jueves, 21 de mayo de 2026

Mujer…


 Me han enviado esa reflexión y no sé ahora mismo quién ha sido, pero creo que te va a gustar. Ojalá las tareas se compartieran y tanto hombres como mujeres encontrasen a  Dios en la montaña y en las cocinas. 

Mujer…¿Te has dado cuenta de que en las Escrituras muchas veces los hombres subían a las montañas para encontrarse con Dios?. Allí subió Moisés, allí fue llamado Abrahám, allí oró Elías. Pero casi nunca leemos que las mujeres subieran a esos montes.

¿Sabes por qué? Porque estaban sosteniendo la vida.

Estaban cuidando bebés, preparando el pan, encendiendo fuegos, sanando heridas, sembrando en la tierra, consolando corazones. No podían abandonar todo para escalar una montaña…La montaña estaba en sus propias manos, en sus rutinas, en sus responsabilidades.

Hace poco hablaba con una amiga y le confesaba algo que quizá tú también has sentido:

“Como mujer moderna, siento que nunca estoy lo suficientemente libre de mis responsabilidades como para encontrar un lugar tranquilo y largo para estar con Dios.”

Y ella me respondió algo que tocó mi alma:

“Por eso Dios viene a las mujeres. Los hombres suben a la montaña; Dios visita a las mujeres donde ellas están.”

He pensado mucho en esas palabras…Y al volver a la Biblia lo vi con claridad.

Dios se encontró con una mujer samaritana junto al pozo mientras sacaba agua para su casa. Se reveló a Marta en medio del servicio.

Acompañó a mujeres en cocinas, en patios, en caminos polvorientos, junto a lechos de enfermos.

Y en la mañana más gloriosa de la historia, fue una mujer —María Magdalena— quien vio primero al Cristo resucitado. Ella no estaba allí buscando una experiencia mística en una montaña. Estaba allí cumpliendo un acto de amor, preparando un cuerpo para el entierro. Y en medio de esa tarea silenciosa y dolorosa…Se encontró cara a cara con la Resurrección.

Qué hermoso recordarlo. Dios no espera que abandonemos lo que nos ha confiado para poder hablarnos. Él entra en nuestras cocinas.

Camina por nuestros pasillos. Se sienta a nuestro lado cuando estamos cansadas. Nos susurra mientras doblamos ropa, mientras conducimos, mientras cuidamos, mientras lloramos.

Si alguna vez sientes que no tienes “tiempo suficiente” para subir a la montaña, recuerda esto: El Dios vivo sabe exactamente dónde estás.

Él conoce el peso que llevas. Él ve tu fidelidad en lo pequeño. Y si abres tu corazón, lo encontrarás allí… En lo ordinario convertido en sagrado. Porque Él vive. Y sigue visitando a mujeres que, sin dejar sus responsabilidades, han decidido no soltar Su mano.

Ciao.


miércoles, 20 de mayo de 2026

Somos lo que comemos

Feuerbach y otros materialistas decían: “Somos lo que comemos”. Y lo usaban para burlarse de los cristianos, acusándolos de pesimistas porque veían la vida desde la caída y el pecado del Génesis. Pero lo que no entendían es que esa historia no es un drama triste, sino un relato de amor y libertad. Dios le regaló a Adán y Eva un mundo entero, perfecto, bendecido, lleno de belleza... Solo con una condición: No tocar dos árboles. Fácil, ¿No? Pero la tentación apareció y les vendió la idea de que ellos sabían mejor que Dios lo que les convenía. El problema no fue tanto morder una fruta prohibida, sino poner su ego en el centro, como si todo girara alrededor de ellos, olvidándose de quién les había dado todo.

Y aquí viene lo fuerte: Siglos después, seguimos igual. Nos creemos el centro, vivimos atados a nuestros caprichos, queremos que la vida se ajuste a nuestros planes y no al revés. Desde siempre, Dios nos ha llamado a vivir en plenitud. Jesús lo dijo sin filtros: “Felices los que tienen hambre y sed de justicia” (Mt 5, 6). No se refería a un antojo cualquiera, sino a ese hambre profunda de Verdad. Todos buscamos una vida abundante... Pero si somos lo que comemos, la pregunta es: ¿Qué estamos comiendo?

Hoy, mucha gente organiza su día entero pensando en la comida: Dietas, batidos verdes, apps para contar calorías... Todo para vivir más, verse mejor o lograr la “eterna juventud”. Pero el verdadero alimento que nos da vida no está en un plato gourmet ni en una barra de proteínas. Nuestro alimento real es Jesús: la Palabra hecha carne, el Cordero que vence. Nuestra bebida auténtica está en el cáliz de la Salvación, que nos da Vida eterna. Si organizamos nuestra semana para ir al gimnasio, ver una serie o salir con amigos, ¿Por qué no organizarla también para comulgar y nutrir lo más importante: La vida espiritual?

Porque si somos lo que comemos... Comamos de Aquel que es la Vida misma. Lo demás, por muy bonito que se vea en Instagram, no sacia de verdad.

Gregorio Montilla 

Ciao.

 

martes, 19 de mayo de 2026

Decir "Buenos días"


 Decir "Buenos días" nos recuerda que cada amanecer es una oportunidad para creer: creer en nuestra propia fortaleza, en los sueños que aún laten dentro de nosotros y en la protección divina que nos acompaña incluso cuando no la vemos.

