lunes, 18 de noviembre de 2019

El sabor de la vida


 El sabor de la vida, no importa a quién le preguntes, ¿Te dará un sabor diferente? Todo depende de la forma de vivir del hombre, pero, ¿Dónde está el verdadero sabor de la vida?
 Cuando el hombre se mira en el espejo ve los ojos aburridos de un pobre hombre, de una pobre mujer, cuando te miras al espejo quieres cambiar el color de tu cabello, o quieres cambiar tu nariz.
 Para conocer la vida simplemente hay que vivir, la vida es vivir, la vida no es un objeto, la vida es un proceso. La vida es un néctar que hay que aprender a saborear.
No hay forma de conocer lo que es la vida más que viviendo, estando vivo, fluyendo, saboreándolo todo con ella.
 Si buscas el significado de la vida en algún dogma, en una determinada filosofía, en una teología, ten por seguro que te perderás en luchas y discordias intelectuales. El intelecto no puede reconocer lo que es la vida.  El intelecto no puede conocer el sabor de la vida y su significado.
 La vida no te está esperando en ninguna parte, la vida es algo que te sucede, está viva y te muestra los misterios de estar vivo.  La vida no se encuentra en el futuro como una meta que has de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento, en tu respirar, en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón.
 Cualquier cosa que seas, es tu vida. Si te pones a buscar significados  en otra parte, te perderás la oportunidad de conocer el sabor de la vida.  Un espejo mágico no te puede mostrar lo que es la vida.
Una clave mágica no te puede mostrar lo que es la vida.

La vida se puede vivir de tres formas: 

La primera es forma de abajo, donde tus pasiones y debilidades te encadenan, la ira, el odio, los celos, aquí eres esclavo de los sentidos, del placer, de las emociones, de los demás, eres esclavo del día y la noche, no sabes para dónde vas, esta es la forma del esclavo.

La segunda es la forma del aprendiz, donde decides conocer quién eres, donde observas quién eres, donde te haces el propósito de conocer tu razón de ser, de ir más allá de tus limitaciones.
Aquí reconoces la necesidad de ir más allá del ego. Aquí necesitas ser valiente y dejar atrás lo antiguo, lo que has cultivado por miles de años, y atreverte a ser un ser humano real, totalmente nuevo.

La tercera forma de vivir es la más difícil, porque es la forma del hombre despierto; para el despertar necesitas haber comprobado que verdaderamente quieres ser nuevo y no ha sido fácil, has escalado muchas montañas, sin ningún reconocimiento, has dado todo sin ningún reconocimiento, has dado tu vida sin ningún reconocimiento y sólo cuando has aprendido a darlo todo sin esperar nada... En ese instante llegas a conocer el verdadero sabor de la vida.

El verdadero sabor de la vida se puede conocer de esta forma, pero necesitas estar muy atento, muy alerta, necesitas conocer los secretos de tu interior, las maravillas de tu corazón.
 Si deseas conocer el sabor de tu vida arriésgate a vivir sin conflictos, sin orgullo y verás como ese mismo sabor te enseña a vivir en medio de un mundo duro, difícil y violento, al conocer el verdadero sabor de tu vida, podrás disfrutar lo que otros no pueden ver por falta de ojos claros, por falta de mente clara, por falta de un corazón... Puro... ¡Disfruta el sabor de tu vida!

Desconozco el autor

Ciao.

domingo, 17 de noviembre de 2019

Pedir - Agradecer


La capacidad de pedir viene muy aparejada a la experiencia de recepción que hayamos tenido.
Si nunca nos hemos sentido regalados por nadie, no vamos a poder reconocer nunca el significado de un regalo.
Si nunca hemos sentido que podíamos contar con alguien, nos va a costar reconocer los límites de nuestra autosuficiencia.
Sin embargo, sería muy raro que esta fuera toda nuestra experiencia del mundo.
Generalmente, si creemos que en la vida nadie nos ha regalado nada, es porque no hemos estado atentos. Por eso, es importante que le dediquemos algún tiempo de nuestra oración para reconocer las cosas buenas que hay en nuestra vida y los regalos que hemos recibido de Dios y de os demás.
Que algunas, es cierto, serán fruto de nuestro esfuerzo, pero otras muchas, en cambio descubriremos son puro regalo de Dios. Incluso en aquellas que sabemos que hemos trabajado para conseguirlas, podemos mirar hacia atrás y pensar "no sé qué hice para poder conseguir esto". 
Es ahí en donde descubrimos la gracia que Dios nos regala.
¿Te ha pasado alguna vez algo así? 

Hoy os invito a hacer este ejercicio y luego, a pedir con confianza aquello que desees o necesites, sin olvidarte de agradecer a Dios todos los regalos que te da cada día.

Ciao.

sábado, 16 de noviembre de 2019

Decir gracias nos llena de alegría


Ser agradecido a Dios, a todos los que me rodean. Decir gracias en mi corazón, antes de decirlo con palabras.
Eso me lleva a practicar acciones que están en sintonía con ese agradecimiento continuo y sincero a la vida que me fue dada.
Yo agradezco cuando entiendo que toda la vida es un regalo y eso me llena de alegría, porque fui considerado digno de recibir todo lo que tengo y lo que soy.
El solo hecho de comprender que Dios me ama inmensamente hace que mi corazón se regocije de alegría: Por todo lo que he vivido, por el momento presente de la vida y por toda la eternidad.
Mi agradecimiento a Dios debería ser inmenso cuan inmenso es su amor por mí. Sin embargo, soy imperfecto y no siempre recuerdo agradecer.
Que mi petición de perdón tenga el valor de un agradecimiento por entender que Dios es todo y yo soy nada.
Gracias Señor mi Dios, por todo. Gracias a todos, por siempre.

