lunes, 8 de junio de 2026

Todos

Un anuncio, clavado en el portón cerrado, avisaba.

«Cuidado con el perro. Muerde. Acceso restringido».

Derechos reservados al pueblo elegido.

Podrán pasar los cuatro agraciados, los de paso perfecto, los intachables, los que nunca han caído, los de fachada brillante, los trabajadores de la primera hora, los hermanos mayores que nunca rompieron un plato, los campeones de la ley, los medallistas de ritos, los inmaculados.

Llegaste Tú, rompiste el cartel con tus manos desnudas. Empujaste la puerta y la dejaste abierta.

Llamaste:

«Venid todos, los desgraciados, los renqueantes, los que metieron la pata, los de rostro macilento, los que llegan tarde, los hijos pródigos, los que extraviaron el paso, los chapuceros, los manchados. Los de pase preferente te amenazaron de muerte. Y cumplieron.

Pero ya no pudieron cerrar la puerta.

José María R. Olaizola, SJ

Ciao.

 

domingo, 7 de junio de 2026

Comunión

Comunión...

¿Cómo es que quieres acercarte tú a mi casa?

¿Cómo, si yo apenas te visito?

¿Cómo, si muchas veces no entro siquiera a saludarte?

¿Cómo, si pienso que a nadie, a ti tampoco, le he importado?

Y, sin embargo, estás, día tras día,  esperando que quizás hoy cruce tu puerta, ansioso de que llegue a ti y te mire,  con tus brazos en cruz, de par en par abiertos.

Padre, ayúdame a encontrarte, en la mirada limpia de los niños, en las prisas de este mundo mío, en los esfuerzos que hacen los hermanos por llevar, cada jornada, la cultura y el pan hasta su casa.

En tu Casa, Señor, en la penumbra.

En las calles abiertas a la gente.

En la risa y el llanto de mi vida cotidiana.

En la respiración, el aire, el humo de la hoguera que arde en tu corazón…Ya sé que por mi causa.

Jaime Foces Gil

Ciao.

 

sábado, 6 de junio de 2026

El arte de vivir

Te invito 1 minuto a leer esta mini historia..."Es un poco del arte de vivir.

Un profesor le dio un globo a cada estudiante, que tuvo que inflarlo, escribir su nombre en él y tirarlo en el pasillo. El profesor entonces mezcló todos los globos. A los estudiantes se les dio 5 minutos para encontrar su propio globo. A pesar de una agitada búsqueda, nadie encontró su globo. En ese momento, el profesor les dijo a los estudiantes que tomaran el primer globo que encontraran y se lo entregaran a la persona cuyo nombre estaba escrito en él. En 5 minutos cada uno tenía su propio globo.

El profesor dijo a los estudiantes: "Estos globos son como la felicidad. Nunca la encontraremos si todo el mundo está buscando la suya. Pero si nos preocupamos por la felicidad de los demás... También encontraremos la nuestra".

Ciao.

 

viernes, 5 de junio de 2026

La Técnica de la Tortuga

Me lo acaban de mandar y me ha gustado mucho. Lo veo muy interesante para aprender de sus consejos ay os lo comparto, deseando te funcione y os sirva.

La Técnica de la Tortuga: Una herramienta poderosa para regular las emociones.

¿Sabíais que una tortuga puede enseñarnos a manejar mejor lo que sentimos? Esta técnica, usada en psicología y educación emocional, nos recuerda que antes de reaccionar… Podemos elegir hacer una pausa.

Así funciona:

1. Reconocer lo que sentimos:

Todo empieza por ahí. Antes de actuar, debemos identificar la emoción que está apareciendo. ¿Es enojo? ¿Miedo? ¿Frustración? Ponerle nombre a lo que sentimos ya es un gran paso.

2. Meterse en el caparazón:

Como la tortuga, haz una pausa. Encogernos, abracémonos, bajemos la cabeza. Este gesto físico ayuda al cuerpo a frenar el impulso y evitar reacciones de las que después nos podemos arrepentir.

3. Respirar y calmar el cuerpo:

Respiremos profundo. Contemos lento. Demos tiempo a nuestro sistema nervioso para que se regule. El cuerpo necesita unos segundos para salir del modo "alarma".

4. Salir y pensar una solución:

Cuando ya estamos más calmados, es el momento de pensar con claridad. ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo queremos responder? Desde la calma, las decisiones son mucho mejores.

Regularse también se aprende. Y cada vez que elijamos la pausa en lugar de la reacción, estamos entrenando una de las habilidades más importantes de la vida.

Ciao.

 

jueves, 4 de junio de 2026

El perdón imposible

«¿Cuántas veces hay que perdonar?» –pregunto–.

Me dices «70 veces 7».

Y yo respondo…

«Eso es siempre, Señor».

¿Cómo hacerlo, si cada acto de perdón pesa más que el anterior?

