domingo, 21 de diciembre de 2014

Reflexión frente a unas entrañables fiestas


Se acercan las Fiestas y empiezan los preparativos: Los regalos, la decoración, el menú de la cena, el lugar donde reunirse... Y aparece la pregunta inevitable:
- "¿Cuántos somos el 24?".
Y en la respuesta, aparecen, implícitamente, las "sillas vacías", las personas que no están...
La persona que está lejos, la que la vida llevó por otro camino, la que eligió no estar, la que se enemistó, la que se llevó la muerte... Y aparece la tristeza.
Y las "sillas vacías" duelen. Y necesito ese abrazo contenedor y prolongado que no va a llegar... Y extraño su sonrisa...Y los ojos se llenan de lágrimas... Y duele... Pero es la realidad. Y a la realidad hay que aceptarla... Entonces suspiro hondo y giro la cabeza. Y veo las "sillas ocupadas". Son las personas que me aman. Y sonrío.
Así es parte de la vida: Pérdidas y ganancias... Así voy a brindar el 24, con lágrimas contenidas por las "sillas vacías", y sonriendo desde el alma por las "sillas... Ocupadas"...
Feliz. Sí, feliz a pesar de la tristeza. Porque ser feliz no es necesariamente estar alegre. La alegría es una emoción pasajera que termina cuando el buen momento finaliza. La felicidad es otra cosa. Es un estado del alma. Ser feliz es estar en paz. En paz sabiendo que estoy recorriendo el camino correcto, el que coincide con el sentido de mi vida, el de mis errores y triunfos, con mis miedos y mi coraje... Mi camino, el que yo elegí. Un camino en el que hice todo lo que pude.

Ciao.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Recemos por las familias



Os invito desde My Feeling a pedir a Dios que esta Navidad transforme nuestro corazón y nos de la fuerza, la imaginación, la alegría y la esperanza necesaria para mantener siempre a nuestras familias unidas. La familia que reza unida, permanece unida.
La llegada de la Navidad transforma las casas y las ciudades con luces, música, comida y decoraciones que hacen que estas fiestas tengan una magia muy especial. Una magia que hace que tengamos mayor predisposición a agradecer, reflexionar, amar y perdonar.
Por eso, la Navidad es un gran momento para volver a creer en la familia, un buen momento para volver a ayudarnos unos a otros, para querer más a nuestros hermanos, a nuestros padres y a nuestros hijos. Un buen momento para perdonar, olvidar lo malo y volver a empezar. Es el momento para volver a poner a Dios en el centro de nuestras vidas y dejar que los mejores sentimientos invadan nuestros corazones.
Por ello, con esta nueva maratón, queremos pedirle a Dios que esta Navidad transforme nuestro corazón y nos de la fuerza, la imaginación, la alegría y la esperanza necesaria para mantener siempre a nuestras familias unidas.
La familia que reza unida, permanece unida.

Ciao.

http://www.mayfeelings.com/

viernes, 19 de diciembre de 2014

Los hijos se van


Los hijos se van...

Hay que aceptarlos con esa condición, hay que criarlos con esa idea, hay que asumir esa realidad.

No es que se van... Es que la vida se los lleva. Ya no eres su centro. Ya no eres propietario, eres consejero.  No diriges, aceptas. No mandas, acompañas.

No proyectas, respetas.
Hay que aceptarlos con esa condición, hay que criarlos con esa idea, hay que asumir esa realidad. No es que se van... Es que la vida se los lleva. Ya no eres su centro. Ya no eres propietario, eres consejero. No diriges, aceptas. No mandas, acompañas. No proyectas, respetas. Ya necesitan otro amor, otro nido y otras perspectivas. Ya les crecieron alas y quieren volar. Ya les crecieron las raíces y maduraron por dentro. Ya les pasó las borrascas de la adolescencia y tomaron el timón.

Ya miraron de frente la vida y sintieron el llamado, para vivirla por su cuenta.

Ya saben que son capaces de las mayores aventuras, y de la más completa realización. Ya buscarán un amor, que los respete, que quiera compartir sin temores ni angustias las altas y las bajas en el camino que les endulce el recorrido y los ayude en el fin que quieren conseguir.

Y si esa primera experiencia fue equivocada, tendrán la sabiduría y las fuerzas para soltarlas, así, otro amor les llegará para compartir sus vidas en armonía.

