miércoles, 19 de enero de 2022

Vivir el presente

“El regalo más valioso que podemos recibir es el momento presente. Si no tuviéramos este momento presente, no podríamos tener nada más. El presente es un regalo, ya que no hemos trabajado para obtenerlo, ni hay dinero en el mundo que pueda comprarlo; por eso es el regalo más valioso.

Si somos conscientes de ello, y vivimos cada momento de nuestras vidas tomando conciencia de que el mayor regalo nos es dado ahora, y ahora, y ahora… Entonces viviremos agradecidos” (David Steindl-Rast).

Vivir el momento presente nos conecta con nuestro verdadero Ser, que está más allá del tiempo, y que es la misma Vida divina que reside en nuestro interior. Muchas veces quedamos “atrapados en el tiempo”, por lamentar el pasado o temer el futuro. Vivir el presente nos permite salir de esta trampa, nos permite “existir” en el sentido pleno de la palabra (“ex-stare”: Estar fuera). Vivir el presente es pasar del tiempo a la eternidad, al Ahora que nunca pasa:

“Cuando somos agradecidos, lo somos ahora; no se puede estar agradecido en el pasado o en el futuro. Por eso, al vivir la gratitud nos conectamos con el momento presente, y nos identificamos con nuestro verdadero Ser. Por el contrario, nuestro ego está siempre preocupado por el pasado o por el futuro. Por lo tanto, al ser agradecidos, pasamos del tiempo a la eternidad, ya que el ahora es la eternidad, el ahora no pertenece al tiempo” (David Steindl-Rast).

Vivir el presente además nos permite descubrir las oportunidades que se nos ofrecen a cada momento: La oportunidad de disfrutar de todo lo bueno que nos rodea, y que muchas veces damos por sentado, o la oportunidad de hacer algo ante lo adverso.

Ciao.

 

martes, 18 de enero de 2022

¿Qué es la espiritualidad?

Suele entenderse a la espiritualidad como un conjunto de prácticas religiosas. Sin embargo, es algo mucho más profundo: La palabra “espiritualidad” proviene del latín spiritus, que significa “aliento de vida”. Por lo tanto, la espiritualidad nos habla de nuestra relación con la Vida, de nuestro “estar vivos”.

Nuestro despertar a la vida nos conducirá a la Fuente de la Vida, a aquella Realidad Última a la que llamamos Dios. Una persona espiritual es una persona plenamente viva y abierta a la trascendencia.

“¿Es usted espiritual pero no religioso?” pregunta Ken Wilber en una de sus obras. Muchos hoy responden que sí. Muchas personas profundamente espirituales no encuentran un eco a sus inquietudes en las instituciones religiosas. “Muchos que no se identifican con ninguna religión organizada, están a menudo profundamente arraigados en experiencias espirituales” (David Steindl-Rast).

El desafío de resignificar la espiritualidad consiste, por un lado, en rescatar la trascendencia y ofrecerla a un mundo que aún busca sediento el sentido de la vida, y por otro lado en devolverle a las instituciones religiosas aquella vitalidad inicial que las haga espejos de lo divino. “Es nuestra responsabilidad hacer que nuestras religiones vuelvan a ser religiosas” (David Steindl-Rast).

Ciao.

 

lunes, 17 de enero de 2022

El camino hacia el sosiego interior

Todos deseamos encarnar un ideal. Los ideales poseen la capacidad de propiciar nuestro crecimiento. Necesitamos ideales que nos muevan, que nos hagan abandonar las comodidades a las que nos hemos acostumbrado. Pero, por desgracia, muchos se identifican hasta tal punto con su ideal que carecen ya de valentía suficiente para aceptarse, antes de nada, tal como son.

Muchas personas están poseídas por la desconfianza radical de no obtener reconocimiento a causa de su forma de ser. Se dicen a sí mismas: «Si supieras cómo soy en realidad, no podrías ya aceptarme». O bien: «Si la gente supiera cómo es mi interior, en qué se ocupa mi imaginación, dejaría de respetarme».

Para no sucumbir a esta desconfianza radical hace falta mucha humildad. Se requiere valentía para confrontarse con la verdad propia y aceptar las sombras propias. Esto es algo, sin duda, doloroso. Pero la negación de tales dimensiones de uno mismo no es el camino hacia la felicidad ni hacia la paz interior.

Es más bien la aceptación de la propia verdad con toda humildad la que nos lleva al sosiego del corazón.

Ciao.

 

domingo, 16 de enero de 2022

El Dios de los que no creen en Dios

 

Mucha gente justifica su ateísmo en la reacción contra un Dios en el que tampoco los creyentes creemos. Así lo expresa Álvaro Lobo Arranz

No es la primera ni la única vez que me pasa. Así en confianza y con buena voluntad me preguntan si todavía me creo la historia –que no el relato– de Adán y Eva, o en la misma línea, cómo habiendo tenido formación en ciencias me creo esto de la Biblia. Pero el drama no acaba aquí, la ignorancia empieza a ser mucho más osada cuando el inquisidor –esta vez con hábito de ateo– da por supuestas afirmaciones atribuidas a Dios y a la religión en temas de historia, de Iglesia, de Teología y por supuesto en moral, como si los cristianos fuéramos ingenuos –por no decir idiotas– y ellos los nuevos ilustrados del siglo XXI porque han visto un par de documentales conspiranoicos en YouTube.

