martes, 26 de julio de 2016

La autoimagen



Autoimagen se define como el creer o tener respeto por uno mismo. Esto tiene otros significados adicionales, tales como el sentir orgullo por uno mismo. En otras palabras tener confianza en uno mismo.

La autoimagen, es una combinación de todos los elementos mencionados anteriormente, que te dan valor para hacer frente a los retos que te presenta la vida. Es la opinión que tienes acerca de ti mismo.

La autoimagen tiene relación con dos aspectos que son, un sentido de eficiencia personal, mezclado con un sentido de valor personal.

Es la conjunción de confianza y respeto por ti mismo. Es la plena seguridad de que estás capacitado para vivir y para darle valor a tu vida.

Características que debes alcanzar para tener una excelente autoimagen:

•    Tener confianza en ti mismo.
•    Tener habilidad para resolver los problemas sin preocupaciones.
•    Enfrentar y eliminar las situaciones que pueden parecer aterradoras.
•    Saber que el que no arriesga, no gana.
•    Sentirte relajado en cualquier lugar.
•    Motivarte a ti mismo.

Prácticamente cada uno de los aspectos de tu vida -felicidad personal, el éxito en tus relaciones con los demás, tu creatividad, tus logros e inclusive tú éxito en el campo del sexo- está relacionado con el nivel de autoimagen que tengas. Entre mejor sea ésta, mejor resolverás las situaciones que se te presentan.

Además el tener una buena autoimagen es importante porque te hará sentir bien y te verás mejor. Los demás lo notarán y se querrán relacionar contigo. Dicho de otro modo, si estas consciente de tu valor como persona, entonces sabrás que eres digno de ser admirado y capaz de lograr lo que quieras.


El entorno en el cual creciste, tiene mucho que ver con la personalidad que tienes, pero -más importante- con la autoimagen que has desarrollado. Porque, ¿de dónde pueden venir los sentimientos de inferioridad que a veces sientes? Pues bien, muchos de ellos, seguramente vienen de los años pasados con la familia, porque tres cuartas partes de tu tiempo los has pasado en ese medio.

Somos lo que somos, en función de donde hemos estado. Construimos nuestra autoimagen de cuatro principales factores: Nuestro destino, las cosas positivas y negativas que la vida ofrece,  y nuestras propias decisiones en relación con esas situaciones que se nos presentan.

El ser arrogante o sentirse superior a los demás, solo porque sí, no es mas que una muestra de inseguridad. Tu serás tan importante como tus logros, tus actos y tus metas, pero de una manera inteligente.

Otra cosa interesantísima, es que tu puedes incrementar tu autoimagen, sin importar como te sientas en este momento, -es decir con una motivación alta o baja- Las buenas vibraciones que puedes generar acerca de ti mismo no tienen límite, pero lo mejor de todo es que estos sentimientos están bajo tu control, independientemente de la opinión que tengan los que te rodean.

Winston Samuel Ojeda

Ciao.

lunes, 25 de julio de 2016

No digas nunca: “Ya no puedo más”



No digas nunca: “Ya no puedo más”...

No sabes cuánta es la fuerza que descubre en sí el que se mira por dentro, el que se decide a seguir poniendo esfuerzos, cada vez más redoblados.

No digas que no puedes más, cuando se trata de corregir tus defectos, siempre puedes poner un esfuerzo más.

No digas que no puedes más, cuando se trata de sufrir, lo que tú has sufrido, ciertamente que no ha llegado a lo que otros están sufriendo a tu lado, si ellos pueden más, ¿por que tú no podrás?

No digas que no puedes más, cuando se trata de ayudar a los otros; es tanto lo que tú tienes para darles, que nunca darás lo suficiente y nunca te darás del todo.
Sé más optimista contigo mismo, tente más confianza, cobra más valor, dilata tus horizontes, descubre nuevos campos de acción.

Sea éste tu lema: “¡Siempre más y siempre mejor!”

Autor: Alfonso Milagro

Ciao.

domingo, 24 de julio de 2016

Tres ideas sobre autoridad


¡Qué gran tema el de la autoridad! ¡Y qué gran crisis la de la autoridad hoy, en dos aspectos:
Cuando la autoridad no se ejerce, y cuando la autoridad se ejerce mal.
¡Cuánta autoridad falta en los hogares y escuelas! ¡Cuánta se usa en beneficio propio!

Por su propia naturaleza la autoridad ordena y es por ello un grande y necesario servicio.
El objetivo de ella es el bien común. Sin embargo no es fácil desempeñarse en un puesto de autoridad, porque su ejercicio debe producir en los subordinados la obediencia o, mejor, la lealtad (todo esto, se entiende, en un marco equilibrado de relaciones naturales, no en un contexto de autoritarismo o de dominio).

