martes, 13 de abril de 2021

Consejos al Tomás que todos llevamos dentro

Tocar para ver. Ver para creer.

Enrocarte en la sospecha, en garantías y  cautelas.

Pensar mal, y acertar. 

¿De verdad quieres ese camino?

Tú, de la gente, piensa bien, y acertarás, aunque te equivoques.

Tú elige creer para ver.

Creer en el amor, que es posible, aunque a veces se haga el escurridizo.

Creer en el vecino, que es persona, y  siente, come, ríe y pelea, como tú, con sus razones y sus errores.

Creer en el futuro, que será mejor cuanto mejor lo hagamos.

Creer en la humanidad,  capaz de grandes desatinos, pero también de enormes logros.

Creer en la belleza, individual, única, que se sale de los cánones y se encuentra en cada persona.

Creer en las heridas de Dios, nacidas de su pasión por nosotros.

Entonces verás, con el corazón desbocado por la sorpresa y el júbilo, al Señor nuestro  y Dios nuestro que se planta en medio, cuando menos te lo esperas.

José María Rodríguez Olaizola, SJ

Ciao.

 

lunes, 12 de abril de 2021

Como Tomás...

Como Tomás... También dudo y pido pruebas.

También creo en lo que veo.

Quiero gestos.

Tengo miedo.

Solicito garantías.

Pongo mucha cabeza y poco corazón.

Pregunto, aunque el corazón me dice: «Él vive».

No me lanzo al camino sin saber a dónde va.

Quítame el miedo y el cálculo.

Quítame la zozobra y la lógica.

Quítame el gesto y la exigencia.

Dame tu espíritu, y que al descubrirte, en el rostro y el hermano, susurre, ya convertido:

«Señor mío y Dios mío».

José María Rodríguez Olaizola, SJ

Ciao.

 

domingo, 11 de abril de 2021

Que Tú eres Señor


Que Tú eres Señor...
Si Tú eres Señor de vivos y muertos, eres mi Señor.
¿Qué significa esto? 
Que vivo para ti.
Que tu proyecto es mi horizonte.
Que mi alegría es servirte.
Que mi vida cobra sentido porque Tú me muestras un camino.
Que reconozco la amistad con quienes también te ponen en el centro.
Que mi tiempo tú lo haces fecundo.
Que mi libertad te elige.
Que confío en tu protección, porque Tú me ofreces refugio.
Que en mis tormentas te buscaré, y mis fiestas las compartiré contigo.
Que Tú eres mi todo.

(Rezandovoy)

Ciao.

sábado, 10 de abril de 2021

La imperdonable osadía de perdonar


 Como se descompone la luz cuando cruza un prisma, del mismo modo la sanación del paralítico dejó ver todos los matices de la redención del hombre. Y no todos gustaron por igual.

En las demás curaciones, una sola palabra, o un solo gesto, perdonaba los pecados del enfermo y sanaba su cuerpo. En este caso, sin embargo, Jesús pronunció dos palabras. Primero exclamó: Hijo, tus pecados te son perdonados. Y, más tarde: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.

Si sólo hubiese pronunciado la segunda, si el Señor se hubiera limitado a sanar cuerpos, amainar tormentas, expulsar demonios y alimentar estómagos, habría sido rey en Israel, lo habrían aclamado las masas, y habría muerto de viejo, rodeado de vientres agradecidos.

Lo que perdió al Señor fue su afán de perdonar pecados. ¡Blasfema! ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo uno, Dios? Y como blasfemó murió. Porque un curandero te resulta útil para conseguir tus fines, pero un Dios que te perdona se apodera de tu corazón al perdonarte. Y aquellos hombres, que querían salud, no estaban dispuestos a rendir el corazón.

Muchos hay dispuestos a rezar para obtener curaciones. Pero no todos ellos están dispuestos a confesar sus pecados.

Padre José Fernando Rey Ballesteros

www.espiritualidaddigital.com

Ciao.

viernes, 9 de abril de 2021

El asombro necesario


 Una mirada contemplativa a la Creación. Eso necesitamos. Más que nunca ahora.

«Nos hemos equivocado. Tenemos que cambiar de forma de vida para que sea posible vivir según el criterio opuesto: Que aquello que es bueno para el mundo será también bueno para nosotros. Y eso exige que hagamos el esfuerzo de conocer el mundo y aprender lo que es bueno para él. 

