martes, 26 de marzo de 2019

Ciclos vitales


En todas nuestras vidas hay ciclos. Historias que empiezan y acaban, dinámicas que se repiten. Rutinas, novedades, aprendizajes que toca rescatar... Miradas atrás -a lo vivido- y miradas al frente -a lo que está por venir-. 
Y tú, ¿En qué ciclo vital andas?

Constantemente estamos cambiando de etapas. Finales y principios de cursos, de temporadas, de años... Terminar y recomenzar forman parte de la vida. Y siempre es útil, cuando llega un momento de cambio, echar la vista a lo que se va, para aprender de ello, y echar la vista a lo que viene, para proyectar, planificar, soñar y construir.
Un año nuevo, por ejemplo. Tiempo de cambios. Cambio de actividades, de ritmo, quizás de lugares. En algunas latitudes empieza el verano. En otras sigue el curso con sus rutinas.
Pero el tiempo, en todo caso, va marcando sus cambios. Hemos soñado, rezado, crecido.
Habrá habido golpes o alegrías, palabras o silencios, descubrimientos y aprendizajes… Y Dios también presente, en todo ellos.

Pastoral SJ

Ciao.

lunes, 25 de marzo de 2019

¿Quién nos va a salvar?



¿Quién nos va a salvar?

En el abismo de nuestra realidad: Donde las dudas afloran y las preguntan nos machacan.

Cuando parece que todo nos desborda y nos sentimos a la intemperie.

Cuando vivimos presos de la rutina y la decadencia colorea nuestro entorno.

Cuando somos presos de la autocomplacencia o cuando no encontramos argumentos.

Cuando nos quema la impaciencia o cuando nos sobra el tiempo.

Cuando lo tenemos todo y cuando no nos salen las cosas.

Cuando la mediocridad llama a nuestra puerta o cuando vemos que la plenitud se esfuma en un instante.

Cuando el sufrimiento alza la voz, nos gana el sinsentido o incluso cuando nos toca de cerca la muerte.

Siempre una pregunta: ¿Quién nos va a salvar?

La M.O.D.A. (¿Quién nos va a salvar?)

Oigo a las calles respirar,

el eco del humo no se va.

Vivimos esperando, que pase algo ya.

Hasta las sombras quieren escapar, la foto ha salido mal.

Una pregunta escrita en la pared ¿quién nos va a salvar?.

Es la cadencia, de la decadencia

Es la cadencia. Autocomplacencia.

Es la cadencia, de la decadencia

Es la cadencia. ¿Quién nos va a salvar?

Dos amantes en el filo de un cristal.

No tendrás otra oportunidad.

Lo hemos tenido todo, lo hemos dejado caer.

Hasta las sombras quieren escapar, la foto ha salido mal.

Una pregunta escrita en la pared ¿Quién nos va a salvar?.

Es la cadencia, de la decadencia.

Es la cadencia. Autocomplacencia.

Es la cadencia, de la decadencia.

Es la cadencia. ¿Quién nos va a salvar?


Álvaro Lobo SJ

Ciao.




domingo, 24 de marzo de 2019

Esforzados


Nacho Boné nos invita a pensar, en esta reflexión contundente y directa, en los cansancios y descansos necesarios (y en los innecesarios).

Me cansan los 'malesforzados': Los que pasan factura porque cumplen mejor que nadie, esos que te cuentan su lista de méritos antes de decir su nombre…
Me cansa cómo se disfrazan de moralistas, de socialmente comprometidos, de autorrealizados… Hasta de piadosos.
Me canso mucho a mí mismo por malesforzarme para ser reconocido y para poder 'cobrarme' mi trabajo. Pero hay alternativas a ese malesfuerzo que también me resultan agotadoras.
Me cansan los vagos que ponen hasta a Dios mismo como excusa para su vagancia, como justificador de sus derechos sin deberes...
Me canso aún más de mis propias perezas cuando ando, como diría san Pablo, muy ocupado en no hacer nada. Esa comodidad tampoco da vida a nadie, no alivia ningún dolor, no anuncia nada bueno… Y sigue cansando el propio corazón, hasta secarlo.
Sólo se me ocurre gritar: De todos estos cansancios por malesfuerzos y vagancias ¡Líbrame, Señor! 
Quizá todo me cansa y me harta, o le pido a mi vida –y a la de los otros— equilibrios imposibles.
Todavía peor, a veces pienso que soy la única persona en el universo que ha alcanzado ese equilibrio y, por eso, puedo juzgar y dividir al resto del mundo en vagos redomados o despreciables voluntaristas, en inútiles perezosos o afanosos buscadores de recompensa...
¿Quién consigue ese equilibrio? En la invocación tradicional de Pentecostés se dice que el Espíritu de Dios es «descanso de nuestro esfuerzo» y se pide su venida para dar «al esfuerzo su mérito».
Se pide que venga porque no hay manera de encajarlos. Descanso, esfuerzo y mérito… Sólo el aliento del mismo Dios los equilibra.
Así pues, necesito pedir otra cosa: De creerme el mejor equilibrista del mundo ¡Líbrame, Señor!
Poco a poco, intuyo que hay un tipo de esfuerzo sin facturas, un trabajo 'gratis', un desvivirse que da vida, una generosidad limpia… Intuyo también un descanso que humaniza y un ritmo de vida que no prima sólo la efectividad; un ritmo que permite que me encuentre conmigo, con los otros, con Dios... Lo intuyo no desde el equilibrio sino desde los bandazos bruscos que doy yo mismo y quienes comparten mi camino y mis tropiezos.

