jueves, 24 de septiembre de 2026

Pensemos antes de hablar


 Alguien dijo una vez: «Las palabras son peldaños de la escalera de nuestra comunicación»

Por lo tanto, debemos cuidar que cada tramo esté bien construido, que no sea resbaladizo, que no esté carcomido para que no provoque más caídas o problemas en nuestras relaciones con los demás.

Cuando hablamos, hemos de cuidar lo que decimos. Es verdad que muchas veces es tanta la indignación que albergamos, que si diéramos rienda suelta a nuestro sentimientos en esos momentos, seríamos capaces de soltar auténticas barbaridades.

Pero la prudencia nos hace ver que no es el momento oportuno y mejor quedarse callado, lo contrario pudiéramos herir los sentimientos de otras personas.

Hay veces que el enfrentamiento con otras personas provoca que se digan palabras malsonantes e hirientes, y que hacen daño al que las escucha y por supuesto también al que las dice.

En esos momentos es cuando debemos pararnos a reflexionar para que seamos capaces de calibrar el daño que con ellas podemos hacer, pues una vez dichas, no tendrá remedio, ya no valdrán disculpas, ni los arrepentimientos, porque todo estará dicho.

He recopilado unos consejos que creo que nos ayudarán a todos a la hora de hablar, y para que en los momentos de indignación y enfado, sepamos reprimir nuestras palabras para no ofender, por muy dolidos que estemos.

Consejos:

- Una palabra cualquiera, puede ocasionar una discordia.

- Una palabra cruel, puede destruir una vida.

- Una palabra amarga, puede provocar odio.

- Una palabra brutal, puede romper un afecto.

- Una palabra agradable, puede suavizar el camino.

- Una palabra a tiempo, puede ahorrar un esfuerzo.

- Una palabra alegre, puede iluminar el día.

- Una palabra de amor y cariño, puede cambiar una actitud.

- Pensemos en todo antes de hablar.

Ciao.


miércoles, 23 de septiembre de 2026

Ayudemos a los demás


 La vida no es poesía aunque la poesía nos ayude. Ayudar desinteresadamente a los demás no se logra en un día, es un fruto hermoso tras la lucha por vencernos

Dice un bello poema:

Me siento muy a gusto siendo rueda que gira y gira ayudando a los demás.

Me siento muy a gusto siendo pieza del engranaje de la humanidad.

Soy una gota de río que avanza y ola soy, subiendo la marea, brizna de paja, oculta en las ramas, de humilde choza de una vieja aldea.

Me muevo al ritmo que se mueven otros arriba y abajo, aquí y allá, ignorando, aún viviendo entre ellos, ni de dónde vienen ni a dónde van.

Pero soy feliz sintiéndome rueda que gira siempre sin parar o siendo brizna de paja, quieta.

Pues mi vida es eso... ¡Colaborar!

 Así amigos debe ser nuestra vida. Una donación sin importarnos si estamos en movimiento o quietos, si se nos ignora o se nos ensalza.

Si cada persona se tomara al pie de la letra el mensaje que ese poema nos transmite, pronto acabaríamos con los odios, con la pobreza, con la soledad y la incomprensión.

Si cada uno de nosotros ponemos nuestro hombro al lado del hermano, estaremos contribuyendo a crear un engranaje firme, en que todo funcionará perfectamente.

Salgamos de nosotros para ofrecer a los que nos rodean nuestra ayuda. Dejemos a un lado nuestra comodidad, y regalemos lo mejor que tenemos a los demás. Solo así podremos ser felices, porque sabremos que estamos contribuyendo a crear un mundo mejor.

Ciao.



martes, 22 de septiembre de 2026

Buenos vecinos


 Vecindad, qué bonito significado ¿Somos buenos vecinos? De vez en cuando conviene reflexionar sobre nuestra relación con los más próximos

Dice el diccionario de la palabra ‘vecino’ que es «la persona que habita con otros en la misma población, barrio, calle, edificio, etc. Y, añade que un vecino es alguien cercano o próximo».

¿Quién de  nosotros no es vecino de una o muchas personas? ¿Quién de nosotros no tiene a alguien cercano dentro de su misma casa o barrio y a quien siempre acude a pedirle ayuda o cuando nos la piden a nosotros?

Todos somos comunidad y todos necesitamos de esa convivencia pacífica. Pertenecemos (queramos o no) a esa vecindad, y creo que lo ideal para que tengamos una buena convivencia, es poner de nuestra parte, para vivir con el resto de nuestro vecinos en paz y armonía.

Los… Otros

Reconozco también que siempre hay algún incivilizado, que incordia y molesta a sus vecinos por el simple hecho de sentirse superior al resto y con derecho a todo.

Estas personas resultan un tanto desagradables, porque con su comportamiento egoísta dan pie a enfrentamientos en la vecindad. Son personas egoístas, que creyéndose en el derecho de hacer su vida, son incapaces de mirar por los demás, pensando que tienen derecho a todo y que pueden hacer lo que les venga en gana, por tener tan solo una casa en propiedad.

He oído infinidad de veces a muchos amigos quejarse de problemas con sus vecinos. A alguno de ellos le ha costado una mudanza a otra parte por no poder soportar la convivencia. Siempre me decía: «Si no son capaces de vivir en comunidad, que se hagan una casa en medio del monte y vivan solos».

Y es verdad. Cada día hay más personas que con sus rarezas, deberían plantearse el vivir aislados del resto de los ciudadanos ¿No pensáis igual que yo?

Examinemos qué clase de vecinos somos, y si tenemos algún problema con los nuestros. Si somos de esos vecinos molestos, procuremos hacer nuestra vida en comunidad en paz y armonía.

