lunes, 26 de enero de 2015

La alegria....regalo de Dios



Dios quiso añadir a cada una de nuestras funciones humanas una supercapacidad de alegría.
¿Y qué será su cielo sino una plenitud de ese entusiasmo?
A mí me desconcierta la gente que parece vivir «para» la tristeza.
No hay, no puede haber verdadera religiosidad sin alegría. Los santos son el más alto testimonio de existencias iluminadas. «Un santo triste es un triste santo», decía Santa Teresa, que sabía un rato de estas cosas.
Claro que la alegría verdadera nunca es barata.
Sí, tal vez esta sea la clave de la alegría: descubrir que tenemos alma, explorar las dimensiones del espíritu, atreverse a creer que no es que la vida sea aburrida, sino que los que somos aburridos somos nosotros, que nos pasamos la vida como millonarios que lloran porque han perdido diez céntimos, y olvidado el tesoro que tienen en la bodega de su condición humana.

José Luis Martín Descalzo

Ciao.

domingo, 25 de enero de 2015

Jornada de la Infancia Misionera


Hoy, domingo 25 de enero celebraremos en la Iglesia la Jornada de la Infancia Misionera.

Se pretende inculcar a los niños que no hay distinción entre unos y otros. Quienes por la fe y el bautismo se han incorporado a la Iglesia tienen el deber de decírselo a quien no lo sabe. El que así lo hace se convierte en un pequeño misionero.

Con el lema "Yo soy uno de ellos" celebraremos en la Iglesia la Jornada de la Infancia Misionera el domingo 25 de enero de 2015.
El cartel nos describe a un grupo de niños que están construyendo un corazón.
Sus rostros, por una parte, desvelan que proceden de distintos continentes; por otra, expresan alegría en la tarea de construirlo.
 Cada uno hace una cosa distinta y todos se ayudan. Creando este corazón están felices. El corazón es la expresión del amor que ha de reinar en la humanidad. También los niños, los de aquí y los de allá, han de ser protagonistas de este trabajo conjunto. Todos estamos llamados a arrimar el hombro para construir una humanidad donde haya un sólo corazón.

El objetivo de la Jornada de la Infancia Misionera es presentar a los niños la humanidad como una familia donde no hay distinción de personas, dentro de la diversidad, y descubrirles que Dios quiere que todos tengamos un mismo corazón.
También otro objetivo es despertar en ellos la alegría de reconocerse como uno más en el conjunto de esa humanidad; así como el deseo de colaborar para que todos los niños tengan las mismas oportunidades, y suscitar el deseo de compartir con otros niños, mediante la oración y la ayuda económica, la alegría de ser misionero de Jesús.

Ciao.

sábado, 24 de enero de 2015

Para el cansancio, un buen complemento alimenticio



El cansancio parece ser la gran enfermedad de nuestra época. Sólo que, muchas veces, ese cansancio procede no tanto del montón de agobios que nos vienen de fuera –que también–, sino de no saber dónde está el centro del alma y del corazón. 
¿Sabes dónde está el centro de tu alma y corazón? Un buen complemento alimenticio para el cansancio

Por más que nos venden la moto de la calidad de vida y del bienestar personal, y por más que se multiplican las aromaterapias, las musicoterapias, las hipnoterapias, los herbolarios, las técnicas de relajación, y todo tipo de terapias alternativas, naturistas, homeopáticas y energéticas, que nos sanan la mente y el cuerpo, lo cierto es que no hay día que no acabemos muertos de cansancio, y nos vayamos a la cama con la cabeza llena de agobios y problemas. Y eso sin contar los días en que, sentados en la cama y con los pies en las zapatillas, nos levantamos pensando en la hora en que volveremos a pillar la cama para dormir, dormir y dormir.
Luego, como es natural, llega el momento de pensar también en todo tipo de complejos vitamínicos y de complementos alimenticios que nos ayuden a conciliar el sueño, a mejorar nuestro sistema nervioso, inmunológico, hepático y cardiovascular, además de recuperar los niveles de zinc, de hierro, de potasio, de calcio, de proteínas, de vitamina A, B, C, D, E, F, G…

