sábado, 21 de febrero de 2026

Me alegro tanto


 Me alegro por quien sale del lodo y recobra la esperanza.

Por el hombre que aprende a amar, escribiendo una historia llena de cotidianeidad y algún que otro instante mágico.

Por ti, que das a Dios una oportunidad.

Y por ella, que no se deja vencer ante lo injusto.

Me alegro por aquel que planta cara al miedo; por ese otro, que perdona y sigue adelante.

Por mí, porque amo, y río, y lloro, y creo, y dudo, y estoy vivo.

Y porque nunca estamos solos, me alegro contigo, Dios-con-nosotros.

José María R. Olaizola, SJ

Ciao.

viernes, 20 de febrero de 2026

La Cuaresma


 La Cuaresma no va de dejar cosas. Va de soltar el control.

Muchos empiezan preguntando: ¿Qué voy a dejar? Chocolate. Redes sociales. Alcohol.

Pero la pregunta más profunda es otra: ¿Qué estoy usando para sentir que tengo el control?

Hacemos scroll para no aburrirnos. Comemos para calmar el estrés. Trabajamos más para asegurar resultados. Intentamos arreglar a los demás para reducir la incertidumbre.

Incluso la vida espiritual puede volverse una estrategia: “Rezo más para que todo salga bien.” “Me sacrifico para que Dios responda.”

Pero la Cuaresma es exponerte.

Cuando ayunas, algo aparece: Inquietud, irritación, vacío, ansiedad. Y eso no es fracaso. Te muestra qué estabas anestesiando.

La conversión personal empieza cuando dejas de huir de lo que sientes y empiezas a confiar. Porque el control parece fortaleza, pero muchas veces es miedo disfrazado. Miedo a que, si no sostienes todo, todo se caiga. Miedo a no ser suficiente. Miedo a no importar.

La Cuaresma afloja tus manos. No para humillarte. Para liberarte.

El ayuno más profundo quizá no sea de azúcar. Quizá sea de: Tener siempre la última palabra, necesitar quedar bien, revisar el móvil a todas horas, querer arreglarlo todo.

Tal vez la invitación sea sencilla y radical: Deja que Dios sea Dios. Y permite que Él te sostenga.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

jueves, 19 de febrero de 2026

¿Por qué «nos quema» que el aborto sea noticia?

Ante la noticia de la creación de una web para ayudar a las mujeres a abortar, y el juego entre los políticos, votando leyes para informar sobre un síndrome post aborto que algunos afirman tajantemente que no existe. Reconozco que, como médico y mujer creyente, hay muchas cosas que me queman por dentro.

Uno. No entiendo por qué los políticos han de decidir qué información se nos da a los ciudadanos. La información nos hace libres, porque sólo desde el conocimiento más amplio posible, puedo realmente tomar decisiones plenamente libres adaptadas a la situación concreta. El tráfico de mentiras y medias verdades nos somete.

Dos. ¿No se informa y se hace firmar a cualquier persona que va a entrar en un quirófano, a pesar de ser una cirugía aparentemente “fácil”, de las posibles complicaciones? ¿No llevan todos los medicamentos un amplio desplegable con todos los efectos adversos posibles? ¿Por qué no va a ser lo mismo con las consecuencias que produce en la mujer, la interrupción voluntaria del embarazo?

Claro, aquí entra lo del “aval científico” que se escucha. Que lo que no se nombra en el CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud) o en el DSM 5 (guía de clasificación de trastornos mentales publicada por la American Psychiatric Association), no existe. Parece que nadie ha decidido validar los artículos que se han publicado al respecto. Quizás tampoco interese realizar un estudio con todas las mujeres que han pasado y pasarán por este proceso. No hace falta que entremos en cuestiones de creencias. Es evidente que a nivel físico y mental un aborto (voluntario o no), afecta a la mujer. Básicamente porque no somos robots, y no necesito ser médico para saber esto.

Tres. No puedo aguantar que se use una realidad tan dura para la persona como arma política. Sembrando más y más polarización. ¿Para cuándo un proyecto común en el que el ser humano esté en el centro? Que las mujeres, los migrantes, los ancianos… Los más vulnerables de nuestra sociedad por la causa que sea, no sean usados para dar color a una banderita.

