sábado, 7 de febrero de 2026

Lo que la edad nos da

Si hay algo que te da la edad es el entender que no era tan difícil esto de ser feliz. 

Que uno puede equivocarse cada día. 

Que los errores los comete el que toma decisiones y que es divertido así porque el mundo pertenece al que hace la llamada.

Que no hay que preocuparse más de lo necesario. 

Que los problemas se afrontan y las soluciones llegan. Y a veces hay que elegir la menos mala y que incluso estas veces tampoco pasa nada.

Que no debes esperar recibir en la misma medida que das. 

Que cada uno es dueño de lo que tiene y de lo que regala, y que no hay nada como entregar con los ojos cerrados. 

Que no se puede obligar a querer y que el desamor tiene cura. 

Que nadie es insustituible y que hay millones de personas en el mundo para darle tanta importancia a una.

Que debemos disfrutar cada momento y coger cada oportunidad. Pero que la felicidad a menudo no es un dónde ni un cómo, es tan solo un con quién. Y que a veces el con quién no eres más que tú. 

Que hay quien llega a tu vida y se queda y quien estaba se va. 

Que el amor y el respeto no son inquebrantables y que a menudo hay que soltar las cuerdas.

Que debes hacer lo que quieras. 

Que vivir es una aventura donde tú pones las normas, pero que si vas acompañado tendrás que saber turnarte para llevar el timón. 

Que nunca debes dar todo por sabido, que no hay nada para siempre y que los años te van borrando los ‘esto nunca’.

Que el mundo está lleno de valientes plagados de moratones y de cobardes intactos, pero que cada herida cuenta una historia que ha merecido la pena. 

Que el verdadero valor está en lo que ha sido luchado aunque, en ocasiones, no todo esfuerzo tenga su recompensa. 

Que no hay que subestimar a nadie, que de todo el mundo se aprende, pero que hay que pararse a escuchar para poder hacerlo. 

Que algunas personas se quedan cuando todos se van y que puede que no sean las que tú esperabas, pero que perdonar es sin duda el mejor de los caminos. 

Que cada uno es de su padre y de su madre, tiene sus motivos y sus motores, y que es solo uno mismo el que puede dar explicaciones. 

Que siempre hay más preguntas que respuestas y que es tan importante no necesitar las segundas como no dejar nunca de hacerse las primeras.

Que la vergüenza es absurda, los yo no puedo mentira y los algún día solo excusas... 

Que la cama por la noche no recibe bien los problemas, pero que la luz de un nuevo día nos descubre siempre que al final no eran tan graves. 

Que no todo lo que sube baja, ni el tiempo pone todo en su sitio, ni a todo cerdo le llega su San Martín, pero que el mejor descanso es apoyar la cabeza sobre una conciencia tranquila.

Que la vida va de ir y de venir, de sitios y de personas. Y que cuando vayas procures hacerlo siempre con las manos llenas. Y que cuando te marches, lo hagas solo sabiendo que dejas un buen recuerdo.

Isasaweis

Ciao.



 

viernes, 6 de febrero de 2026

Sin alforja


 Uno va por la vida cargándose de por si acasos.

Acumulas el doble de todo.

Por si falta, por si se tuercen los días, por si empeora el tiempo, por si se acaban las fuerzas.

Intentas capturar el amor con cadenas.

Tratas de asegurar el futuro con garantías, buscas una guía infalible contra el extravío.

Apuntalas el bienestar con apariencias.

Hasta que un día, desde la pobreza primera, te dice Dios que no tienes nada y lo eres todo.

Que sin alforjas entramos en la historia y ligeros de equipaje pasaremos por ella.

Te enseña a conjugar la libertad y el abrazo, el vértigo y la pérdida.