Si cada vez que lo otorgo me siento derrotado.

Si el corazón se desangra por las deudas no cobradas.

Si el dolor manda en mí.

Si la mente vuelve, una y otra vez a la hora maldita de las heridas y las decepciones.

¿Cómo salir del laberinto de los agravios?

¿Cómo pasar páginas grabadas en la entraña?

Me cuentas que toda deuda tiene dos caras.

Que toda herida cuenta dos historias.

Que hay un perdón que aligera la carga.

Empieza –dices– por cambiar la mirada. Ve, más allá del sufrimiento que te atrapa, la vida que sigue.

Comprende la flaqueza de quien te hirió, y no dejes que su sombra te aleje de la Luz mayor, del Amor primero, de la Misericordia que Dios sembró en tu entraña hoy herida. 70 veces 7. Sea.

José María R. Olaizola, SJ

Ciao.

 

miércoles, 3 de junio de 2026

Al final

Al final del camino, descubrimos que la vida no se mide por lo que nuestras manos retuvieron, sino por lo que nuestra alma fue capaz de soltar. 

Al final, lo que verdaderamente importa carece de peso y de volumen; no tiene color, aroma, ni sabor, pues pertenece a la sustancia de lo invisible, aunque se disfrace de mil formas para salir a nuestro encuentro.

Al final, lo que importa es la tranquilidad de vivir en paz con uno mismo, en ese sosiego que se siente igual en el silencio del Ser  que en la inmensidad de una montaña.

Al final, lo que importa es el hilo invisible del amor, ese que se hace carne en el calor de un abrazo, o en el aroma de un café compartido, donde la palabra se vuelve medicina. 

Al final, lo que verdaderamente importa, es esa mirada que nace en la raíz del corazón y se derrama, bendiciendo los amores del corazón.

Al final, lo que cuenta es la mirada cómplice del ser amado, las palabras dulces, las caricias que sincronizan los corazones  que se han sanado ante el altar del perdón. 

Al final, hacemos de la gratitud una oración, por las enseñanzas recibidas, por los aprendizajes incorporados, y por todos aquellos que se hicieron presentes en nuestro camino, o eligieron recorrerlo juntos para apoyarnos, y acompañarnos. 

Al final, la vida reside en la alegría espontanea, en la risa que nos devuelve a la infancia, en la llamada inesperada que acorta distancias, recordándonos que hay vínculos  que el tiempo ni la distancia pueden romper.

Al final, lo que importa es el gesto bondadoso que nos hace parte de un todo, hilos de un mismo tejido donde nada nos es ajeno, al reconocer que el amor es la fuerza gravitacional  que todo lo une y todo lo habita.

Al final, aceptamos que lo esencial es intangible; pero sin el roce de la piel, sin el aroma de la tierra o el sabor de la vida, no sabríamos reconocer el mapa hacia la paz. No descubriríamos el gozo de existir.

Al final, comprendemos que sin el perdón que nos libera del pasado, no habríamos disfrutado de la paz. Ni podríamos elevarnos al umbral del paraíso perdido.

Al final, habita el mundo y sus formas, pero no permitas que el mundo y sus formas te posean. 

Al final, el tiempo reclamará sus pertenencias y te marcharás ligero. Solo cruzarás el umbral con la bondad que cultivaste en tu mente y los sentimientos de luz que te atreviste a habitar.

Al final del viaje, la existencia se simplifica en una única y sagrada decisión: Haber elegido el amor o haberle dado la espalda. Y si has elegido el amor, despertarás sabiendo que tu paso por la tierra no fue un accidente, sabrás que realmente has vivido, y que la travesía, con todas sus luces y sombras,  valió la pena.

Y como el poeta podrás decir: “Confieso que he vivido”

Oscar Gómez

Ciao.

 

martes, 2 de junio de 2026

Descubrir el propio lugar


 Descubrir el propio lugar como medida de la madurez y valorarlo adecuadamente es una conquista de la sabiduría de la vida. Ese lugar nada tiene que ver con el éxito social, o el reconocimiento de los demás. 

Es un sitio interior, una actitud de ligereza en la asunción de todas las capas de lo que uno es, aquellas para las que ni siquiera tenemos palabras. Un lugar en el que no importa ni lo que los demás opinan de nosotros, ni siquiera la idea que nos hacemos de nosotros mismos. Un espacio íntimo, lugar de serenidad y de intimidad, desde el que descifrar los secretos de la vida.

Este lugar sólo se puede señalar como “lo escondido”. Donde aprendemos a descifrar la vida; donde buscamos que nos entregue su tesoro más preciado, aquel que no se le puede arrebatar a fuerza de puños, el que no se compra con todo el oro del mundo, pero también aquél que podemos perder de un modo tan sumamente fácil...

Chema Montserrat

Ciao.