jueves, 24 de julio de 2014

Cómo preparar a los hijos para la vida



Seguramente los hijos tendrán muchas victorias en su vida, pero también algunas dificultades, las cuales asumirán de una forma diferente si los hemos educado para ello. De eso se trata prepararlos para la vida. Valores como la fortaleza y la templanza ayudan en esta misión.

La educación de los hijos es un proyecto con miras al futuro. Sembramos hoy para que ellos mismos cosechen mañana. Pues finalmente lo que todo padre anhela es que sus hijos sean adultos felices, responsables, íntegros y honorables.
Para lograrlo, es necesario implementar una crianza basada en virtudes como la fortaleza, la cual incluye actitudes imprescindibles para la vida: esfuerzo, disciplina, voluntad, paciencia, constancia, firmeza, humildad; estos serán una especie de “salvavidas” para la adultez.

Un camino de retos

La vida está llena de retos que se deben afrontar con entereza y valor. Y en esta realidad hay que educar a los hijos. “Todo lo que vale, lo valioso, cuesta trabajo y esfuerzo. Pero si desde pequeños no somos educados en tales actitudes, chocaremos desagradablemente con una realidad que se resiste a nuestros caprichos y buscaremos compensaciones fáciles y degradantes.” Advierte el autor Francisco Rodríguez en Conoze.com.

Ahora bien, para educar en la fortaleza y la templanza, los padres deben aplicar ciertas estrategias, por ejemplo, desde las primeras edades hay que enseñarles que en casa hay unas normas, también ayudarles a tolerar la frustración y para ello es necesario no ceder ante sus caprichos.

Del mismo modo, la fortaleza se forma a partir de las pequeñeces, es decir dominándose a sí mismo en aspectos que exijan un esfuerzo por simple que parezca, por eso se recomienda darles a los hijos encargos acordes a su edad. Enseñarles a ser fuertes, a no quejarse más de la cuenta, a aceptar con positivismo las contrariedades, a exigir que hagan las cosas bien hechas y no fomentar la “ley del menor esfuerzo”, a vencer los defectos de carácter, a que sean conscientes del valor del dinero, de los recursos, de la comida.

Recuperar la fortaleza en la familia

Se dice que las nuevas generaciones presentan niveles más altos de frustración y poca capacidad para asumir compromisos, lo cual podría ser producto de una crianza carente de virtudes y límites.

“Al haber olvidado la necesidad de la fortaleza, mientras hemos llegado a interiorizar que tenemos derecho a todo lo que se nos antoje con el mínimo esfuerzo, estamos frustrando nuestra vida. El abandono de los estudios de tantos jóvenes pone de manifiesto la carencia de fortaleza para superar dificultades.” Añade el autor citado.

Así que manos a la obra, en este artículo presentamos pautas más detalladas que sirven de guía para aplicar en casa: ¿Hijos merengues?

http://lafamilia.info/

Ciao.







miércoles, 23 de julio de 2014

Fe, Riesgo, Cambio, Esperanza



Es en la Fe que confiamos en Dios, poniendo nuestras vidas en Sus manos. Es por la Fe que tomamos “pasos de Fe” en lo que se refiere a caminar con Dios. La Fe no es sentarse y esperar, la Fe es caminar, un paso a la vez. La Fe es confiar en Dios y en la gente, para que nos ayuden a medida que hacemos cambios diarios para caminar con Dios.
El cambio es lo que queremos. Una vida, un corazón y una mente cambiada. El cambio es el proceso de arrepentimiento y santificación. Un estilo de vida de cambio. Pero el cambio requiere de algo. Requiere que tomemos riesgos. Todo cambio involucra algún elemento de riesgo. Debemos confiar, tener Fe en Dios, si vamos a tomar riesgos.
¿Y qué sucede cuando experimentados el cambio? Tenemos esperanza.
Con el propósito de aclarar, trabajemos de atrás para adelante. La Esperanza viene del cambio. El Cambio viene de tomar riesgos. La habilidad de tomar Riesgos viene de tener Fe en Dios y los demás.
La Fe se expande con la Esperanza que sentimos después del Cambio.
¿Quieres esperanza? Entonces necesitas cambiar.
¿Quieres cambiar? Entonces necesitas arriesgar.
¿Estás dispuesto a tomar riesgos? Entonces debes tener fe, confiar en Dios y los demás.
La iglesia en Tesalónica tenía fe, la cual les llevó a un cambio de estilo de vida obvio, uno que no necesitaba introducción ni explicación.
No se puede evadir, si quieres una vida cambiada, entonces necesitas tomar algún riesgo. “El riesgo más grande es el ser honesto con uno mismo y los demás” . Rick Warren
¿Estás dispuesto a confiar en Dios hoy y a tomar riesgos? 

