jueves, 19 de febrero de 2026

¿Por qué «nos quema» que el aborto sea noticia?

Ante la noticia de la creación de una web para ayudar a las mujeres a abortar, y el juego entre los políticos, votando leyes para informar sobre un síndrome post aborto que algunos afirman tajantemente que no existe. Reconozco que, como médico y mujer creyente, hay muchas cosas que me queman por dentro.

Uno. No entiendo por qué los políticos han de decidir qué información se nos da a los ciudadanos. La información nos hace libres, porque sólo desde el conocimiento más amplio posible, puedo realmente tomar decisiones plenamente libres adaptadas a la situación concreta. El tráfico de mentiras y medias verdades nos somete.

Dos. ¿No se informa y se hace firmar a cualquier persona que va a entrar en un quirófano, a pesar de ser una cirugía aparentemente “fácil”, de las posibles complicaciones? ¿No llevan todos los medicamentos un amplio desplegable con todos los efectos adversos posibles? ¿Por qué no va a ser lo mismo con las consecuencias que produce en la mujer, la interrupción voluntaria del embarazo?

Claro, aquí entra lo del “aval científico” que se escucha. Que lo que no se nombra en el CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud) o en el DSM 5 (guía de clasificación de trastornos mentales publicada por la American Psychiatric Association), no existe. Parece que nadie ha decidido validar los artículos que se han publicado al respecto. Quizás tampoco interese realizar un estudio con todas las mujeres que han pasado y pasarán por este proceso. No hace falta que entremos en cuestiones de creencias. Es evidente que a nivel físico y mental un aborto (voluntario o no), afecta a la mujer. Básicamente porque no somos robots, y no necesito ser médico para saber esto.

Tres. No puedo aguantar que se use una realidad tan dura para la persona como arma política. Sembrando más y más polarización. ¿Para cuándo un proyecto común en el que el ser humano esté en el centro? Que las mujeres, los migrantes, los ancianos… Los más vulnerables de nuestra sociedad por la causa que sea, no sean usados para dar color a una banderita.

Ojalá crezcamos en la línea de ser una sociedad más libre y fraterna.

Valle Chías, rjm 

Ciao.

 

miércoles, 18 de febrero de 2026

Miércoles de Ceniza: 18 de febrero: Inicio de la Cuaresma


 El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, un tiempo de 40 días para la conversión, el ayuno y la renovación interior. La ceniza, símbolo de fragilidad y mortalidad («recuerda que eres polvo y al polvo volverás»), invita a la humildad, el arrepentimiento y a buscar un corazón renovado, priorizando la relación con Dios sobre lo superficial. 

Significado de la Ceniza: Nos recuerda que la vida es pasajera y que dependemos de Dios, siendo un llamado a la humildad y al arrepentimiento.

Inicio de la Cuaresma: Es un tiempo litúrgico para prepararse para la Pascua a través de la oración, el ayuno y la limosna, buscando la purificación espiritual.

Conversión del Corazón: Más que un rito exterior, se invita a una verdadera transformación interior, renovando la relación con Dios y el compromiso con el prójimo.

Oración, Ayuno y Limosna: Se exhorta a realizar estas prácticas de manera sincera y no por vanidad, cultivando la intimidad con Dios y la generosidad. 

El Miércoles de Ceniza no es un día de tristeza, sino una invitación a iniciar un viaje de 40 días hacia la luz de la Pascua, dejando de lado lo que nos aleja de Dios y acercándonos a la misericordia. 

Ciao.


martes, 17 de febrero de 2026

¿Y si me caigo?

Procuraré que mi golpe en el suelo no me impida levantar la cabeza.

Sabré que, más allá de la herida, el día siguiente me aguarda para curarla.

Comprenderé que, en las dificultades, se aprende mucho y se relativiza otro tanto. 

Entenderé que soy más frágil de lo que aparento pero puede ser más fuerte de lo que algunos piensan.

Me levantaré con la conciencia de que las caídas no son importantes y que lo esencial es recuperarse.

Me sacudiré al emprender el camino de aquellas piedras que tal vez se interpusieron con mala fe empujándome al abismo.

Contaré no las veces en que me he desplomado sino aquellas otras, muchas más, en las que me levanté con afán de victoria. 

No olvidaré que cuando uno se levanta es porque no quiere dar lugar al fracaso y sí futuro al éxito. 

Si además, en tus caídas, colocas la fe como impulso, la esperanza como fuerza y el optimismo como actitud comprenderás que no hay nada que se te resista.

Javier Leoz Ventura

Ciao.