Habla de una fe activa, viva, que no se limita a esperar, sino que elige confiar en que todo saldrá bien, aun cuando el camino no esté del todo claro. 

Nos anima a guardar dentro del alma aquello que nos da alegría, lo que alimenta la esperanza y fortalece el espíritu.

El mensaje culmina como un abrazo de Dios cuidando, sosteniendo y acompañando durante todo el día. 

Es una bendición sencilla, pero poderosa, que transmite paz, consuelo y la certeza de que no estamos solos.

Es un “buenos días” que no solo se lee... Se siente con el corazón .

Ciao.

lunes, 18 de mayo de 2026

Desprendidos para recibir

Nos tienta el ser dueños, nos atrae el asir, nos moviliza el poseer…

Y en el monte cuando subes nos dices: No se aferren, no se apeguen, no tengan.

Porque mi presencia está asegurada.

Mi compañía es una certeza, y mi persona, la única posesión válida.

Entonces descubrirán la plenitud, la verdadera alegría, la paz que nadie quita… Y serán fecundos.

Ahora, vayan, anuncien, proclamen…

Viviana Romero

Ciao.

 

domingo, 17 de mayo de 2026

Ascensión del Señor


 La Ascensión de Cristo no es un espectáculo para mirar desde abajo, ni un recuerdo bonito para admirar desde lejos. La Ascensión es una llamada a seguir caminando. Cristo no asciende para desentenderse del mundo, sino para empujarnos a levantar la mirada y vivir de otra manera.
El mundo fabrica admiradores, seguidores dóciles, personas clonadas que piensan igual, sienten igual y viven dormidas. Cristo, en cambio, no busca admiradores pasivos. Busca hombres y mujeres de vuelos altos, pero con los pies bien clavados en la tierra. Personas despiertas. Espabiladas. Con el corazón encendido y las manos trabajando.
Porque la Ascensión nos recuerda que ahora nosotros somos sus manos para acariciar, ayudar y levantar al que cae.
Somos sus pies para acercarnos al que está solo, para caminar hacia el necesitado y no pasar de largo.
Somos su corazón para amar sin medida, perdonar sin cansancio y sembrar esperanza donde otros sólo ponen indiferencia.
Cristo asciende… Pero no nos deja mirando al cielo con los brazos cruzados. Nos deja una misión. Vivir con el alma mirando arriba, pero con la vida entregada aquí abajo.
¡Feliz fiesta de la Ascensión!
Javier Leoz Ventura
Ciao.

 

sábado, 16 de mayo de 2026

Ponerle nombre a ese cansancio


 Para hoy que estamos acercándonos al final de la  semana un breve recordatorio que espero que os venga bien y a os ayude a reconocer la clase de "cansancios" que podemos sufrir en algún momento de nuestra vida.

Ese cansancio profundo, que no se quita durmiendo y va más allá de lo físico, suele llamarse fatiga emocional o agotamiento emocional. Se caracteriza por un desgaste silencioso provocado por sostener preocupaciones, el estrés crónico, la autoexigencia o el "no me da la vida", a menudo descrito como un cansancio del alma.

Tipos de cansancio y cómo identificarlos:

- Agotamiento Emocional/Mental: Sientes la mente "apagada", falta de motivación, irritabilidad y sensación de estar desbordado sin una causa física aparente.

- Fatiga por Estrés/Carga Mental: Es el cansancio acumulado por gestionar múltiples roles, responsabilidades y decisiones diarias (típico cuando se siente que se está "al límite").

- Cansancio Físico/Astenia: Sensación de debilidad o falta de energía física que puede requerir descanso, pero a diferencia del anterior, suele mejorar tras dormir.

- Burnout (Agotamiento profesional): Una forma extrema de fatiga emocional que conlleva pérdida de motivación y sensación de fracaso.

- Fatiga Persistente: Cansancio que perdura en el tiempo y no se alivia con el descanso.

Ponerle nombre a este cansancio es el primer paso para validarlo y entender que no siempre se soluciona solo con dormir, sino con pausas activas, límites y autocuidado

Ciao.

viernes, 15 de mayo de 2026

Gente a la que dejas entrar

Gente a la que dejas entrar...

Hay gente a la que ves en terreno neutral.

En la terraza del bar.

En la puerta de un comercio.

Al salir de misa.

En el puesto de trabajo.

Dando un paseo.

En una red de fragmentos.

Conversas, opinas, conoces, criticas, saludas con prisa, compartes recetas, hablas del deporte, la serie de moda, la última tendencia, la crisis política, los altos impuestos, dices naderías, que hace mucho frío o que estás cansado...

Pero hay gente a la que abres la puerta y dejas entrar en tu hogar o en tu vida.

Con ellos puedes andar en zapatillas, cuentas tu historia, escuchas la suya, te ríes del ego, muestras las heridas, compartes tormentas y ofreces refugio.

Su dolor te duele. Su dicha te llena.

Te haces vulnerable al darles cabida.

Hay quien a Dios lo deja en la calle.

Y quien le da acceso hasta el centro de la vida.

José María Rodríguez Olaizola, SJ

Ciao.