Entonces te despojas de tanto peso inútil, te haces más liviano, y al erguirte te ves libre al mirarte en otros ojos que estaban esperando

José María Rodríguez Olaizola, SJ

Ciao.


jueves, 5 de febrero de 2026

Ven a mí


 Ven a mí, tú que a veces te agobias, te fatigas, te desesperas. Ven, que yo prepararé para ti una mesa, cada día, si quieres. Para que te alimente un festín de vida. Disfruta del amor sencillo, concreto, cotidiano. Ven, y yo te aliviaré, con palabras de esperanza, de justicia y de paz. Aparca, por un momento, las inquietudes, siéntate en la vereda de tu camino, para reposar, conmigo. Ven, y encontrarás, en mi compañía, otros muchos caminantes mecidos por mi abrazo. Ven y aprende de mí, que a todos acojo, porque todos merecen una oportunidad, una palabra de calma y una mano sobre el hombro que les recuerde que no andan solos. Ya verás cómo algunos problemas pesan menos, y te das cuenta de que el evangelio se lleva con facilidad, porque lo llevas escrito en tu entraña. Estoy aquí, en la mesa, en la calle, en el silencio, en el prójimo, en tu interior, en cada gesto de amor… Anda, ven, pues quiero compartir contigo todo lo que soy.

(Rezandovoy, sobre Mt 8, 12-14)

Ciao.


miércoles, 4 de febrero de 2026

Envíanos locos

¡Oh, Dios! Envíanos locos, de los que se comprometen a fondo, de los que se olvidan de sí mismos, de los que aman con algo más que con palabras, de los que entregan su vida de verdad y hasta el fin.

Danos locos, chiflados, apasionados, hombres capaces de dar el salto hacia la inseguridad, hacia la incertidumbre sorprendente de la pobreza.

Danos locos, que acepten diluirse en la masa sin pretensiones de erigirse un escabel, que no utilicen su superioridad en su provecho.

Danos locos, locos del presente, enamorados de una forma de vida sencilla, liberadores eficientes del proletariado, amantes de la paz, puros de conciencia, resueltos a nunca traicionar, capaces de aceptar cualquier tarea, de acudir donde sea, libres y obedientes, espontáneos y tenaces, dulces y fuertes.

Danos locos, Señor, danos locos.

L.J. Lebret

Ciao.

 

martes, 3 de febrero de 2026

Tu dicha

¿Cuál es tu dicha, Señor?

Porque quiero hacerla mía.

Probármela, llevarla puesta todo el día.

¡No me escondas tu dicha!

¿Será tu dicha ese amor que Jesús entregó al ser humano?

Un amor de compasión, un amor de compañía, un amor para que viva, un amor que nunca muere, un amor que no lo olvida, y de nunca echar el freno.

¿Será tu dicha esa fe fuerte que tuvo tu madre, María?

Una fe alegre y esclava, que vuelve humilde y engrandece, de esas que operan en lo oculto, de esas que no tienen grietas, de esas que nunca se rinden, de esas que siempre confían.

¿Será tu dicha ese aliento que tu Espíritu dejó en este mundo?

Ese aliento que traza futuros, ese aliento que abre caminos.

Un aliento novedoso, un aliento de osadía, de esos que desatan nudos de aquellos que quieren vivir juntos.

Seve Lázaro, SJ

Ciao.

 

lunes, 2 de febrero de 2026

Palabra de Vida Febrero 2026


 «Mira que hago nuevas todas las cosas» (Ap 21, 5).

El libro del Apocalipsis, del que está tomada la Palabra de Vida, cierra la compilación de los escritos del Nuevo Testamento. El título significa revelación, y la intención del autor es dar a entender las cosas últimas, el retorno de Jesús a la tierra, la derrota definitiva del mal y el surgimiento de un cielo nuevo y una tierra nueva.

No es un texto fácil de entender. Son los años 81-96 d. C. La persecución de los cristianos es feroz. El clima de las comunidades cristianas es de miedo: ¿Qué será de nosotros y del mensaje que se nos ha encomendado? ¿Por qué Dios no interviene?

En estas circunstancias, el autor es mandado al exilio por los romanos, a la isla de Patmos. Es aquí donde empieza a tener una serie de visiones y recibe la orden de escribirlas.

«Mira que hago nuevas todas las cosas».

El libro del Apocalipsis quería dar esperanza a las comunidades perseguidas: A pesar de que el presente es difícil y lleno de violencia, a pesar del futuro incierto, al final el bien triunfará y Dios hará nuevas todas las cosas.

