viernes, 26 de mayo de 2017

¿De qué quiere usted la imagen?



¿De qué quiere usted la imagen?
- Preguntó el imaginero -,
Tenemos santos de pino,
Hay imágenes de yeso.
Mire este Cristo yacente,
madera de puro cedro.
Depende de quién la encarga:
Una familia o un templo.
O si el único objetivo
es ponerla en un museo.
- Déjeme, pues, que le explique
Lo que de verdad deseo:
Yo necesito una imagen
Del Jesús el galileo
que refleje su fracaso
intentando un mundo nuevo,
que conmueva las conciencias
y cambie los pensamientos.
Yo no la quiero encerrada
en iglesias ni conventos,
ni en casa de una familia
para presidir sus rezos.
No es para llevarla en andas
cargada por costaleros.
Yo quiero una imagen viva
De un Jesús, hombre, sufriendo
que ilumine a quien la mire
el corazón y el cerebro,
que den ganas de bajarlo
de su cruz y del tormento,
y quien contemple esa imagen
no quede mirando un muerto
ni que con ojos de artista
solo contemple un objeto
ante el que exclame admirado:
“¡qué torturado más bello!”

-Perdóneme si le digo
- responde el imaginero -
Que aquí no hallará seguro
la imagen del Nazareno.
Vaya a buscarla en las calles
entre las gentes sin techo,
en hospicios y hospitales
donde haya gente muriendo.
En los centros de acogida
En que abandonan a viejos,
en el pueblo marginado
entre los niños hambrientos,
en mujeres maltratadas
en personas sin empleo.
Pero la imagen de Cristo
no la busque en los museos,
no la busque en las estatuas
en los altares y templos,
ni siga en las procesiones
los pasos del nazareno.
No la busque de madera,
de bronce, de piedra o yeso.
Mejor…¡Busque entre los pobres
su imagen de carne y hueso!

Desconozco el autor

Ciao.

jueves, 25 de mayo de 2017

El beneficio del silencio



Cuando la Western Union le pidió a Thomas Edison que "mencionara un precio" por el teletipo que había inventado, él le pidió varios días para pensarlo. Su esposa le sugirió $20 000, pero él pensó que esa cantidad era exorbitante.

A la hora acordada fue a la reunión todavía no muy seguro de la cantidad que iba a pedir cuando el oficial le preguntó: "¿Cuánto?" Él trató de decir $20 000, pero las palabras no le salían de la boca. Finalmente el oficial rompió el silencio y le preguntó: "Bien, ¿Qué le parece $100 000?"

¡A menudo el silencio le permite a otros decir algo mejor de lo que hubiéramos dicho nosotros mismos!
Al quedarnos callados otros se interesan más por nuestros pensamientos; entonces cuando tenemos una audiencia interesada, nuestras palabras tienen mejor impacto.

La Biblia nos dice que aun el necio, cuando calla, es contado por sabio (Proverbios 17:28). En ese sentido, el silencio puede evitar que nos veamos en una situación embarazosa. ¡La gente puede pensar que somos más inteligentes de lo que realmente somos!

Cuando te sientas movido a expresar una opinión, mide el impacto de tus palabras y manten esto presente: "Entre menos diga, mejor".
¡No podemos buscarnos problemas por lo que no hemos dicho! Como Edison, nosotros podemos beneficiarnos de nuestro silencio.
A menudo me arrepiento de lo que dije; nunca de haberme callado.

Proverbios 10:19
En las muchas palabras no falta pecado; más el que refrena sus labios es prudente.

Frases célebres para tener en cuenta:

- Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras.

- Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.

- La palabra es plata y el silencio es oro.

- El silencio es el ruido más fuerte, quizás el más fuerte de los ruidos.