El cansancio parece ser la gran enfermedad de nuestra época. Sólo que, muchas veces ese cansancio procede no tanto del montón de agobios que nos vienen de fuera –que también–, sino de no saber dónde está el centro del alma y del corazón.
Cuántos días se nos pasan dedicados a derramar el agua interior del alma por los agujeros de ese múltiple colador que son las prisas y ocupaciones del día a día; y cuántas horas se nos pasan acumulando, incluso en nombre de Dios, del bien y del apostolado, un activismo desordenado y muchas veces estéril, que nos llena el corazón de cosas y de uno mismo, y hasta termina alejándonos de Dios.

Con todo ese ruido dentro, qué bien suena esa Palabra de Dios que nos invita hoy al descanso y al sosiego: “Venid a Mí todos los que estáis cansados y agobiados…”; “El Señor no se cansa, no se fatiga… él da fuerza al cansado… se cansan los muchachos, se fatigan, los jóvenes tropiezan y vacilan; pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, echan alas como las águilas, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse”.
Sí, sí, esto es muy bonito… pero, por más que nos repetimos una y otra vez que Dios es así, cuando volvemos a la rutina diaria, nos pueden otra vez las prisas y los mil agobios desordenados, que tantas veces no queremos y no podemos dejar de hacer.

Hemos sustituido el descanso por el ocio; hemos llenado el ocio de múltiples actividades y ocupaciones que nos hacen perder el norte; y hemos recargado esas actividades y ocupaciones con relaciones vacías y estériles que fatigan el alma y nos distraen de lo verdadera y sencillamente importante.
Aprender a descansar en Dios requiere un esfuerzo interior que, muchas veces, nos fatiga más que hacer senderismo o deporte de alto riesgo. Y, sin embargo, el alma también se cansa y debilita, también necesita ese complemento alimenticio que se encuentra sobre todo en la relación sosegada y el trato sereno con Dios a través de la oración.

Tenemos muchas cosas que hacer, muchas prisas, y muy poco tiempo, porque oramos poco y mal. Y no es que los problemas hayan de resolverse solo con rezar; o que, por el hecho de rezar, tengamos más derechos que otros que no rezan a que Dios nos haga unos cuantos milagritos para solucionarnos la vida. Se trata sobre todo de crecer en la confianza en Dios, de saber esperar su mano, de apoyarse, como el hijo, en el hombro y en el corazón de un Padre, que conoce bien todos nuestros desvelos. “Alzad los ojos a lo alto y mirad: ¿Quién creó todo?”.
Tan grande es su poder, ¿Y tú y yo andamos todavía preocupados porque nuestro juguete se ha roto o se ha quedado sin pilas nuestra muñeca que ríe y llora?
Santa Teresa de Jesús diría que también entre los pucheros anda el Señor; también podríamos decir que entre nuestros juguetes también juega el Señor.

Ciao.

http://oracionyliturgia.archimadrid.org/

viernes, 23 de enero de 2015

Los tres lingotes de metal


En cierta ocasión un rey, que tenía grandes poderes mágicos, poseía un lingote de hierro, otro de acero y otro más de oro.
Acercándose una mañana a cada uno de ellos, queriendo comprobar la nobleza de los tres metales, les dijo:
-Por vuestra nobleza os voy a recompensar con creces.
- ¡Pedid algo que deseis y os lo concederé!
El primero de ellos (el hierro) con severidad le sugirió:
- Conviérteme en mil lingotes de hierro para que, así, pueda servir más tu reino y yo pueda ser más fuerte que nadie. Así lo hizo el rey y el hierro se multiplicó por mil.
Llegándose hasta el acero, le respondió:
- Yo quisiera que me dieras la gracia de ser más poderoso que el hierro: Quiero multiplicarme por 10.000 lingotes para, de esa manera, ser más fuerte que el hierro.
Así lo hizo el rey.
Pero, llegado hasta el lingote de oro, éste le contestó:
- Mi rey y señor, soy feliz con lo que tengo y con lo que brilo. Servirte a ti es lo más grande. Conviérteme en un pequeño diamante para que, donde tú quieras, pueda acompañarte.

