lunes, 27 de marzo de 2017

Dios tiene una palabra para ti



Dios tiene una palabra para ti... Vivamos este día como si fuera el primero, y seremos felices. 

El consejo que siempre oímos es vivir como si fuese el último día de nuestra vida, y eso nos trae a la mente vivir sin pensar en el futuro.
Nunca he visto a alguien vivir un buen día sabiendo que es el último.
Los que lo saben no tienen salud para disfrutarlo. Los que mueren de repente no sabían que era el último, y otros que lo vivieron como el último sólo consiguieron que fuera el último, pero pudieron tener mucho más días de no haberlo vivido así.Ahora tengo otra propuesta.
Conozco personas que estuvieron al borde de perder la vida, y al volver tienen una visión diferente de cada día.
La filosofía de vida es otra y viven mucho más felices.
Agradecen por cada momento y viven a plenitud dándole un valor extraordinario a cada segundo, pero pensando en que tendrán muchos más. Su futuro es importante, y el pasado ya no los inquieta.
Lo importante es lo que nos queda. Vivamos como aquellas personas que reviven de la muerte y lo ven como un regalo divino.

Ciao.

domingo, 26 de marzo de 2017

¿Por qué me quieres a Tu lado?


¿Por qué no dejas de creer en el hombre?
¿Por qué Tu mirada no se aparta de mí?
¿Por qué Tu Espíritu no deja de insistir y sigue sembrando horizontes?
¿Por qué Tu abrazo se antepone a mis excusas?
¿No ves que fracaso, una y otra vez, en esto de amar?
¿No ves que lastimo a mis hermanos y desconfío de ellos?
¿No ves que he elegido encerrarme y dejar de confiar?
Entonces, ¿Por qué insistes?
¿Por qué crees en mí aún más de lo que yo lo hago?
¿Por qué me quieres a tu lado?

Espiritualidad Ignaciana

Ciao

sábado, 25 de marzo de 2017

No caigas en la trampa



En la capilla, en el momento de comulgar, todas vamos hacia el altar en fila, recibimos al Señor, y volvemos por el lado contrario. Casi todos los días, repentinamente, en ese momento, se oye un sonido por toda la capilla como si alguien estuviese enredando con el cable del micrófono.

Y así, un día tras otro. ¡Pero si justo en ese momento nadie está tocando los micrófonos!

Finalmente descubrimos de qué se trataba: El suelo es de tarima, y una de las laminas está ligeramente levantada (casi inapreciable a la vista); por debajo están los cables de la megafonía y, cada vez que alguien pisa encima… Se oye por todas partes.

Una vez descubierto el motivo del sonido, procuramos evitarlo. Intentamos tener cuidado, pero ayer una monja se despistó, pisó en la zona, se oyó el sonido que le acompaña… y todas las que quedaban en la fila empezaron a dar una larga zancada para no caer en la “trampa”. ¿Te imaginas la escena?

Muchas veces nos pasa lo mismo. Sabemos dónde está el peligro, qué situaciones van a hacer que caigamos en la “trampa”: Que nos dejemos llevar por el mal genio, que demos demasiadas vueltas a las cosas hasta perder la alegría y la confianza, que salga una mala contestación de nosotros, que el trabajo se quede a medias, que volvamos a caer en aquello que tanto daño ya nos hizo una vez. Verás delante de ti la “trampa”, aquello que sabes que te va a quitar la paz al corazón.

Puedes elegir dar una zancada y no caer en ella; y si caes porque vas despistado, dar la mano a Cristo, dejar que te levante antes de que llegue la tristeza, no te quedes en ella. Cristo está a tu lado para sacarte, para levantarte de todos los agujeros en los que caigas, sólo tienes que dejarte y estar dispuesto a reírte del despiste, de tu humanidad.

Hoy el reto de amor es que des una zancada cuando veas una trampa, cuando veas aquello que va a quitar la paz a tu corazón y, si estás en ella, deja que Cristo te saque cuanto antes, con Él puedes volver sonreír.

¡VIVE DE CRISTO!
Joane

Ciao.

viernes, 24 de marzo de 2017

Ser paciente


En este mundo de polémicas, donde cada declaración se puede convertir en motivo de escándalo, pataleta, forofismos variados y demás, tengo claro que la mejor manera de hacer un servicio, de contribuir a forjar los puentes que hay que tender hoy, y de trabajar por la reconciliación (tan necesaria en tantos frentes) es ser paciente, no entrar a ese juego, y procurar ser lúcido al hablar, honesto al posicionarme, paciente en general y no olvidar llevar el evangelio por guía y bandera.

