martes, 2 de septiembre de 2014

El café pendiente



Acabo de ver esta preciosa iniciativa solidaria, que no sé si estará implantada en Jaén, pero que la dejo aquí para que los bares tomen nota, porque es una estupenda manera de ayudar a los más necesitados, con un coste muy bajo para nuestros bolsillos.
Mirad en qué consiste:

(Este tipo de caridad, por primera vez apareció en Nápoles. La gente paga anticipadamente el café a alguien que no puede permitirse el lujo de una taza de café caliente. Allí dejaban en los establecimientos de esta manera no sólo el café, sino también comida. Esa costumbre ya ha salido de las fronteras de Italia y se ha extendido a muchas ciudades de todo el mundo).

"Entramos en un pequeño café, pedimos y nos sentamos en una mesa.
Luego entran dos personas.:
- Cinco cafés. Dos son para nosotros y tres "pendientes".
Pagan los cinco cafés, beben sus dos cafés y se van.
Pregunto:
- ¿Cuáles son esos “cafés pendientes”?
Me dicen:
- Espera y verás.
Luego vienen otras personas. Dos chicas piden dos cafés - pagan normalmente.
Después de un tiempo, vienen tres abogados y piden siete cafés:
- Tres son para nosotros, y cuatro “pendientes”.
Pagan por siete, se toman los tres y se marchan.
Después un joven pide dos cafés, bebe sólo uno, pero paga los dos. Estamos sentados, hablamos y miramos a través de la puerta abierta la plaza iluminada por el sol delante de la cafetería.
De repente, en la puerta aparece un hombre vestido muy pobre y pregunta en voz baja:
- ¿Tienen algún "café pendiente"?

Ciao.








lunes, 1 de septiembre de 2014

Palabra de Vida Septiembre 2014


«Acójanse mutuamente, como Cristo los acogió para gloria de Dios» (Rm 15, 7).

Estas palabras son una de las recomendaciones finales de san Pablo en su carta a los cristianos de Roma. Esta comunidad, como tantas otras esparcidas por el mundo grecorromano, estaba formada por creyentes que provenían en parte del paganismo y en parte del judaísmo, es decir, con una mentalidad, formación cultural y sensibilidad espiritual muy distintas. Esta diversidad daba pie a juicios, reservas, discriminaciones e intolerancias de unos con otros que, ciertamente, no se avenían con esa acogida mutua que Dios quería de ellos.

Para ayudarlos a superar dichas dificultades, el Apóstol no encuentra medio más eficaz que llevarlos a reflexionar sobre la gracia de su conversión. El que Jesús los hubiese llamado a la fe, comunicándoles el don de su Espíritu, era la prueba palpable del amor con el que Jesús había acogido a cada uno de ellos. A pesar de su pasado y diversidad de procedencia, Jesús los había acogido para formar un sólo cuerpo.

«Acójanse mutuamente, como Cristo los acogió para gloria de Dios»

Estas palabras de san Pablo nos recuerdan uno de los aspectos más conmovedores del amor de Jesús: el amor con que Jesús acogió a todos durante su vida terrena, de modo particular a los más marginados, los más necesitados, los más alejados. Es el amor con el que Jesús ofreció a todos su confianza, su familiaridad, su amistad, abatiendo una a una las barreras que el orgullo y el egoísmo humano habían erigido en la sociedad de su tiempo. Jesús fue la manifestación del amor plenamente acogedor del Padre celestial por cada uno de nosotros y del amor que, en consecuencia, deberíamos tener unos por otros. Esta es la primera voluntad del Padre sobre nosotros; por ello no podríamos dar mayor gloria al Padre que la que le damos al procurar acogernos mutuamente tal como Jesús nos acogió a nosotros.

«Acójanse mutuamente, como Cristo los acogió para gloria de Dios »

¿Cómo viviremos, pues, la Palabra de vida de este mes? Esta concentra nuestra atención sobre uno de los aspectos de nuestro egoísmo que se da con más frecuencia y –digámoslo también– más difíciles de superar: la tendencia a aislarnos, a discriminar, a marginar, a excluir al otro porque es distinto de nosotros y podría perturbar nuestra tranquilidad.

