viernes, 22 de junio de 2018

Eres lo que piensas


Dios está interesado en tu mente y tus pensamientos. 

¿Sabes por qué? Porque lo que pensamos tiene un gran impacto en cómo actuamos. Eres lo que piensas. Por lo tanto cuanto más sanos y verdaderos sean tus pensamientos más sana será toda tu vida. Pero cuánto más fatalistas, negativos y negros sean tus pensamientos más te enfermarás.
¿Por qué te deprimes? Porque más allá de las situaciones que hayas vivido, piensas en todo lo triste, lo doloroso y lo que está mal. Te ves a ti mismo como víctima y sufres.
¿Por qué mantienes el rencor y la falta de perdón? Porque piensas una y otra vez en lo que te han hecho, y cuánto más lo piensas más herido te sientes y mayor es tu enojo y deseos de vengarte.
¿Por qué fracasas cuando emprendes alguna actividad? Porque piensas que no podrás hacerlo bien, que no eres suficientemente capaz, o que a otros les irá mejor que a ti.
¿Por qué te aíslas de la gente y te encierras en ti mismo? Porque piensas que todos son unos falsos, que no se puede confiar en nadie, o bien, que no volverás a permitir que nadie te lastime.
¿Por qué sientes que Dios está lejos y no te escucha? ¡Porque es lo que piensas y sientes!
Pero todos los ejemplos anteriores tienen algo en común: son mentira. Son pensamientos mentirosos que te mantienen atado, paralizado, frenado y dando vueltas en círculos.
Pensar correctamente es vital para vivir correctamente y tener éxito en todo lo que emprendas. Pensar correctamente es pensar como Dios piensa. Es funcionar de acuerdo a los pensamientos de Dios.
Cuando piensas correctamente, las decisiones que tomes respecto a cada área de tu vida serán buenas, y aún si te equivocas podrás corregirlo y volver a empezar.
Dejarte guiar por Dios y su forma de pensar es la mejor decisión que tú y cualquier persona puede tomar.
Para pensar sabiamente tienes que pensar como Dios piensa.
¿Y cómo piensa Dios?  Lee su Palabra y lo descubrirás.
Pero te doy algunos ejemplos: Dios piensa en que todo es posible, Dios piensa en sanidad, Dios piensa en gozo, Dios piensa sin miedos, Dios piensa en abundancia, Dios piensa ideas originales y creativas, Dios piensa en fe, Dios piensa en avance, crecimiento, multiplicación.

¡Anímate a pensar como Él!
¿Qué tipo de decisiones crees que toman las personas que piensan como Dios piensa? ¿Qué situación enfrentas actualmente en la que necesitas aprender a pensar como Dios piensa para encontrar la mejor solución? 

Edgardo Tosoni

Ciao.

jueves, 21 de junio de 2018

Dios sabe


Cuando estás cansado y desanimado tras esfuerzos infructuosos, Dios sabe cuán duro lo has intentado.

Cuando has llorado por mucho tiempo y tu corazón está angustiado, Dios ha contado tus lágrimas.

Si sientes que tu vida está estancada y que el tiempo te está pasando de largo, Dios te está esperando.

Cuando te sientes solo y los amigos están tan ocupados que ni siquiera pueden llamarte por teléfono, Dios está a tu lado.

Cuando piensas que lo has intentado todo y no sabes qué dirección tomar, Dios tiene una solución.

Cuando nada tiene sentido y estás confundido o frustrado, Dios tiene la respuesta.

Si de repente tu futuro se ve brillante y encuentras trazos de esperanza, Dios te lo ha susurrado.

Cuando las cosas van bien y tienes mucho por lo que estar agradecido, Dios te ha bendecido.

Cuando algo gozoso te pasa y estás lleno de agradecimiento, Dios te ha sonreído.

Cuando tienes un propósito en la vida y un sueño que seguir, Dios ha abierto tus ojos y te ha llamado por tu nombre.

Recuerda que donde quiera que vayas o ante cualquiera cosa que enfrentes, DIOS SABE.

Dios todo lo sabe y está a tu lado para siempre sostenerte. Dale gracias a Dios por todo y en todo y recuerda, él está en control de todo.