Ciao.

miércoles, 24 de mayo de 2017


EDUCAR es convertir a alguien en persona. Introducir en la realidad con amor y conocimiento. La educación es la base para edificar una trayectoria personal adecuada. Etimológicamente significa acompañar y extraer.
Educar es cautivar con argumentos positivos, entusiasmar con los valores, seducir con lo excelente. Eso significa comunicar conocimientos y promover actitudes, en una palabra, información y formación.
Educar no es enseñarle a alguien matemáticas, literatura, arte o contabilidad, sino prepararlo para que viva su biografía de la mejor manera posible. Reglas de urbanidad y convivencia, hábitos positivos para no ser sujeto masa, anónimo e impersonal.

La educación es la estructura del edificio personal, la cultura es la decoración. La primera enseña a nadar para no verse arrastrado por las mareas de todo tipo que amenazan al ser humano, la segunda enseña a vivir. La cultura es la estética de la inteligencia. Hablamos ya de un nivel superior, que empuja a caminar hacia unos objetivos verdaderamente dignos. Por eso la cultura es libertad. Espesor del conocimiento vivido, lo que queda después de olvidar lo aprendido.

Educación y cultura forman un entramado en donde se dan influencias reciprocas, con fronteras difusas y linderos mal definidos. De ahí, que a la hora de ocuparnos del deseo, hagamos estas matizaciones. El deseo es la tendencia del pensamiento y de la conducta que proporciona alegría o que terminaría con algún tipo de sufrimiento.
Apetecer algo que se ve y que depende de sensaciones exteriores, mecanismos que se disparan de forma mas o menos inmediata y que empujan en esa dirección. Hay ejemplos clarificadores: Los instintos o las tendencias básicas, como el hambre, la sed, la sexualidad, etc. Apetito, inclinación, que impulsa a la acción.

Descartes definió el deseo como «la agitación del alma causada por los espíritus que la disponen a las cosas que ella se representa como convenientes».
Es algo característico del vivir hacia delante del ser humano, nos proyectamos al futuro, que es la dimensión mas viva de nuestra existencia. El deseo es apetito, anhelo, ansia, apetencia, tener como objeto algo que vemos ó imaginamos y que tira de uno en esa dirección.
Cicerón introdujo la doctrina de las pasiones fundamentales en dos apartados: Los bienes presentes (la alegría) y futuros (el deseo); y los males presentes (la tristeza) y futuros (el temor, hoy hablaríamos aquí de la ansiedad).

Por otra parte, hay deseos que dependen de uno mismo y otros que están mas relacionados con las circunstancias. Si cada uno de nosotros somos un haz de deseos, ya que son tantas las cosas hacia las que corremos, es importante poner en claro cuáles son las que de verdad interesan y posponer las otras. La persona superior, la que es líder, no debe dejarse llevar por las pasiones, sino que las domina y gobierna. La administración inteligente del deseo es propio de los que tienen una visión larga y panorámica de la realidad. Levantan la mirada y ven mas allá de lo que aparece delante de sus ojos, miran por sobreelevación.
Hay otra palabra próxima que conviene precisar su significado. Me refiero al término querer, que en el lenguaje coloquial se suelen confundir. Querer es verse motivado a hacer algo que nos hace mejores, que nos eleva hacia planos superiores y que brota de vivencias mas profundas. Aquí entra de lleno la voluntad, esa pieza clave que nos hace capaces de renunciar a lo inmediato por lo lejano, capacidad para aplazar la recompensa próxima, buscando bienes de mas calado.
Voluntad es elegir. Y elegir es anunciar y renunciar: Me quedo con esto y dejo de lado aquello otro. Comportamiento mas lejano, que apuesta por aquello que tardará en llegar, pero cuya posesión será mas honda y enriquecerá nuestra condición. Esto complica las cosas, porque requiere un mayor grado de madurez. Querer es determinación. Y por eso necesita del apoyo de un voluntad firme, templada en la lucha y el esfuerzo.