Para ello trataremos de vivir esta Palabra de vida ante todo dentro de nuestras familias, asociaciones, comunidades y grupos de trabajo, eliminando en nosotros los juicios, las discriminaciones, las reservas, los resentimientos, la intolerancia hacia este o aquel prójimo, tan fáciles y tan frecuentes, que tanto enfrían y comprometen las relaciones humanas y que impiden el amor recíproco bloqueándolo como la herrumbre.

Y luego, en la vida social en general, proponiéndonos dar testimonio del amor acogedor de Jesús hacia cualquier prójimo que el Señor nos ponga al lado, especialmente aquellos que el egoísmo social tiende más fácilmente a excluir o marginar.

Acoger al otro, al que es distinto de nosotros, es la base del amor cristiano. Es el punto de partida, el primer peldaño para construir esa civilización del amor, esa cultura de comunión a la que Jesús nos llama sobre todo hoy.

Chiara Lubich

Ciao.

domingo, 31 de agosto de 2014

El decálogo de Francisco para ser feliz



En la entrevista de la revista 'Viva', el Papa propone 10 ideas como fórmula de la felicidad.
Vivir y dejar vivir a los demás. Compartir el domingo en familia y jugar con los niños. Olvidarse de lo negativo y darse a los demás. Estos son algunos de los consejos que da el santo padre Francisco en su decálogo para ser feliz publicado por Pablo Calvo en su entrevista al Pontífice para la revista argentina 'Viva'.
¿Cuál es la fórmula de la felicidad?, preguntó el periodista.

Y explica: "No esquiva la pregunta, y entonces el Papa argentino, en esta respuesta puntual y en el resto de la charla, se anima a ensayar una receta para ser feliz".

"He aquí diez elementos de esa pócima que parece inalcanzable, pero que Francisco convida", introduce Pablo Calvo.

1. Viví y dejá vivir: “Acá los romanos tienen un dicho y podríamos tomarlo como un hilo para tirar de la fórmula esa que dice: 'Anda adelante y deja que la gente vaya adelante'. Viví y dejá vivir, es el primer paso de la paz y la felicidad”.

2. Darse a los demás: “Si uno se estanca, corre el riesgo de ser egoísta. Y el agua estancada es la primera que se corrompe”.

3. Moverse remansadamente: “En Don Segundo Sombra hay una cosa muy linda, de alguien que relee su vida. El protagonista. Dice que de joven era un arroyo pedregoso que se llevaba por delante todo; que de adulto era un río que andaba adelante y que en la vejez se sentía en movimiento, pero lentamente remansado. Yo utilizaría esta imagen del poeta y novelista Ricardo Güiraldes, ese último adjetivo, remansado. La capacidad de moverse con benevolencia y humildad, el remanso de la vida. Los ancianos tienen esa sabiduría, son la memoria de un pueblo. Y un pueblo que no cuida a sus ancianos no tiene futuro”.

4. Jugar con los chicos: “El consumismo nos llevó a esa ansiedad de perder la sana cultura del ocio, leer, disfrutar del arte. Ahora confieso poco, pero en Buenos Aires confesaba mucho y cuando venía una mamá joven le preguntaba: '¿Cuántos hijos tenés? ¿Jugás con tus hijos?' Y era una pregunta que no se esperaba, pero yo le decía que jugar con los chicos es clave, es una cultura sana. Es difícil, los padres se van a trabajar temprano y vuelven a veces cuando sus hijos duermen, es difícil, pero hay que hacerlo”.

5. Compartir los domingos con la familia: “El otro día, en Campobasso, fui a una reunión entre el mundo de la universidad y el mundo obrero, todos reclamaban el domingo no laborable. El domingo es para la familia”.