También hoy, mirando «el telediario o la portada de los periódicos, hay muchas tragedias, donde se encuentran noticias tristes ante las cuales todos corremos el riesgo de acostumbrarnos. […] Pero hay un Padre que llora con nosotros; hay un Padre que llora lágrimas de infinita piedad por sus hijos… Un Padre que nos espera para consolarnos, porque conoce nuestros sufrimientos y ha preparado para nosotros un futuro distinto. Esta es la gran visión de la esperanza cristiana, que se dilata todos los días de nuestra existencia y nos quiere levantar».

«Mira que hago nuevas todas las cosas».

No podemos saber cuándo ni cómo sucederá esto, y es inútil querer indagar. Pero es seguro que ocurrirá.

«Las páginas finales de la Biblia nos muestran el horizonte último del camino del creyente: la Jerusalén del Cielo, la Jerusalén celestial, imaginada ante todo como una inmensa tienda en la que Dios acogerá a todos los hombres para habitar definitivamente con ellos (Ap 21, 3). Y esta es nuestra esperanza. Y ¿Qué hará Dios cuando por fin estemos con Él? Tendrá una ternura infinita con nosotros, como un padre que acoge a sus hijos que durante mucho tiempo se han esforzado y han sufrido. “Esta es la morada de Dios con los hombres […] Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado […] ¡Mira que hago un mundo nuevo!” (21, 3-5). ¡El Dios de la novedad!».

«Mira que hago nuevas todas las cosas».

¿Cómo vivir la Palabra de Vida de este mes?

«Esta nos asegura que nos encaminamos hacia un mundo nuevo que preparamos y construimos ya desde ahora. O sea, es todo lo contrario de una invitación a despreocuparnos y huir del mundo. De hecho, Dios quiere renovarlo todo: nuestra vida personal, la amistad, el amor conyugal, la familia; quiere renovar la vida social, el mundo del trabajo, la educación, la cultura, el tiempo libre, la sanidad, la economía, la política…, en una palabra, todos los sectores de la actividad humana. Pero para hacer eso, Él nos necesita. Necesita personas que dejen vivir en sí mismas su Palabra, que sean su Palabra viva, otros Jesús en sus ambientes».

Alice, una joven cristiana, comprendió que seguir su vocación requería un cambio profundo para permitir a Dios actuar plenamente en su vida y hacerla nueva. Como un «don inmenso», tuvo la oportunidad de vivir una experiencia en la India. Allí saboreó una alegría auténtica y se sintió inmersa en la gracia de Dios, incluso en los momentos difíciles. Así, dedica sus días a la oración, a la vida comunitaria y al servicio de voluntariado. Los niños del orfanato la impresionaron profundamente: aun sin poseer nada, mostraban un entusiasmo increíble y le enseñaron mucho de la vida. No fue un simple viaje, sino una peregrinación, un camino a base de «subidas y bajadas», en el que tuvo que «vaciar la mochila» y se encontró enriquecida y liberada.

Augusto Parody Reyes y el equipo de la Palabra de Vida

Ciao.

domingo, 1 de febrero de 2026

No hay que temer


 
No hay que temer al fracaso, a la lucha, al dolor, a los pies de barro  o a la debilidad.

No hay que temer a la propia historia, con sus aciertos y tropiezos; ni a las dudas; ni al desamor; que la vida es así, compleja,  turbulenta, hermosa, incierta.

Pero luchemos  contra la tristeza perenne, esa que se instala en el alma y ahoga el canto. Alimentemos la semilla de alegría que Dios nos plantó muy dentro.

Que surja, poderosa, la voz esperanzada, esa que clama en desiertos y montes, en calles y aulas, en hospitales, en prisiones, en hogares y en veredas.

Cantemos, hasta la extenuación, la vida del Dios hecho niño, del Niño hecho Hombre, del Hombre crucificado que ha de vencer a la cruz, una vez más.

Nadie va a detener al  Amor que se despliega, invencible, en este mundo que aguarda. Aunque aún no lo veamos.

José María Rodríguez Olaizola. SJ

Ciao.