jueves, 23 de noviembre de 2017

La madurez es...


Madurez es... Cuando dejas de tratar de cambiar a la gente, y empiezas cambiarte a ti mismo.
Madurez es... Cuando aceptas a las personas por lo que son.
Madurez es... Cuando dejas de pelear sólo para tener la razón.
Madurez es... Cuando aprendes a "dejar ir", a no aferrarte.
Madurez es... Cuando eres capaz de soltar "expectativas" de una relación y dar por el bien de dar.
Madurez es... Cuando comprendes que todo lo que haces, lo haces por tu propia paz.
Madurez es... Cuando dejas de demostrar al mundo lo inteligente que eres.
Madurez es... Cuando te centras en los aspectos positivos de los demás.
Madurez es... Cuando dejas de buscar la aprobación de los demás.
Madurez es... Cuando dejas de compararte con los demás.
Madurez es... Cuando estás en paz contigo mismo.
Madurez es... Cuando puedes diferenciar entre "necesitar" y "desear" y puedes dejar de lado el desear.
Madurez es... Cuando dejas de fijar la "felicidad" a las cosas materiales.

Ciao.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Sobre la amistad


El amigo es quien está cerca especialmente en los momentos de necesidad.  Más cercano cuanto mayor es la ayuda que se necesita.
El amigo no abandona al amigo en circunstancias que le comprometen.
¡Cómo se nota esta presencia del amigo!
La amistad crea fuertes vínculos de confianza y lealtad.
Para el pensamiento clásico, la amistad es la relación humana natural por excelencia, pues en ella se dan las condiciones para un trato libre y recíproco: «La amistad en sí no es otra cosa que la consonancia absoluta de pareceres sobre todas las cosas divinas y humanas, unida a una benevolencia y aprecio recíprocos; y no creo que, exceptuando la sabiduría, los dioses hayan hecho al hombre un don más precioso que este».
La buena comunicación y el tiempo, los afanes compartidos, las mutuas confidencias, el aprecio creciente, la admiración y respeto por ambas partes crean poco a poco lazos fuertes que no rompen ni la distancia ni el silencio ni el tiempo. Siempre está presente la disposición de acudir para acompañar, ayudar, consolar al amigo.
Y todo sin interés, por pura generosidad que no se detiene ante la dificultad: «Alabamos a los que aman a sus amigos porque el aprecio que se dispensa a los amigos nos parece uno de los sentimientos más nobles que podemos abrigar».
Dichoso el que ha encontrado un amigo verdadero, dice la Escritura.
Y en otro lugar: Nada vale tanto como el amigo fiel; su precio es incalculable, el que lo encuentra halla un tesoro.

(cfr. Francisco Fernández-Carvajal; publicado por Vicente Huerta)

Ciao.

martes, 21 de noviembre de 2017

Para este curso: Un voluntariado


Comenzamos una nueva serie. Propósitos para este curso. A lo largo de las próximas semanas irán apareciendo en pastoralsj propuestas sobre proyectos, miradas y objetivos que es posible tener en nuestra vida diaria. Proyectos personales, vitales, espirituales, compartidos... Ojalá os sirvan, nos sirvan a todos, y nos ayuden a plantearnos unos cuantos propósitos, cada uno, para la etapa que viene. Fuerte abrazo y gracias a Íñigo Alcaraz por esta primera propuesta.

Dicen que el tiempo es oro porque no vuelve. De hecho, se nos escapa continuamente. Lo que sí se puede es donar el que nos llega. Eso es el voluntariado, ofrecerse para atender un resquicio humano, una situación frágil que precisa ayuda. Ser voluntario es conspirar para el bien. Es gratuito y genera lazos de amistad. Sirve a personas concretas que necesitan cosas, tiempo y afecto.

