domingo, 23 de septiembre de 2018

Los caminos del pecado


Cuando San Ignacio daba catequesis en Roma a los niños y jóvenes, les explicaba que había tres caminos por los que el pecado se hacía presente en nuestra vida, y les invitaba a pensar “cuántas veces he pecado contra Dios mi creador por mi gran fragilidad, que es contra el Padre; cuántas veces por mi crasa ignorancia, que es contra el Hijo; cuántas veces por iniquidad, que es contra el Espíritu Santo”.
San Ignacio quería ir a la raíz, a los motivos por los que decidimos apartarnos del amor: El primero, la debilidad (fragilidad) las pocas fuerzas que tenemos para afrontar la vida solos; el segundo, la ignorancia (ceguedad) cuando decidimos que es mejor no saber, no conocer y el tercero, la maldad (iniquidad) porque también tenemos que reconocer que el mal está presente en nuestra vida.
Pero más allá de los motivos, el camino que San Ignacio traza acaba en la Trinidad, en la apertura a un amor que no podemos hacer más grande, pero tampoco más pequeño.
Piensa hoy en los caminos del pecado en tu vida, y cómo el amor de Dios está al final de esos caminos.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Preciosa oración judía


Que tus despertares, te despierten.
Y que, al despertarte, el día que comienza te entusiasme.
Y que jamás se transformen en rutinarios los rayos del Sol que se filtran por tu ventana, en cada nuevo amanecer.
Y que tengas la lucidez de concentrarte y de rescatar lo más positivo de cada persona que se cruce en tu camino.
Y que no te olvides de saborear la comida, detenidamente, aunque “sólo” se trate de pan y agua.
Y que encuentres algún momento durante el día, aunque sea corto y breve, para elevar tu mirada hacia lo Alto y agradecer, por el milagro de la salud, ese misterioso y fantástico equilibrio interno.
Y que logres expresar el amor que sientes por tus seres queridos.
Y que tus abrazos, abracen.
Y que tus besos, besen.
Y que los atardeceres te sorprendan, y que nunca dejen de maravillarte.
Y que llegues cansado y satisfecho al anochecer, por la tarea satisfactoria realizada durante el día.
Y que tu sueño sea calmo, reparador, y sin sobresaltos.
Y que no confundas tu trabajo con tu vida, ni tampoco al valor de las cosas, con su precio.
Y que no te creas más que nadie, porque, sólo los ignorantes desconocen que no somos más que polvo y ceniza.
Y que no te olvides, ni por un instante, que cada segundo de vida es un regalo, un obsequio, y que, si fuésemos realmente valientes, deberíamos bailar y cantar de alegría al tomar conciencia de ello.
Como un pequeñísimo homenaje al misterio de la Vida, que nos acoge, nos abraza y nos bendice.

Oración del Rosh Hashana, comienzo del Año Nuevo Judío.

Ciao.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Examen del mal amor...



Examen del mal amor...
Si a quien llamas hermano desprecias a distancia.
Si en su cara sonríes y a la espalda rechazas.
Si profieres reproches con estudiada calma.
Si siempre encuentras pegas pero nunca alabanzas.
Si golpeas tu pecho con fingida tristeza mientras miras al otro
desde torre lejana.
¿De qué sirve tu fuego?
¿De qué vale tu llama si una bola de orgullo se te ha anclado en la entraña?
¿A quién llegan los besos que camuflan espadas?
¿Para qué vale un árbol que no extiende sus ramas?
¿A dónde irán un día los abrazos sin alma?

José María R. Olaizola, SJ

Ciao

jueves, 20 de septiembre de 2018

El tiempo es "oro"


Ya sabemos que el tiempo “es oro”, pero ahora se nos advierte de que nuestra capacidad para mantener la atención es un capital que tenemos que cuidar, porque también está en riesgo en medio de los muchos estímulos que nos sacan de nuestra realidad y nos llevan a otras partes del mundo.

Estar concentrados no es sólo una meta para los estudiantes; porque mantener la atención es también ser capaces de afrontar lo que el día a día nos pone delante, tomar consciencia de cómo se hace presente Dios en el aquí y ahora.
No solemos reparar en que el texto del Principio y Fundamento de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio está escrito en presente: “El hombre es…, Las otras cosas son criadas…, Por lo cual es menester…, Para el fin que somos criados…” [23].
La llamada es a comprometerse con el presente, a no vivir nostálgicos por lo que pasó ni ansiosos por lo que pueda venir. Sólo acogiendo lo que se nos da en cada momento.

Esperitualidad Ignaciana

Ciao.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Bienaventurados los limpios de corazón



Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios (Mt 5,8).
La vida espiritual supone en el fondo una vuelta a la inocencia del corazón. Todos estamos llamados a esa limpieza que nos abre a la experiencia de Dios.
Es por eso que Jesús en el evangelio nos dice que es necesario hacernos como niños para entrar en el reino de los cielos (Mt. 18,3).
La actitud del niño es la de quien confía y actúa movido por esa confianza, al saber que hay alguien que le sostiene, le guía y le orienta en el camino de la vida.
San Ignacio de Loyola expresa esa experiencia cuando nos dice que él era conducido por Dios, como un maestro de escuela a un niño [Autobiografía 27].
En nuestro itinerario espiritual estamos llamados a llegar a la pureza del corazón, a la confianza plena en Dios que nos conduce.
A la inocencia inicial de quien se sabe perdonado, amado y guiado por el Dios amigo de la vida.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

martes, 18 de septiembre de 2018

Sedientos


Qué buena es la capacidad de desear. Hay quien diría que es mejor no aspirar a nada, que así te evitas desengaños e insatisfacción; pero lo cierto es que estamos vivos, y como estamos vivos soñamos, buscamos, anhelamos y encontramos motivos para ir avanzando.
Vivimos entre el deseo, la necesidad, la llamada y el encuentro.
Queremos amor, justicia, alegría, saber. Queremos caricias, canciones, conquistas, respuestas. Queremos sanación de tantas heridas propias y ajenas.
Luz que disipe nuestras sombras, nuestros miedos y nuestras angustias…

Pastoral SJ

Ciao.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Contemplar el ruido


Nuestra vida hoy está llena de sonidos, de bullicio, de estruendo. Parece como si fuese la banda sonora de nuestra cotidianidad. Las calles, el metro, los parques, los centros de ocio, las ciudades enteras derraman un bullicio estremedecedor que no pocas veces parece jugar en nuestra contra, sobre todo interfiriendo en el deseo de buscar y encontrar un Dios que habita en medio del silencio, de la quietud y del sosiego.
No obstante, también el ruido tiene capacidad para comunicarnos con un Dios que camina a través de las vidas de las personas, con su ritmo frenético, veloz y trepidante.
Contemplar el ruido quizá nos pueda ayudar a conocer mejor los diferentes espacios que nos rodean y de los que formamos parte, con una paz dinámica que nos instruya en el reconocimiento de un Dios que se mueve, que trabaja tanto en la cadencia enérgica de las personas como en la serenidad del reposo o de la oración.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.