Ojalá crezcamos en la línea de ser una sociedad más libre y fraterna.

Valle Chías, rjm 

Ciao.

 

miércoles, 18 de febrero de 2026

Miércoles de Ceniza: 18 de febrero: Inicio de la Cuaresma


 El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, un tiempo de 40 días para la conversión, el ayuno y la renovación interior. La ceniza, símbolo de fragilidad y mortalidad («recuerda que eres polvo y al polvo volverás»), invita a la humildad, el arrepentimiento y a buscar un corazón renovado, priorizando la relación con Dios sobre lo superficial. 

Significado de la Ceniza: Nos recuerda que la vida es pasajera y que dependemos de Dios, siendo un llamado a la humildad y al arrepentimiento.

Inicio de la Cuaresma: Es un tiempo litúrgico para prepararse para la Pascua a través de la oración, el ayuno y la limosna, buscando la purificación espiritual.

Conversión del Corazón: Más que un rito exterior, se invita a una verdadera transformación interior, renovando la relación con Dios y el compromiso con el prójimo.

Oración, Ayuno y Limosna: Se exhorta a realizar estas prácticas de manera sincera y no por vanidad, cultivando la intimidad con Dios y la generosidad. 

El Miércoles de Ceniza no es un día de tristeza, sino una invitación a iniciar un viaje de 40 días hacia la luz de la Pascua, dejando de lado lo que nos aleja de Dios y acercándonos a la misericordia. 

Ciao.


martes, 17 de febrero de 2026

¿Y si me caigo?

Procuraré que mi golpe en el suelo no me impida levantar la cabeza.

Sabré que, más allá de la herida, el día siguiente me aguarda para curarla.

Comprenderé que, en las dificultades, se aprende mucho y se relativiza otro tanto. 

Entenderé que soy más frágil de lo que aparento pero puede ser más fuerte de lo que algunos piensan.

Me levantaré con la conciencia de que las caídas no son importantes y que lo esencial es recuperarse.

Me sacudiré al emprender el camino de aquellas piedras que tal vez se interpusieron con mala fe empujándome al abismo.

Contaré no las veces en que me he desplomado sino aquellas otras, muchas más, en las que me levanté con afán de victoria. 

No olvidaré que cuando uno se levanta es porque no quiere dar lugar al fracaso y sí futuro al éxito. 

Si además, en tus caídas, colocas la fe como impulso, la esperanza como fuerza y el optimismo como actitud comprenderás que no hay nada que se te resista.

Javier Leoz Ventura

Ciao.


 

lunes, 16 de febrero de 2026

Dios tiene un propósito

"No sólo la vida en general, sino que nosotros mismos contribuimos a la oscuridad del mundo, así como sombras oscuras en un paisaje negro... Pero ahora este hombre de Nazaret nos viene y nos invita a reflejar la imagen de Dios, y nos demuestra cómo. Él dice: Tú también puedes ser luz, así como Dios es luz. Porque lo que está alrededor tuyo no es el infierno, sino un mundo esperando llenarse con fe y esperanza. Este mundo es tu hogar, tanto y seguramente como el Dios quien lo creó e hizo, es el Amor. Tal vez tú no lo crees, pero tú puedes amar este mundo. Es un lugar de Dios. Tiene un propósito. Su belleza no es engaño. En Él, tú puedes llevar una vida con sentido"...

(Jörg Zink).

Ciao.

 

domingo, 15 de febrero de 2026

Yo solo, ¿Qué puedo ser?


 Un día escogí ser reflejo sin sol, agua sin fuente, voz sin garganta y me perdí en mí.

Tú me guardaste, sol en Tus ojos, agua en Tus manos, voz en Tu oído y me encontré en Ti.

Desde entonces.

Tú me iluminas.

Tú me fecundas.

Tú me pronuncias y te encuentro en mí.

Yo solo, ¿Qué puedo ser?

Benjamín G. Buelta, SJ

Ciao.