6. Ayudar a los jóvenes a conseguir empleo: “Hay que ser creativos con esta franja. Si faltan oportunidades, caen en la droga. Y está muy alto el índice de suicidios entre los jóvenes sin trabajo. El otro día leí, pero no me fío porque no es un dato científico, que había 75 millones de jóvenes de 25 años para abajo desocupados. No alcanza con darles de comer: hay que inventarles cursos de un año de plomero, electricista, costurero. La dignidad te la da el llevar el pan a casa”.

7. Cuidar la naturaleza: “Hay que cuidar la creación y no lo estamos haciendo. Es uno de los desafíos más grandes que tenemos”.

8. Olvidarse rápido de lo negativo: “La necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es decir: yo me siento tan abajo que en vez de subir, bajo al otro. Olvidarse rápido de lo negativo es sano”.

9. Respetar al que piensa distinto: “Podemos inquietar al otro desde el testimonio, para que ambos progresen en esa comunicación, pero lo peor que puede haber es el proselitismo religioso, que paraliza: 'Yo dialogo contigo para convencerte', no. Cada uno dialoga desde su identidad. La Iglesia crece por atracción, no por proselitismo”.

10. Buscar activamente la paz: “Estamos viviendo en una época de mucha guerra. En África parecen guerras tribales, pero son algo más. La guerra destruye. Y el clamor por la paz hay que gritarlo. La paz a veces da la idea de quietud, pero nunca es quietud, siempre es una paz activa”.

Ciudad del Vaticano, 28 de julio de 2014 (Zenit.org)

Ciao.

sábado, 30 de agosto de 2014

5 Razones por las que la crianza moderna está en crisis, según una niñera británica



He encontrado este artículo y pienso que esta niñera "da en la clave" del porqué tenemos niños y jóvenes cada día más mal educados. Leedlo por favor. Es muy interesante y pienso que todavía estamos a tiempo de rectificar.


En general, soy una persona bastante optimista. Tiendo a creer que todo va a salir bien, a menos que las pruebas indiquen totalmente lo contrario; cualquiera que me conozca bien te dirá que no suelo dramatizar.
Este es el motivo por el que cuando afirmo que la crianza moderna está en apuros, en crisis incluso, espero que me escuchen, y que me escuchen bien. He trabajado con niños y padres en dos continentes y durante dos décadas, y lo que he visto en los últimos años me alarma. Estos son los mayores problemas que veo:

1. Tenemos miedo a nuestros hijos

Suelo hacer una prueba por las mañanas en la que observo cómo un padre da el desayuno a su hijo. Si el niño dice: "¡Quiero la taza rosa, no la azul!" aunque la madre ya haya echado la leche en la azul, trato de observar con cuidado la reacción de la mamá. La mayoría de las veces, se pone pálida y vierte el contenido en la taza que el niño prefiere antes de que le dé un berrinche. ¡Error! ¿De qué tenéis miedo? ¿Quién manda de los dos? Deja que llore si quiere, y vete de ahí para no escuchar el llanto. Pero, por favor, no trabajes de más sólo para agradar al niño. Y, lo más importante, piensa en la lección que le estás enseñando si le das todo lo que quiere sólo por ponerse a llorar.

2. Hemos bajado el listón

Cuando los niños se comportan mal, ya sea en público o en privado, los padres tienden a encogerse de hombros como diciendo: "Así son los niños". Te aseguro que no tiene por qué ser así. Los niños son capaces de mucho más de lo que los padres normalmente esperan de ellos, en cuanto a sus modales, al respeto por los mayores, las tareas del día a día, la generosidad o el autocontrol. ¿Crees que un niño no puede quedarse sentado durante la cena en un restaurante? Nada de eso. ¿Crees que un niño no es capaz de quitar la mesa sin que se lo pidan? De nuevo, no es así. La única razón por la que no se portan bien es porque no les has mostrado cómo hacerlo y porque no esperas que lo hagan. Así de simple. Pon el listón más alto y tu hijo sabrá cómo comportarse.

