lunes, 28 de julio de 2014

Déjate amar por Dios




(1era Juan 4,16): "el que permanece en el amor permanece en Dios".
(Sabiduría 3:9): "los que le son fieles permanecerán junto a él en el amor".
(2da Corintios 5,14): "Porque el amor de Cristo nos apremia".
(Colosenses 1,8): "y por él conocimos el amor que el Espíritu nos inspira".
(Salmo 25, 10): "Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad".
(Salmo 86, 13): "Porque es Grande el Amor que nos tienes".
(2da Corintios 13,11): "El Dios del amor y de la paz permanecerá con ustedes".
(Éxodo 34,6): "Dios misericordioso, lento a la cólera y rico en amor".
(Salmo 86, 15): "Dios compasivo y bondadoso, rico en Amor".
(Efesios 5,2): "Cristo nos amó y se entregó por nosotros".
(Isaías 54,10): "Mi amor no se apartará de ti".
(Jeremías 31,3): "Yo te amo con un amor eterno".
(2 Samuel 22,20): "El Señor me libró, porque me ama".
(1 Juan 4,19): "Nosotros amamos porque Dios nos amó primero".
(Salmo 89,3): "Mi amor se mantendrá eternamente".
(2 Crónicas 5,13): "Porque es bueno, porque es eterno su amor".
(Jeremías 33,11): "Porque es eterno su amor".
(1 Macabeos 4,24): "Porque es eterno su amor".
(Esdras 3,11): "Porque él es bueno, porque es eterno su amor".
(Salmo 89:29): "Le aseguraré mi amor eternamente".
(1 Crónicas 16,34): "Porque es eterno su amor".
(Isaías 54,8): "me compadecí de ti con amor eterno".
(Efesios 2,4): "por el gran amor con que nos amó".
(Deuteronomio 5,13): "por el amor que les tiene".
(1 Crónicas 17,19): "Por amor a tu servidor".
(Sabiduría 11:24): "Tú amas todo lo que existe".

Ciao.

domingo, 27 de julio de 2014

Dejar ir



“Dejar ir” no significa dejar de cuidar, significa que no puedo hacerlo por otra persona.
“Dejar ir” no es aislarme, es darse cuenta que no puedo controlar a otro.
“Dejar ir” es admitir la impotencia, que significa que el resultado no esta en mis manos.
“Dejar ir” no es tratar de cambiar o culpar a otro, es sacar lo máximo de mi mismo.
“Dejar ir” no es cuidar, sino atender.
“Dejar ir” no es reparar, sino ser apoyo.
“Dejar ir” no es juzgar, sino permitirle a otro que sea un ser humano.
“Dejar ir” no es estar en el medio arreglando todos los resultados, sino permitir a otros que influyan en sus propios destinos.
“Dejar ir” no es ser protector, es permitir a otro que enfrente la realidad.
“Dejar ir” no es negar, sino aceptar.
“Dejar ir” no es regañar, reprender o discutir, sino buscar mis propios defectos y corregirlos.
“Dejar ir” no es ajustar todo a mis deseos, sino tomar cada día como viene y apreciarme a mi mismo en el.
“Dejar ir” no es lamentar el pasado, sino crecer y vivir para el futuro.
“Dejar ir” es Temer menos y Amar más.

LOUISE L. HAY

Ciao.

sábado, 26 de julio de 2014

“Hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo"



Ponernos delante del Corazón de Jesús es dejar que, nuestra conciencia, nos interpele:

¿En qué puedo cumplir mejor con el Señor?
¿Con quién debo cumplir para estar en armonía con el Señor?
¡MUÉSTRATE, SEÑOR, COMO ERES!

Pudiera ser, perfectamente, la oración que espontáneamente
nos puede sugerir la devoción y contemplación del Corazón de Jesús.
¡SÁLVANOS, SEÑOR, Y DESCANSA!

Porque, la voluntad incansable de Dios, es precisamente esa:
Que todos nos salvemos.
Que todos cojamos el salvavidas de la fe.
Que todos lleguemos a punto antes de que la puerta se cierre
El Corazón de Jesús, si algo tiene, es alma obediente.
Nadie como El supo obedecer y cumplir.
¡DANOS TU HUMILDAD Y TU ESPÍRITU DE OBEDIENCIA!

Para saber cómo y cuando dar gusto a Dios.
Para que, a través de nosotros, el Padre pueda desarrollar su plan de salvación.
Para que, lejos de encender una vela a Dios y otra al maligno,
digamos un “SI CUMPLIRÉ” con todas las consecuencias.

El Corazón de Jesús, si algo tiene, es voluntad para cumplir la voluntad de Dios.
Vida, para dar en abundancia la VIDA de DIOS.
Amor, para llevar a los hombres y mujeres al gran AMOR.