Lo intuyo como algo que el Espíritu de Jesús puede hacer nuevo. El mismo Jesús fue víctima de la factura de los malesforzados y de la indolencia de los perezosos… y venció. No puedo encontrar la justa medida pero creo que Él puede hacerlo.

No soy un gran equilibrista y me canso… ¿Qué me queda? ¿Qué nos queda? Ya sólo un último grito: ¡Ven, creador de lo nuevo!

Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego… (Secuencia de Pentecostés)

Nacho Boné, SJ

Ciao.




sábado, 23 de marzo de 2019

Yo controlo


Yo controlo. Yo sé lo que hago. Yo me conozco. Yo puedo.

No necesito consejos, no me des lecciones. Yo juego con fuego sin quemarme.
Sé hasta dónde tensar la cuerda. No coartes mi libertad con tus leyes y tu moral.  Yo sé lo que está bien y lo que está mal. Lo tengo controlado. No me vengas con sermones, no seas aguafiestas. Claro que conozco los riesgos y las normas. Pero las restricciones son para otros, para los cobardes. Las reglas se hicieron para romperlas. Yo vivo al límite.

¿Quién no se ha sentido ya así de autosuficiente? ¿Quién no ha caminado nunca sobre la cuerda del equilibrista? ¿Quién no ha ido ya al extremo, creyendo tener realmente el control? ¿Quién no ha pensado nunca que solo se basta y que sus decisiones no tienen consecuencias sobre otros?

Yo dicto las reglas de mi vida. Yo manejo.

Hasta que, un día cualquiera y sin verlo venir, algo se escapa al control y, lo que nunca pasa, sucede. Y un domingo, demasiado tarde, leemos sobre un accidente mortal en el que una conductora, positivo en alcohol y drogas, arrolló a un equipo de ciclistas.

Y ahora que extremos, normas, responsabilidades y consecuencias se entremezclan en el imaginario, nos damos cuenta, ojalá a tiempo, de lo ilusorio de nuestra autosuficiencia, de nuestra independencia y de nuestro control.

Elisa Orbañanos

Ciao.

viernes, 22 de marzo de 2019

"Qué ser y cómo serlo"


Un momento de apertura a la trascendencia es el de la crisis que supone la pregunta "qué ser y cómo serlo".
Seguramente, este momento tiene que ver con hacerse adulto y, también, con la experiencia de la limitación. Una limitación que los seres humanos vamos intentando mitigar pero que, pese a ello, siempre se hace presente.

En todo caso, cuando no es suficiente con "ser bueno" y cumplir las normas, cuando la alegría superficial a penas le sirve a uno para vivir con sensación de plenitud, cuando el límite es ayuda porque nos conforma y enseña quiénes somos, hasta dónde llegamos... Es entonces cuando Dios puede disponer de un espacio desde el que hablar.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

jueves, 21 de marzo de 2019

Ponerse las zapatillas o quedarse en el sofá

Soñar o vivir. Evadirte o arriesgar. Una invención plácida o una realidad provocadora. ¿Qué vas a elegir?

Hay cosas que no se pueden explicar. Hay pensamientos, sueños o intuiciones que se clavan como astillas en nuestro cerebro. Hay miedo a perder el control de nuestras vidas.
Hay ganas de buscar algo más y hay ganas de cambiar la realidad. Hay cosas que solo podemos aprender por experiencia.

Y ante esto tenemos que elegir. Sí o sí. Puedes cerrar los ojos, quedarte en el sillón y creer lo quieras creerte o puedes ponerte las zapatillas, lanzarte a buscar respuestas y hacer de tu vida una gran aventura. Elegir no es fácil, pero peor es no elegir.

PastoralSJ

Ciao.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Un menú de Cuaresma


Para: 1 persona.
Ingredientes necesarios, ganas, inquietud y espíritu de búsqueda.
Tiempo de preparación: óptimo, 40 días. 
Pero las versiones reducidas también pueden quedar sabrosas.

Cuando la gente quiere celebrar algo importante se prepara con mucha antelación.
Los jóvenes anticipan su primer cotillón de nochevieja con semanas de dilemas (dónde ir, qué llevar, etc).
Los novios preparan su boda durante meses.
Los turistas comienzan a ponerse en forma para la playa desde mayo.
El que desea algo mucho tiempo lo anticipa y se prepara. La Pascua es una fiesta que contiene tantas cosas… Y por eso tenemos estas semanas previas para prepararnos.
Disponerse para vivir el encuentro con el Dios de la Semana Santa no es sencillo.
La receta clásica ha de vivirse con ingredientes contemporáneos, pero no deja de tener su validez…

Pastoral SJ

Ciao