miércoles, 17 de enero de 2018

Palabras de amor, obras de justicia


«No pensemos sólo en los pobres como los destinatarios de una buena obra de voluntariado para hacer una vez a la semana, y menos aún de gestos improvisados de buena voluntad para tranquilizar la conciencia. Estas experiencias, aunque son válidas y útiles para sensibilizarnos acerca de las necesidades de muchos hermanos y de las injusticias que a menudo las provocan, deberían introducirnos a un verdadero encuentro con los pobres y dar lugar a un compartir que se convierta en un estilo de vida.»

Estas palabras son parte del mensaje que el Papa Francisco ha promulgado con motivo de la I Jornada Mundial de los Pobres. Con el título «No amemos de palabra, sino con obras», se trata de una invitación a acercarnos a la vida de los pobres, con la intención de compartir y de encontrarnos.
El Evangelio nos urge, nos recoloca y nos invita a acercarnos a los más pobres, a los que sufren a causa de la precariedad de la existencia y de la falta de lo necesario. Y en ese compartir, habrá intercambio.
Por una parte, bienes que han de administrarse de manera diferente. Por otra, el desprendimiento y la libertad que nos hace libres y nos enseña a vivir.
No hay teorías. No hay demasiados matices. No hay excusas ni alternativas.
He ahí una de las exigencias más radicales y más constantes del evangelio. Un Dios que se hace pobre. Un Jesús con los más pobres. Una misión entre los pobres. Una comunidad abierta a los pobres. Una bienaventuranza que nos ayuda a ver lo esencial. Una vocación que nos abre al encuentro.

Ojalá pongamos nuestros talentos al servicio de la causa de los más débiles, los más frágiles, los más golpeados por la vida. Ojalá cada uno sepamos amar con las palabras, pero sobre todo con las obras. Ojalá descubramos formas de transformar las estructuras que invisibilizan, que apartan o que excluyen.
Ojalá creamos, de verdad, que ese proyecto merece la pena y es posible. Ojalá, en fin, esta jornada sirva para que los 365 días del año se conviertan, para nosotros, en ocasión para la compasión, el encuentro y la conversión profunda a los valores evangélicos más radicales.

 José María Rodriguez Olaizola, SJ

Ciao.

martes, 16 de enero de 2018

El amor en las obras, en las palabras…Y en las decisiones





Probablemente tú y yo ya lo hemos experimentado. Las palabras sin hechos huelen a falsedad.
Por otra parte, los hechos sin una frase que acompañe, tampoco nos dejan tranquilos, porque necesitamos algo donde apoyarnos. O al menos, un poco de cariño. Pero por mucho que nos empeñemos, poner solo el amor en las obras y en las palabras sería tomar a pelo a san Ignacio.

Vivir la espiritualidad ignaciana, y todo lo que conlleva, implica que siempre tenemos que decidir.
Desde lo más trivial hasta lo más profundo. Y en ese recorrido vamos marcando la ruta hacia lo que nos motiva, nos inspira y, por qué no decirlo, nos acelera el corazón. Todo lo que hacemos y decimos está condicionado por aquello que más deseamos en el fondo de nosotros mismos.
Vivir al estilo de Ignacio va más allá de utilizar un lenguaje ignaciano o poner más o menos pasión en las cosas. El tiempo, y sobre todo nuestras decisiones, evidenciarán qué es lo que más deseamos en la vida.

Habrá opciones que no te preocupen demasiado. Una cena familiar o un partido de fútbol, un retiro o un campo de trabajo, unas vacaciones con amigos o unos días en familia.
Pero llegará un momento en que las decisiones te quitarán horas de sueño. Porque a veces lo conveniente no es realmente lo que habíamos soñado, ni tampoco lo mejor.
Simplemente porque no lo podemos todo. Entonces, no valdrán ni las palabras ni los hechos y tendrás que utilizar el verbo amar conjugando el verbo elegir. Y lo que elijas denotará lo que realmente quieres.

Álvaro Lobo SJ

Ciao.

lunes, 15 de enero de 2018

El diálogo no nos interesa

Lo vemos a diario, y participamos de ello casi de manera automática. El diálogo no nos interesa, porque es mejor ver al otro como a un enemigo, juntarse con los que piensan como yo, buscar argumentos irrevocables ante los que el otro tenga que bajar la cabeza avergonzado. Preferimos construir murallas que puentes, ya que vivimos con miedo de la amenaza de la invasión del enemigo, que entra precisamente por ese puente que hemos construido nosotros. Y así, vivimos enrocados, discutiendo desde dos puntos de vista diferentes, que se vuelven irreconciliables porque en el fondo ya hablan de dos cosas totalmente distintas. Allí donde yo veo claramente un ciprés, el otro tiene claro que se trata de un abeto, cuando en muchos casos lo que hay es un cedro. Pero en realidad, ya poco importa el árbol, sino que lo que interesa es que mi opinión prevalezca sobre la del otro, cueste lo que cueste.