Ya no les caben las raíces en tu maceta, ni les basta tu abono para nutrirse, ni tu agua para saciarse, ni tu protección para vivir. Quieren crecer en otra dimensión, desarrollar su personalidad, enfrentar el viento de la vida, al sombro del amor y al rendimiento de sus facultades.

Tienen un camino y quieren explorarlo, lo importante es que sepan desandarlo, tienen alas y quieren abrirlas. Lo importante es el corazón sensible, la libertad asumida y la pasión a flor de piel.

Que la rienda sea con responsabilidad, y la formación, llena de luz.

 Tú quedas adentro. En el cimiento de su edificio, en la raíz de su árbol, en la corteza de su estructura, en lo profundo de su corazón. Tu quedas atrás.

En la estela luminosa que deja el barco al partir.

En el beso que les mandas.

En el pañuelo que los despide.

En la oración que los sigue.

¡En la lágrima que los acompaña!

Tú quedas siempre en su interior aunque cambies de lugar.

Ciao,

jueves, 18 de diciembre de 2014

¡Escalera de santidad!



Unes el cielo y la tierra
con las ocho piedras de las bienaventuranzas
Haz que, mis pies, nunca de desvíen de tu ruta
y, por tus peldaños, donde ascendieron
otros hombres y mujeres
que nos dejaron el sabor de una vida justa
pueda yo encontrar el sentido a mi vida vacía.
¡ESCALERA DE SANTIDAD!

Para acceder hasta ti y tallar tu piedra
nos exiges vestiduras blancas con el color de Cristo
Para rebasar tu inmensa altura
nos invitas a vivir el hambre y la sed de justicia
Para utilizar tu solidez sobre el fango
nos empujas a ser constructores de paz divina
¡ESCALERA DE SANTIDAD!

En ti nuestros caminos recobran la vida perdida
En ti nuestra mediocridad recupera
el brillo de la esperanza y la solera de la humildad
En ti el triste recupera la alegría
y el que se burla aprende a llorar lágrimas amargas
¡ESCALERA DE SANTIDAD!

Tus peldaños guardan el llanto de los que gimieron
por un mundo más feliz y más justo
Tus maderos cantan escritos los nombres
de los que creyeron y nunca se echaron atrás
cuando fueron perseguidos y humillados por su fe
Tus astillas todavía reflejan las huellas
de los que pasaron haciendo el bien sin ruido
y de aquellos que, siendo pobres ante el mundo,
cruzaron las alturas sabiendo que eran ricos para Dios
¡ESCALERA DE SANTIDAD!

Hoy, como siempre, superarte es un reto
pues bien sabemos, que saltar hasta el otro lado,
exige dejar por el camino
aquello que pensamos que nos hace grandes,
invencibles, poderosos o dueños de este mundo.
¡ESCALERA DE SANTIDAD!

Por ti, ayer, hoy y siempre, ojalá también yo
seguirán atravesando las fronteras que tú marcas
aquellos que, la vida quieran vivirla, como Dios manda.
Amén.

Javier Leoz
Fiesta de Todos los Santos 2014

Ciao.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

10 decisiones de las cuales te arrepentirás en 10 años



No caigas en la trampa de mantener una mentalidad débil y vivir tu vida sin pasión, propósito o dedicación.
La frase “Si sólo…” es para los que tienen más miedo que fe, y que dan más importancia a las excusas que a las bendiciones del presente. Una decisión puede convertirse en un hábito y los hábitos que formas crean tu realidad.

Aquí hay diez opciones que son significativas. Aprende a ser consciente de las decisiones que tomes para que puedas hacer lo mejor para tu vida:

1. Usar una máscara para impresionar a los demás.

Si la cara que siempre muestras al mundo es una máscara, algún día no habrá nada debajo de ella. Porque, cuando pasas mucho tiempo concentrándote en la percepción que los demás tienen de ti o que todo el mundo quiere que seas, en algún momento olvidarás quién eres en realidad. Así que no temas a los juicios de los demás, tú sabes en tu corazón quién eres y lo que es verdad para ti. No tienes que ser perfecto para impresionar e inspirar a la gente. Impresiónalos e inspíralos por tu forma de lidiar con tus imperfecciones.