Cumplamos la voluntad de Dios. ¿Cómo?
Con la oración; el Señor nos ayuda a descubrir cual es su voluntad.
Con la Palabra; el Señor nos habla de los caminos para llegar hasta ella.
Con la Eucaristía; el Señor nos fortalece para que podamos llevarla a feliz término.

Javier Leoz

Ciao.

viernes, 25 de julio de 2014

¡Quédate Señor!


¡Quédate Señor!...

- Ante el riesgo de quedarme sólo en el altar. Quédate..
- Ante el peligro de fijarme sólo en el mundo. Quédate....
- Si soy insensible con el que sufre. Quédate...
- Si soy frío y distante contigo. Quédate....
- Si confío solamente en mis fuerzas. Quédate...
- Si vivo de espaldas a los demás. Quédate...

¡No tengamos miedo!...

No tengamos miedo al “qué dirán”, que siempre hace abortar hermosos proyectos.
No tengamos miedo a ser pocos, pues la levadura es siempre poca, pero hace fermentar la masa.
No tengamos miedo a que no nos entiendan, porque la semilla demuestra que es fértil después de brotar y madurar.
No tengamos miedo de no ser reconocidos humanamente, porque “el Padre que ve en lo secreto nos recompensará”, dice Jesús…
No tengamos miedo de perder algunas ventajas materiales, porque Dios mismo es nuestra recompensa.
No tengamos miedo a que nos traten de ilusos, porque de los que se dan es el Reino de los cielos.
No tengamos miedo a mirar hacia el altar, porque los que se elevan hacia Dios son lanzados hacia el hombre.
No tengamos miedo de bajar hacia el hombre, porque en la humanidad es donde Jesús habla y sufre.
No tengamos miedo de trabajar sin descanso, porque produce más satisfacción el haber hecho algo que el haberse quedado en uno mismo.
Amén.

Ciao.

jueves, 24 de julio de 2014

Cómo preparar a los hijos para la vida



Seguramente los hijos tendrán muchas victorias en su vida, pero también algunas dificultades, las cuales asumirán de una forma diferente si los hemos educado para ello. De eso se trata prepararlos para la vida. Valores como la fortaleza y la templanza ayudan en esta misión.

La educación de los hijos es un proyecto con miras al futuro. Sembramos hoy para que ellos mismos cosechen mañana. Pues finalmente lo que todo padre anhela es que sus hijos sean adultos felices, responsables, íntegros y honorables.
Para lograrlo, es necesario implementar una crianza basada en virtudes como la fortaleza, la cual incluye actitudes imprescindibles para la vida: esfuerzo, disciplina, voluntad, paciencia, constancia, firmeza, humildad; estos serán una especie de “salvavidas” para la adultez.

Un camino de retos

La vida está llena de retos que se deben afrontar con entereza y valor. Y en esta realidad hay que educar a los hijos. “Todo lo que vale, lo valioso, cuesta trabajo y esfuerzo. Pero si desde pequeños no somos educados en tales actitudes, chocaremos desagradablemente con una realidad que se resiste a nuestros caprichos y buscaremos compensaciones fáciles y degradantes.” Advierte el autor Francisco Rodríguez en Conoze.com.

Ahora bien, para educar en la fortaleza y la templanza, los padres deben aplicar ciertas estrategias, por ejemplo, desde las primeras edades hay que enseñarles que en casa hay unas normas, también ayudarles a tolerar la frustración y para ello es necesario no ceder ante sus caprichos.

Del mismo modo, la fortaleza se forma a partir de las pequeñeces, es decir dominándose a sí mismo en aspectos que exijan un esfuerzo por simple que parezca, por eso se recomienda darles a los hijos encargos acordes a su edad. Enseñarles a ser fuertes, a no quejarse más de la cuenta, a aceptar con positivismo las contrariedades, a exigir que hagan las cosas bien hechas y no fomentar la “ley del menor esfuerzo”, a vencer los defectos de carácter, a que sean conscientes del valor del dinero, de los recursos, de la comida.

Recuperar la fortaleza en la familia

Se dice que las nuevas generaciones presentan niveles más altos de frustración y poca capacidad para asumir compromisos, lo cual podría ser producto de una crianza carente de virtudes y límites.

“Al haber olvidado la necesidad de la fortaleza, mientras hemos llegado a interiorizar que tenemos derecho a todo lo que se nos antoje con el mínimo esfuerzo, estamos frustrando nuestra vida. El abandono de los estudios de tantos jóvenes pone de manifiesto la carencia de fortaleza para superar dificultades.” Añade el autor citado.