Y en medio de todo esto, la mayoría de las veces sin pensarlo, en tierra de nadie conoces a una persona que se convierte en tu amigo. Esta persona piensa de manera totalmente contraria a ti, vive enrocada en una muralla diferente a la tuya, ve un árbol diferente al que tu ves. Pero incomprensiblemente llegáis a entenderos, os respetáis y sabéis callar o hablar cuando toca, sin ocultar lo que cada uno piensa o es. La mayoría de la gente os mira raro, no entiende o incluso ve mal que os entendáis, y en el fondo querría que fuerais enemigos y volvierais cada uno a vuestras trincheras. Pero eso no ocurre, precisamente porque os llamáis por vuestro nombre y no por el que caricaturiza a vuestro colectivo y os conocéis más allá de él.

Este tipo de relaciones en el fondo no interesan, porque hacen ver que el punto central de la vida está en otro lado, y son mucho más fuertes las razones para entendernos que para enfrentarnos. Pero claro, para ello hay que estar dispuesto al diálogo desde las dos partes. Y como decía al principio, el diálogo no interesa, porque nos hace más débiles y más vulnerables en un mundo en el que precisamente se valora lo contrario. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Dani Cuesta, SJ

Ciao.

domingo, 14 de enero de 2018

Él siempre está



A veces nos cansamos de todo, e incluso de nosotros mismos. 
En esos momentos, sabemos que Dios está, aunque de pronto podamos sentirlo lejos… Él está. 

Tú me salvas
No te cansas de mí,
aunque a ratos
ni yo mismo me soporto.

No te rindes,
aunque tanto
me alejo, te ignoro, me pierdo.

No desistes,
que yo soy necio,
pero tú eres tenaz.

No te desentiendes de mí,
porque tu amor
puede más que los motivos.

Tenme paciencia,
tú que no desesperas,
que al creer en mí
me abres los ojos
y las alas…

José María Rodríguez Olaizola, SJ

Ciao.

sábado, 13 de enero de 2018

Me has llamado por mi nombre



No somos un número, ni una oveja más en un rebaño. A los ojos de Dios tenemos nuestro propio nombre, nuestra propia huella dactilar… Nuestra identidad.
Cada uno tenemos nuestras peculiaridades, nuestra forma única de ser, de vivir, de amar, de compartir, de dar…
Él nos conoce desde lo profundo, y cuenta con cada uno de nosotros de una manera única, distinta, siempre nueva...

Pastoral SJ

Ciao.



viernes, 12 de enero de 2018

Arthur Ashe



Es de los escritos más buenos que he leído. Ojalá os guste... 

Arthur Ashe, el legendario Jugador de Wimbledon, se estaba muriendo de SIDA.
Se contagió por medio de sangre infectada administrada durante una cirugía del corazón en 1983.

Recibió cartas de sus fans, uno de los cuales preguntó:

- "¿Por qué Dios tuvo que elegirte para una enfermad tan horrible?”
Arthur Ashe contestó:

- 50 Millones de niños comenzaron a jugar al tenis,
5 Millones aprendieron a jugar al tenis,
500.000 Aprendieron Tenis Profesional,
50 Mil llegaron al circuito,
5 Mil alcanzaron Grandslam,
50 Llegaron a Wimbledon,
4 Llegaron a la semifinal,
2 Llegaron a la final y

Cuando estaba celebrando la victoria con la copa en la mano. Nunca le pregunté a Dios:
- " ¿Por qué a mi? ".

Así que ahora que estoy con dolor ¿Cómo puedo preguntarle a Dios: 
- “Por qué a mi”? .

¡La felicidad te mantiene Dulce!
¡Los juicios te mantienen fuerte!
¡Los dolores te mantiene Humano!
¡El fracaso te mantiene humilde!
¡El éxito te mantiene brillante!
Pero sólo, la fe te mantiene en marcha.
A veces no estas satisfecho con tu vida,
Mientras que muchas personas de este mundo sueñan con poder tener tu vida.
Un niño en una granja ve un avión que le sobrevuela y sueña con volar. Pero, un piloto en un avión, sobrevuela el cortijo y sueña con volver a casa.

¡Así es la vida! Disfruta la tuya...

Si la riqueza es el secreto de la felicidad, los ricos deberían estar bailando por las calles.
Pero sólo los niños pobres hacen eso.

Si el poder garantiza la seguridad, los VIPs deberían caminar sin guardaespaldas.
Pero solo aquellos que viven humildemente, sueñan tranquilos.

Si la belleza y la fama atraen las relaciones ideales,
las celebridades deberían tener los mejores matrimonios.

¡Ten fe en ti mismo! Vive humildemente. Camina humildemente y ama con el corazón...!

Ciao.

jueves, 11 de enero de 2018

Agradecida


Mirando nuestra historia podemos descubrir que hay muchas personas que nos han amado siendo pacientes con nosotros. Padres, amigos, hermanos, compañeros de trabajos y estudios, profesores, Dios…
Nos damos cuenta de que, en lo cotidiano, es mucho lo que se nos perdona, se nos entiende y respeta.
Hacernos conscientes de la paciencia que los demás nos tienen y nos han tenido nos permite darnos cuenta de cuánto se nos ama gratuitamente, en silencio.
Aquí podemos preguntarnos: ¿Qué sería de mí si no hubieran tenido tanta paciencia conmigo?
Ahora te invito a dar gracias por estas personas y a pedirle a Dios que te permita ser paciente con los demás como los demás y Dios lo son contigo.

Ciao.