Autor desconocido

Ciao.

miércoles, 20 de junio de 2018

Hay miles de motivos para ser feliz


La vida te da miles de motivos para ser feliz, para sonreír, para sentirte pleno y satisfecho, pero muchas veces no tenemos la capacidad para ver todo lo que poseemos.

Te empeñas en estar triste, amargado, quejándote y renegando de todo y todos los que te rodean. Lo primero que tienes que tener muy claro es que nadie es culpable de tus problemas, insatisfacciones o debilidades…Tú eres quien crea tu mundo, tanto el exterior, como el interior,…Tú eres el que buscas y das significado a tu vida.

Aparta de tu mente todos esos pensamientos negativos que te impiden disfrutar día a día, piensa que si canalizas toda esa negatividad y tiempo que malgastas en sentir lástima de ti mismo, en buscar soluciones, en sonreir, y en ver con otros ojos todo aquello que posees, seguro que te darías cuenta de que tienes muchos motivos para ser feliz.

La vida es un regalo, quizás a veces resulte dura y difícil, pero posee tantas cosas maravillosas que vale la pena vivirla y disfrutarla al cien por cien.

Ciao.

martes, 19 de junio de 2018

El significado de 15 invocaciones “curiosas” de la Letanía de Nuestra Señora


Vaso digno de honor... Torre de Marfil... Casa de Oro... ¿Por qué nos referimos así a María? Además, ¿Cuál es el origen de las letanías?
La palabra letanía tiene un origen griego y quiere decir súplica. Desde los inicios de la Iglesia, las letanías fueron utilizadas para indicar las súplicas rezadas en conjunto por los fieles, particularmente durante las procesiones.

Letanía lauretana:
Una de las letanías más conocidas rezadas en la Iglesia es la “letanía lauretana”, que rinde homenaje a Nuestra Señora.
Cuando la casa en la que Nuestra Señora había vivido en Tierra Santa fue transportada milagrosamente a la ciudad de Loreto, en Italia, en 1291, el milagro se difundió rápidamente y dio inicio a numerosas peregrinaciones. Con el tiempo, los peregrinos compusieron una serie de súplicas a Nuestra Señora, que la invocaban por sus más importantes títulos espirituales.
Esas letanías, que empezaron luego a ser cantadas en el santuario, se popularizaron por los peregrinos en todo el mundo católico.
Es a causa de su origen en el santuario de Loreto, además, que la letanía más tradicional en honor de la Santísima Virgen se llama “letanía lauretana”.
A lo largo de los tiempos, los Papas también añadieron algunas invocaciones y otras fueron añadidas para honrar la protección de Nuestra Señora a alguna orden religiosa, como hacen los carmelitas (ellos añadieron cuatro invocaciones propias a la letanía lauretana). El cuerpo central de las letanías, sin embargo, permanece el mismo.

La estructura de la letanía:
Las invocaciones iniciales no se dirigen a Nuestra Señora, sino a Nuestro Señor Jesucristo y a la Santísima Trinidad: “Señor, ¡Ten piedad de nosotros! Jesucristo, ¡Óyenos!” … ¿Por qué? Porque todo en Nuestra Señora nos conduce a su Hijo divino y, por medio suyo, a la Santísima Trinidad, que es nuestro fin supremo. La Santísima Virgen María es el mejor camino para llegar a Dios.
Después de esta introducción de la letanía, siguen tres invocaciones en las cuales pronunciamos el nombre de la Virgen, santa María, y recordamos dos de sus principales privilegios: Ser Madre de Dios y Virgen de las vírgenes.

Enseguida, hay varios grupos de invocaciones a Nuestra Señora:

- 13 invocaciones para honrar la maternidad de Nuestra Señora.
- 6 invocaciones para honrar su virginidad.
- 13 invocaciones que son figuras simbólicas
- 4 invocaciones de su misericordia.
- 12 invocaciones de María como Reina.
- Las 13 figuras simbólicas.

En general, es en el grupo de las 13 invocaciones con figuras simbólicas que surgen las mayores dificultades de comprensión por parte de los fieles.

Nuestra civilización se ha cerrado al simbolismo, de modo que aquello que podría haber sido evidente en otras épocas hoy está oscurecido por el espíritu práctico de la vida contemporánea, que no favorece la meditación ni la contemplación de las maravillas de la creación.