El rey, sobrecogido por la sinceridad del oro, dirigiéndose al hierro le dijo:
- Desde ahora con tu metal serás herraduras de todos mis caballos y te arrastrarás hasta desgastarte día y noche.
A ti (acercándose al acero) serás fundido en miles de espadas que, manchadas con sangre, no te harán más poderoso sino sentirte triste por tanta muerte en el mundo.
Y tú, lingote de oro, que pudiendo ser infinitamente más rico, prefieres estar junto a mí, te convertirás en una pequeña piedra preciosa que todo el mundo admirará en el centro de mi corona real.
Nunca, el hierro y el acero, lloraron tanto por estar uno en el suelo y, el otro, testigo de la sangre del mundo. Nunca hubo tanta felicidad en el oro que, podría haber sido tesoro, y prefirió quedarse cerca de su rey.
Así nos puede ocurrir a muchos de nosotros: Nos multiplicamos pensando que así seremos más felices y, a veces, olvidamos que DIOS lo que quiere y desea es que seamos ORO MOLIDO.
¿Qué quieres ser? ¿Hierro o acero? ¿Cómo es tu corazón y tu alma? ¿Hierro indómito y acero frío?
Porque queremos estar junto a la corona que no se marchita, la del Gran Rey que es Dios, intentemos ser esas pequeñas piedras preciosas que se cultivan con amor, perdón, alegría, fe, eucaristía, contemplación, evangelio y mirando hacia el cielo. ¡ORO MOLIDO!

Javier Leoz.

Ciao.

jueves, 22 de enero de 2015

¿Qué quieres que haga?



Ahora que te siento vivo en mis adentros,
ahora que escucho tu palpitar en lo que me envuelve,
ahora que te desvelas en mis silencios…
Señor… ¿qué quieres que haga?
Aquí estoy
dispuesto a hacer tu voluntad.
Ayúdame a descubrirla entre los ruidos y prisas,
a saber discernir entre cada instante,
en cada circunstancia,
en cada presente.
Hazme ver, Señor, la parte que me corresponde;
el lugar que debo ocupar al servicio de mis hermanos.
Que sea tu Espíritu el que guíe mis pasos
y no mis enmascarados egoísmos.
Abre caminos,
marca senderos,
donde pueda serte fiel testigo del Evangelio,
donde pueda ser fiel continuador
de tu obra de amor,
desde lo que yo soy.
Sé que desde siempre cuentas conmigo
para colaborar contigo,
en la edificación del reino.
Ante ti, Señor,
tal como soy,
desde mi nada…
¿Qué quieres que haga?

(Desconozco el autor)

Ciao

miércoles, 21 de enero de 2015

Entrevista a Claudio Naranjo, psiquiatra chileno



“LA EDUCACIÓN QUE TENEMOS ROBA A LOS JÓVENES LA CONCIENCIA, EL TIEMPO Y LA VIDA” -ENTREVISTA CON CLAUDIO NARANJO-

Cuando uno escucha a este psiquiatra chileno da la sensación de estar frente al Jean-Jacques Rousseau de nuestro tiempo.
Cuenta que estaba bastante dormido hasta que en los años 60 se fue a vivir a EE.UU., allí fue discípulo de Fritz Perls, uno de los grandes terapeutas del siglo XX y formó parte del equipo del Instituto Esalen en California.
Allí tuvo grandes experiencias en el mundo terapéutico y en el mundo espiritual. Contactó con el sufismo y se convirtió en uno de los introductores de Eneagrama en occidente. También bebió del budismo tibetano y el zen.

Claudio Naranjo ha dedicado su vida a la investigación y a la docencia en Universidades como Hardvard y Berkeley. Ha fundado el programa SAT, una integración de la terapia Gestalt, el Eneagrama y la Meditación para enriquecer la formación de profesores.
En este momento está lanzando un aviso muy contundente: O cambiamos la educación o este mundo se va a pique.

