jueves, 25 de agosto de 2016

La máscara



-¿De qué te vas a disfrazar hoy? 
- De mí mismo 
- Te costará encontrar una máscara 
- No, me costará quitarme todas las máscaras.

“Cada vez que me pongo una máscara, lo hago para tapar mi realidad fingiendo ser lo que no soy. Lo hago para atraer a la gente. Luego descubro que sólo atraigo a otros enmascarados y alejo a los demás, debido a un estorbo: La máscara.

Cada vez que me pongo una máscara lo hago para evitar que la gente vea mis debilidades. Luego descubro que como no ven mi humanidad, al no ver lo que soy, sólo ven la máscara.

Cada vez que me pongo una máscara lo hago para evitar ofender a alguien y ser diplomático. Luego descubro que aquello que ofende a las personas con quienes quiero intimar, es la máscara.

Cada vez que me pongo una máscara lo hago convencido que es lo mejor que puedo hacer para ser amado. Luego descubro la gran paradoja… Lo que más deseo lograr con mi máscara, es precisamente lo que impido con ella”

Gilbert Brenson 

Ciao.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Indra y los cochinitos



El siguiente texto ha sido tomado del capítulo VI del libro "Ser Consciente de lo inconsciente"

La mitología hindú es muy rica en símbolos y metáforas. Una historia cuenta que Indra, el dios del trueno, bajó a la Tierra encarnado en la forma de un cochino.
Él debía cumplir una misión con ese cuerpo para luego regresar a su forma original y volver al cielo. Pero después de llevar por cierto tiempo la vida de un cochino, olvidó que era un dios y tenía una misión que cumplir.
Indra se unió con una cerdita y se pasaban el día comiendo sobras y revolcándose en el lodo. Era una vida muy placentera para él.
Después tuvieron una camada de cochinitos a los cuales amaba el dios con todas sus fuerzas. Pero el padre de los dioses necesitaba que Indra regresara al cielo a cumplir su función.
Entonces bajó a la Tierra y habló con el cochino, pero este no quería escucharlo. Él amaba su vida de cochino, amaba a su cochina y a todos sus cochinitos. Así que le dijo al padre de los dioses que lo dejara en paz porque él había decidido quedarse para siempre en la Tierra.
Brahma, al ver esto, tomó una decisión drástica, hizo que uno a uno sus cerditos fueran muriendo hasta que finalmente murió la cerda también.
Indra lloró de dolor largo tiempo pero finalmente, al ser despojado del objeto de su apego, escuchó a Brahma y recobrando su forma divina regresó al cielo a cumplir sus funciones como dios del trueno.
Esta historia nos muestra el inmenso poder que tiene la identificación. Cuando nos identificamos con la mente nos hacemos presa de sus recuerdos, creencias y programaciones. Cuando nos identificamos con el ego perdemos de vista nuestra verdadera identidad en Dios y quedamos atrapados en los múltiples juegos que tiene el ego para sobrevivir.
En cambio, cuando nos convertimos en el Observador de la mente y el ego, nos liberamos de la creencia de que somos el ser mortal y entramos en el campo de lo infinito, el campo de la Consciencia.
Otra cosa que podemos hacer es observar nuestro cuerpo, hacernos conscientes de sus movimientos y sus procesos. Sentir sus movimientos desde adentro como si fuéramos el observador de una película.
Esto hace que nos desidentifiquemos con el cuerpo y nos reconozcamos como el vacío en el cual danzan los átomos que componen la materia del mismo. Observemos el cuerpo durante sus diferentes actividades, incluso cuando excretamos los desechos del mismo, esta es también una actividad sagrada.
Cuando vivimos identificados con los pensamientos quedamos presa del ego como le sucedió a Indra en su cuerpo del cerdito.
La auto observación nos lleva a recordar que somos mucho más que eso, nos libera de la prisión de los pensamientos.

Ciao.

martes, 23 de agosto de 2016

Todo cambia


Una de las trampas más comunes del ego es la de crear una imagen mental estática de una persona y mantenerla por mucho tiempo. 
Cuando hacemos esto ignoramos que todo, incluyendo la gente, está en constante cambio. 
Cuando mires a alguien no lo hagas basado en la imagen mental que has guardado. Míralo en el Ahora, así podrás descubrir aspectos que jamás podrías ver a través de los lentes oxidados del pasado.