Así que manos a la obra, en este artículo presentamos pautas más detalladas que sirven de guía para aplicar en casa: ¿Hijos merengues?

http://lafamilia.info/

Ciao.







miércoles, 23 de julio de 2014

Fe, Riesgo, Cambio, Esperanza



Es en la Fe que confiamos en Dios, poniendo nuestras vidas en Sus manos. Es por la Fe que tomamos “pasos de Fe” en lo que se refiere a caminar con Dios. La Fe no es sentarse y esperar, la Fe es caminar, un paso a la vez. La Fe es confiar en Dios y en la gente, para que nos ayuden a medida que hacemos cambios diarios para caminar con Dios.
El cambio es lo que queremos. Una vida, un corazón y una mente cambiada. El cambio es el proceso de arrepentimiento y santificación. Un estilo de vida de cambio. Pero el cambio requiere de algo. Requiere que tomemos riesgos. Todo cambio involucra algún elemento de riesgo. Debemos confiar, tener Fe en Dios, si vamos a tomar riesgos.
¿Y qué sucede cuando experimentados el cambio? Tenemos esperanza.
Con el propósito de aclarar, trabajemos de atrás para adelante. La Esperanza viene del cambio. El Cambio viene de tomar riesgos. La habilidad de tomar Riesgos viene de tener Fe en Dios y los demás.
La Fe se expande con la Esperanza que sentimos después del Cambio.
¿Quieres esperanza? Entonces necesitas cambiar.
¿Quieres cambiar? Entonces necesitas arriesgar.
¿Estás dispuesto a tomar riesgos? Entonces debes tener fe, confiar en Dios y los demás.
La iglesia en Tesalónica tenía fe, la cual les llevó a un cambio de estilo de vida obvio, uno que no necesitaba introducción ni explicación.
No se puede evadir, si quieres una vida cambiada, entonces necesitas tomar algún riesgo. “El riesgo más grande es el ser honesto con uno mismo y los demás” . Rick Warren
¿Estás dispuesto a confiar en Dios hoy y a tomar riesgos? 

El resultado garantizado será la esperanza, si estás confiando y arriesgando con Dios.
“Partiendo de ustedes, el mensaje del Señor se ha proclamado no sólo en Macedonia y en Acaya sino en todo lugar; a tal punto se ha divulgado su fe en Dios que ya no es necesario que nosotros digamos nada.”
1 Tesalonicenses 1.8

Dominicas Contemplativas Zaragoza

Ciao.

martes, 22 de julio de 2014

Papa Francisco y la palabra “descarte”



La economía se mueve por el afán de tener más y se alimenta de una cultura del descarte.

La palabra “descarte” se ha convertido ya en un término irrenunciable tanto en el mensaje pastoral de la Iglesia como en el análisis de la realidad social.
Como otros dos conceptos, “periferia” y “proximidad”, nos son palabras ni nuevas ni extrañas para el castellano, pero el Papa Francisco las ha dotado de una fortísima significación moral.

El “descarte” como expresión de la injusticia social aparece en incontables documentos del Papa Francisco, como en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium, pero donde lo ha explicado más clarito es en su entrevista al periodista Henrique Cymerman, en la que nos cuenta cuál es el origen del descarte y cuales son los grupos humanos más “descartados”:

¿Quiénes son los principales descartados para el Papa?
Son los niños, empezando por el mismo hecho de descartar su nacimiento; los ancianos, porque ya no son productivos; y los jóvenes. Le preocupa al Papa especialmente el paro juvenil, que en algunos países alcanza el 50%.

Pero, ¿Por qué? ¿Por qué el descarte? 
Pues, dice el Papa, “por mantener un sistema económico que ya no se aguanta, un sistema que para sobrevivir debe hacer la guerra, como han hecho siempre los grandes imperios. Pero como no se puede hacer la Tercera Guerra Mundial, entonces se hacen guerras zonales.

¿Y esto qué significa? 
Que se fabrican y se venden armas, para los balances de las economías idolátricas”. Y es que, nos dice también el Papa que “en el centro de todo sistema económico debe estar el hombre, y todo lo demás debe estar al servicio de este hombre. Pero nosotros hemos puesto al dinero en el centro, al dios dinero. Hemos caído en un pecado de idolatría, la idolatría del dinero. La economía se mueve por el afán de tener más y, paradójicamente, se alimenta de una cultura del descarte”.

El juicio del Papa es tremendo. Ya San Juan Pablo II dijo que el capitalismo es, como sistema económico, tan dañino como el comunismo. Pero nadie le hizo caso. Ahora el Papa Francisco dice algo más: "Que ya no se aguanta a si mismo. Que este sistema económico explota, por inhumano, porque sólo sirve para el bienestar de unos pocos, y para el descarte de muchos. Esperemos que los grandes adalides del sistema, cristianos incluidos, tomen nota. Al menos ahora tendrán que guardarse la ropa a la hora prodigar el bien del sistema y de aprovecharse de él refugiándose en la orilla de los “no descartados”.

Manuel Mª Bru

http://www.aleteia.org/es/religion/noticias/papa-francisco-y-la-palabra-descarte-6426390131900416


Ciao.