3. Hemos perdido las costumbres del pueblo

Antes, los conductores de autobús, los maestros, los tenderos y otros padres solían tener carta blanca para corregir a un niño maleducado. Actuaban como ojos y oídos de la madre y el padre si los niños estaban fuera de su vista, y todo el mundo colaboraba por un interés común: criar de forma adecuada a niños y niñas. Todo el pueblo se volcaba. En la actualidad, si a alguien que no es padre del niño en cuestión se le ocurre regañarlo, a los padres no les hace ninguna gracia. Quieren que su hijo parezca el niño perfecto, y por eso no aceptan que los maestros u otras personas digan lo contrario. Montarán en cólera e irán a hablar con el profesor antes que con su hijo por haberse portado mal en clase. Sienten la necesidad de proyectar una imagen perfecta al mundo y, por desgracia, su inseguridad se ve reforzada porque muchos padres se juzgan entre sí. Si un niño se pone a berrear, todas las cabezas se girarán hacia la madre con una mirada reprobadora. En su lugar, debería ser respaldada, porque hay muchas posibilidades de que el berrinche haya tenido lugar por no haber cedido ante alguna de las exigencias de su niño. Más bien, esos observadores deberían decirle: "Buen trabajo. Sé lo difícil que resulta poner límites".

4. Confiamos demasiado en los atajos

Me parece maravilloso que los padres tengan todo tipo de aparatos electrónicos para entretenerse en un vuelo o en la sala de espera del médico. También es fabuloso que podamos pedir nuestra compra on line, y que podamos calentar comida sana a golpe de microondas. Los padres están más ocupados que nunca, y estoy totalmente a favor de tomar el camino fácil siempre que sea necesario. Pero los atajos también pueden ser una pendiente resbaladiza. Cuando descubres lo bien que Caillou entretiene al niño en un avión, que no te tiente la idea de ponerle los dibujos en un restaurante. Los niños también tienen que aprender a ser pacientes. Tienen que aprender a distraerse ellos solos. Tienen que aprender que no toda la comida va a estar siempre caliente y lista en menos de tres minutos y, si es posible, también tienen que aprender a ayudar en la cocina. Los bebés tienen que aprender a tranquilizarse solos; no hay que sentarlos en una silla vibradora cada vez que se pongan quisquillosos. Los niños tienen que aprender a levantarse cuando se caen, en vez de subir los brazos para que mamá y papá les cojan. Enseña a los niños que los atajos pueden servir de ayuda, pero que resulta muy satisfactorio hacer las cosas por la vía lenta.

5. Los padres ponen las necesidades de los hijos por encima de las suyas

Naturalmente, los padres tienden a cuidar de sus hijos en primer lugar, y esto es bueno para la evolución. Yo defiendo la idea de crear un horario que se ajuste a las necesidades del niño, y que la alimentación y la ropa del niño sean prioritarias. Sin embargo, los padres de hoy en día han ido demasiado lejos, sometiendo sus propias necesidades y salud mental a las de sus hijos. Cada vez con más frecuencia veo a mamás que se levantan de la cama cada dos por tres para satisfacer los caprichos del niño. O a papás que lo dejan todo y se recorren el zoo de punta a punta y a toda prisa para comprarle a la niña una bebida porque tiene sed. No pasa nada por no levantarte en mitad de la noche para darle otro vaso de agua a tu hijo. No pasa nada si el papá del zoo dice: "Claro que vas a beber agua, pero vamos a tener que esperar hasta llegar a la próxima fuente". No pasa nada por utilizar la palabra no de vez en cuando, ni hay nada malo en pedirle a tu hijo que se entretenga solo unos minutos porque mamá quiere usar el baño en privado u hojear una revista.

Temo que si no empezamos a corregir, y pronto, estos cinco errores graves, los niños que estamos criando crecerán y se convertirán en adultos arrogantes, egoístas, impacientes y maleducados. No será su culpa, sino la nuestra. No les hemos enseñado otra cosa, nunca hemos esperado nada más de ellos. Nunca quisimos que se sintieran incómodos y, cuando es inevitable que sientan alguna molestia, no se ven preparados para ello. Por tanto, pido por favor a todos los padres y cuidadores del mundo que exijan más a los niños. Que esperen más de ellos. Que les hagan partícipes de sus luchas. Que les den menos. Que les pongan rectos y que, juntos, les preparemos para que tengan éxito en el mundo real, y no en el mundo protegido que hemos creado para ellos.

