martes, 20 de octubre de 2026

Perder la guerra contra el tiempo


 En algún momento de nuestras vidas perdemos la guerra contra el tiempo...

Nuestra juventud se nos escapa del cuerpo y la gravedad fuerte y descarada se toma todo aquello que cuidadosamente nos hemos esforzado por mantener en su lugar...

Ya no hay cremas ni pomadas que borren las marcas de tantas risas, penas, trasnochas y enojos de nuestro semblante...

Tomamos vitaminas, colágeno, limón, jengibre, vinagre de manzana, miel y omega tres y cuanta fórmula hechicera se nos atraviese....

Comemos menos para llenarnos de hambre...

Sudamos cuando hace frío y el sueño nos desvela...

Un día nos damos cuenta que no hay tacón cómodo, que no vemos sin gafas y las raíces de nuestras canas crecen sin piedad...

Que nuestra cintura se va emparejando y nuestras rodillas se van redondeando...

Un día, nos cansamos de imitar en el espejo, a aquella joven que fuimos..

Nos miramos de frente, sin luz cálida ni sombras y por fin aceptamos que hemos vivido más vida de la que nos queda...

Y que bello que ha sido...

Haberlo vivido y sentido...

Haber dado tanto amor, como haberlo recibido...

Adquirir la experiencia y aprender de paciencia...

Que importa si ganó la gravedad...

Que perdimos la guerra contra las arrugas...

Que nos cansamos de hundir el estómago... De sacar el pecho y las pompas...

Que importa si la belleza ya sale del alma..

Si, esa belleza es infinita y llenita de amor y perdón...

Que importa que vamos pa' viejas...

Que las hay más jóvenes y más bellas.

Que importa si tenemos la vida y cada experiencia nos pinta de sabiduría...

Que honor haber sido y continuar siendo madres, esposas, novias, amantes, hermanas, abuelas y amigas...

Que aún nos queda mucho amor por vivir y llega sin exigir ni pedir...

Que maravillosa es esta etapa de ser como somos, de amarnos tal cual.

Que lindo es seguir adelante con todo lo vivido y aprendido..."

Desconozco el autor.

Ciao.

lunes, 19 de octubre de 2026

De Dios y del César


 Césares efímeros, engañosos amos de vida y conciencia.

Ofrecen aplausos, prometen fortuna otorgan prebendas, proponen atajos sin viaje de vuelta.

Seducen, envuelven, alimentan egos, ejercen violencia con puño de hierro, y guante de seda. Ídolos de un día, sentados en tronos de falsa grandeza.

Perfección de piedra, halago de saldo, carteras repletas.

Poder arbitrario.

Inútil belleza.

De Dios, el amor, el tiempo, la mesa.

El pan para todos, y la puerta abierta.

De Dios, la justicia peleada, sincera.

El perdón gratuito.

La pregunta viva, la verdad molesta.

El abrazo limpio. La bondad. La fiesta. 

José María Rodríguez Olaizola, SJ

Ciao.

domingo, 18 de octubre de 2026

La mala fe

No te dejes entrampar allá donde Dios es solo apariencia.

Sigue caminando.

Sortea las mentiras cómodas, los engaños con que decimos creer.

Aléjate del profeta cuyo evangelio es la pesadilla del pobre.

Esquiva la frialdad de corazones de piedra.

Planta cara a los lobos que atraviesan el ahora con piel de cordero y alma de fiera.

Exorciza este presente habitado por la rabia y la exclusión.

Pasa de largo si las palabras golpean sin piedad cuando falte la misericordia, cuando se idolatre el ego, donde el poder es dominio,

cuando la virtud se empuñe para acosar al hermano.

Cada historia es un reloj de arena que va vertiendo su tiempo, imparable.

No permitas que la tuya sea estéril.

José María R. Olaizola, SJ

Ciao

 

sábado, 17 de octubre de 2026

¿Qué es la democracia?


 La democracia no consiste únicamente en votar o en defender las propias ideas. Es, sobre todo, una forma de convivir en la que personas diferentes buscan juntas el bien común. Por eso, el diálogo resulta imprescindible para gestionar las diferencias y construir una sociedad más justa y cohesionada.

Dialogar significa escuchar al otro con respeto, incluso cuando pensamos de manera diferente. No se trata de renunciar a las propias convicciones, sino de estar dispuestos a comprender otras perspectivas. En este sentido, los consensos son necesarios: Permiten encontrar puntos de encuentro y tomar decisiones que tengan en cuenta la pluralidad de la sociedad.

La diversidad no debe contemplarse como una amenaza, sino como una riqueza. Los distintos modos de pensar, las experiencias, culturas y sensibilidades de las personas pueden ayudarnos a descubrir nuevas posibilidades y a encontrar soluciones más completas a los problemas comunes. Una sociedad que sabe convivir en la diversidad se hace más humana y madura.

Esta actitud tiene una profunda conexión con el discernimiento ignaciano. En los Ejercicios Espirituales, san Ignacio invita a escuchar, examinar los movimientos interiores y buscar con libertad aquello que conduce hacia el bien. Discernir implica detenerse, escuchar y no dejarse llevar inmediatamente por los prejuicios o las primeras impresiones.