Ciao.

lunes, 21 de septiembre de 2026

Tu Justicia - Mi Envidia


 Me descolocaba tu justicia extraña, esa forma de medir que olvidaba las horas trabajadas.

Me enfadaba con los que hicieron menos, creyeron menos, sacrificaron menos, y me indignaba contigo, que parecías no ver nada.

Intentaba negociar mejor paga, algún reconocimiento, una que otra medalla.

Me dolía lo injusto de tu salario.

Me extrañaba lo ilógico de tus premios.

Me mordía –reivindicación y envidia– la suerte de los jornaleros de la última hora.

Hasta el día en que yo fui el último, el más zoquete, el más frágil, el más malo, el más amado… Y empecé a entender.

José María R. Olaizola, SJ

Ciao.

domingo, 20 de septiembre de 2026

Buscar nuestro propio camino

El consumismo y el ambiente material que nos rodea nos sugiere optar por actitudes que si no elegimos bien, pueden sacarnos del propio camino.

Cada vez es más grande el número de víctimas que de dejan arrastrar por la creciente ola de consumismo, por la presión de la publicidad, creando en ellas unas auténticas ansias de consumir y de tener, haciéndoles perder la alegría y el motivo de su existencia. Su interior se sobrecarga de deseos que nada tiene que ver con lo que debe ser la verdadera felicidad.

Nos están imponiendo una forma de vivir, y con esta afán de consumismo, nos está pudriendo el fondo del corazón.

Debemos ser inteligentes y saber resistir a esa serie de bombardeo de normas y corrientes de vida que solo nos acarrean ansiedad y problemas.

Tratemos de aprender a ser nosotros mismos y saber o al menos, intentar averiguar, a dónde queremos llegar, qué metas queremos alcanzar y sobre todo cómo queremos ser.

Nosotros tenemos nuestras propias ideas y opiniones, y sobre todo una mente y un corazón.

No nos dejemos influenciar por las modas, por las opiniones que nos ofrecen desde afuera. Somos libres de escoger o desechar lo que queramos y no nos guste. Nadie debe imponernos sus criterios pues ya somos lo suficientemente adultos como para saber cada uno lo que quiere.

No hay mejor guía de nuestra propia conciencia, para decirnos lo que debemos o no hacer.

Dejémonos llevar por ella, y si en alguna ocasión tenemos una duda, consultemos con alguna persona de confianza, que desde su conocimiento nos aconsejará lo más conveniente. Después de escucharla, sopesemos los pros y los contras, y decidamos cual es el mejor camino para conseguir nuestra meta.

Ciao.

 

sábado, 19 de septiembre de 2026

Así somos, así pensamos




La importancia de saber ponderar la información que recibimos y transformarla en pensamiento bueno y sólido.
¿Os habéis parado a pensar alguna vez de dónde vienen nuestros pensamientos y, de dónde vienen las semillas que sembramos en ellos?
Esta es una pregunta que cada uno debe hacerse y contestarse, porque todos tenemos distintas y variadas fuentes en las que recogemos las semillas de la información, para que germinen en nuestra mente.
La educación que recibimos, la información que nos llega, los libros que leemos. Todo aquello que vemos y escuchamos, las personas a las que tratamos, nos hacen asimilar distintas formas de pensar, de procesar la información recibida, de pensar y ver las cosas.
Dice un dicho: «Hombre de buenos pensamientos, en todo echa buenos cimientos».
Cada vez que recibimos una información, la procesamos y la transformamos en positiva o negativa, según pensemos de una forma o de otra. Debemos ver siempre las cosas desde varios puntos de vista, para poder apreciar todo su contenido, y creo que es conveniente, sacar siempre su lado bueno, porque eso nos hará apreciar lo mejor de cada acontecimiento.
Decía Rabindranath Tagore: "Van los pensamientos por mi mente como bandadas de pájaros por el cielo ¡Qué bien, oigo sus alas!"
Amigos, que nuestros pensamientos sean siempre el espejo de nuestra forma de ser y así nunca nos traicionarán.
Ciao.

viernes, 18 de septiembre de 2026

No tengo a nadie

La vida, cada vez más, se hace un verdadero calvario para un mayor número de personas. Que las casas están llenas de confort y de bienestar, eso es notorio, pero creo que no es suficiente.

Desilusionados, engañados, humillados, ofendidos, traicionados, rechazados… ¡Ya no ven ninguna salida para solucionar su soledad y desesperación!

Calmantes para el dolor, sedantes y antidepresivos, somníferos y drogas, solo traen un corto alivio y empeoran después la miseria y la desesperanza que los invade.

Una soledad que les hacen confesar su carencia de gente con quien  compartir sus vidas y sus sentimientos

Cada vez hay más programas en la radio y en las televisiones, donde las personas acuden para encontrar una pareja o alguien con quien poder compartir sus vidas. Abren sus corazones y confiesan frases tan dolorosas de escuchar como estas: «No tengo a nadie», «No quiero vivir en soledad», «No aguanto estar solo».

Las separaciones, los abandonos, las huidas de los domicilios, provocan que infinidad de personas cuenten su soledad a gritos. Una soledad que les hacen confesar su carencia de gente con quien  compartir sus vidas y sus sentimientos.

¿Por qué nos olvidamos tan a menudo de las personas? ¿Por qué una persona no puede ser una alegría siempre para otra? Piensa en ello un momento… E intenta con tu dulzura, tu bondad y tu ternura ser una bendición para todas esas personas que a tu alrededor sufren, que tu sabes que están solos, que están buscando en los demás a un compañero, un amigo con quien compartir su inconsolable abandono.

Sé tú, seamos todos, una mano y un corazón para todas las personas que sabiendo que están solas nos buscan.

Ciao.