A continuación el significado de esas 13 invocaciones simbólicas:

* Espejo de Justicia: Justicia, aquí, se entiende en el sentido más amplio de la santidad. Nuestra Señora se llama así porque es un espejo de la perfección cristiana. Toda perfección puede ser admirada en ella, del mismo modo en que podemos admirar una luz reflejada en el agua.

* Sede de sabiduría: Nuestro Señor Jesucristo es la Sabiduría, pues, siendo Dios, todo lo sabe y todo lo conoce. Y si Nuestra Señora lo llevó dentro de sí durante nueve meses, ella fue, por eso mismo, la sede se la Sabiduría – y sigue siéndolo, pues en ella, infaliblemente, encontramos a Nuestro Señor.

* Causa de nuestra alegría:  La verdadera alegría va mucho más allá de la risa, incluso porque reír mucho no siempre significa felicidad. La mayor alegría que un hombre puede tener es la de salvarse y estar con Dios por toda la eternidad. Ahora, antes de la venida de Nuestro Señor, el cielo estaba cerrado para nosotros. Fue el sacrificio del Calvario que nos reconcilió con el Creador y nos proporcionó la verdadera y eterna felicidad. Y como fue por medio de Nuestra Señora que el Redentor de la humanidad vino a la Tierra, María Santísima es, de esta forma, causa de nuestra mayor alegría.

* Vaso espiritual: Nada tiene más valor que la verdadera fe. En la Pasión y Muerte de Nuestro Señor, cuando hasta los apóstoles dudaron y huyeron, fue Nuestra Señora quien recogió y guardó, como en un vaso sagrado, el tesoro de la fe inamovible.

* Vaso digno de honor: En nuestra época, la honra casi no es considerada, por el contrario, muchas veces la falta de carácter y de vergüenza es alabada, como en las manifestaciones llamadas culturales en que se enaltecen los desvíos de comportamiento como los “malandros” – y luego se quejan de los resultados obvios de violencia, corrupción y colapso de la ciudadanía… Sin embargo, la honra es un valor en sí mismo. Nuestra Señora guardó cuidadosamente en su alma todas las gracias recibidas, manteniendo la honra a pesar de la decadencia del género humano. Si no hubiera existido Nuestra Señora, habría faltado en la creación quien representara la perfección de la criatura, fiel hasta el heroísmo extremo.

* Vaso de insigne devoción: Devoto quiere decir dedicado a Dios. La criatura que más se dedicó y vivió en función de Dios fue Nuestra Señora, habiéndolo hecho de forma tal que mejor era imposible.

* Rosa mística: La rosa es considerada tradicionalmente la reina de las flores, la que posee de forma más definida y espléndida todo lo que caracteriza a una flor. De la misma forma, en el campo de la vida espiritual y mística, Nuestra Señora posee de forma más primorosa todo lo que representa la perfección.

* Torre de David: Leemos en las Sagradas Escrituras que el rey David tomó la fortaleza de Jerusalén de los jebuseos y edificó la ciudad alrededor de ella. Naturalmente, el rey David fortificó la ciudad para volverla inexpugnable, dotándola de una fuerte guarnición.
La Iglesia católica es la nueva Jerusalén y en ella tenemos una torre o fortaleza que ningún enemigo puede destruir: A Nuestra Señora.
Ella construyó el punto de mayor resistencia y mejor defensa. Por eso, en esta invocación honramos a Nuestra Señora reconociendo que nunca ha habido, nunca habrá, quien mejor proteja a los fieles y defienda la honra de Dios que ella.

* Torre de marfil: El marfil es un material de raras características naturales: es al mismo tiempo muy fuerte y muy claro, lo que genera un aparente contraste entre suavidad y fuerza. Igualmente, Nuestra Señora es muy fuerte espiritualmente, la mayor enemiga de los enemigos de Dios y, al mismo tiempo, es de una pureza y suavidad blanquísima. Ella contraría las ideas falsas de que las cosas de Dios deben ser dulcificadas y sentimentales y de que la fuerza verdadera debe ser bruta.

