espiritual.

Es más, lo equivocado nos muestra lo correcto en su misma manifestación y debido a este contraste aprendemos de continuo. Del mismo modo, la caída original pese a todo el dolor que comporta, nos señala el verdadero origen, anclado en aquél jardín de la Presencia.

La Cruz señala la resurrección del mismo modo que nuestro lamento ante lo imperfecto nos muestra la posibilidad de una condición futura, viviendo una claridad sin límites, plenos de una alegría sin sombra...

Amigos del Silencio: El Santo Nombre Blog

Ciao.


 

jueves, 5 de marzo de 2026

Música

Música … Dios es música.

Un canto vibrante, exquisito.

A ratos imperceptible, como un hilo tenue que apenas advertimos.

A ratos arrollador como una ola que avanza, majestuosa, inundando cada resquicio con su fragor.

Es himno sagrado, tonada envolvente, convergencia de melodías que se abrazan para describir el amor y la justicia, la reconciliación y la paz.

Armonía en construcción en la que un día encajará todo lo hermoso, lo bueno, lo justo.

Nos rodea, nos cautiva, nos espera y nos llama, nos invade y nos sana.

Solo hay que sumar la propia voz, con matices y color único, y empezar a cantar la verdad desnuda, para hacerse música con Dios...

José M. Rodríguez Olaizola, SJ

Ciao.

 

miércoles, 4 de marzo de 2026

La aventura de la Humanidad ante la razón y la emoción

Preciosa historia sobre "La aventura de la Humanidad ante la razón y la emoción", que nos debe hacer reflexionar.

Cuando era niño hacía preguntas ingenuas. Un día le pregunté a mi padre qué nos pasaba a los seres humanos: No entendía cómo era posible que, estando la humanidad tan avanzada, teniendo tantos conocimientos y tecnologías, fuéramos capaces de producir tantos actos estúpidos contra nosotros mismos. Las imágenes del telediario eran desoladoras en aquella época, cuando acabábamos de salir de la guerra del Golfo y ya estallaba otra en Sarajevo, mientras que en Somalia millones de personas pasaban hambre hasta desfallecer.

No se me olvidará nunca su respuesta. Me dijo que el problema del ser humano nunca ha sido la razón. Podemos elaborar toda clase de máquinas, sistemas y discursos. Podemos construir edificios cada vez más altos, vehículos más rápidos. En frío, es cuestión de tiempo que podamos resolver cualquier problema racional. El gran problema de los seres humanos –añadió– son las emociones, que nos invaden como torbellinos, que nos nublan y tiran de nosotros como caballos desbocados.

Pero no es solo eso, sino que, además, la razón solo se pone en funcionamiento cuando hay una emoción que se lo pide. Y me dio un ejemplo: Imagina que ves un fruto apetitoso en un árbol muy alto, sientes el impulso de conseguirlo y entonces comienzas a analizar y ordenar las opciones para llegar a él. La emoción es realmente lo que te ha movido a pensar. Somos mentes de deseo.

El panorama que acababa de describir me pareció desesperanzador. ¿Estamos, entonces, condenados a vivir sometidos por emociones como el orgullo, el egoísmo y la soberbia? ¿Vamos a seguir repitiendo irremediablemente actos estúpidos como las guerras, las crisis, las hambrunas y los abusos, para arrepentirnos inmediatamente después? 

Si lo podemos casi todo, si la igualdad de oportunidades y derechos es una cuestión tecnológica, ¿Acaso no seremos capaces de usar todo ese potencial, ese talento acumulado a hombros de gigantes para conseguirlo en vez de para satisfacer nuestros diferentes proyectos particulares?

Las evidencias parecen mostrar que no. Desde mi perspectiva de europeo del sur, observo que la política se ha reducido a mera confrontación. Se invierte mucha más energía y talento en mentir, manipular y desacreditar al otro que en acordar un futuro común. La comunicación política se ha infantilizado, más centrada en los bulos, el barullo y el espectáculo que en el debate efectivo y los acuerdos honestos.

Sin embargo, no habría nada más importante que la comunicación política para una sociedad, pues es lo que construye las estructuras racionales que la ordenan. Un mal debate produce malos acuerdos, y estos a su vez un mal orden, es decir, injusticias y desequilibrios.

Ante esta imagen, hay quien aboga por recuperar una actitud ilustrada para conseguir eso que Kant llamaba superar «la minoría de edad» de los seres humanos, dejando atrás las mentiras pueriles, la vuelta a los mitos, los líderes mediocres, los populismos o el oscurantismo de la sobreinformación.

Cuando leo estos argumentos, me convencen y entusiasman, hasta que me acuerdo, como un jarro de agua fría, de aquella temprana enseñanza: Ese nunca ha sido nuestro problema. Y menos en estos tiempos que cualquier persona con un poco de cultura es capaz de resolver de forma autónoma problemas que hace doscientos años solo estaban al alcance de una minoría intelectual. No es el uso de la razón el que está sin adiestrar, débil e imponente, sino nuestra capacidad de desear. No es que no sepamos pensar por nosotros mismos, sino que emociones débiles, infantiles y dependientes solo pueden conducirnos a pensamientos débiles, infantiles y dependientes.