Lo grande de la experiencia de ser voluntario es que es incómoda. Para uno mismo porque exige fidelidad, te esperan aunque tengas exámenes, trabajo o llueva. Para los demás, porque crear lazos lleva un tiempo y exige acomodarse al nuevo que llega. Para la sociedad porque es una brecha de humanidad fuera del mercadeo económico, ese que exige y recompensa. Quizás esta última faceta sea sugerente. Los voluntarios son un inmenso ejército silencioso empujando la sociedad y el mundo hacia el bien ajenos a los intereses y las relaciones de poder. No busca más que dar gratis lo que gratis se ha recibido: criar, educar, alimentar, pasear, enseñar, escuchar, jugar, cuidar al débil…

La alegría de ser voluntario es una revolución social. Es una rebeldía política ante el descuido del bien común y del interés general por parte de todos. Es hacer protagonista a quien de verdad lo merece: el descartado, el olvidado en la cuneta de la Historia. Poner nombre a esos que llaman excluidos. El voluntariado es la puerta de entrada para descubrir fraternidad donde dicen cárcel, manicomio, indigente, sin papeles…

Decía el apóstol Santiago: “Te mostraré mi fe a través de las obras.” ¿Qué cristiano no busca tiempo de voluntariado? ¿Qué persona no se conmueve y se compromete para aliviar el sufrimiento de sus conciudadanos? ¿Quién es tu prójimo que está ahí afuera y te necesita? Ojalá nos atrevamos a exprimir nuestro horario para hacer hueco a la amistad, a las aventuras de quién es distinto y vive diferente y, en definitiva, a confabularse para lograr un orden distinto de cosas donde las personas sean lo primero. Y sin foto en red social, por favor. Ese día será el tiempo del Reino de Dios en tu vida y en la de muchos.

Iñigo Alcaraz, SJ

Ciao.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Mírate a ti mismo



Mírate a ti mismo. Mírate con dulzura. Mejor aún: Siente la dulzura con la que Dios te contempla. Y adéntrate en tu historia. Pregúntate con qué gestos has sido amado: Quién te enseñó a caminar; quién derramó una lágrima cuando pronunciaste tu primera palabra; quién te cuidó a través de límites; quiénes se reconocieron como tus amigos. Deja que los rostros aparezcan y déjate abrazar por los recuerdos.

Luego, sintiendo tanto amor recibido, abre la puerta de tu habitación y sal fuera regalando gestos: Ten tiempo y paciencia para enseñar a caminar y proteger de las caídas; deja que tu corazón se conmueva cuando escuches la palabra de otro; ama también poniendo límites; ofrécete como pan para ser alimento de los demás.

Nuestra capacidad de amar no es sino una respuesta: amamos porque fuimos amados primero. Alguien nos precede y enseña cómo hacerlo. En alguien depositaremos lo que hemos recibido.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

domingo, 19 de noviembre de 2017

¿Es posible cambiar el mundo?


Tal vez esta escena parezca ingenua, bienintencionada, imposible. Seguro que los escépticos de todo cuño, los cínicos, los sobrados, dirán que el mundo no hay quien lo cambie. Y, sin embargo, la pregunta sigue ahí, impertinente, urgente, necesaria: ¿Qué espera el mundo de ti? ¿Y cómo puedes cambiarlo?

Esta pregunta nos la hacemos continuamente. En un mundo donde cada vez parece que hay más odio y dolor, todavía hay miles de personas que dan su vida por mejorarlo diariamente. ¿Vivimos pensando que es posible?, ¿Tenemos presente que quizás el mundo necesita de nosotros? 
En los lugares sin esperanza, quizás tengamos que llenarlos y renovarlos con la esperanza de que, si todos remamos en la misma dirección, cada día haremos de este mundo un lugar un poco mejor.

Tal vez esta escena parezca ingenua, bienintencionada, imposible. Seguro que los escépticos de todo cuño, los cínicos, los sobrados, dirán que el mundo no hay quien lo cambie. Y, sin embargo, la pregunta sigue ahí, impertinente, urgente, necesaria: ¿Qué espera el mundo de ti? ¿Y cómo puedes cambiarlo?

Mimi Leder, Cadena de Favores, (2000)

Ciao.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Que yo no quiero problemas


Escuchaba el otro en la radio del coche una canción -creo recodar que de David DeMaría ... que dice: "Que yo no quiero problemas que los problemas me amargan" y la verdad es que esa letra se hizo presente en varias situaciones que viví esta semana y me dió para pensar...

