viernes, 1 de mayo de 2026

Sabiduría antigua

Cuando el jardín parece seco, no declares la muerte del agua.

Hay raíces trabajando en silencio debajo de la tierra.

No todo crecimiento se ve.

No todo avance hace ruido.

El bambú permanece años sin mostrar altura,

y un día atraviesa el cielo.

Confía en lo que no se ve.

La paciencia es una forma de conocimiento.

La semilla no grita.

Pero rompe la oscuridad.

Rumi

Ciao.

 

jueves, 30 de abril de 2026

La medida con la que midáis

Anda uno escatimando el amor, como si por darlo fuera a agotarse.

Qué error de cálculo.

Qué estrechez de miras.

Qué pobreza de horizonte, confundir el amor con agua empantanada sin comprender que es un río más caudaloso cuanto más lejos llega.

Atraviesa nuevas tierras, incorpora otros afluentes, que son amigos, compañeros de viaje, prójimos cuya sed saciaste un día.

Uno elige ser dique o cauce.

Pero de nada sirve embalsar el amor, que es origen y destino, flujo, movimiento, viaje y encuentro.

José María R. Olaizola, SJ

Ciao.

 

miércoles, 29 de abril de 2026

En manos del alfarero


 Ayer eras arcilla.

Hoy eres vasija.

Mañana serás agua.

No te aferres a la forma que tienes ahora.

La forma es sólo un puente.

Cada pérdida es una mudanza del alma.

El niño llora cuando le quitan el juguete, pero no sabe que le están enseñando a caminar.

Así también tú lloras lo que se va, sin saber que la vida te está ampliando.

No eres lo que conservas.

Eres lo que estás dispuesto a soltar.

Rumi 

Ciao.

martes, 28 de abril de 2026

Seamos felices

Felices los infelices que no pierden la esperanza, los incompletos que siguen creciendo, los heridos que se dejan lavar las llagas, los vulnerables que no se avergüenzan de serlo.

Felices los fracasados que del golpe hacen escuela, los olvidados que recuerdan sin odio, los diferentes que se saben únicos, los enfadados que se ríen de sí mismos.

Felices los preocupados que bailan sobre charcos, los tímidos que alzan la voz, los profetas que rompen candados, los creyentes que preguntan.

Felices, en este mundo turbulento, los buscadores de Dios.

José María Rodríguez Olaizola, SJ

Ciao.

 

lunes, 27 de abril de 2026

Luminosa oscuridad

Eres incomprensible.

Pero la oscuridad de tu misterio, es más luminosa que nuestras ideologías, pequeñas luces colgadas en las encrucijadas.

Eres inaccesible.

Pero tu distancia es más acogedora de lo último de mi ser, que todos los brazos que se cierran con amor sobre mis espaldas.

Eres indecible.

Pero tu nombre orado humildemente, va manando silencioso más sabiduría que los torrentes de palabras que circulan en la tierra.

Eres inmanipulable.

Pero tu designio trae hasta mis venas, una gota de vida eterna que hace brotar desde el centro de mi realidad todas mis creaciones.

Benjamín G. Buelta, SJ

Ciao.

 

domingo, 26 de abril de 2026

Padre Nuestro de Gloria Fuertes

Padre Nuestro...

Que estás en la tierra, Padre nuestro.

Que te siento en la púa del pino, en el torso azul del obrero, en la niña que borda curvada la espalda, mezclando el hilo en el dedo.

Padre nuestro que estás en la tierra, en el surco, en la mina, en el puerto, en el cine, en el vino, en la casa del médico.

Padre nuestro que estás en la tierra, donde tienes tu gloria y tu infierno y tu limbo que está en los cafés donde los pudientes beben su refresco.

Padre nuestro que estás en la escuela de gratis, y en el verdulero, y en el que pasa hambre y en el poeta, ¡Nunca en el usurero!

Padre nuestro que estás en la tierra, en un banco del Prado leyendo, eres ese Viejo que da migas de pan a los pájaros del paseo.

Padre nuestro que estás en la tierra, en el cigarro, en el beso, en la espiga, en el pecho

de todos los que son buenos,

Padre que habitas en cualquier sitio, Dios que penetras en cualquier hueco, Tú que quitas la angustia, que estás en la tierra, Padre nuestro, que sí que te vemos los que luego te hemos de ver, donde sea, o ahí en el cielo.

Gloria Fuertes

Ciao.

 

sábado, 25 de abril de 2026

No me pidas tanto

Pasa el tiempo con los años y siento, sin vanagloria alguna, cómo la vida se me va asentando: Los pensamientos, los afectos, los proyectos y tu evangelio en mi mano.

Hasta mi cuerpo, más quejumbroso, va encontrando tierra buena para su descanso.

Incluso siento más vivo que nunca ese niño que llevo por dentro: Soñador de mundos nuevos, libre, ingenuo, enamorado y hacia delante. Tan decidido, que hasta sus miedos desvanecen en la carrera por seguir su avance.

Pero algo me sigue aprisionando, se me resiste y hasta me quita el sueño: Me pides amarlo todo, amar a todos, amarle a él, a mi adversario, a mi enemigo o la pobre víctima de mi orgullo herido.

Y el corazón se me vuelve hielo como se me hace un nudo el estómago, la boca no encuentra saliva y mis ojos, mis ojos ya no pueden mirar a otro lado.

Déjame arrancar esa hoja o ponerle típex a esas líneas, te decía muchas noches en mi impotencia y rebeldía.

Hoy, cansado de luchar, quiero desarmarme hasta de mi coraza.

Y pedirte, tan solo pedirte, que me ayudes, que solo no puedo, con esas líneas, con esa página.

Tú borra en mí lo que queda de ese interminable duelo y toma mi mano, como de pequeño, para escribir en mi cuaderno la palabra «amor» con trazos inéditos.

Seve Lázaro, SJ

Ciao.