* Casa de oro: El oro es considerado el más noble de los metales. Si tuviéramos que recibir al propio Dios, buscaríamos hacerlo en una casa que no fuera superable: De ahí la comparación con una casa de oro. Ahora, la Santísima Virgen es esa casa insuperable, la “casa de oro” que acogió a Nuestro Señor cuando Él vino al mundo.

* Arca de la Alianza: En el Antiguo Testamento, quedaban guardadas en el Arca de la Alianza las tablas de la Ley dadas por Dios a Moisés, así como un puñado de maná milagrosamente recibido en el desierto. Por eso, ella recordaba las promesas y la protección de Dios. Nuestra Señora es, en el Nuevo Testamento, el Arca de la Alianza que protege al pueblo elegido de la Iglesia y recuerda las infinitas misericordias de Dios.

* Puerta del cielo: Nuestra Señora es invocada de esta manera porque fue por medio de ella que Jesús vino a la tierra y es por ella que nos vienen todas las gracias orientadas a llevarnos al cielo, a nuestra morada eterna. Así, ella favorece nuestra entrada al cielo.

*Estrella de la mañana: Poco antes de que nazca el sol, cuando la oscuridad es mayor y empieza a clarear, aparece en el horizonte una estrella de mayor luminosidad. Después, cuando las otras estrellas desaparecen en la claridad naciente, ella aún permanece. Así fue Nuestra Señora, pues su nacimiento significaba que luego nacería el Sol de la Justicia, Nuestro Señor Jesucristo. Y cuando la fe se perdía hasta entre el pueblo elegido, ella seguía creyendo y esperando. Ella es el modelo de la perseverancia en la prueba y el anuncio de la Luz que vendrá.

Estas son, en resumen, algunas explicaciones de las más “curiosas” invocaciones marianas que componen la Letanía Lauretana. Comprenderlas ciertamente nos ayudará a rezar con mayor fervor tan meritoria oración.

Adaptación del texto de André Damino en “Na escola de Maria”, Ed. Paulinas, 4ª edição, São Paulo, 1962, y traducido al español, por Aleteia.

Ciao.

lunes, 18 de junio de 2018

Las graduaciones: Luces y sombras


Una interesante propuesta de José María Rodríguez Olaizola sobre la proliferación de graduaciones casi para todo, y cómo eso lleva a que pierdan mucho de su sentido. 
Y tú, ¿Te has graduado muchas veces?

No me negaréis que esto de las graduaciones se ha devaluado un poco. Porque sí, antes veíamos películas en las que la graduación era el final de un larguísimo camino. Y el esfuerzo acumulado hasta llegar allí era compartido. Por quien se graduaba, por la manera en que una familia apoyaba los estudios. Y había orgullo, reconocimiento, logros y un cierto paso a la vida adulta.

Pero eso era antes. Aquí quizás lo de lanzar los gorros al cielo no se repite –o no siempre, que aún nos queda un poco de estilo–, pero la parafernalia de las graduaciones sí que se ha extendido.
Porque no es que haya graduaciones cuando acabas la universidad, o cuando sales del colegio, que eso está bien.
Es que ahora hay que despedirte con honores cuando acabas la infantil, la primaria, la secundaria, el máster, y el cursillo de macramé de la academia del barrio.
Que, oye, me diréis que ¿A quién hace daño esa dinámica?
Y responderé que, daño, daño, quizás a nadie. Aunque un poco sí pervierte la trascendencia de pasos que, a base de repetirse, se van trivializando y pierden su sentido.
Porque en una graduación debería haber reconocimiento de un largo camino, valoración del esfuerzo, y un punto de excepcionalidad que es lo que le da trascendencia.
Pero cuando ya hoy en día te gradúas al minuto de empezar algo, se acabó lo del largo camino. Cuando a menudo la graduación es independiente de los resultados o los logros, se acabó el reconocimiento de lo conseguido. Y de la cultura del esfuerzo, mejor ni hablar.

Lo peor es que detrás de esto termina estando, en muchos casos, la exaltación del 'graduado', una vez más príncipe de la casa, reina de la familia, artista del mes. Y mira, digo yo que toda persona, alguna vez, merece un aplauso, un reconocimiento y una mirada llena de orgullo y cariño.
Pero a veces da la sensación de que precisamente quien más lo merece nunca lo va a tener, mientras que entronizamos una y otra vez a principitos que aún no han encontrado la salida del laberinto.