-Dices que para cambiar el mundo hay que cambiar la educación ¿cuál es la problemática de la educación y cuál es tu propuesta?

-La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación.
Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser.

La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia. Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida.

El modelo de desarrollo económico de hoy ha eclipsado el desarrollo de la persona.

-¿Cómo sería una educación para que seamos seres completos?

-La educación enseña a la gente a pasar exámenes, no a pensar por si misma. En un examen no se mide la comprensión, se mide la capacidad de repetir. ¡Es ridículo, se pierde una cantidad tan grande de energía! En lugar de una educación para la información, se necesitaría una educación que se ocupe del aspecto emocional y una educación de la mente profunda. A mi me parece que estamos presos entre una alternativa idiota, que es la educación laica y una educación autoritaria que es la educación religiosa tradicional. Está bien separar Estado e Iglesia pero, por ejemplo en España, han echado por la borda el espíritu como si religión y espíritu fueran la misma cosa. Necesitamos que la educación atienda también a la mente profunda.

-¿Cuándo hablas de espiritualidad y de mente profunda a qué te refieres exactamente?

-Tiene que ver con la conciencia misma. Tiene que ver con aquella parte de la mente de la que depende el sentido de la vida. Se está educando a la gente sin ese sentido. Tampoco es la educación de valores porque la educación de valores es demasiado retórica e intelectual. Los valores deberían ser cultivados a través de un proceso de transformación de la persona y esta transformación está muy lejos de la educación actual.

La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente.

Lo terapéutico tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos. El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación. Tenemos una civilización enferma, los artistas se dieron cuenta hace mucho tiempo y ahora cada vez más los pensadores.

-A la educación parece solo interesarle desarrollar la parte racional de la gente ¿Qué otras cosas podrían desarrollarse?

-Yo pongo énfasis en que somos seres con tres cerebros: tenemos cabeza (cerebro intelectual), corazón (cerebro emocional) y tripas (cerebro visceral o instintivo). La civilización está íntimamente ligada por la toma de poder por el cerebro racional. Con el momento en que los hombres predominaron en el dominio político, unos 6000 años atrás, se instaura esto que llamamos civilización. Y no es solamente el dominio masculino ni el dominio de la razón sino también de la razón instrumental y práctica, que se asocia con la tecnología; es este predominio de la razón instrumental sobre el afecto y sobre la sabiduría instintiva lo que nos tiene tan empobrecidos.
La plenitud la puede vivir sólo una persona que tiene sus tres cerebros en orden y coordinados. Desde mi punto de vista necesitamos una educación para seres tri-cerebrados. Una educación que se podría llamar holística o integral. Si vamos a educar a toda la persona, hemos de tener en cuenta que la persona no es solo razón.

Al sistema le conviene que uno no esté tanto en contacto consigo mismo ni que piense por sí mismo. Por mucho que se levante la bandera de la democracia, se le tiene mucho miedo a que la gente tenga voz y tenga conciencia.
La clase política no está dispuesta a apostar por la educación.

-La educación nos sumerge en un mar de conceptos que nos separan de la realidad y nos aprisiona en nuestra propia mente ¿Cómo se puede salir de esa prisión?

-Es una gran pregunta y es una pregunta necesaria en el mundo educacional. La idea de que lo conceptual sea una prisión requiere una cierta experiencia de que la vida es más que eso. Para uno que ya tiene el interés en salir de la prisión de lo intelectual, es muy importante la disciplina de detener la mente, la disciplina del silencio, como se practica en todas las tradiciones espirituales: cristianismo, budismo, yoga, chamanismo… Parar los diálogos internos en todas las tradiciones de desarrollo humano ha sido visto como algo muy importante. La persona necesita alimentarse de otra cosa que conceptos. La educación quiere encerrar a la persona en un lugar donde se la somete a una educación conceptual forzada, como si no hubiera otra cosa en la vida. Es muy importante, por ejemplo, la belleza. La capacidad de reverencia, de asombro, de veneración, de devoción. No tiene que ver necesariamente con una religión o con un sistema de creencias. Es una parte importante de la vida interior que se está perdiendo de la misma manera en que se están perdiendo los espacios bellos de la superficie de la Tierra, a medida que se construye y se urbaniza.