Apolonio Carvalho Nascimento

Ciao.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Borrar...


Borra de tu memoria los días tristes y valora las bendiciones y los regalos de Dios de cada día preparando con valentía tu vida para un mejor futuro.
No es fácil, lo sé, pero también sé que si se puede. Nada que valga la pena se logra sin lucha y sin sacrificio.
Deja atrás todo lo que un día te hizo daño y ya no cargues el saco de las tristezas.
Suelta lo que te pesa, para que puedas cargar los regalos que la vida te da en cada momento.
Ponle un cerrojo a todos tus malos recuerdos y déjate llevar por tu corazón con Fe, Esperanza y Amor a ti mismo y a la misma vida que es hermosa, cuando la valoras y la disfrutas.

Ciao.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Aceptemos con gratitud la ayuda del hermano


Muchas veces olvidamos agradecer pequeños favores recibidos. 
Es muy importante mantener viva la gratitud en nuestros corazones, porque además de ser agradecidos con el hermano, nos volvemos cada vez más generosos y fomentamos la generosidad de quien nos ayuda.
Cuantas veces olvidamos agradecer a Dios por su amor, por las gracias recibidas, por su protección y asistencia.  Esto debería ser constante en cada oración que hacemos.
El agradecimiento a Dios nos da la humildad de aceptar la ayuda del hermano.
Después cada momento de unión con Dios, la gratitud permanece en el corazón como una fragancia suave de la atmósfera que seguramente existe en el Paraíso, o como un canto que repite en infinitos tonos una única palabra: ¡Gracias! 

Apolonio Carvalho Nascimento

Ciao.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

¿Qué significa agradecer 3 veces?


 ¿Qué significa agradecer 3 veces? ¿Por qué agradecemos 3 veces?

Primero porque la Gratitud es la mayor expresión del amor, es la gran multiplicadora de la vida y porque es un verdadero seguro de Salud.
Segundo porque el número 3 representa algo que se ve como un Todo… mira esto:
- En lo holístico un Ser Integral es : Cuerpo, mente y espíritu.
- En la Biblia Dios es: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
- Las dimensiones del tiempo son 3: Pasado, presente, futuro.
- Los estados del agua son 3: Sólido, líquido y gaseoso.
-Tercero porque el Universo tiene 3 planos de manifestación: Físico, mental y etérico.
Entonces cuando yo digo, pienso o escribo 3 veces gracias hago esto:
*GRACIAS por todo lo que soy.
*GRACIAS por todo lo que tengo.
*GRACIAS por todo lo bueno que ahora fluye hacia mí..
Gracias, gracias, gracias.

1) GRACIAS por todo lo que soy, ya que me considero afortunada por ser como soy, con mis virtudes y algún que otro defecto. Por mis ganas de vivir, por mi afán de superación y por mi forma de ver las cosas. Gracias al Universo por todo lo que he aprendido, por todo lo que siento y especialmente por el amor y la ilusión que tengo. Gracias por mi espíritu emprendedor, por las ganas y fuerza que tengo de aportar valor a los demás.

2) GRACIAS por todo lo que tengo, por mi trabajo que me gusta y me apasiona. Por todas las cosas que he hecho a lo largo de mi vida que han sido muchas y especialmente por tener una gran familia. Quiero dar las gracias por mis padres, especialmente por el 93 cumpleaños de mi padre que pronto vamos a celebrar. Por mis hijos, hermanas y por toda la familia, por mis amigos y tantas cosas buenas que me han pasado a lo largo de los 56 años de vida. También agradezco las cosas que no me han salido todo lo bien que me hubiera gustado, pero que sin duda son fuentes de aprendizaje. También quiero dar las gracias por mis enemigos (si los hubiera) que también constituyen parte del estímulo en mi crecimiento personal.

3) GRACIAS por todo lo que me queda por hacer en el futuro y sobre todo por la persona en la que me quiero convertir. Estoy convencida que todas las cosas se van a aliar para seguir dando abundantes frutos a lo largo de mi vida. Espero que el futuro esté cargado de cosas excelentes y que a las cosas negativas les pueda sacar el jugo para aprender, darles la vuelta y sacar todo lo positivo que pueda.

Ciao.

martes, 12 de noviembre de 2019

Diversidad en la "Casa de la armonía"


Recientemente he tenido la oportunidad de compartir un viaje con varios compañeros de diversos países. Y, como dice el refrán, "cada uno somos de nuestro padre y nuestra madre" (incluso entre los que compartimos una misma fe).
Pero esta diversidad es consustancial a la Iglesia, ya que como nos recuerda el Papa Francisco “es católica, porque es la «Casa de la armonía», donde la unidad y la diversidad hábilmente se combinan entre sí para ser riqueza». 
Pensemos en la imagen de la sinfonía, que significa acuerdo y armonía, diferentes instrumentos tocan juntos, cada uno conserva su timbre inconfundible y las características de sonido se funden y acuerdan en algo común.
No todos somos iguales, y no debemos ser iguales. Todos somos diversos, diferentes, cada uno con sus propias cualidades y esa es la belleza de la Iglesia: cada uno trae lo propio, lo que Dios le dio, para enriquecer a los demás. Y entre los miembros hay esta diversidad, pero es una diversidad que no entra en conflicto, no se contrapone; es una variedad que se deja fundir en armonía por el Espíritu Santo; Él es el verdadero «Maestro», y Él mismo es la armonía”.
Pidámosle pues al Señor que nos ayude a vivir esta diversidad de acentos, carismas o grupos dentro de su Iglesia, no como un problema, sino como un don del Espíritu.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.