2. Permitir que otra persona decida tus sueños.

El mayor reto en la vida es descubrir quién eres; el segundo más grande es ser feliz con lo que encuentres. Una gran parte de esto es tu decisión de permanecer fiel a tus propias metas y sueños. ¿Hay personas que no están de acuerdo contigo? Bien. Significa que estás arraigado y caminas por tu propio camino. A veces, vas a hacer cosas consideradas una locura por los demás, pero cuando te encuentres perdiendo la noción del tiempo porque estás entusiasmado, es cuando sabrás que está haciendo lo correcto.

3. Mantener compañías negativas.

No dejes que alguien que tiene una mala actitud te afecte. No pueden apretar el gatillo si no les entregas el arma. Al recordar que mantener compañía de gente negativa es una opción, en lugar de una obligación, te liberas y pasas a tener la compañía de la compasión en vez de la ira, la generosidad en lugar de la codicia y la paciencia en lugar de la ansiedad.

4. Ser egoísta y egocéntrico.

Una vida llena de actos de amor y buen carácter es el mejor recuerdo. Aquellos a los que has inspirado y con quienes compartiste tu amor, te recordarán cómo los hiciste sentir hasta mucho después de que ya no existas. Así que talla tu nombre en los corazones y no en la piedra. Lo que has hecho por ti muere contigo, lo que has hecho por otros y el mundo, permanece.

5. Evitar el cambio y el crecimiento.

Si quieres conocer tu pasado, mira tus condiciones actuales. Si quieres conocer tu futuro, mira tus acciones actuales. Debes dejar de lado lo viejo para dar paso a lo nuevo, la vieja manera se ha ido para nunca más volver. Si reconoces esto ahora mismo y tomas medidas para hacerle frente, te posicionarás para el éxito duradero.

6. Renunciar cuando las cosas se ponen difíciles.

No hay fracasos, sólo resultados. Incluso si las cosas no se desarrollan de la manera que esperabas, no te desanimes ni te rindas. Aprende lo que puedas y sigue adelante. El que sigue avanzando un paso a la vez va a ganar al final. Es un proceso que se produce con pequeños pasos, decisiones y acciones que poco a poco se acumulan unas sobre otras y, finalmente, conducen a ese glorioso momento de triunfo.

7. Tratar de controlar cada pequeña cosa.

La vida debería ser tocada, no estrangulada. A veces, tienes que relajarte y dejar que la vida pase sin preocupaciones incesantes. Aprende a dejar ir antes de apretar demasiado. Respira profundo. Cuando el polvo se asiente y puedas volver a ver el bosque, da el siguiente paso hacia adelante. No tienes que saber exactamente adónde vas. Todo en la vida está en perfecto orden, tanto si lo entiendes como si no. Solo se necesita un poco de tiempo para conectar todos los puntos.

8. Conformarte con menos de lo que mereces.

Sé lo suficientemente fuerte como para dejar ir y lo suficientemente sabio como para esperar lo que te mereces. A veces, tienes que ser derribado más bajo que nunca para levantarte más alto de lo que jamás estuviste. A veces, tus ojos deben ser lavados por las lágrimas para que puedas ver las posibilidades en frente con una visión más clara. No te conformes.

9. Esperar hasta mañana.

El problema es que siempre piensas que tienes más tiempo de lo que tienes. Pero un día te despertarás y no habrá más tiempo para trabajar en las cosas que siempre has querido hacer. Y en ese momento, o habrás alcanzado los objetivos que has establecido para ti mismo, o tendrás una lista de excusas de porqué no lo has hecho.

10. Ser perezoso y endeble.

El mundo no te debe nada, tú le debes algo al mundo. Así que deja de soñar despierto y empieza a hacer. Toma toda la responsabilidad de tu vida, toma el mando. Eres importante y te necesitan. Es demasiado tarde para sentarte y esperar a que alguien haga algo algún día. Algún día es hoy, el alguien que necesita el mundo eres TÚ.

 Josefa Del Real

Ciao.

martes, 16 de diciembre de 2014

¿Qué significa la “Cultura del Encuentro”?



Visión teológica y pastoral típica del Papa Francisco

Bajo el nombre “cultura del encuentro” se esconde una profunda visión teológica y pastoral típica del Papa Francisco que muchos obispos, como el nuevo arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, han tomado como leit-motiv de su ministerio. Don Carlos mencionó este término, a penas hace un mes, nueve veces en la homilía de su primera misa como arzobispo de Madrid.

El significado del concepto “Cultura del Encuentro” requiere de una determinada hermenéutica para descubrir toda su hondura y todo su potencial, como ocurrió hace cincuenta años con la afirmación del beato Pablo VI de que “la Iglesia es diálogo”.