-Precisamente quería preguntarte tu opinión sobre la crisis ecológica que vivimos.

-Es una crisis muy evidente, es la amenaza más tangible de todas. Se puede prever fácilmente que con el calentamiento de la Tierra, con el envenenamiento de los océanos y otros desastres que están pasando, no vamos a poder sobrevivir tantas personas como las que somos ahora.

Estamos viviendo gracias al petróleo y consumimos más recursos de los que la tierra produce. Es una cuenta atrás. Cuando se nos acabe el combustible será un desastre para el mundo tecnológico que tenemos.

La gente a la que llamamos más primitiva como los indígenas tienen una forma de tratar a la naturaleza que no viene del sentido utilitario. En la ecología como en la economía y otras cosas, hemos querido prescindir de la conciencia y funcionar sólo con argumentos racionales y eso nos está llevando al desastre. La crisis ecológica sólo puede pararse con un cambio de corazón, verdadera transformación, que sólo la puede dar un proceso educativo. Por eso no tengo mucha fe ni en las terapias ni en las religiones. Solo una educación holística podría prevenir el deterioro de la mente y del planeta.

-¿Podríamos decir que has encontrado un equilibrio en tu vida a esas alturas?

-Yo diría que cada vez más, aunque no he terminado el viaje. Soy una persona que tiene mucha satisfacción, la satisfacción de estar ayudando al mundo en el que estoy. Vivo feliz, si se puede ser feliz en esa situación trágica en la que estamos todos.

-Desde tu experiencia, tu trayectoria y tu madurez, ¿cómo procesas el hecho de la muerte?

-En todas las tradiciones espirituales se aconseja vivir con la muerte al lado. Hay que hacerse a esa evidencia de que somos mortales y creo que el que toma la muerte en serio no será tan vano. No tienes tanto miedo a cosas pequeñas cuando hay una cosa grande de la cual preocuparte más. Yo creo que la muerte sólo puede superarla uno que en cierto modo muere antes de morir. Uno tiene que morir a la parte mortal, a la parte intrascendente. Los que tienen suficiente tiempo y vocación y que llegan suficientemente lejos en este viaje interior se encuentran tarde o temprano con su verdadero ser. Y ese ser interior o ese ser lo que uno es, es algo que no tiene tiempo y que le da a una persona una cierta paz o un sentido de invulnerabilidad. Estamos muy absortos en nuestra vida cotidiana, en nuestros pensamientos de alegría, tristeza, etc… No estamos en nosotros, no estamos atentos a quien somos. Para eso necesitamos estar muy en sintonía a nuestra experiencia del momento. Esta es la condición humana, estamos viviendo hacia el pasado y el futuro, el aspecto horizontal de nuestra vida. Pero poco atentos a la dimensión vertical de nuestra vida, el aspecto más alto y más profundo, eso es el espíritu y es nuestro ser y la llave para acceder es el aquí y ahora.

A veces vamos en busca del ser y a veces nos confundimos en la búsqueda de otras cosas menos importantes como la gloria.

Alberto D. Fraile Oliver

Ciao.































martes, 20 de enero de 2015

¿Aburrid@?



La mente se desborda de malos sentimientos y pensamientos que comienzan hiriéndonos primero a nosotros y más tarde a los demás.
Si podemos destacar algo importante de las personas que se aburren es que no saben aprovechar el tiempo y esto va en detrimento de nuestro cultivo espiritual, mermando a su vez nuestra capacidad intelectual y poniendo frenos a nuestra madurez como personas.
Gran parte del problema radica en nuestra capacidad creativa, que de forma continua se ve estrangulada con los medios de comunicación existentes, por los últimos métodos de diversión, etc.
Por ello, para poder adquirir o recuperar la creatividad se exige para ello una gran dosis de motivación que solo encontraremos aislándonos total o parcialmente de estos agentes que bombardean nuestro valioso tiempo y que no nos ayudan a desarrollarnos satisfactoriamente.

Ciao.