Del mismo modo, el diálogo democrático requiere escucha, apertura y búsqueda conjunta y entender que este camino invita a preguntarnos no solo «¿Qué pienso yo?», sino también «¿Qué podemos descubrir juntos?» y «¿Qué contribuye realmente al bien común?». Cuando aprendemos a escuchar al diferente y a discernir juntos, las diferencias dejan de ser un obstáculo y pueden convertirse en una oportunidad para crecer. Así, el diálogo se transforma en un verdadero camino hacia el consenso, la convivencia y el bienestar de todos. 

Compañía de Jesús en España

Ciao.

viernes, 16 de octubre de 2026

Bernini en Roma


 Cuentan que el taller de Bernini en Roma estaba en silencio mientras su cincel golpeaba el mármol...

El escultor no solo buscaba tallar piedra. Quería congelar en el tiempo el milagro más grande de santa Teresa de Jesús: Su Transverberación.

Bernini cerró los ojos e imaginó la escena ocurrida un siglo antes en Ávila. Visualizó al ángel radiante con la flecha de oro encendida en fuego y a la santa cayendo de rodillas.

Recordó las palabras de Teresa: Un dolor tan inmenso que la hacía gemir, unido a una dulzura tan divina que no quería que terminase jamás.

Con extrema delicadeza, el artista transformó el bloque frío en nubes flotantes y telas livianas. Esculpió el rostro de Teresa capturando el instante exacto donde el dolor y el gozo celestial se fundían.

Al dar el último toque, la luz del sol iluminó la obra. Bernini dio un paso atrás, sabiendo que había logrado lo imposible: 

Hacer que el mármol tuviera alma para contar eternamente el doloroso gozo de la mística, sellando aquel instante con sus versos más inmortales:

«Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero». 

Fermín Negre

Ciao.

jueves, 15 de octubre de 2026

¿A quién votar?


 Llevo días pensando. ¿A quién votar?  Votaría a quien esté dispuesto a:

1) Garantizar la independencia judicial (que los propios jueces elijan a los mejores para los tribunales más representativos). Esto es tan esencial que nos jugamos en ello el futuro.

2) Quien esté dispuesto a reformar la constitución para evitar abusos y corregir lagunas que se han podido detectar con el paso del tiempo, por ejemplo el abuso de los decretos ley extra parlamentarios. El parlamento debe ser respetado.  

3) Renunciase a que haya medios de comunicación públicos, o bien legislase para que, en caso de haber medios de comunicación públicos, no pudiesen tener contenido político y sí educativo. (Esto incluye renunciar a la publicidad institucional. Que hablen los hechos, no las campañas pagadas por todos). 

4) El defensor del pueblo tuviese mucho más peso en el control de la ”cosa pública”, pero fuese elegido desde entidades de la sociedad civil. 

5) Renunciase a los aforamientos de todo tipo y a los indultos. 

6) Legislase para que la gente pueda elegir, en sus impuestos, si financiar o no a la Iglesia, pero también a los sindicatos, partidos, y otras muchas organizaciones. 

7) Llevase en su programa la defensa real de las personas más vulnerables en muchas situaciones. 

8) Defendiera a las clases medias en lugar de polarizar como si solo existieran grandes propietarios o personas vulnerables. 

9) Ofreciera de verdad un pacto por la educación que fuera transversal y pudiera durar décadas. 

10) mostrase verdadero talante democrático (es decir, no insultase ni demonizase a quien vota distinto). 

José María Rodríguez Olaizola, SJ

Ciao.

miércoles, 14 de octubre de 2026

El camino del todo


 El tiempo vuela... Y pasa el curso, y los meses se escapan, con la duda de si llegamos a todo. Quizás, en este momento, sería interesante preguntarse: “¿Es necesario llegar a todo?”, o, mejor aún, “¿Qué es ese todo?”. Ese “todo” es diferente para cada uno de nosotros. Especialmente si lo observamos desde el filtro de la sociedad actual. Una sociedad que exige trabajo, productividad y resultados.

Sin entrar a juzgar lo anterior, pensemos en qué significa “todo” para cada uno de nosotros. Y, sobre todo, ¿Qué espacio ocupan, en ese “todo”, las personas? La gente que se cruza con nosotros ocupa un espacio importante. Basta ver la profesionalidad con la que los cuidamos y acompañamos en nuestras realidades, a pesar de la multitud de dificultades que, día a día, encontramos. 

Pero, ¿Y nuestros compañeros? ¿Y nosotros mismos? ¿Y los nuestros? ¿Qué espacio ocupamos en ese “todo”? ¿Nos cuidamos lo suficiente? ¿Somos capaces de dedicarnos tiempo? ¿Somos capaces de decir no llego y parar?

Si lo necesitamos, debemos hacerlo. Porque lo que vuela no son los meses, es la vida. Y mientras que la vida vuela, nos perdemos a nosotros mismos y a nuestros compañeros.

Compañeros que nos hacen crecer, que nos aman, que nos hacen ser mejores. Cuidar de nosotros y del prójimo -sobre todo el prójimo-, debe ser nuestra prioridad. Porque cuidar de ellos implica cuidar de nosotros y viceversa. Cuidarnos implica acercarnos a Dios. 

Agradezcamos a esas personas que han dedicado su tiempo a conocernos, que nos han hecho mejores personas y nos muestran, día a día, el camino del verdadero todo. El camino hacia Dios.

Carlos González 

Ciao