Y es que mientras creamos que el diálogo y el encuentro forman parte del ámbito de la metodología (en este caso de la evangelización, pero es extensivo a todos los órdenes de la vida), no alcanzaremos nunca a entender su valor. Decir que la Iglesia es diálogo no es decir sólo que la Iglesia necesite del dialogo para encontrar al hombre de hoy, sino que en si misma, en su más profunda esencia, es diálogo, diálogo de Dios con el hombre y del hombre con Dios, y diálogo entre los hombres, entre todos los hombres.

Y hablar de cultura del encuentro, como básico identificativo cultural de la fe cristiana, no es sólo decir que en el diálogo entre la fe y la cultura de hoy hay que propiciar el encuentro, sino que la fe sólo se hace cultura si está es, en si misma, cultura del encuentro, cultura que abraza toda cultura, cultura que sirve al encuentro de todos los hombres y que busca el encuentro entre todas sus tradiciones y movimientos culturales y sociales.

Diálogo y encuentro, para la Iglesia, no son medios, son fines. Propiciar la cultura del encuentro significa establecer círculos concéntricos que van de la comunión eclesial (amplia, plural, no excluyente, lejos de sospechas y prejuicios), a la fraternidad universal, al engranaje social, en el que la Iglesia puede derramar el oleo de su unidad y de su caridad porque lo lleva en su propia identidad.

En la enseñanza de Don Carlos Osoro por eso no hay una denuncia de la cultura secularista y relativista, sino la oferta de una cura al des-dibujamiento del ser humano cuando no se reconoce llamado a amar; de una cura al desencanto, la desesperanza, la desilusión, acompañando al hombre concreto en sus necesidades concretas; y de una cura a la desorientación, para que todos descubramos que nuestra trayectoria vital no es la de un vagabundo, que no sabe donde ir, sino la de un peregrino, que tiene una meta a la que llegar.

MANUEL Mª BRU 

Ciao.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Allanar el camino hacia Jesús



«Entre vosotros hay uno que no conocéis». Estas palabras las pronuncia el Bautista refiriéndose a Jesús, que se mueve ya entre quienes se acercan al Jordán a bautizarse, aunque todavía no se ha manifestado.
Precisamente toda su preocupación es «allanar el camino» para que aquella gente pueda creer en él.
Así presentaban las primeras generaciones cristianas la figura del Bautista.
Pero las palabras del Bautista están redactadas de tal forma que, leídas hoy por los que nos decimos cristianos, provocan en nosotros preguntas inquietantes. Jesús está en medio de nosotros, pero ¿Lo conocemos de verdad?, ¿Comulgamos con él?, ¿Le seguimos de cerca?
Es cierto que en la Iglesia estamos siempre hablando de Jesús. En teoría nada hay más importante para nosotros. Pero luego se nos ve girar tanto sobre nuestras ideas, proyectos y actividades que, no pocas veces, Jesús queda en un segundo plano.
Somos nosotros mismos quienes, sin darnos cuenta, lo «ocultamos» con nuestro protagonismo.
Tal vez, la mayor desgracia del cristianismo es que haya tantos hombres y mujeres que se dicen «cristianos», en cuyo corazón Jesús está ausente. No lo conocen. No vibran con él. No los atrae ni seduce. Jesús es una figura inerte y apagada. Está mudo. No les dice nada especial que aliente sus vidas. Su existencia no está marcada por Jesús.
Esta Iglesia necesita urgentemente «testigos» de Jesús, creyentes que se parezcan más a él, cristianos que, con su manera de ser y de vivir, faciliten el camino para creer en Cristo.
Necesitamos testigos que hablen de Dios como hablaba Él, que comuniquen su mensaje de compasión como lo hacía Él, que contagien confianza en el Padre como Él.
¿De qué sirven nuestras catequesis y predicaciones si no conducen a conocer, amar y seguir con más fe y más gozo a Jesucristo? ¿En qué quedan nuestras eucaristías si no ayudan a comulgar de manera más viva con Jesús, con su proyecto y con su entrega crucificada a todos.
En la Iglesia nadie es «la Luz», pero todos podemos irradiarla con nuestra vida.
Nadie es «la Palabra de Dios», pero todos podemos ser una voz que invita y alienta a centrar el cristianismo en Jesucristo.

José Antonio Pagola

Ciao.