Son conocidos los casos de los jefes, superiores o rectores, que pretenden ejercer su autoridad desde un despacho o escritorio.
En muchas escuelas el rector o director es como un ilustre desconocido, lejano, inaccesible. Como contrapartida se tiene aquel directivo para el que no hay distancias entre el superior y el gobernado, de manera tal que los roles se diluyen o confunden.
También existen los directivos que actúan políticamente (aunque una dosis de política es saludable), manejando hilos ocultos de las relaciones, "comprando" confianza de sus personas a cargo, o "conviniendo" a través de pactos o dobles discursos no siempre limpios a nivel de recta conciencia, para lograr sus fines.

Dejo para vuestra consideración tres ideas-guía (seguramente no las únicas), para un buen ejercicio de la autoridad:
La autoridad bien ejercida genera obediencia por lealtad.
La lealtad surge de la presencia, el buen ejemplo y la transparencia de quien ejerce la autoridad.
Hay que respetar para ser respetado.

Ciao.

sábado, 23 de julio de 2016

El esfuerzo y el ejemplo



¿ESFORZARSE PARA QUÉ? PARA CAMBIAR EL MUNDO CON EL EJEMPLO… ¿O NOS GUSTA CÓMO ESTÁ?

1. El cambio empieza en uno, dice un refrán popular, pero ¿Qué significa esto? ¿Debo cambiar yo, completamente? ¿Qué debo cambiar? ¿Por qué yo?
El esfuerzo por algún lado debe empezar por mi misma. ¿Cierto? Pero si yo soy quien se está dando cuenta de la necesidad de cambio, lo lógico sería comenzar por mí. El buen juez por su casa empieza, dice el dicho. Cuanto más me esfuerce en vivir del modo que me parece adecuado y para que puedan verme como un buen ejemplo de honestidad, entonces el cambio habrá iniciado y en el mundo estará viviendo una persona más cerca, una fuente de inspiración más cerca, de ser mejor.

2. Fuerza de Voluntad. 
¿Cuántas veces no hemos deseado que las cosas fueran diferentes? Pero no lo son. Casi siempre se mantienen tal cual, como si nos hicieran felices a todos, ¿Qué hace falta para cambiarlo?
Sólo Voluntad, una voluntad robusta, firme, motivada y con fuerza para llenarnos de energía. Para ejercitar la voluntad y necesitamos inspiración, algún motivo que nos de esperanza en el resultado, porque cuando no existe motivación nos cuesta mucho esforzarnos, no le vemos sentido y nos sentimos flojos… El secreto está en los motivos, cuanto más motivados estemos mucho mejor será el resultado pero, parafraseando otra frase célebre diré que: La motivación es de quien la trabaja.

3. Dar un buen ejemplo. 
No basta con imitar los buenos ejemplos, porque a veces hemos creído que este asunto del buen ejemplo se aplica en nosotros solos en cuanto a que debemos imitar a los buenos en sus buenas prácticas y conductas y no sería una mala idea, ¿Verdad?
Pero esto no es efectivo porque si no lo sentimos, se vuelve un cambio forzado, artificial y con el paso del tiempo se agota, por el contrario, cuando nos hemos esforzado en ser la mejor persona que podemos ser, entonces y sólo entonces, nuestros ojos miran lo bello y bueno a nuestro alrededor con nitidez. Y este esfuerzo por vivir y dar a los demás la mejor versión de nosotros mismos, quizá sea un buen ejemplo para alguien más, pero por lo pronto es un recorrido alegre para uno mismo.

4. Dar el ejemplo no es la principal manera de influir en los demás, es la única manera. 
Ayudar sólo porque es lo correcto, sin importar nada más, sin esperar nada a cambio, generando una cadena de buenas acciones e inspirando y animando a todas las personas de nuestro alrededor a unirse, para realizar más buenas acciones.

Ciao.

viernes, 22 de julio de 2016

Invierte tu tiempo en tu vida y en los demás



La mayoría de las personas tienen el concepto después que llegan a una edad, que la manera correcta de invertir tu tiempo bien es trabajando en algún lugar las 8 horas o más y ya. Pero esto no es del todo cierto, este comportamiento se debe a la influencia social en la vida de las personas. Para invertir tu tiempo correctamente no tiene que ser esclavo de ningún trabajo en el mundo.

En la vida las personas tienen tanto por hacer, pero su visión es tan corta que no les permite ver mas allá de sus pies. Pero las personas no solo se distraen o son esclavos de algún trabajo. También pueden ser esclavo de la distracción, en estos tiempo tenemos tantas cosas para distraernos y literalmente perder nuestro tiempo. Desde juegos, cosas en  Internet, estar con tus amigos todo el día pero en realidad no hacer nada, etc.