Emma Jenner
Traducción de Marina Velasco Serrano

Ciao.

viernes, 29 de agosto de 2014

El lamento de la empatía



Cómo no entender a quién dice "ya no puedo más" si yo mismo hoy siento la incapacidad paralizante...
Cómo no entender a quién cae una y otra vez si yo mismo padezco hoy la debilidad arraigada que me arrastra...
Cómo no entender el sufrimiento, la frustración y el ahogo hasta las lágrimas cuando yo mismo me hundo hoy en un abismo hasta doler el alma...
Cómo no entender a quien da un paso adelante y dos para atrás cuando yo mismo hoy me siento cobarde y desorientado...
Cómo no entender a quien se siente sólo y abatido cuando yo mismo no encuentro hoy agarre de cariño...
Cómo no entender a quien no entiende cuando yo mismo hoy no tengo explicación alguna que me haga comprender...
Cómo no entender que la vida te da y te quita cuando yo mismo dudo hoy entre el gracias y la queja...
Cómo no entender la rabia y el odio fruto de la decepción cuando ni yo mismo hoy soy capaz de perdonar...
Cómo no entender a quien se siente un "nadie" cuando yo mismo hoy me veo humillado e ignorado...
Cómo no entender los intentos de evasión de la realidad si yo mismo quisiera hoy desaparecer del todo...
Cómo no entender que no entenderemos nada si es que no padecemos algo, que lo humano tiene algo de ello para unos y mucho para la mayoría...
Entender que quizás hoy sea yo un privilegiado y yo mismo agradecer que tú estás ahí, Dios mío, escuchando el clamor de mi humanidad herida Dios sanador, ayúdame.. aún sin entender, a creer que tú eres
El Único capaz,
La Fuerza,
El Consuelo,
La Valentía,
La Ternura,
El AMOR,
El Perdón,
El que me ensalza,
La realidad que me envuelve,
Presencia en mis abismos,
Tú, que sabes entenderme porque conoces mis entrañas y eres hacedor de nuestra humanidad...

¡GRACIAS SEÑOR!

Ciao.

jueves, 28 de agosto de 2014

Papa Francisco: Signo de contradicción



Respuesta a una avalancha incontenible de ataques al Santo Padre.


Para ciertos sectores en la Iglesia, el Papa Francisco se ha convertido en un signo de contradicción, especialmente por su manera de actuar en distintos momentos. Se mira con malicia muchas de sus actuaciones, a las que no estamos acostumbrados.

Se ha visto con malos ojos que el Jueves Santo, en 2013, al inicio de su pontificado, haya celebrado la Santa Misa fuera de los muros vaticanos, en la prisión de menores “Casal del Mármol” en Roma, lavando los pies a no católicos y, especialmente, a mujeres. Se ha llegado a afirmar que traicionó la Tradición, de la cual es el principal garante.
Se le ha cuestionado que no viva en el Palacio Apostólico, residencia habitual de los Papas, y que haya decidido vivir en Casa Santa Marta.

Se ha cuestionado también que busque el diálogo con el judaísmo y el islam. Se ha criticado su cercanía con los evangélicos, cuando era Arzobispo de Buenos Aires y ahora, como Sucesor de Pedro.

Se ha criticado que, en varios momentos, haya solicitado la bendición de sus interlocutores no católicos, incluso poniéndose de rodillas ante ellos, cuando era Cardenal Arzobispo de Buenos Aires.

Me entristece profundamente que muchos ataques e incomprensiones vienen de parte de muchos católicos comprometidos. Algunos lo expresan de muy buena fe, desconcertados; pero otros lo hacen con evidente malicia, acusando al Papa de incurrir en herejía e, incluso, en la apostasía.