Debemos aprender a cooperar con sus procesos y a someternos a sus límites. Y aún más importante, debemos aprender a reconocer que la creación está preñada de misterio, que nunca llegaremos a entenderla por completo. 

Dejar a un lado la arrogancia y abrirnos al asombro. Recuperar la noción de majestad a la hora de observar la creación y la capacidad de venerar su existencia. No me cabe ninguna duda de que sólo mediante la humildad y la reverencia ante el mundo nuestra especie logrará seguir habitándolo.»

Wendell Berry, (El fuego del fin del mundo)

Ciao.

jueves, 8 de abril de 2021

El otro virus


 Ignacio del Rey da en el clavo con esta descripción de otro virus que está contaminándolo todo en los últimos tiempos.

¡El otro virus que también quiere devastarnos! Si el Covid se contagia rápido... ¡Más rápido se contagia el odio!

Del convencido «esto nos va a cambiar como sociedad» a la resignación de una sociedad atravesada por la crispación y el populismo.

Del conmovedor «de esta salimos unidos» a una resquebrajante división altanera y tortuosa.

De los aplausos a los gritos. De los vídeos motivadores a los insultos por docenas. Del «resistiré» al «no nos moverán».

Todo lo que parecía la raíz de un nuevo impulso para vivir de otra manera, mirar de otra manera, estar de otra manera... Se va convirtiendo y transformando en un huracán capaz de arrastrar todo aquello que encuentra a su paso.

Del «todos» al «nosotros y ellos». Del «juntos» al «conmigo o contra mi».

Lo malo estaba sacando lo bueno, y ahora, cuando lo bueno empieza a aparecer, nos empeñamos en rescatar de nuevo lo malo.

Yo no quiero esta nueva normalidad ¡Ni en pintura!

Explicaciones, si. Justicia, también. Debate, el que haga falta. Reivindicaciones, las necesarias. Pero sin darle una patada a la prudencia, a la moderación y a la responsabilidad porque entonces esto se convertirá en un concurso para ver quien es más insensato de todos.

Yo no quiero revanchas, yo quiero sensatez. Tampoco quiero venganza, quiero cordura.

No tiremos todo en un segundo por el mismo balcón en el que, no hace tanto, nos emocionábamos pensando en sanitarios, enfermos, fallecidos y mayores.

¡Si los políticos no nos dan ejemplo, intentemos ser nosotros la lección de los políticos! ¡Que Dios nos pille confesados!

Ignacio del Rey

Ciao.

miércoles, 7 de abril de 2021

El año que vivimos peligrosamente

¿Qué recuerdo especial, concreto, señalado podrías rescatar de este año tan extraño, de este tiempo de pandemia? Hace poco más de un año que nos confinaron. En este tiempo, muchas miradas, vivencias y memorias se han marcado a fondo en nosotros. En esta nueva serie encontrarás algunas...

Hace ya muchos años una película con ese título conjugaba la labor de un periodista, un contexto explosivo, una historia de amor... Parecería entonces que vivir peligrosamente tenía un punto de intemperie, un halo romántico y mucha acción. 

He aquí que se nos cumple un año del confinamiento. Un año en el que hemos descubierto que vivir peligrosamente, a veces es tan solo vivir en un contexto más amenazante del que imaginábamos. 

Un año desde que, de la noche a la mañana, descubrimos que esto del Covid19 no era solo una vaga amenaza lejana, una noticia de telediarios, o un titular para que unos lo creyeran y otros lo discutieran. Estaba aquí, y de golpe cambió toda nuestra vida. 

Rutinas que dejaron de serlo, reemplazadas por otras nuevas. Calles vacías como en el escenario de una película de terror. Silencio en las calles. Crónicas de muerte. Miedo, mucho miedo. Luego, un vago acostumbrarse. Desescaladas, nuevas escaladas. Olas sucesivas. Ausencia de abrazos. Distancia. Cierres. Medidas. Muertes. Una carrera contrarreloj para conseguir la vacuna. 

¿Aprendizajes? Ha habido tantas cosas... Y desde ahí nace una nueva serie en PSJ. 

Una serie de miradas a este año que vivimos peligrosamente. Miradas personales, puntuales, a algún momento que, para cada uno, han podido ser especialmente significativos, y que quizás nos ayudan a definir quiénes somos y quiénes podemos llegar a ser.

Pastoral SJ

Ciao.