El resultado garantizado será la esperanza, si estás confiando y arriesgando con Dios.
“Partiendo de ustedes, el mensaje del Señor se ha proclamado no sólo en Macedonia y en Acaya sino en todo lugar; a tal punto se ha divulgado su fe en Dios que ya no es necesario que nosotros digamos nada.”
1 Tesalonicenses 1.8

Dominicas Contemplativas Zaragoza

Ciao.

martes, 22 de julio de 2014

Papa Francisco y la palabra “descarte”




La economía se mueve por el afán de tener más y se alimenta de una cultura del descarte.

La palabra “descarte” se ha convertido ya en un término irrenunciable tanto en el mensaje pastoral de la Iglesia como en el análisis de la realidad social.
Como otros dos conceptos, “periferia” y “proximidad”, nos son palabras ni nuevas ni extrañas para el castellano, pero el Papa Francisco las ha dotado de una fortísima significación moral.

El “descarte” como expresión de la injusticia social aparece en incontables documentos del Papa Francisco, como en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium, pero donde lo ha explicado más clarito es en su entrevista al periodista Henrique Cymerman, en la que nos cuenta cuál es el origen del descarte y cuales son los grupos humanos más “descartados”:

¿Quiénes son los principales descartados para el Papa?
Son los niños, empezando por el mismo hecho de descartar su nacimiento; los ancianos, porque ya no son productivos; y los jóvenes. Le preocupa al Papa especialmente el paro juvenil, que en algunos países alcanza el 50%.

Pero, ¿Por qué? ¿Por qué el descarte? 
Pues, dice el Papa, “por mantener un sistema económico que ya no se aguanta, un sistema que para sobrevivir debe hacer la guerra, como han hecho siempre los grandes imperios. Pero como no se puede hacer la Tercera Guerra Mundial, entonces se hacen guerras zonales.

¿Y esto qué significa? 
Que se fabrican y se venden armas, para los balances de las economías idolátricas”. Y es que, nos dice también el Papa que “en el centro de todo sistema económico debe estar el hombre, y todo lo demás debe estar al servicio de este hombre. Pero nosotros hemos puesto al dinero en el centro, al dios dinero. Hemos caído en un pecado de idolatría, la idolatría del dinero. La economía se mueve por el afán de tener más y, paradójicamente, se alimenta de una cultura del descarte”.

El juicio del Papa es tremendo. Ya San Juan Pablo II dijo que el capitalismo es, como sistema económico, tan dañino como el comunismo. Pero nadie le hizo caso. Ahora el Papa Francisco dice algo más: "Que ya no se aguanta a si mismo. Que este sistema económico explota, por inhumano, porque sólo sirve para el bienestar de unos pocos, y para el descarte de muchos. Esperemos que los grandes adalides del sistema, cristianos incluidos, tomen nota. Al menos ahora tendrán que guardarse la ropa a la hora prodigar el bien del sistema y de aprovecharse de él refugiándose en la orilla de los “no descartados”.

Manuel Mª Bru

http://www.aleteia.org/es/religion/noticias/papa-francisco-y-la-palabra-descarte-6426390131900416


Ciao.

lunes, 21 de julio de 2014

La corrupción: ¿Cómo la combaten los cristianos?



El cardenal Van Thuân decía: “Cuando Jesús vio a los comerciantes ocupar el templo los sacó inmediatamente, no perdió tiempo presentando una apelación a los sumos sacerdotes…”

“Es tan fácil caer en las garras de la corrupción”… Con su italiano imaginario y un poco inocente, Francisco ha impresionado una vez más. Precisamente mientras muchos miran con un desaliento que corre el riesgo de caer en la resignación, el Papa, en la misa de la mañana del lunes 9 de junio en Santa Marta, volvió a enfrentar el tema de la corrupción, señalando con el dedo a “la política cotidiana del "do ut des” para la cual “todo es negocio”.

Una conducta, dijo, que daña sobretodo a los más débiles. “¡Cuántas injusticias! ¡Cuánta gente que sufre por estas injusticias!”, exclamó Francisco al recordar que “Jesús dice: bienaventurados los que luchan contra estas injusticias”. Palabras sinceras, pero, ¿Demasiado fuertes?