En la practica desear y querer aparecen mezclados. Pero en la teoría es bueno distinguirlos, para saber qué terreno estamos pisando. Es necesario un cierto ejercicio de submarinismo para delimitar la geografía marina de uno y otro. Mirada cartesiana sobre la realidad tumultuosa que nos asedia, al estar inmersos en una sociedad de consumo que trata de vendernos un producto detrás de otro, creándonos necesidades que realmente no tenemos. Vertiginosa sucesión de imágenes que despiertan intereses contradictorios en una sociedad tan permisiva y pendular.

Lo diré de un modo mas tajante. El desear y el querer buscan la felicidad. Aunque los vericuetos son distintos y los medios ofrecen recortes y matices rescatados de esfuerzos continuados. La felicidad es un resultado, la consecuencia de lo que hemos ido haciendo con nuestra vida. Pero siguiendo este curso de ideas, la felicidad es un sentimiento de equilibrio entre lo que hemos querido y los que hemos conseguido, entre los objetivos y los resultados, entre los sueños juveniles y las metas conquistadas.

Los antiguos dividían la vida en dos zonas: Ocio y negocio. La primera consiste en ocuparse de saborear la existencia, de lo humano y sus derroteros.
La segunda está llena de esfuerzo por alcanzar un cierto nivel de vida, un bienestar, a través de un trabajo profesional concreto. También la felicidad busca aquí un territorio intermedio entre ambos. Hay en esa travesía toda una ingeniería de la conducta, que es menester que cada uno sepa cómo irla diseñando.

Es mas fácil desear, que querer. Desear es mas superficial e inmediato. Querer es mas profundo y lejano. Aquel va al corto plazo, con mirada corta. Éste va al largo plazo, con una visión alargada, extensa, espigada, que se sitúa en los aledaños del futuro.

¿Qué es lo que hace que apuntemos hacia esa dirección, qué es lo que arrastra? El sentirnos motivados por aquello que nos interesa. La motivación es la representación anticipada de la meta, que conduce a la acción. A través de ella nos vemos llevados a realizar algo valioso que hemos elegido.
El problema está en la siguiente pregunta: ¿Cómo fomentar la voluntad para buscar lo que uno quiere, cuando hay otros muchos deseos que nos sacan del camino emprendido y nos distraen y nos alejan y nos sacan del sendero que conduce a la meta?, ¿Cómo no cansarse cuando el objetivo, que es bueno y valioso, está lejos y tarda en llegar y es costoso de entrada? Yo daría la siguiente respuesta: teniendo claro lo que uno quiere, concretando al máximo su contenido y evitando la dispersión; y a continuación, sabiendo hacer atractiva la exigencia. Mirando siempre fijamente al horizonte de las ilusiones del provenir.
Poniendo una mirada inteligente, sublimando esfuerzos, no dándose uno por vencido cuando las cosas van mal o aparece el cansancio y las dificultades, creciéndose uno ante los problemas con una fortaleza que se va haciendo rocosa. Ese es el método.

Los esfuerzos y las renuncias de ahora, tendrán su recompensa. Sólo el que sabe esperar, es capaz de utilizar la voluntad sin recoger frutos inmediatos. La vida feliz aspira a desarrollar de forma equilibrada el proyecto personal, cuyo envoltorio es la ilusión y cuyo contenido está habitado de amor, trabajo y cultura.

El hombre actual está cada vez más perdido. Nunca había tenido tanta información sobre tantos temas y a la vez, nunca había flotado sin asidero como en los tiempos que corren. Veo mucha gente sin hacer pie en lo fundamental. Y es que los modelos de identidad que nos presentan los grandes medios de comunicación social son cada vez mas pobres, menos sólidos. La televisión fabrica personajes famosos sin fondo. No perdamos de vista la diferencia entre la fama y el prestigio (entre ser conocido y tener consistencia).

La educación es ante todo educación de los deseos. Querer es la mejor manera de descifrar la realidad, pirotecnia de propósitos concretos, que al ser pocos aterrizan en objetivos claros, que nos seducen con su carisma si están bien delimitados. El que no sabe lo que quiere no puede ser feliz. Si utiliza la voluntad, lo irá consiguiendo, porque su sombra es larguísima y sus frutos sabrosos. Gavilla de audacias cinceladas por el esfuerzo de lo diario.

