Hoy quiero empezar el día con inspiración estoica para reconectar con nuestro interior.
A veces la rabia entra con razón, pero se queda demasiado tiempo. Y si no la miramos con cuidado, termina hablándonos desde la noche más pesada.
Hay heridas que quieren decidir por nosotros. Y no siempre se nota al principio.
Soltar no borra lo que pasó. Tampoco justifica a nadie. Solo evita que el dolor tome el volante.
Seguir en paz también es una forma de fuerza. Una muy limpia. Una que no hace ruido, pero sostiene.
Compártelo con alguien que necesite recordar que puede seguir sin cargar más peso.
Ciao.






