sábado, 2 de mayo de 2026

Palabra de Vida Mayo 2026

“Como el Padre me envió, también yo os envío”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo” (Jn 20, 21-22).

Después de haberse aparecido a María de Magdala en la mañana de Pascua, al atardecer de aquel mismo día el Resucitado se presenta por primera vez entre sus discípulos. La reacción inmediata de ellos es de alegría, acrecentada por la paz, esa paz verdadera que solo Él puede dar: «La paz con vosotros» (v. 21). Alegría y paz son frutos del Espíritu. De hecho Jesús les dice inmediatamente: «Recibid el Espíritu Santo» (v. 22).

“Como el Padre me envió, también yo os envío”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”.

Padre dio a Jesús, sino que los recrea como humanidad nueva. El gesto del Resucitado que sopló sobre ellos es el mismo que el Creador hizo en las narices del hombre, que formó con polvo del suelo [3] (cf. Gn 2, 7). Así como la creación es obra continua del amor del Padre, que sostiene el universo entero, la nueva creación obrada por el Resucitado en el Espíritu Santo sostiene continuamente a la humanidad que está en camino hacia el Reino.

La Palabra de Vida de este mes nos recuerda que en nuestra existencia tenemos una gran posibilidad: convertirnos en otros Jesús. Y esto es verdad para cada uno de nosotros personalmente, pero aún más comunitariamente. Jesús habla en plural a sus discípulos, pues solo juntos, cada miembro con su peculiaridad, pueden repetir el cuerpo místico de Jesús.

“Como el Padre me envió, también yo os envío”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”.

Así pues, como hijos en el Hijo, tenemos la misma vocación que Jesús: salidos del seno del Padre, estamos llamados a volver a Él y a repetir en el mundo sus gestos y sus palabras, acompañados por la gracia del Espíritu Santo. Si nos abrimos a este don, también nosotros podemos afirmar con Pablo: «Y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí» (Ga 2, 20).

Entonces, esta palabra nos invita a profundizar nuestra relación con el Espíritu Santo, tanto en la oración como en la vida de cada día, «escuchando aquella voz» y recordando que «sin el Espíritu Santo, Dios resulta lejano, Cristo permanece en el pasado, el Evangelio es letra muerta, la Iglesia es una simple organización y la misión es propaganda.

Pero con el Espíritu Santo, el cosmos se eleva y gime en el alumbramiento del Reino, Cristo resucitado está con nosotros, el Evangelio es poder de vida, la Iglesia significa comunión trinitaria y la misión es un nuevo Pentecostés ».

“Como el Padre me envió, también yo os envío”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”.

Andrés es un adolescente en plena crisis existencial: sus dudas sobre el sentido de la vida, el miedo al futuro y su sensación de fragilidad le parecen montañas insuperables, y a menudo se siente desanimado e infeliz. Alguien le sugiere hablar con Chiara Lubich. Justo antes de hablar con ella, Andrés la oye pronunciar en voz baja «Espíritu Santo», y comprende que Chiara está rezando.

Durante el coloquio con ella se siente profundamente comprendido, escuchado tal como es. Y recobra la paz, no porque sus problemas hayan desaparecido de repente, sino porque ahora hay alguien con quien compartirlos.

«De Chiara no solo recibí una ayuda concreta –confiesa años más tarde–, sino que también aprendí un estilo: estar cerca de quien sufre con delicadeza y comprensión, sin juzgar, tal como haría Jesús».

Esto solo puede realizarlo el Espíritu Santo si lo acogemos y dejamos que actúe en nosotros.

Claudio Cianfaglioni y el equipo de la Palabra de Vida

Ciao.

 

viernes, 1 de mayo de 2026

Sabiduría antigua

Cuando el jardín parece seco, no declares la muerte del agua.

Hay raíces trabajando en silencio debajo de la tierra.

No todo crecimiento se ve.

No todo avance hace ruido.

El bambú permanece años sin mostrar altura,

y un día atraviesa el cielo.

Confía en lo que no se ve.