No falta quienes creen que hay Sede vacante y que el Santo Padre es, en realidad, un anti-Papa. Otros lo contraponen al Papa emérito, Benedicto XVI, a quien algunos consideran todavía el Papa reinante.

Experiencia de san Pedro, el primer Papa

Todo esto me recuerda mucho algo que nos narra san Lucas en el Nuevo Testamento. Me refiero a lo sucedido cuando san Pedro, el primer Papa, admitió en la comunión eclesial al centurión romano Cornelio (Hch 10—11), administrando el sacramento del Bautismo a él y a toda su familia.

Pido a Dios que nos ayude a tener la misma apertura de los creyentes de origen judío que interpelaron a Pedro, que se tranquilizaron y alabaron a Dios cuando san Pedro les contó los pormenores:

Los Apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los paganos habían recibido la Palabra de Dios. Y cuando Pedro regresó a Jerusalén,los creyentes de origen judío lo interpelaron, diciéndole: «¿Cómo entraste en la casa de gente no judía y comiste con ellos?».

Pedro comenzó a contarles detalladamente lo que había sucedido: «Yo estaba orando en la ciudad de Jope, cuando caí en éxtasis y tuvo una visión. Vi que bajaba del cielo algo parecido a un gran mantel, sostenido de sus cuatro puntas, que vino hasta mí. Lo miré atentamente y vi que había en él cuadrúpedos, animales salvajes, reptiles y aves. Y oí una voz que me dijo: «Vamos, Pedro, mata y come». «De ninguna manera, Señor, respondí, yo nunca he comido nada manchado ni impuro». Por segunda voz, oí la voz del cielo que me dijo: «No consideres manchado lo que Dios purificó». Esto se repitió tres veces, y luego, todo fue llevado otra vez al cielo. En ese momento, se presentaron en la casa donde estábamos tres hombres que habían sido enviados desde Cesárea para buscarme. El Espíritu Santo me ordenó que fuera con ellos sin dudar.

Me acompañaron también los seis hermanos aquí presentes y llegamos a la casa de aquel hombre. Este nos contó en qué forma se le había aparecido un ángel, diciéndole: «Envía a alguien a Jope, a buscar a Simón, llamado Pedro. Él te anunciará un mensaje de salvación para ti y para toda tu familia». Apenas comencé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como lo hizo al principio sobre nosotros.

Me acordé entonces de la palabra del Señor: «Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo».


Por lo tanto, si Dios les dio a ellos la misma gracia que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿cómo podía yo oponerme a Dios?».

Después de escuchar estas palabras se tranquilizaron y alabaron a Dios, diciendo: «También a los paganos ha concedido Dios el don de la conversión que conduce a la Vida» (Hch 11, 1-18).  

Principio y fundamento perpetuo y visible de unidad.

En este contexto, es importante recordar el papel que tiene el Papa en tanto Sucesor de Pedro, Obispo de Roma y Vicario de Cristo. Al igual que san Pedro, el Papa tiene la encomienda de parte de nuestro Señor Jesucristo, guiar a la Iglesia (Mt 16, 18-19; Lc 22, 31-32; Jn 21, 15-17).

He aquí lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica sobre el Romano Pontífice:

El Sumo Pontífice, obispo de Roma y sucesor de san Pedro, “es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles” (LG 23). “El Pontífice Romano, en efecto, tiene en la Iglesia, en virtud de su función de Vicario de Cristo y Pastor de toda la Iglesia, la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad” (LG 22; cf. CD 2. 9) (Catecismo de la Iglesia Católica, 882).

A veces los caminos que el Papa Francisco propone no son los caminos a los que estamos acostumbrados y eso puede desconcertarnos.

También le sucedió a Benedicto XVI cuando levantó la excomunión a los cuatro obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, iniciada por Mons. Marcel-François Lefèbvre (1905-1991), y dio pasos concretos hacia la reconciliación con su motu proprio Summorum Pontificum. Se trata de actualizar los gestos de Jesús Buen Pastor que, sin embargo, fueron malinterpretados, causando dolor en el Santo Padre.