Dado el momento, ciertas posturas de Francisco deberían difundirse lo máximo posible. Los casos recientes de corrupción dicen que esta mala hierba no ha sido extirpada de nuestro pobre país y, más aún, que ha crecido volviéndose todavía más robusta. Sus palabras nos interpelan particularmente, considerando el momento.

Y los cristianos, ¿Qué hacen para combatir la corrupción? ¡Qué pregunta ingenua!, dirán algunos.

No pensaba así un gran cardenal y un auténtico santo como el vietnamita Francisco Javier Nguyên Van Thuân, que escribió: “No sólo no se debe tolerar la corrupción, sino que es necesario prevenirla actuando a tiempo. De lo contrario se produce el desastre y todo el edificio se derrumba”.

“Cuanto más se tarda, más graves serán los daños. No se debe absolutamente nunca esconderla, si se tienen delante pruebas concretas –añadía-. Cuando Jesús vio a los comerciantes ocupar el Templo los sacó inmediatamente, no perdió tiempo presentando una apelación a los sumos sacerdotes. Actuando de esta manera, ciertamente atrajo el odio de alguno, pero las personas de buena voluntad lo comprendían y lo admiraban” (en La alegría de vivir la fe).

Después de haber aprendido las palabras de Francisco, fui a recuperar las de Van Thuân porque recordaba que el cardenal vietnamita había dicho, a este propósito, al pan pan y al vino vino, y porque me parecía que hubiera hecho referencia al concepto del honor de la vida, que nosotros occidentales, y nosotros italianos en particular, parece que hemos perdido completamente.

En efecto, después de buscar un poco, encontré los pasajes que buscaba. En La alegría de vivir la fe, Van Thuân cita a Juan Pablo II (en Veritatis splendor) que, a su vez, cita a Juvenal: “Considera como una infamia terrible preferir la vida al honor y para salvar tu vida perder la razón de vivir”.
He aquí:
Una infamia terrible es perder el honor de la vida persiguiendo el éxito, la riqueza. Pero ¿Quién habla ya de honor? Parece una palabra de otro tiempo, apta para gente simplona y, digámoslo, desprovista.

En cambio, el santo cardenal no teme decir las cosas como están: “El honor de una persona se basa en la honestidad”, “Quien no tiene honor es desleal, falso con los amigos y con sus seres queridos, destructivo del ambiente familiar, genera un clima de desintegración en la sociedad y en el país”.

Un clima de desintegración. Parece precisamente el retrato de nuestra pobre Italia. Un país que continúa llamándose de tradición cristiana. Y lo dice sin siquiera tener un poco de vergüenza.

Aldo Maria Valli (Aleteia)

Ciao.

domingo, 20 de julio de 2014

Bienaventuranzas de LA JUSTICIA Y LA PAZ



Recemos por la paz de Israel con estas preciosas Bienaventuranzas de la Justicia y la Paz.

Dichosos los no violentos porque han renunciado a la agresividad,
porque no les gusta eso de “ojo por ojo y diente por diente”,
porque no desean ni hacen mal a nadie.
Feliz el que no responde a la injuria con otra injuria, al insulto con otro insulto, a la bofetada con otra bofetada.

Dichosos ellos porque la paz será siempre su compañera.
Felices los que cuando les piden, dan;  los que cuando ven que alguien los necesita, no le vuelven la cara sino que se dan;
los que saben animar, ayudar, acompañar, los que saben alegrar a quienes viven a su lado.

Dichosos los que tienen la paz en el corazón acurrucada como una paloma, y nunca desean la violencia para que no se espante esa paloma.
Esa paloma significa que saben amar mucho. Felices ustedes los que aman a la familia haciendo de su casa un hogar feliz.

Dichosos los que aman a los amigos, a los cercanos…
Pero serán más dichosos si son capaces de amar a sus enemigos,
si aprenden a devolver bien por mal.

Dichosos ustedes si rechazan positivamente toda violencia y se declaran ante el mundo “AMIGOS DE LA PAZ” y dicen ¡No! a la guerra, y a la carrera de armamentos, y al terrorismo, y al manejo, y a la mentira… mientras que se manifiestan partidarios del pan, la salud y la cultura.

Dichosos ustedes si se profesan amigos de todos los hombres y de todos los pueblos.

Dichosos mil veces ustedes, hombres y mujeres de la Paz.

Dichosos ustedes porque la Paloma de Dios se acurruca serena en su corazón,  porque son hijos del fuego, HIJOS DEL AMOR.

Ciao.


sábado, 19 de julio de 2014

¿Es derecho a elegir, o a quitar la vida?



