martes, 17 de septiembre de 2019

Problemas vs Razón



Cuando los problemas son incomprendidos, la razón, jamás podrá ofrecer nuevas alternativas.
Las emociones e ideas acertadas, no moldearán el sostenimiento a crear alternativas que resuelvan determinados conflictos o situaciones.
La razón, siempre resultará pieza clave al momento de buscar remediar dificultades agobiantes.
A veces creemos, los problemas vienen a presentarse para ser inmanejables y no es así.
Los problemas, cuando ocupan la mente y los sentimientos, demandan inmediatamente, decididas atenciones, mirando a reconocer primero, el alcance real de sus influencias.
De poner control oportuno, entonces, llegamos a comprender lo ameritado con fines de empezar a obrar, de acuerdo, al sentido lógico, a partir, del debido reconocimiento.
Por eso, muchas personas suelen fracasar ante cuadros problemáticos al no poner juicio crítico en la manera de abordar, lo preocupante.
La desesperación ofusca asumir en sano abordaje los problemas y plantear explicaciones sobre sus orígenes e incidencias.
Las posibilidades a salir vencedor frente a los distintos problemas, es precisamente, saber enfrentar y manejar la inmediatez creada por quien padece tal o cual situación.
La serenidad y el juicio crítico, apoyados en la razón, ayudarán enormemente a desarrollar la capacidad de conceptualizar alternativas a establecer, soluciones a los conflictos.
Nunca existirá formula única que sirva a todas las situaciones problemáticas.
Cada situación, tendrá necesidad diferente de ser manejada.
El antídoto a las soluciones de los problemas o conflictos, es la razón.
La razón, controla de manera oportuna, las emociones e ideas que incidan, tanto positiva o negativamente.
El nivel de frustración, será controlado y los problemas, no dejarán secuelas tendentes a devastar grandes vidas habitadas, en pobres hombres.

¿Utilizas la razón en medio de los problemas?

Leonardo Adujar Zaiter

Ciao.

lunes, 16 de septiembre de 2019

Cuando...


«Cuando se da una esperanza total que prevalece sobre todas las demás esperanzas particulares, que abarca con su suavidad y con su silenciosa promesa todos los crecimientos y todas las caídas.
Cuando se acepta y se lleva libremente una responsabilidad donde no se tienen claras perspectivas de éxito y de utilidad.
Cuando un hombre conoce y acepta su libertad última, que ninguna fuerza terrena le puede arrebatar, cuando se acepta con serenidad la caída en las tinieblas de la muerte como el comienzo de una promesa que no entendemos.
Cuando se da como buena la suma de todas las cuentas de la vida que uno mismo no puede calcular pero que Otro ha dado por buenas, aunque no se puedan probar.
Cuando la experiencia fragmentada del amor, la belleza y la alegría se viven sencillamente y se aceptan como promesa del amor, la belleza y la alegría, sin dar lugar a un escepticismo cínico como consuelo barato del último desconsuelo.
Cuando el vivir diario, amargo, decepcionante y aniquilador se vive con serenidad y perseverancia hasta el final, aceptado por una fuerza cuyo origen no podemos abarcar ni dominar.
Cuando se corre el riesgo de orar en medio de tinieblas silenciosas sabiendo que siempre somos escuchados, aunque no percibimos una respuesta que se pueda razonar o disputar.
Cuando uno se entrega sin condiciones y esta capitulación se vive como una victoria.
Cuando el caer se convierte en un verdadero estar de pie.
Cuando se experimenta la desesperación y misteriosamente se siente uno consolado sin consuelo fácil.
Cuando el hombre confía sus conocimientos y preguntas al misterio silencioso y salvador, más amado que todos nuestros conocimientos particulares convertidos en señores demasiado pequeños para nosotros.
Cuando ensayamos diariamente nuestra muerte e intentamos vivir como desearíamos morir: Tranquilos y en paz. Cuando… podríamos continuar durante largo tiempo.
Allí está Dios y su gracia liberadora. Allí conocemos a quien nosotros, cristianos, llamamos Espíritu Santo de Dios. Allí se hace una experiencia que no se puede ignorar en la vida, aunque a veces esté reprimida, porque se ofrece a nuestra libertad con el dilema de si queremos aceptarla o si, por el contrario, queremos defendernos de ella en un infierno de libertad al que nos condenamos nosotros mismos.
Esta es la mística de cada día, el buscar a Dios en todas las cosas.
Aquí está la sobria embriaguez del Espíritu de la que hablan los Padres de la Iglesia y la liturgia antigua y a la que nos está permitido rehusar o despreciar por su sobriedad.»

(Karl Rahnehr, Experiencia del Espíritu)

Ciao

domingo, 15 de septiembre de 2019

Con ternura


Gestos, miradas, detalles, palabras o silencios... Hay infinidad de caminos para la ternura, para esos momentos que suponen encuentro y vida.
Dios también es un Dios que se expresa con paciencia, con un amor sencillo, delicado, pero real e incondicional.
Ojalá ese Dios sea para nosotros fuente, y así aprendamos a ser cauce para hacer un mundo más humano...