ENRIQUE ROJAS. 
Catedrático de Psiquiatría

Ciao.

martes, 23 de mayo de 2017

Nadie



- Nadie alcanza la meta con un solo intento, ni perfecciona la vida con una sola rectificación, ni alcanza altura con un solo vuelo.

- Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces.

- Nadie recoge cosechas sin probar muchos sabores, enterrar muchas semillas y abonar mucha tierra.

- Nadie mira la vida sin acobardarse en muchas ocasiones, ni se mete en el barco sin temerle a la tempestad, ni llega al puerto sin remar muchas veces.

- Nadie siente el amor sin probar sus lágrimas, ni recoge rosas sin sentir sus espinas.

- Nadie hace obras sin martillear sobre su edificio, ni cultiva amistad sin renunciar a si mismo, ni se hace hombre sin sentir a Dios.

- Nadie llega a la otra orilla sin haber ido haciendo puentes para pasar.

- Nadie deja el alma lustrosa sin el pulimento diario de Dios.

- Nadie puede juzgar sin conocer primero su propia debilidad.

- Nadie consigue su ideal sin haber pensado muchas veces que perseguía un imposible.

- Nadie reconoce la oportunidad hasta que esta pasa por su lado y la deja ir.

- Nadie encuentra el pozo de Dios hasta caminar por la sed del desierto.

- Nadie deja de llegar a su meta, cuando se tiene la claridad de un don, el crecimiento de su voluntad, la abundancia de la vida, el poder para realizarse y el impulso de Dios.

Ciao.

lunes, 22 de mayo de 2017

Busca la belleza espiritual



¿Tienes un defecto físico?
¿No aceptas algo de tu cuerpo?
Descubre el camino de la verdadera belleza, la espiritual.
Y esta se logra:
Con el buen trato a las personas,
con la bondad en tus palabras,
con la sinceridad en tus afectos,
con la visión optimista de la vida,
con el sereno manejo de tus errores,
con el amor profundo de tus límites,
con la transparencia de tus actos.

Ciao.

domingo, 21 de mayo de 2017

Renovarse o morir es tu camino



Renueva tu imagen interior.

Para renovar tu imagen interior, pregúntate sobre las cualidades que debes reforzar y los errores que debes enmendar.
No trates de enmendar o corregir tus límites es destruir la naturaleza humana. Los límites se aceptan y se aman. Sólo hay que educarlos, atenderlos y orientarlos, para que siempre sean constructivos.
Identifica tus cualidades y cultívalas e identifica tus errores y corrígelos, así habrás iniciado tu reencuentro interior.  O sea, borrón y cuenta nueva.

Así actúa Dios y así debes actuar tú.

Ciao.

sábado, 20 de mayo de 2017

“Permaneced en mi amor”



Hemos hecho ya un camino largo en el tiempo litúrgico de la Pascua. A estas alturas corremos el peligro de que, después de la euforia de estos días de resurrección, renovación y alegría, caigamos en una actitud monótona ante la vida: Que el fuego del resucitado poco a poco vaya perdiendo fuerza.
Ante este peligro estamos invitados a escuchar la voz del Señor que nos dice: “Permaneced en mi amor” (Jn 15, 9).
Esto exige de nosotros una actitud de discernimiento: ¿Qué significa permanecer en su amor?
Es necesario que vivamos con atención a lo humano, a lo real, siendo conscientes de nuestras motivaciones, relaciones, etc. Pero que esas actitudes tengan una mirada creyente y esperanzada sobre lo que nos acontece, poniendo amor en todo, dejando que el resucitado llene todas las dimensiones de la vida. De esta manera permanecemos en su amor y su amor en nosotros. Así, la pascua se convertirá en motor de nuestras vidas.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.