La verdad es que estas preguntas en parte rescatan nuestro lado más ateo. Porque es muy complicado creer en una imagen deformada de Dios, en una visión de la Iglesia negativa en manos de cine tendencioso o una teología y una moral a nivel de tercero de Primaria en el mejor de los casos. Así es muy difícil –por no decir imposible– creer en Dios. 

Sin embargo, cuando uno descubre de primera mano qué significa esto de que Dios es amor, que la Iglesia es mucho más que corrupción y prensa amarilla y que en el cristianismo hay una sabiduría acumulada y largas horas de estudio, de trabajo y de servicio que ponen el bien de la personas en el centro de todo, la mirada cambia completamente. Tan sencillo como que el conocimiento auténtico lleva al amor profundo.

Este fenómeno que padecemos muchos cristianos tiene que ver con una realidad más palpable, que la ignorancia –por mucho que se revista de erudición– abre una puerta a la falta de fe y al prejuicio más osado. Tristemente es un fenómeno muy humano: Lo que no sabes te lo inventas. Si eres buena persona intentas sacar del engaño al otro, y si hay cierta maldad lo ridiculizas y te revistes de superioridad. Pero sobre todo, se repite una y otra vez aquello de «la verdad os hará libres», pues cuanto más sepamos de la realidad, menos prejuicios tendremos y menos meteremos la pata. Y sobre todo, el diálogo será posible y nos permitirá querer más al otro aunque nos cuestione su forma de vivir, porque de eso va ser cristiano.

Álvaro Lobo, SJ

Ciao.

sábado, 15 de enero de 2022

¿Cómo se pierde la vida?


 Abuelo, ¿Cómo se pierde la vida?

La vida se pierde de muchas formas hijo.

Se pierde cuando quieres vivir la vida de otros y no la tuya.

Se pierde criticando los errores de otros, y no mejorando la tuya.

Se pierde cuando te lamentas a cada momento por haber fracasado y no buscando soluciones para poder triunfar.

Se pierde cuando te la pasas envidiando a los demás.

Y no superándote a ti mismo.

Se pierde cuando te enfocas sólo en las cosas negativas, y dejas de disfrutar las cosas buenas.

La vida no se pierde cuando dejas de respirar, sino cuando dejas de ser feliz.

Ciao.

viernes, 14 de enero de 2022

La magia de la hospitalidad

La magia de la hospitalidad es pensar, vivir y soñar… ¡Desde donde no estamos! Los otros nos prestan su mirada: ¡Ese es el milagro! 

Nos la pueden prestar para que podamos tener una visión más completa de las cosas, de la vida, del mundo en que habitamos. 

Las fronteras se pueden ampliar en la cercanía de otras culturas, de otros paisajes humanos que se introducen en los nuestros y nos abren el horizonte.

Pero no debemos ignorarlas: Las fronteras siguen ahí y el peligro es que las afirmemos por el temor de perder los lindes de lo propio. 

Que queramos definirnos precisamente a la contra: Lo que somos por lo que no somos. No somos como los otros, los extraños, los que podrían robarnos la identidad o el futuro. Ese es el verdadero peligro de una convivencia en precario con los que quieren compartir nuestro bienestar.

El que migra trae sus propias historias marcadas a fuego en su identidad, trae sus propias raíces, aunque al aire, y busca un lugar en donde arraigar. Pero a veces, no cae en la cuenta de que la nueva tierra y la nueva gente que le acoge, además de aceptarle como es, le está ofreciendo una posibilidad nueva de mestizaje: Otra tierra desde donde pensar, sentir y vivir la vida.

Acostumbrarnos a pensar y actuar desde donde uno no está, nos obliga a hacer posible el intercambio de aquellas experiencias humanas que están por debajo de las palabras con las que nos expresamos en cada cultura. Porque las culturas son significados compartidos, expresión tanto de lo íntimo del corazón como de lo más externo que intercambiamos con las otras vidas: De lo más personal a lo más colectivo que vivimos los humanos.

Chema Montserrat

Ciao.

 

jueves, 13 de enero de 2022

¡Brinda!

¡Brinda!

Por los días que vienen y por los más que vendrán.

Por los que están a tu lado y por los que ya no lo están.

Por los buenos momentos y los que no lo son tanto,

Por reír sin motivo y que el tiempo pase mientras tanto.

¡Brinda!

Para que vivas todos los días de tu vida.

Porque la mejor época es la que viene y no la ya vivida.

Por las caídas imprevistas que te hicieron más fuerte.

Por las pasiones que te enseñaron a levantarte tras caerte.

¡Brinda!

Por llenar ese momento de grandes imágenes.

Porque aunque no tengas donde escribir sabes que siempre te quedarán los márgenes.

¡Brinda!

Porque nadie te pare mientras quieras seguir luchando.

Porque el tiempo pase y te pille brindando…

Raúl Romero - Libro “Vive tu Sueño y no sueñes tu vida”

Ciao.