José María Rodriguez Olaizola, SJ

Ciao.

domingo, 17 de junio de 2018

La cruz no es un adorno



Si el titular es «los obispos alemanes contra la Cruz en los espacios públicos» (como se ha podido leer hace días en algunos diarios), lo normal es que te escandalice. O por lo menos te escame.
¿Cómo puede estar un obispo contra la exposición en los lugares públicos de la cruz? ¿No se supone que tenemos que defender nuestro espacio público, que cada vez parece más reducido?

Todo parte de la decisión del presidente de Baviera de que la Cruz figure en la entrada de todos los espacios públicos de ese territorio alemán. Pero te invito a que vayas más allá del titular.
A que si el tema te preocupa te lo tomes en serio y busques cuál es la raíz del problema y por qué los obispos alemanes están reticentes.

La decisión del presidente de Baviera se motiva en que «la cruz no es un símbolo religioso, sino el símbolo fundamental de la identidad cultural del carácter cristiano-occidental», según sus propias palabras. Y aquí está el problema para el episcopado alemán.
En para ellos la Cruz no sólo nos recuerda nuestra identidad cultural occidental, sino que es un recordatorio esencial de quiénes somos, porque mirando a la Cruz, sabemos quiénes somos. Lo que temen los obispos alemanes, en definitiva, es la apropiación de algo tan sumamente importante para nosotros y su resignificación como símbolo cultural.
En palabras de Benedicto XVI, «tomar la cruz significa comprometerse para vencer el pecado que obstaculiza el camino hacia Dios, aceptar diariamente la voluntad del Señor, aumentar la fe sobre todo ante los problemas, las dificultades y el sufrimiento». 
Ese compromiso es algo serio para nosotros. Mucho. De hecho, sustentamos nuestra vida y nuestros deseos sobre Él. La Cruz no es un signo de que pertenecemos a una civilización, si no signo del compromiso por el que hemos optado.

Lo que nos advierten desde el episcopado alemán es que el presidente de Baviera no está asumiendo ese compromiso porque está buscando la reafirmación identitaria y cultural.
Nos recuerdan que la Cruz es algo más serio que un adorno o una seña de identidad para los que somos cristianos.
Es el símbolo de la entrega total, generosa y desinteresada al mundo. No es malo que nos lo recuerden alguna vez. Piénsalo así cuando te la colocas al cuello por las mañanas, cuando la vez en algún sitio público, cuando la tienes ante ti. Piensa cuánto de adorno es para ti y cuánto de símbolo de tus opciones profundas para esta vida.

Alvaro Zapata, SJ

Ciao.

sábado, 16 de junio de 2018

Caminos hacia Dios: Los creyentes


Una interesantísima idea de Emmanuel Sicre Sj sobre lo que nuestra imagen de Dios dice de nosotros mismos... Y tú, ¿A qué Dios le rezas?

Cada creyente se parece mucho al dios al cual le ‘reza’. De hecho, a dios-juez, creyente-juez. A dios-castigador, creyente-castigador. A dios-permisivo, creyente laxo. A dios-Ley, creyente legislador. A dios-mágico, creyente iluso. A dios-templo, creyente de sacristía. A dios-sacerdote, creyente clericalista. A dios-sacrificio, creyente negociante. A dios-obsesivo sexual, creyente reprimido. A dios-culposo, creyente culpógeno. A dios-triste, creyente de cara larga. ¡Qué panteón Dios mío!

Pero qué distinto es un creyente alegre, fecundo, audaz, servidor, orante, amigos de los pobres y humildes, libre de estructuras asfixiantes y cuestionador de la sociedad en favor del bien común.
Qué lindo es conocer a un creyente amante de conocer más a su Dios, que no condena los errores ajenos porque reconoce su propia debilidad, que no juzga como dueño de la verdad sino que se declara buscador de ella como todos, capaz de sufrir con el que sufre y gozar desinteresadamente con quien goza, comprometido a amar a todos sin distinción, dispuesto a entregar vida por lo que cree y experimenta en el corazón propio y de su comunidad.
¿Te suena en qué Dios cree alguien así? Sí, el Dios de Jesús.

Emmanuel Sicre, SJ

Ciao.