Todos tenemos que trabajar de una manera u otra, el trabajo es importante después que sea uno honrado. Pero, ¿Que tanto tiempo te consume el trabajo y las cosas que haces? ¿Que tanto tiempo sacas para ti o para otros? ¿Vives centrado solo en ti?
Estas son preguntas importantes que te deberías hacer a la hora de ver que tan bien inviertes tu tiempo. Muchas veces las personas inconscientemente viven una vida que solo gira en torno a ellos mismos. Están tan acostumbrado a un estilo de vida que siempre tienen una excusa para todo a la hora de compartir con alguien. Ya que solo piensan en lo que ellos tienen que hacer para si mismos en el día a día.

Para invertir tu tiempo mejor no es necesario dejar tu trabajo actual, aunque muchas veces es necesario cuando es muy consumidor y se convierte mas en una cadena que en una ayuda. Debes de estar dispuesto a cambiar esos hábitos que has creado durante años que no son nada productivos. No puedes vivir el día a día centrado en ti, esa no es la manera correcta de invertir tu tiempo. Contrario a lo que muchos dicen que vivas por ti sin importar que. Esto es incorrecto, una de las mejores cosas que puedes hacer en la vida es saber que inviertes tu tiempo bien no solo en ti sino que también ayudas a otros. La vida no se compone de vivir solo por ti y para ti, cada Dios nos regala la oportunidad de poder ayudar alguien mas de alguna manera u otra.

Comienza por ver las cosas que haces en el día a día, cuáles de estas son productivas y cuales no lo son, que puedes hacer por los demás y por ti para mejorar. Recuerda cada momento que pasa es uno que no volverá, es uno que puedes invertir de alguna manera productiva en tu vida o en la vida de otros. Esta vida no solo se trata de nosotros sino de aquellos que forman parte de ella y nos rodean. Mi modelo a seguir día a día en la manera de invertir el tiempo y muchas cosas mas es Jesús. El siempre hacia su trabajo pero no se olvidaba de ayudar los demás en su tiempo.

Hoy día es muy fácil perder la perspectiva del tiempo, el mundo nos bombardea con tantas cosas para entretenernos. Que perdemos nuestro tiempo tan fácil haciendo cosas que no aportan nada a nosotros o alguien. Internet esta llena de este tipo de cosas, pero no por eso quiere decir que tenemos que dejar de usarla. En Internet se pueden encontrar y hacer muchas cosas productivas, pero pregúntate tú que haces en ese tiempo a solas y para que lo usas.

Nunca es tarde para comenzar de nuevo, tomate un tiempo y analiza como inviertes el tiempo en tu día a día. Si sacas tiempo para ti, para tus seres queridos, para ayudar aquellos que lo necesitan. No vivamos siendo esclavos del tiempo en una sociedad que vive programada para solo hacer ciertas funciones olvidando lo que realmente es importante. Vivamos tomando en cuenta cada momento que pasa como uno que se pierde en el cual se puede hacer algo de valor por ti o por alguna persona.

Jesús Santiago

Ciao.

jueves, 21 de julio de 2016

Los desiertos de la vida




Salmos 30: 5 “Porque un momento será su ira, Pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.”

¿Quien no ha pasado un desierto espiritual? Un momento de esos en donde te sientes solo, en donde por una extraña razón parece que Dios se a alejado de ti, por mas que clamas no logras sentir su presencia ni mucho menos escuchar su voz.

Y es que todos hemos pasado por un momento como esos, a esos periodos de aparente silencio se le denomina en el lenguaje popular cristiano como: “Desiertos”.

No podemos evitar que lleguen en algún momento de nuestra vida, pueda que en este mismo instante tu estés pasando por uno de ellos y sin dudarlo estoy seguro que quieres que pase lo mas antes posible.

Y es que es necesario que hallan desiertos en nuestra vida, quizá en este momento puedas estar pensando: “estás loco, ¿Como puede decir que es necesario que hallan desiertos?”, déjame terminar y te explico porque es necesario.

Los hombres que marcaron historia en el ayer tuvieron que pasar por largos desierto antes de poder ser usados en manera tremenda por Dios. Vemos a un Moisés un hombre con carácter tan fuerte que fue capaz de matar a un egipcio cuando vio que maltrataba a su pueblo israelita. Dios permitió que Moisés se fuera al desierto por cuarenta años antes de utilizarlo como el caudillo libertador de su pueblo.

En medio de esos desiertos y de esos 40 años Dios pulió a Moisés, lo capacito para que llegara a ser el hombre mas manso sobre la faz de la tierra, y con ello un instrumento listo para ser usado por el Señor de Señores.