Intentar vivir sin problemas lleva a una tranquilidad falsa, efímera... Que encierra muchas veces inseguridades y miedos y nos impide desplegar todo a lo que estamos llamados a ofrecer y dar por ese miedo al conflicto, al que dirán, a que no se entienda...

Que nadie quiere problemas es evidente, pero intentar vivir sin problemas, es como pretender que la moneda solo tenga una cara, es algo innato de la vida y algo que tenemos que asumir como parte del camino que elijamos vivir sabiendo que sea cuál sea ese camino en todos tendremos dificultades que superar: El que dirán, los miedos personales, las inseguridades, la responsabilidad, la presiones externas...

Para intentar evitar que los problemas no nos amarguen es fundamental darle sentido a lo que hacemos, no perder el horizonte del camino elegido. Eso no nos impedirá las dificultades pero si nos ayudará a vivirlas de otra manera. Seamos capaces de madurar en responsabilidad con nosotros mismo, con los demás y asumir que estamos llamados a coger caminos que nos complicarán la vida, que nos darán vértigo, que nos harán ir a contra corriente... Pero sin duda que nos harán crecer y darán un sentido a nuestra vida.

Jesús de Nazaret supo asumir su camino, ser fiel a lo que estaba llamado y aceptar que vivir desde un estilo conlleva riesgos, críticas, incomprensiones... Pero su sentido de vida le ayudo a acoger esos problemas y asumirlos.

Que no te detengan los problemas.

Agus Couto Picos

Ciao.

viernes, 17 de noviembre de 2017

"Ama y haz lo que quieras"


"Qué fácil es querer. Pero, ¡Qué difícil querer bien!" Y así, con esta frase contundente y real, Carlos Gómez-Vírseda nos invita, al principio de curso, a examinarnos un poco del amor. 
Que siempre viene bien. ¿Por qué no hoy?

La frase se atribuye a san Agustín y la verdad es que es muy buena. Podría ser una síntesis de toda la doctrina cristiana. Ama y haz lo que quieras. Ante cualquier duda, ante cualquier dilema, tú asegúrate de hacerlo por amor y estarás haciendo lo correcto.

El problema es que amar no es tan sencillo. Como lema está muy bien pero a la hora de concretarlo, surgen los problemas. Porque a veces aquello que creo que es amor no dura en el tiempo. Otras veces, detrás de un acto aparentemente generoso, descubro que me estoy buscando a mí mismo; que en realidad me ofusco si no se me agradece lo suficiente.
Quiero amar, pero depende de a quién. Hay gente a la que soy incapaz de amar porque me producen rechazo, o me son desconocidos, o simplemente porque ellos tampoco me tratan bien. A veces no me atrevo a amar por miedo a que me hagan daño.
Prefiero simular un sucedáneo de amor, que me permite pasar página sin que duela. En ocasiones, amar supone renunciar a mi tiempo o a mi libertad. ¿Un voluntariado? Sí, pero en cuanto llegan los exámenes…

¡Qué fácil es querer el bien… Pero qué difícil hacerlo bien!

Ahora me doy cuenta de la cara oculta de esta frase: ama y haz lo que quieras. Sí, pero ¿Quién me enseña a mí a amar? ¿Quién es capaz de proponer un amor incondicional hasta el final? 
Es ahí donde el cristianismo responde con una vida, con una historia, con un nombre. Jesús de Nazaret, el rostro de Dios vivo.
En el Evangelio, en unas cuantas páginas, se cuenta la vida de quien tuvo el valor de pasar haciendo el bien hasta sus últimas consecuencias. Una vida donde caben silencios y palabras; oración y acción; lágrimas y amistades; consuelos y broncas; alegría y cruz. Es la vida de quien se hacía llamar Maestro y amó hasta el extremo. Porque quizá, sólo con él y como él, sí que se puede decir: ama y haz lo que quieras.

Charlie Gómez-Vírseda, SJ

Ciao.