Más que el espíritu de la Ilustración, lo que tenemos que recuperar es esa capacidad de creer en un ideal y perseguirlo. Necesitamos algo que nos haga crecer, que nos emancipe de los miedos, prejuicios y apetencias. Lo que en verdad necesitamos recuperar es el espíritu de la aventura, ese deseo ardiente que nos lanza al mundo como Don Quijotes en pos de un ideal, que transforma los fríos productos de la razón, como la justicia o los derechos humanos, en un anhelo que nos impulsa más allá de lo posible.

Quizá sigo siendo tan ingenuo como hace treinta años –o tan irracional como el caballero manchego–, pero no puedo evitar que me conmueva un mundo en el que las guerras, el hambre y tantas otras injusticias pertenezcan al pasado.

Si los seres humanos somos mentes de deseo, tal como me dijo mi padre, creemos entonces bellos deseos que muevan nuestras mentes, que conviertan estos retos de la humanidad en una gran andanza. Las emociones de Don Quijote eran mucho más fuertes que su razón. Nosotros dominamos los mecanismos de esta, pero nos falta esa voluntad inquebrantable de los ideales, para que nos impulsen al mundo como ciudadanos andantes en esta gran aventura que es la humanidad.

Samuel Gallastegui

Ciao.

 

martes, 3 de marzo de 2026

Palabra de Vida Marzo 2026

«Levantaos, no tengáis miedo» (Mt 17, 7).

Pedro, Santiago y Juan suben a un monte alto con Jesús y allí ven la gloria del Maestro y oyen la voz del Padre que lo reconoce como Hijo. Una experiencia extraordinaria, cara a cara con Dios, que permite a su criatura conocerlo en su esplendor. El temor los ha hecho caer en tierra, pero Jesús los toca y les dice:

«Levantaos, no tengáis miedo»

El verbo levantarse es el mismo con el que el Evangelio expresa la resurrección, y «no temáis» son las primeras palabras que el Resucitado dirige a las mujeres junto al sepulcro vacío (Mt 28, 10; cf. 28, 5). Así pues, las palabras de Jesús, fuertes y claras son una decidida invitación a una vida nueva, que es posible para los discípulos con el toque de su mano.

También a nosotros nos frenan nuestros miedos, las pruebas de la vida, situaciones sin salida. No podemos contar solo con nuestras fuerzas para recuperar el impulso del testimonio, sino más bien con la gracia de Dios, que siempre nos precede.

«¿Quién no pasa por pruebas? Estas adquieren el cariz del fracaso, de la pobreza, la depresión, la duda, la tentación... [...] También da miedo la sociedad materialista e individualista que nos rodea, con guerras, violencia, injusticias... Ante estas situaciones puede insinuarse también la duda: ¿Dónde ha ido a parar el amor de Dios? [...] Jesús ha entrado de verdad en cada dolor, ha cargado con todas nuestras pruebas [...] Él es Amor, y es propio del amor expulsar todo temor. Cada vez que nos asalte un miedo, que estemos agobiados por un dolor, podemos reconocer la verdadera realidad que se esconde ahí: Es Jesús, que se hace presente [...] Dejemos que entre en nuestra vida. Y luego, sigamos viviendo lo que Dios quiere de nosotros, lanzándonos a amar al prójimo. Descubriremos que Jesús es siempre Amor. Así podremos decirle, como los discípulos: “Verdaderamente eres Hijo de Dios”» (Mt 14, 33).

«Levantaos, no tengáis miedo».

Quien ha vivido el encuentro con Dios en su vida queda fascinado por su presencia, tocado y curado por su Palabra. El testimonio de una comunidad cristiana acompaña en esta aventura divina y da ánimos para salir de uno mismo y reanudar el camino con Jesús y con los hermanos. 

Cuenta una joven siria: «AI final del año pasado mi país vivió una situación muy difícil, y mi ciudad sufrió una ola de caos y de miedo. Estaba muy preocupada por mi familia, por mis amigos y por mí misma. Intenté mantener la esperanza en Dios, procurando ser fuerte a pesar de todo. Antes de estos sucesos, con los jóvenes con los que vivimos el evangelio, habíamos planificado varios proyectos de apoyo a familias necesitadas. Pero esta situación nos obligó a suspender temporalmente toda actividad. AI cabo de unos días pudimos reunirnos, y encontramos la fuerza y el valor los unos en los otros. Decidimos no dejarnos vencer por el miedo, poner nuestra confianza en Jesús y reanudar el camino emprendido. Conseguimos ayudar a más de 40 familias.

«Levantaos, no tengáis miedo».

Después de subir al monte con Jesús para encontrar a Dios y escuchar su voz, podemos descender con Él, «[...] Volver a la llanura, donde encontramos a muchos hermanos que soportan penalidades, enfermedades, injusticia, ignorancia, pobreza material y espiritual».

Como comunidad cristiana, también podemos sufrir y quedarnos confundidos, pero esta Palabra nos empuja a ponernos en movimiento juntos para llevar a todos «los frutos de la experiencia que hemos tenido con Dios y compartir la gracia recibida».

Letizia Magri y el equipo de la Palabra de Vida

Ciao.