Pastoral SJ

Ciao.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Motivos para la esperanza: La sonrisa

Suena el despertador, nos levantamos ya cansados, un nuevo día, ¡Buff! Que pereza… Es miércoles, ojalá llegue el fin de semana ya… ¡Nooo! ¡No podemos vivir así!
La vida se nos regala para vivirla en abundancia ¡Para vibrar cada día y disfrutar de todas las cosas buenas que ella tiene! La vida tiene un tesoro escondido que tenemos que descubrir. No podemos dejar que pase un solo día de nuestra vida sin que algo pase, no podemos vivir nuestro día a día solamente pensando en el fin de semana.

Pero, ¿Cómo hacerlo?, ¿Cómo vivir una vida que tenga sentido?, ¿Cómo disfrutar con todo lo que hacemos? 
En verdad, parece imposible vivir apasionados todos los días de nuestra vida. Sin embargo, si nos paramos un poco a pensar descubrimos rápidamente que hay una 'fórmula mágica' que lo cambia todo: La sonrisa.
Sonreír es el arma que transforma lo malo en bueno, ¡Sonreír puede cambiarte la vida!
Acaso no te llama la atención la sonrisa con la que el conductor de autobús día a día te saluda diciéndote: ¡Buenos días!; o tu amigo que siempre pone un mensaje simpático por la mañana en el grupo de WhatsApp con un simple: ¡Ánimo a todos con el día!; o la sonrisa que tiene tu madre todos los días en el desayuno; o el profesor, compañero de trabajo, desconocido que no para de sonreír, y tu le ves y no puedes dejar de preguntarte: ¿Por qué esta siempre sonriendo?, ¿Qué le hace vivir tan feliz? Ahí está la clave. ¡La sonrisa es capaz de contagiar las ganas de vivir!

Imagínate un mundo en el que la gente se levantase sonriendo en el día a día; con ganas de disfrutar la vida, sonriendo para intentar hacer de este mundo un lugar mejor. Porque aquí esta la clave: ¡La sonrisa es contagiosa! Si uno sonríe, hace sonreír, hace que las personas de tu alrededor descubran que somos humanos, que no podemos simplemente 'sobrevivir' en nuestro día a día. Porque estamos llamados a 'vivir intensamente' todos los días, aprovechándolos para intentar hacer de este mundo un lugar un poco mejor ¡Sonreír es el propósito de la vida!

Por eso Jesús en las bienaventuranzas, nos recuerda como nuestra fe nos invita a vivir intensamente tratando de mejorar la vida de las personas que nos rodean, utilizando en todo momento esta fórmula mágica: ¡Estad alegres y contentos! No dejéis de sonreír, contagiad esa alegría que hace que la gente disfrute de la vida disfrutando del día a día. Convertíos en personas que cuando os miren se pregunten: ¿Por qué esté siempre vive tan feliz y no para de sonreír?, ¿Quién es el motor de su 'sonrisa'?

Jesús Barroso

Ciao.

viernes, 13 de septiembre de 2019

Fronteras y ecotonos


En todas las vidas, en todas las historias, en todas las sociedades, hacen falta espacios donde se encuentra lo diferente. Eso son los ecotonos. Así nos lo cuenta Jaime Tatay Nieto SJ.

Para los científicos, un ecotono es una zona de transición entre ecosistemas diferentes. Se trata de lugares donde se entrecruzan mundos biológicamente muy diversos, puntos de encuentro en los que tiene lugar una mezcla sorprendente de especies que no suelen verse juntas.
Algunos de los ejemplos más característicos de ecotonos son el límite donde el bosque da paso al pastizal, al matorral o al roquedo; o la estrecha franja de exuberante vegetación que crece junto a los ríos en lugares áridos; o la zona intermareal que pasa parte del día sumergida bajo las aguas de la marea alta, y otra parte del día expuesta al aire y el sol durante la marea baja.
En todos estos lugares se da una mezcla atípica de formas de vida, convirtiéndose en lugares de gran diversidad biológica.
Percibir la sutil transformación de un hábitat y la riqueza asociada a ese cambio, sin embargo, exige adiestrar la atención y permanecer abierto a la novedad que emerge en los pequeños detalles.
Ahora bien, el carácter poroso, fluido y liminal de los ecotonos no es exclusivo del mundo biológico. La Biblia está llena de narraciones que expresan la fecundidad de los lugares fronterizos, de los ecotonos culturales y espirituales. Los encuentros con la mujer del faraón, con Rut o con Job representan oportunidades privilegiadas de creatividad y fecundación del pensamiento teológico de Israel.
En los evangelios, la mujer sirofenicia, el centurión romano o la samaritana simbolizan fronteras culturales y espacios de diálogo similares en los que se enriquece la experiencia espiritual del propio Jesús.
En nuestras vidas podemos preguntarnos también por las experiencias en las que Dios se ha revelado de modo intenso o novedoso.
A menudo coinciden con las transiciones de la vida, con los grandes “portales de la trascendencia”: el nacimiento, la enfermedad, el final de la adolescencia, el inicio de la vida laboral, la despedida de un ser querido, el nacimiento de un hijo, etc.
Otras experiencias, sin embargo, son más cotidianas: La vuelta de un viaje, la finalización de una tarea, un rato de oración, el encuentro fortuito con un amigo. Todos estos momentos, extraordinarios o cotidianos, son ecotonos existenciales con un gran potencial espiritual.
La vuelta del verano es ciertamente uno de esos ecotonos existenciales. En este tiempo transitamos, en muy breve espacio de tiempo, del descanso y el ocio veraniego a la disciplina y la monotonía del trabajo, de la lógica de la fiesta a la lógica de la productividad. Esta transición puede ser una gran oportunidad para percibir la riqueza, la diversidad y la sutil presencia de Dios a nuestro alrededor. Hagamos de esta frontera un lugar de evolución y enriquecimiento espiritual.