Me parece oportuno leer estos párrafos de su exhortación apostólica Evangelii Gaudium, para que nos ayuden a entender la manera de proceder del Papa Francisco, que lo motivan a no tomar en cuenta el protocolo y las formas acostumbradas, al algunos momentos relevantes:

“La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan. ‘Primerear’: sepan disculpar este neologismo. La comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha primereado en el amor (cf. 1 Jn 4,10); y, por eso, ella sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos. Vive un deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva. ¡Atrevámonos un poco más a primerear!” (Evangelii Gaudium, 24).

Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: «¡Dadles vosotros de comer!» (Mc 6,37). (Evangelii Gaudium, 49).

(...) se sienten superiores a otros por cumplir determinadas normas o por ser inquebrantablemente fieles a cierto estilo católico propio del pasado. Es una supuesta seguridad doctrinal o disciplinaria que da lugar a un elitismo narcisista y autoritario, donde en lugar de evangelizar lo que se hace es analizar y clasificar a los demás, y en lugar de facilitar el acceso a la gracia se gastan las energías en controlar. (Evangelii Gaudium, 94).

“Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación” (Evangelii Gaudium, 27).

Nuestra actitud debe ser, más bien, la de la Iglesia primitiva; especialmente cuando san Pedro, el primer Papa, fue encarcelado por Herodes (Hch 12, 1-12):

Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él. (…) Y al advertir lo que le había sucedido, se dirigió a la casa de María, la madre de Juan, llamado Marcos, donde un grupo numeroso se hallaba reunido en oración. (Hch 12, 5.12).

Como católicos, nuestra tarea es comprender al Papa Francisco y secundarlo en sus iniciativas, orando incesantemente por él, que es el Sucesor de Pedro o, como se decía en otros tiempos, el Papa felizmente reinante.

Oración por el Papa

Es el momento de doblar las rodillas y tomar una actitud orante, para rezar por el Santo Padre, renovando nuestra adhesión a él, reconociéndolo como Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo en la Tierra:

Oh Jesús, Rey y Señor de la Iglesia: renuevo en tu presencia mi adhesión incondicional a tu Vicario en la tierra, el Papa. En él tú has querido mostrarnos el camino seguro y cierto que debemos seguir en medio de la desorientación, la inquietud y el desasosiego.

Creo firmemente que por medio de él tú nos gobiernas, enseñas y santificas, y bajo su cayado formamos la verdadera Iglesia: una, santa, católica y apostólica. Concédeme la gracia de amar, vivir y propagar como hijo fiel sus enseñanzas.

Cuida su vida, ilumina su inteligencia, fortalece su espíritu, defiéndelo de las calumnias y de la maldad. Aplaca los vientos erosivos de la infidelidad y la desobediencia, y concédenos que, en torno a él, tu Iglesia se conserve unida, firme en el creer y en el obrar, y sea así el instrumento de tu redención.  Amén.

Jorge Luis Zarazúa

http://www.aleteia.org/es/religion/noticias/papa-francisco-signo-de-contradiccion-5836726790520832?

Ciao.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Dios te ama



¿Sabias que tu eres...
Un Pensamiento de Dios, una Lagrima de sus Ojos, un Milagro de su infinito Amor y una Huella de su Corazón?

¿Sabias que cada día...
Dios que te obsequie un Sol brillante de Fe, un Cielo infinito de Esperanzas, un Mar profundo de Amor y un Universo inmenso de Bendiciones ?

¿Sabias que siempre Bendice...
Tu pensar, tu caminar, tu reír, tu dormir, tu soñar, tu despertar pero sobre todo tu existir ?

Como brisa suave es el amor de Dios que reposa sobre tu vida para refrescarte, reconfortarte y recordarte que siempre te amará.
¡Solo confía en DIOS y nada te faltará ! Él TE AMA.

Ciao.