Derecho a quitar la vida
Cuando los movimientos pro-aborto intentan infundir dicha idea como un derecho, no estamos ante sino, una excusa para propagar aún más la cultura de muerte, así no les guste a quienes pertenecen a esta corriente.
El “derecho” de la mujer de abortar, o el derecho a la vida; es una dialéctica tremenda que se ha enfrentado en busca de proteger intereses, desde un punto de vista imparcial. Pero, francamente, el derecho a llevarlo a cabo, no es algo que deba tomarse a la ligera juzgar, hay una serie de aspectos que hay que tomar en cuenta para intentar entender esta premisa.
La motivación por acabar la vida como la conocemos, puede que inicie por síntomas de irresponsabilidad de forma clara, en todas sus formas.
Por ejemplo, una frase como: “Quiero disfrutar de mi sexualidad” da para muchos señales claras de conocer qué es lo que quieren, de ser libres y ser autónomos, sin embargo, la mujer puede arrastrar con la consecuencia lógica de un embarazo, a menos, de que utilice un sinfín de métodos para no quedar en cinta, y claro, imposible que éstas medidas no repercutan en la salud. Científicamente comprobado.
Entonces, el derecho a decidir sobre su sexualidad, entra en contradicción con su decisión de cómo quieren mantenerse en salud, parece que no les interesa decidir sobre ésta última.
Las emociones, el experimentar el placer sin ataduras ideológicas ni religiosas y la que denominan “libertad” están por encima de su bienestar psicológico y físico. ¿Puede alguien así decidir con coherencia bajo la ética? Respóndase usted.
El derecho a abortar está claramente disfrazado de forma tal, que muchas personas oprimidas, frustradas, infelices, encuentran coherente y lógica para satisfacer sus placeres egoístas.
Derecho a asesinar a un ser humano lo encuentran de lo más normal y progresista. ¿Pero progresar a qué pregunto? Hacia la igualdad de género no puede ser, imposible.
Muchas mujeres dirán que no tengo propiedad para hablar sobre una postura en contra del aborto. Creánme que es difícil ser hombre y referirme al tema, porque esta no es una cuestión que solo a ustedes les compete, con todo respeto, sino también a nosotros, que favorecemos 100% a la generación de un nuevo ser humano; aquel que para las corrientes feministas es como tal hasta luego de las 22 o 24 semanas. Antes es nomás un parásito, reclaman.
Así que no es un tema exclusivo de la mujer, y por tanto, no pueden pretender igualdad con el derecho a terminar con una vida por la razón que sea.
El aborto en la inmensidad de casos, es pensado no por cuestiones de salud, sino más bien por cuestiones socioeconómicas. La coincidencia de riesgo de morir en un embarazo tanto en la madre como en el no nacido, en definitiva no es un común denominador en la mayoría de casos. Y por casos muy especiales, se quiere dar pie a una ley abortista, que favorezca en todo caso a quienes por razones socioeconómicas sí quieran hacerlo.
Dos casos puntuales. Conocí a una mujer que abortó por razones socioeconómicas, aunque su razón principal decía era lo económico, lo cual no me parecía nada extraño si su premisa de vida coincide con “Libertad”, “Sexualidad libre y plena” y “Poder de decisión”; tenía un motivo también social muy fuerte el cual no quería admitir.
La susodicha quería mantener una vida sexual activa, sin ataduras. La sola idea de criar a un ser humano seguro interfería inequívocamente con su posición. A parte que las críticas sobre sexualidad irresponsable de parte de su círculo de relaciones interpersonales le arreciarían, la carga de ser una madre cuando no estaba preparada etc, etc.
Si tomamos en cuenta que ni tan siquiera asume las consecuencias de su forma de disfrutar de su sexualidad, ¿Cómo puede entonces decidir sobre una vida que no es la de ella?
Luego, un caso más ajeno a mi círculo vital de relaciones. La mujer que fundó la organización sin fines de lucro, TFMR Ireland, deseaba con todas sus fuerzas quedar embarazada de su tercer hijo. Cuando llegó el momento, en los meses de gestación los médicos le informaron que el ser que llevaba dentro tendría problemas que dificultarían mucho su desarrollo en la vida. La mujer decidió que era necesario abortar ya que no sería feliz al tener que lidiar con un hijo que no sabría cómo crecería.
Pregunto, ¿Alguien que deseó con todas sus fuerzas una nueva criatura por AÑOS es coherente que ya no la desee en cuestión de semanas?
Más tarde la mujer tuvo que viajar de Irlanda a Reino Unido para llevar a cabo el aborto tan ansiado, ya que las leyes en la isla celta no se lo permitían. Ahora lo permiten, pero si el bebé supone peligro de muerte en absoluto para la madre.
Conocí un caso en la Argentina de Cristian Mariano Deppeler, alguien que había sido diagnosticado por los doctores durante su gestación que carecería de motricidad total, siendo luego de nacido un vegetal. La madre decidió no abortar por eso y lo tuvo. Deppeler tiene evidentes problemas de sus funciones motoras, pero el tipo más de dos décadas después cuenta por sí mismo que logró hasta graduarse de Licenciatura en Comunicación Social.
La ciencia muchas veces no tiene la última palabra, pero para muchos tiene la razón absoluta, cuestión de discusión para otro día.
Para mí la decisión de abortar no es más que pro-muerte desde donde se le quiera ver. Parece que los valores y la ética no van en absoluto con el pensamiento de muchas personas en este Siglo XXI.
Si este es un paso para justificar muertes, no quiero pensar en el valor que le dan su vida misma; y si es así, cuánto valen entonces las vidas ajenas para éstas, quizá nada.
Si creen que me he tomado a la ligera el tema, citar casos reales y verídicos sobre el “Poder de decisión” me parece que les contradice, porque no solo pasa por mi motivación de defender la vida así nomás, expongo casos para que evalúen y se replanteen qué significa para ustedes una VIDA.
¿Es lo más preciado que hay en el universo, o es tan solo un número, un ser humano, una célula, un parásito más? Les dejo la “interrogante”.