Aunque a veces leo cada cosa que me dan ganas de estallar... Pero entonces habrían vencido los cavernícolas de todo cuño.

José María Rodríguez Olaizola

Ciao.

jueves, 23 de marzo de 2017

Verdaderos sueños



A veces, es difícil levantarse de la cama, pero no por tener sueño, sino por carecer de ellos.
Porque los verdaderos sueños son los que nos hacen salir de nuestros lugares de comodidad y confort.
Permanecer en la “cama” puede suponer, muchas veces, resignar el sueño, tanto propio como ajeno.
En este tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos invita a volver al sueño de Dios, a poner el corazón en su verdadero lugar.
No se trata sólo de prácticas externas, es decir, de hacer o cumplir determinados requisitos.
La cuestión es más profunda, pues se trata de actitudes, de sacudirse lo que queda de pereza existencial y somnolencia… Y arriesgarse a vivir el sueño de Dios.
Volver a caminar en dirección a la casa del Padre -término que expresa el Shub hebreo- es la invitación de este tiempo.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Lo que más conduce


La espiritualidad del magis o del llamamiento continuo a buscar el servicio que mejor transparente la gloria de Dios (o la mayor gloria posible), es uno de los rasgos genuinos de la experiencia de los Ejercicios Espirituales.

Dos son las claves que están detrás del magis que San Ignacio propone y que nos dan pistas de su autenticidad:

La primera, el descubrimiento de un amor que ha llegado hasta límites insospechados y que está en el origen de ese querer hacer lo que sea por el Señor de todas las cosas. En la contemplación del Crucificado está la respuesta.
¿Cómo no dar la vida entera por un Dios que lo ha dado todo por mí?

La segunda, el deseo de buscar y escoger, entre las distintas posibilidades que la vida ofrece, lo que más conduce para el fin que somos criados y, por tanto, lo mejor para Dios y para su Reino.
No se trata, por consiguiente, de elegir lo bueno, sino lo mejor para Él, y en consecuencia, para nosotros (ya que se alaba, y reverencia a Dios sirviéndonos los unos a los otros).
Existen algunas premisas que pueden ayudarnos a ir disponiendo o preparando el corazón a escoger de esta manera:

Desear ir en adelante en el servicio de Dios. Ello no implica necesariamente  darse más y más hasta la extenuación (pues a veces uno lo da todo), sino poner especial cuidado y atención en el modo en que uno se entrega (un campo donde casi siempre hay margen de mejora) y en las razones que impulsan nuestras elecciones. Tomar como fuente de inspiración el modo de proceder de Dios que, con su ejemplo, empuja al ser humano a poner todos los medios posibles para que nada se pierda en beneficio de todos.

Seguir al Señor pobre y humilde. El más del discípulo tiene en su horizonte el menos del descenso absoluto de Cristo.

El espíritu del magis es el de la persona que todo se lo debe a su Señor y el de aquella a la que le parece poco cualquier cosa que pueda hacer por Él porque, ¿Qué hay de comparable al hecho de ser llamado por Dios para formar parte de sus colaboradores y servirle en los hermanos haciendo que así brille su gloria?

Mª Dolores López Guzmán (Espiritualidad Ignaciana)

Ciao.

martes, 21 de marzo de 2017

Cuaresma, tiempo de esperanza



Solemos identificar el tiempo de Cuaresma únicamente con sacrificio, penitencia, ayuno, etc. Sin embargo la Cuaresma es también un tiempo de esperanza.
La esperanza como virtud cristiana se convierte en una manera de ver la realidad, a nosotros y a los demás.
Es además dinamizadora de nuestra vida, nos hace saltar con confianza hacia la conversión: De luchar por la salud en medio de la enfermedad, de construir la paz en medio de la violencia, de ver la vida más allá de la muerte.
El tiempo de Cuaresma nos prepara para el gran acontecimiento que transforma nuestra existencia: La Pascua del Señor.
Caminamos a través de las prácticas cuaresmales con la esperanza y la confianza plena en que el mal, la violencia, la discordia, el sufrimiento en el mundo y la muerte, no tienen la última palabra.
La palabra definitiva pronunciada por Dios, en Jesús, es la vida y esta en abundancia.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.