“Mi vida es como un tapiz trabajado entre Dios y yo. Yo no escojo los colores. Él trabaja incansablemente. A veces trabaja con el dolor y yo, con orgullo vano, me olvido que Él ve el derecho de tapiz y yo sólo el revés. Sólo cuando el telar se silencie y las agujas dejen de cruzarse, Dios desenrollará el tapiz y explicará la razón de su diseño: los hilos obscuros eran tan necesarios en las manos del Experto Tejedor como lo eran los hilos de oro y plata para embellecer el tapiz que El había diseñado.”
La escritora holandesa, Corrie ten Boom, volvió famoso este poema, viajando y contando su historia de fe y esperanza tras sobrevivir a un campo de concentración nazi. ¿Su crimen? Haber dado refugio a judíos y a otras personas perseguidas. Su libro “El refugio secreto” describe en detalle sus vivencias.
Diez años después de la prisión, Corrie se encontró con una mujer del hospital militar donde ella y su hermana estuvieron aprisionadas, de hecho, Betsie Ten Boom murió en aquel lugar. Aquella mujer, que se desempeñaba como enfermera, había sido muy dura con su hermana. Sintiendo rabia en su corazón, Corrie rogó a Dios que le diera amor por sus enemigos. No solo llegó a tener paz, sino que pudo compartir el amor de Dios con aquella mujer y llevarla a Cristo Jesús. ¡El cielo se llenó de gozo!
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