Jaime Tatay SJ

Ciao.

jueves, 12 de septiembre de 2019

La gente sola no baila reguetón



Una acertada reflexión de Pablo Martín Ibáñez sobre soledades, comodidad y algunas otras cuestiones...

El ritmo esquizofrénico al que nos vemos sometidos nos empuja a una realidad tan triste como urgente de solucionar: Nos cuesta encontrar tiempo para los demás.
Las exigencias del guion en las ciudades del siglo XXI han escrito una página quizá gris de nuestra historia: A más densidad de población, más densidad de soledad.
Paseas por Madrid tan aparentemente llena de vida y parece complicado darse cuenta de esto, pero ya hay en España más perros que menores de 15 años. Y la principal causa de esto es que hay mucha gente que se siente sola.
No sé cuál puede ser el motivo último del aumento de la soledad en nuestra sociedad.
Solo sé que estar más solo no crea una humanidad más reconciliada, al contrario. Las veladas se comparten mejor en comunidad que sin ella; los bares mejor llenarlos de risas compartidas que de silencios nostálgicos. Y hay cosas que no hacemos mejor solos: Encontrar respuestas y hacerse preguntas, desahogar las penas y llenarse de alegrías, o bailar un reguetón.
Y es que hay mucha gente para la que el paseo con su perro es la única manera de salir a tomar el aire. Porque a veces no encontramos a nadie que nos dedique su tiempo o porque nos resulta más cómodo no dedicárselo a nadie. En realidad, parece más sencillo ocuparse de un animal, que ofrece mucho y exige lo mínimo, que de un bebé recién nacido, con sus desvelos nocturnos; o de un adolescente rebelde, con tus desvelos nocturnos... Mucha gente hoy prefiere tener mascota a tener hijos.
Yo, con perdón y si tengo que elegir, prefiero el conflicto y el entendimiento con un amigo que me abraza, con una familia que me potencie, con un amor que me subvierta.
Vale la pena intentar que nadie quede solo. Y vale más la pena entregar la vida a un hijo que a un canario. Además, me gusta que la gente baile reguetón. Los gatos no bailan reguetón. La gente sola no baila reguetón.

Pablo Martín Ibáñez

Ciao.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Conectar con Dios


Para conectar con Dios, no tienes que levantar la cabeza.
Para conectar con Dios, debes mirar hacia el interior.
La distancia entre el interior y Dios, es más cerca, de la cabeza al cielo.
Describir el camino interior, requerirás de crecimiento espiritual.
Pretender conectar con Dios al levantar la cabeza, estarás entregado a la religiosidad.
Dios es espiritualidad.
Respecto a Dios, nada a relacionar, tiempo y espacio.
No demanda intermediación de ningún tipo.
Tu eres único motivador en establecer vínculo directo.
Necesitas ser el artífice del hombre nuevo comprometido con las decisiones sabias provistas del Altísimo.
Serás definido en condición de creyente y convertido, heredero fiel de las promesas hechas por Dios.
Demostrar a ti mismo, conoces el interior, dignificarás la vida y testificarás, lo bendecido, a través, de la sabiduría divina.
También disfrutarás de libertad en el marco de la obediencia y fidelidad sin fanatismo que distorsione la única verdad, Dios es.
Los ejercicios espirituales son importantes al explorar conocimientos y vivencias claras, contrarias, a expresiones dichas frecuentemente, carentes de fundamentos espirituales.
La espiritualidad no es conjugada con intereses personales o dogmáticos que interfieran el razonamiento central.
De establecer relación plena, vencerás dificultades y sufrimientos que presenta la vida de manera natural.
El hombre nuevo, contemplará mejor los días a vivir, pues, distinguirá, lo transmitido por Dios.
Superará los pasos andar y despejará, el alma y el cuerpo.
Dios demanda, inmensos deseos a conquistar el propio bien.
Obrará y controlará para finalmente, manifestar el real propósito, por encima, de las circunstancias y manipulaciones ocurridas.
La conexión con Dios, ocurrirá en el ser, donde radica la esencia y nace, la imagen y semejanza.

Leonardo Andújar Zaiter 

Ciao.