Para ilustrar esto quiero dejaros una historia de Buda:

Buda tenía un primo perverso, se llamaba Devadatta, siempre estaba celoso y se empeñaba en desacreditarlo.
Un día, mientras Buda paseaba tranquilamente, Devadatta arrojó a su paso una pesada roca con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca cayó al lado de Buda y no le hizo daño.
Buda se dio cuenta de lo sucedido pero permaneció impasible, sin perder la sonrisa.
Días después, volvió a cruzarse con Devadatta y lo saludó afectuosamente. Muy sorprendido, este le preguntó:
- ¿No estás enfadado?
- No, claro que no.
Sin salir de su asombro, Devadatta le preguntó el por qué.
Buda le dijo:
- Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando fue arrojada.

Ciao.

lunes, 22 de agosto de 2016

La enseñanza del plátano

Un hombre decidió pasar algunas semanas en un monasterio de Nepal. Cierta tarde entró en uno de los numerosos templos de la región y encontró a un monje sentado en el altar, sonriendo.

Le preguntó por qué sonreía.
- “Porque entiendo el significado de los plátanos”, fue su respuesta.
Dicho esto, abrió la bolsa que llevaba, extrayendo de ella un plátano podrido.
- “Esta es la vida que pasó y no fue aprovechada en el momento adecuado; ahora es demasiado tarde.”
Seguidamente, sacó de la bolsa un plátano aún verde, lo mostró y volvió a guardarlo.
- “Esta es la vida que aún no sucedió, es necesario esperar el momento adecuado.”
Finalmente tomó un plátano maduro, lo peló y lo compartió con él.
- “Esta es la vida en el momento presente. Aliméntate con ella y vívela sin miedos y sin culpas.”

Historia Zen

Ciao.

domingo, 21 de agosto de 2016

La negatividad del pensamiento positivo



“El incesante optimismo acerca del futuro sólo genera un mayor shock cuando las cosas salen mal; a través de luchar por mantener sólo creencias positivas acerca del futuro, el pensador positivo está menos preparado, y suele angustiarse más cuando aquello que sucede no puede convencerlo de que se trata de algo bueno."
- Oliver Burkeman

Es hora de que la humanidad despierte del trance de lo positivo-negativo. El pensamiento positivo es sólo la versión psicológica de la cirugía plástica del cuerpo. A largo plazo simplemente no funciona, y sólo crea más sufrimiento.
El pensamiento positivo es realmente un pensamiento completamente obsesionado con la negatividad, enfocado en la negatividad, en guerra con la negatividad… Lo que resulta bastante negativo, si lo pensamos bien.
El pensamiento positivo es la mejor manera de distraernos y desconectarnos de nosotros mismos, de los defectos, de las imperfecciones, de las peculiaridades, de las singularidades que percibimos en nosotros, y de los oscuros rincones que intentamos ocultar con tanto esfuerzo. Luchamos por esconder los aspectos ‘malos’ de nuestra experiencia sin convivir realmente con ellos, sin enfrentarlos, sin abrazarlos, sin sanarlos, sin amarlos.
Dejamos de ver la belleza, y tal vez incluso el increíble potencial que contiene lo 'negativo’. Rechazamos una mitad de la vida, y no es de extrañar que nos sintamos incompletos.
Lo 'negativo’ es sólo un aspecto de nosotros mismos buscando desesperadamente amor, no rechazo ni más sofocación. Podríamos sentirnos mejor momentáneamente a través de distraernos de lo 'negativo’, pero en realidad, no hay ninguna fuente externa de felicidad.
Todo gira en torno a un malentendido primordial. La división positivo/negativo es tan sólo una creación de la mente dual. El pensamiento divide la luz de la oscuridad, la vida de la muerte, el bien del mal, lo santo de lo profano, y después hace el intento de sanar esas heridas auto-impuestas a través de más división, más guerra, más actividad dual. Pero no importa a qué tanta cirugía plástica mental o física te sometas, seguirás sintiéndote incompleto y lejos de Casa.
La guerra no puede terminar con la guerra. La oscuridad no puede terminar con la oscuridad. La luz es el único poder.
¿Qué pasaría si tú no fueras la mente? ¿Qué pasaría si el pensamiento no pudiera definirte? ¿Qué pasaría si ambos aspectos de la vida, lo positivo y lo negativo fueran admitidos en la inmensidad que eres, como nubes en el cielo, como olas en el océano? ¿Qué pasaría si ninguna cantidad de cirugía plástica, si ningún 'cuerpo perfecto’, si ninguna 'mente perfecta’, pudiera conducirte hacia tu verdadera naturaleza, la cual está brillando en medio de toda la aparente imperfección, iluminando de igual manera tanto lo bueno como lo malo?
El pensamiento positivo no sana realmente en el sentido más profundo de la palabra, el pensamiento positivo crea el pensamiento negativo, y después, se opone a él. De esto puedes estar positivamente seguro.