 

lunes, 16 de febrero de 2026

Dios tiene un propósito

"No sólo la vida en general, sino que nosotros mismos contribuimos a la oscuridad del mundo, así como sombras oscuras en un paisaje negro... Pero ahora este hombre de Nazaret nos viene y nos invita a reflejar la imagen de Dios, y nos demuestra cómo. Él dice: Tú también puedes ser luz, así como Dios es luz. Porque lo que está alrededor tuyo no es el infierno, sino un mundo esperando llenarse con fe y esperanza. Este mundo es tu hogar, tanto y seguramente como el Dios quien lo creó e hizo, es el Amor. Tal vez tú no lo crees, pero tú puedes amar este mundo. Es un lugar de Dios. Tiene un propósito. Su belleza no es engaño. En Él, tú puedes llevar una vida con sentido"...

(Jörg Zink).

Ciao.

 

domingo, 15 de febrero de 2026

Yo solo, ¿Qué puedo ser?


 Un día escogí ser reflejo sin sol, agua sin fuente, voz sin garganta y me perdí en mí.

Tú me guardaste, sol en Tus ojos, agua en Tus manos, voz en Tu oído y me encontré en Ti.

Desde entonces.

Tú me iluminas.

Tú me fecundas.

Tú me pronuncias y te encuentro en mí.

Yo solo, ¿Qué puedo ser?

Benjamín G. Buelta, SJ

Ciao.

sábado, 14 de febrero de 2026

Carnaval ¿Todo el año?

Carnaval ¿Todo el año?

Los carnavales nacieron como una gran válvula de escape antes de la Cuaresma: Un tiempo de ruido antes del silencio, de exceso antes del ayuno, de máscaras antes de la verdad desnuda del corazón. Tenían sentido porque había contraste. Después del bullicio llegaba el Miércoles de Ceniza, y con él la llamada clara: “Conviértete y cree en el Evangelio.”

El carnaval, en su raíz cultural cristiana, no era un fin en sí mismo. Era la antesala de algo más profundo. Permitía experimentar la fragilidad del disfraz para recordar que no somos la máscara que llevamos. La alegría desbordada tenía un límite; y precisamente por tenerlo, no se vaciaba de significado.

Pero hoy la pregunta es inquietante:

¿Qué sucede cuando desaparece la ruptura?

Si no hay paso del ruido al silencio, del disfraz a la autenticidad, de la dispersión a la oración… El carnaval deja de ser un momento y se convierte en estado permanente. Y un carnaval permanente cansa. Porque vivir siempre disfrazados —de éxito, de indiferencia, de superficialidad— agota el alma.

Antes, el calendario enseñaba pedagogía espiritual:

Fiesta → Ceniza → Conversión → Pascua.

Hoy, en cambio, la cultura parece prolongar indefinidamente la fiesta sin horizonte. No hay ayuno que purifique, ni silencio que ordene, ni desierto que prepare la resurrección. Sin contraste, no hay profundidad. Sin desierto, no hay Pascua.

El cristianismo no condena la alegría. Al contrario: La purifica y la orienta. La verdadera fiesta no es la del disfraz, sino la de la identidad recuperada. La Cuaresma no apaga la vida; la centra. No suprime la alegría; la hace más honda.

Quizá el desafío actual no sea abolir el carnaval, sino reintroducir la ruptura. Recuperar espacios de silencio voluntario. Ayunos digitales. Momentos de oración real. Pequeños desiertos en medio del ruido. Porque cuando todo es carnaval, nada es fiesta.

Y cuando el corazón no conoce el silencio, tampoco puede reconocer la voz de Dios.

Tal vez la pregunta no sea “¿Qué pasó con la Cuaresma?”, sino: ¿Nos atrevemos todavía a quitarnos la máscara?

Javier Leoz Ventura

Ciao.

 

viernes, 13 de febrero de 2026

Entrañas de misericordia

Señor, danos entrañas de misericordia frente a toda miseria humana.

Inspíranos el gesto y la palabra oportuna frente al hermano solo y desamparado.

Ayúdanos a mostrarnos disponibles ante quien se siente explotado y deprimido.

Que tu Iglesia, Señor, sea un recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de paz, para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando.

Que quienes te buscamos sepamos discernir los signos de los tiempos y crezcamos en fidelidad al Evangelio; que nos preocupemos de compartir en el amor las angustias y tristezas, las alegrías y esperanzas de todos los seres humanos, y así les mostremos tu camino de reconciliación, de perdón, de paz...

Tomado de las antiguas plegarias eucarísticas 

Ciao.