Roberto Leiva: @RobbieRuud: Periodista  (El Salvador)

Ciao.

viernes, 18 de julio de 2014

El amigo del hijo



Era la reunión del domingo por la noche de un grupo apostólico en una parroquia. Después de entonar unas canciones, el sacerdote de la iglesia se dirigió al grupo y presentó a un orador invitado; se trataba de uno de sus amigos de la infancia, ya entrado en años.
Mientras todos lo seguían con la mirada, el anciano ocupó el púlpito y comenzó a contar esta historia:

"Un hombre, su hijo y un amigo de su hijo estaban navegando en un velero a lo largo de la costa del Pacífico, cuando una tormenta les impidió volver a tierra firme.
Las olas se encresparon a tal grado que el padre, a pesar de ser un marinero de experiencia, no pudo mantener a flote la embarcación, y las aguas del océano arrastraron a los tres."

Al decir esto, el anciano se detuvo un momento para mirar a dos adolescentes que recién mostraban interés; y continuó su relato:

"El padre logró agarrar una soga, pero luego tuvo que tomar la decisión más terrible de su vida: Escoger a cuál de los dos muchachos tirarle el otro extremo de la soga. Tuvo sólo escasos segundos para decidirse. El padre sabía que su hijo era un buen cristiano y que el amigo de su hijo no lo era. La agonía de la decisión era mucho más grande que los embates de las olas."
"Miró en dirección a su hijo y gritó: ¡TE QUIERO, HIJO MÍO!; después de gritar, volteó en dirección al amigo y le tiró la soga... En el tiempo que le tomó al muchacho llegar hasta el velero volcado, su hijo desapareció bajo los fuertes oleajes en la oscuridad de la noche. Jamás lograron encontrar su cuerpo."

Los dos adolescentes estaban escuchando con suma atención, atentos a las próximas palabras que pronunciara el orador invitado.

"El padre" -continuó el anciano- "sabía que su hijo pasaría la eternidad con Cristo, y no podía soportar que el amigo de su hijo no estuviera preparado para encontrarse con Dios. Por eso sacrificó a su hijo. ¡Cuán grande es el amor de Dios que lo impulsó a hacer lo mismo por nosotros!"

Dicho esto, el anciano volvió a sentarse, y hubo un tenso silencio. Pocos minutos después de concluida la reunión, los dos adolescentes se encontraron con el anciano. Uno de ellos le dijo cortésmente:

- "Esa fue una historia muy bonita, pero a mí me cuesta trabajo creer que ese padre haya sacrificado la vida de su hijo con la ilusión de que el otro muchacho algún día decidiera seguir a Cristo."

- "Tienes toda la razón", le contestó el anciano mientras miraba su Biblia gastada por el uso.
Y mientras sonreía, miró fijamente a los dos jóvenes y les dijo:

- "Pero esa historia me ayuda a comprender lo difícil que debió haber sido para Dios entregar a su Hijo por mí. A mí también me costaría trabajo creerlo si no fuera porque el amigo de ese muchacho que fue devorado por las aguas era yo."

Ciao.