David un hombre conforme al corazón de Dios, tuvo que pasar por un desierto terrible, en donde por varios años Saúl anduvo persiguiéndolo para matarlo, ¿Imagínate después de ser ungido como futuro rey de Israel, pasara por varios años escondido de Saúl para que no te fuera a matar?, pareciera ilógico pensar que Dios venga y prometa algo y pase todo lo contrario. Pero así es la vida espiritual, hay etapas en las que tienen que pasar esa clase de situaciones para que podamos ser moldeados y quedar como un producto terminado tal y como Dios lo necesita.

David fue un hombre que en medio de sus desiertos escribió los mejores Salmos que hoy en día podemos disfrutar. Y es que no podemos negar que en medio de esos desiertos es cuando nuestro corazón esta mas sensible a ser ministrado por Dios. ¿Vez como es necesario que hallan desierto en nuestra vida?

Elías el profeta de fuego, tenia el don de clamar y que Dios respondiera en el momento, Dios hizo milagros sorprendentes a través de la vida de Elías, pero eso no es motivo para que también pudiera pasar por un desierto en su vida. Al ser amenazado por Jezabel, Elías paso el momento mas difícil de su vida, pero en medio de su desierto espiritual Dios lo alimento y lo cuido. Y es que pueda que estés pasando por un momento de esos en los cuales tu alma esta abatida y afligida, pero no dudes que Dios enviara a sus cuervos para alimentarte y te permitirá descansar para recobrar las fuerzas.

Moisés, David y Elías tienen algo en común y es que los tres pasaron por desiertos en sus vidas, pero esos desiertos solo sirvieron para capacitarlos para la obra que por delante venia.

Así mismo Dios esta permitiendo en tu vida esos desiertos porque quiere moldear algunas áreas de tu vida que al ser moldeadas quedaras en perfecto estado para ser usado para una tarea determinada. Solamente no desfallezcas, sigue intentando, búscalo cada día mas, aun cuando sientas que las oraciones no pasan del techo de tu habitación, sigue buscándolo porque su Palabra dice: “Clama a mi y yo te responderé” y recuerda que el que pide, recibe.

Nunca te canses de buscar de Dios, de alimentarte de su Palabra, de congregarte y sobre todo de servirle, porque Dios es FIEL en cumplir la obra que comenzó en ti.

Que esos desiertos que estas pasando solo sirvan como un estimulo para tender la certeza que cuando pase tú estarás listo o lista para ser usado o usada en gran manera por nuestro Creador.

Enrique M.

Ciao.

miércoles, 20 de julio de 2016

Qué hacer cuando alguien nos hace daño



El agravio: Tarde o temprano a todos nos sucede. Nos hieren, nos engañan, nos mienten o nos maltratan. Es tan predecible como doloroso. Sin embargo, cuando sucede, la mayoría no estamos preparados. En nuestra indignación, clamamos a Dios contra la persona que nos ha hecho mal. Pedimos justicia, y hasta venganza, y terminamos haciendo que las cosas sean más difíciles para todos los involucrados, hasta para nosotros.

Si eso nos ha ocurrido alguna vez, es hora de que descubramos cómo podemos poner el poder de Dios a obrar a nuestro favor la próxima vez que alguien nos haga un mal.

Primero: Identifiquemos al enemigo. 
Es aquí donde la mayoría de nosotros cometemos el error más grande: Identificamos a la persona que nos lastima como nuestro enemigo. No perdamos nuestra su energía gritando y enfureciéndonos ni tramando contra las personas que nos causan daño. Ellas están bajo la influencia del diablo. Apuntemos toda nuestra "munición espiritual" al blanco correcto. Es el diablo quien está detrás de todo. Vaya tras él.

Segundo: Disparemos. 
Una vez que hayamos apuntado nuestras armas espirituales en la dirección correcta, disparemos. Golpeemos al diablo rápido y furiosamente con la Palabra de Dios. Usemos el nombre de Jesús y el poder que nos ha sido dado como creyentes e impídamosle que nos cause más daño en ese aspecto. Luego procedamos a la siguiente parte de esta batalla espiritual y la más importante.

Tercero: Hagamos la oración de intercesión. 
En Mateo 5:44-45, Jesús nos da estas instrucciones: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos”.

Pedir que la venganza de Dios golpee como un rayo cuando alguien nos hace mal no es actuar como nuestro Padre. Recordemos que Dios tiene gran misericordia por todos nosotros.

El diablo probablemente lo pensará dos veces antes de volver a molestarnos. La próxima vez que alguien nos haga un mal, pongamos el poder de Dios a obrar a nuestro favor. Identifiquemos al verdadero enemigo. Golpéemoslo fuertemente con la autoridad que nos ha sido dada como creyentes. Luego hagamos la oración de intercesión. Mateo 6:6-15.

Ciao.