La paciencia es una forma de conocimiento.

La semilla no grita.

Pero rompe la oscuridad.

Rumi

Ciao.

 

jueves, 30 de abril de 2026

La medida con la que midáis

Anda uno escatimando el amor, como si por darlo fuera a agotarse.

Qué error de cálculo.

Qué estrechez de miras.

Qué pobreza de horizonte, confundir el amor con agua empantanada sin comprender que es un río más caudaloso cuanto más lejos llega.

Atraviesa nuevas tierras, incorpora otros afluentes, que son amigos, compañeros de viaje, prójimos cuya sed saciaste un día.

Uno elige ser dique o cauce.

Pero de nada sirve embalsar el amor, que es origen y destino, flujo, movimiento, viaje y encuentro.

José María R. Olaizola, SJ

Ciao.

 

miércoles, 29 de abril de 2026

En manos del alfarero


 Ayer eras arcilla.

Hoy eres vasija.

Mañana serás agua.

No te aferres a la forma que tienes ahora.

La forma es sólo un puente.

Cada pérdida es una mudanza del alma.

El niño llora cuando le quitan el juguete, pero no sabe que le están enseñando a caminar.

Así también tú lloras lo que se va, sin saber que la vida te está ampliando.

No eres lo que conservas.

Eres lo que estás dispuesto a soltar.

Rumi 

Ciao.

martes, 28 de abril de 2026

Seamos felices

Felices los infelices que no pierden la esperanza, los incompletos que siguen creciendo, los heridos que se dejan lavar las llagas, los vulnerables que no se avergüenzan de serlo.

Felices los fracasados que del golpe hacen escuela, los olvidados que recuerdan sin odio, los diferentes que se saben únicos, los enfadados que se ríen de sí mismos.

Felices los preocupados que bailan sobre charcos, los tímidos que alzan la voz, los profetas que rompen candados, los creyentes que preguntan.

Felices, en este mundo turbulento, los buscadores de Dios.

José María Rodríguez Olaizola, SJ

Ciao.

 

lunes, 27 de abril de 2026

Luminosa oscuridad

Eres incomprensible.

Pero la oscuridad de tu misterio, es más luminosa que nuestras ideologías, pequeñas luces colgadas en las encrucijadas.

Eres inaccesible.

Pero tu distancia es más acogedora de lo último de mi ser, que todos los brazos que se cierran con amor sobre mis espaldas.

Eres indecible.

Pero tu nombre orado humildemente, va manando silencioso más sabiduría que los torrentes de palabras que circulan en la tierra.

Eres inmanipulable.

Pero tu designio trae hasta mis venas, una gota de vida eterna que hace brotar desde el centro de mi realidad todas mis creaciones.

Benjamín G. Buelta, SJ

Ciao.

 

domingo, 26 de abril de 2026

Padre Nuestro de Gloria Fuertes

Padre Nuestro...

Que estás en la tierra, Padre nuestro.

Que te siento en la púa del pino, en el torso azul del obrero, en la niña que borda curvada la espalda, mezclando el hilo en el dedo.

Padre nuestro que estás en la tierra, en el surco, en la mina, en el puerto, en el cine, en el vino, en la casa del médico.

Padre nuestro que estás en la tierra, donde tienes tu gloria y tu infierno y tu limbo que está en los cafés donde los pudientes beben su refresco.

Padre nuestro que estás en la escuela de gratis, y en el verdulero, y en el que pasa hambre y en el poeta, ¡Nunca en el usurero!

Padre nuestro que estás en la tierra, en un banco del Prado leyendo, eres ese Viejo que da migas de pan a los pájaros del paseo.

Padre nuestro que estás en la tierra, en el cigarro, en el beso, en la espiga, en el pecho

de todos los que son buenos,

Padre que habitas en cualquier sitio, Dios que penetras en cualquier hueco, Tú que quitas la angustia, que estás en la tierra, Padre nuestro, que sí que te vemos los que luego te hemos de ver, donde sea, o ahí en el cielo.

Gloria Fuertes

Ciao.