Jeff Foster

Ciao.

sábado, 20 de agosto de 2016

La vida como una cadena de hechos




La vida como una cadena de hechos...

En esa cadena, ¿cuál es mi responsabilidad? ¿Cuál la de otros? ¿Ha sido una casualidad? ¿Puede evitarse un daño futuro?
Un pinchazo en la rueda del coche. Un volantazo. El golpe. Ida al hospital. Una semana en reposo. Tiempo para reflexionar.

Pensamos en lo ocurrido. ¿Por qué aquel pinchazo? Quizá se pudo haber evitado con una revisión a tiempo en el mecánico. O tal vez alguien dejó un objeto puntiagudo en la carretera.

Empezamos a buscar causas y consecuencias, responsabilidades y medios para prevenir algo parecido en el futuro.

Muchas veces vemos la vida como una cadena de hechos. Lo que pasa hoy se explica por lo que pasó ayer y prepara lo que ocurrirá mañana.

En esa cadena, ¿cuál es mi responsabilidad? ¿Cuál la de otros? ¿Ha sido una casualidad? ¿Puede evitarse un daño futuro?
Duele constatar cuando uno inició una cadena de eventos negativos. Al revés, sentimos alegría si dimos el primer empujón a una cadena de hechos positivos.

Entonces, ¿Qué voy a decidir ahora? ¿Hacia dónde dirigiré mi mente y mi corazón? ¿Cómo dar inicio a algo bueno? ¿Cómo prevenir peligros para mí y para otros?

El mundo tiene muchos rincones de misterio que conviven con zonas de responsabilidad. Los primeros explican tanta incerteza. Las segundas nos abruman: mis decisiones a veces tienen consecuencias sumamente graves.
Por eso ahora, entre las muchas opciones que tengo ante mí, necesito luz para decidir prudentemente. Una luz que viene desde la Palabra de Dios y las luces del Espíritu Santo. Una luz que también me llega gracias a amigos sensatos y reflexivos.

En estos momentos, inicia una nueva cadena de eventos. Pido a Dios, humildemente, que esos eventos me hagan más bueno, promuevan la justicia, abran la historia humana a la belleza, y nos acerquen un poco al encuentro eterno con nuestro Padre de los cielos...

P. Fernando Pascual LC 

Ciao.

viernes, 19 de agosto de 2016

Sonreír



Ni la tristeza ni la desilusión ni la incertidumbre, ni la soledad. Nada me impedirá sonreír. Ni el miedo ni la depresión, por más que sufra mi corazón, nada me impedirá soñar.

En las tempestades y en los difíciles caminos, nada me impedirá creer en Dios, quiero vivir el día de hoy como si fuese el primero, como si fuese el ultimo, como si fuese el único, quiero vivir el momento de ahora, como si aun fuese temprano, como si nunca fuese tarde.

Quiero mantener el optimismo, conservar el equilibrio, fortalecer mi esperanza, recomponer mis energías para prosperar en mi misión y vivir alegre todos los días de mi vida.

Quiero caminar con la seguridad que llegaré, quiero luchar con la seguridad que venceré, quiero buscar con la seguridad que encontraré, quiero saber esperar para poder realizar los ideales de mi ser, en fin... quiero dar lo máximo de mí para vivir intensamente y maravillosamente todos los días de mi vida... nada es más fuerte que el deseo de vivir.

"De alguna manera, no sólo en Navidad, pero durante todo el año, el gozo que damos a los demás es el gozo que nos viene de vuelta. Y entre más invertimos en bendecir a los pobres, solitarios y tristes, más gozosas posesiones del corazón nos son retribuidas".

Para buscar pues, la calma Interior, no vayan donde todo es calma sino donde no hay paz, y sean ustedes la paz. De esta forma la encontrarán al darla, y la tendrán en la medida en que vean que otros necesitan de ustedes para calmarse.

John Greenleaf Whittier

Ciao.