Es fácil amar lo amable, rozar lo bello, admirar brillos y fachadas, agujero negro de miradas distraídas; aplaudir lo exitoso, alear lo apuesto,
empujar aún más alto lo que no toca techo.
Difícil es adentrarse en el caos oculto tras el rostro cordial.
Deambular por las estancias pobladas por demonios de dentro, las memorias que encadenan nuestro vuelo a derrotas pasadas, los amores difíciles, las batallas perdidas, los gritos que, sin darlos, martillean en cada rincón.
Difícil, pero posible.
Todos necesitamos, alguna vez, alguien que toque, con ternura, nuestras cicatrices.
José María R. Olaizola, SJ
Ciao.

También soy muy admirador de Olaizola. Tiene esa manera de decir cosas muy hondas con pocas palabras. Este texto me ha gustado porque recuerda algo que a veces olvidamos: cada persona lleva dentro sus propias luchas, aunque por fuera todo parezca tranquilo. Y cuando alguien se acerca con un poco de respeto y de ternura, eso se valora mucho
ResponderEliminarUn abrazo.
Muchas gracias amigo por tus palabras y tu visita a este humilde blog. Un abrazo
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