martes, 13 de enero de 2026

«Alégrate conmigo»


«Alégrate conmigo», dice el amigo.
No se reserva, cicatero, sus noticias.
No escatima.
No esconde, celoso, sus motivos de júbilo, para brindar a solas, inalcanzable, hierático, encerrado en un fortín interior.
Y tú te alegras.
Disfrutas sus fiestas, que se hacen tuyas.
Celebras su dicha, bailas por dentro con esa música que comparte.
Sonríes, abrazas, aplaudes, cantas.
Porque el amor comparte los días y las noches, las risas y el drama.
José María R. Olaizola, SJ
Ciao.



 

lunes, 12 de enero de 2026

El inexorable paso del tiempo

El inexorable paso del tiempo, cada uno tiene su hora de nacer y de irse de aquí, lo único que nos llevaremos en la mochila, son los buenos momentos, las superaciones, lo positivo, lo demás se queda de lastre... La fe, la ilusión, la esperanza, etc., son nuestros únicos aliados en esta vida, sin ellos estamos perdidos, la vida es maravillosa, cuando caminas a su lado..... Lo demás es puro fango.

Ciao.

 

domingo, 11 de enero de 2026

Tu programa y el mío

Me has ungido, Señor, para amar y servir, para cantar tu Palabra, para devolver la esperanza, para sembrar mi vida, para vivir en tu Espíritu.

Me has enviado a coser heridas, a caminar con tu pueblo en el gozo y el llanto, a dejarme transformar por tu modo de amar, a repartirme en humildad a todos, a liberar cautiverios y abatimientos.

A veces ando atolondrado y estresado, envuelto en mil tareas religiosas y entretenimientos pastorales que me despistan y distraen del centro de tu buena noticia.

Me asusta tu desafío: Hacerme presente en las intemperies de los que sufren descarte y abandono.

Prefiero seguir mi programa al tuyo.

Prefiero lo seguro y conocido a correr riesgos.

Podrías plantearme salir de mi rutina plácida.

Podrías desmontar mis planes y tren de vida.

Podrías pedirme partir del lugar de falsa paz

en que vivo instalado y me he ido construyendo.

Podrías pedirme que dejara de controlarlo todo y saltar en tus brazos sin más red que la fe.

Tú me lanzas a ser continuador de tu misión: anunciar la buena noticia a los pobres, soltar los candados de los cautivos, compartir tu luz entre las cegueras de este mundo, libertar a los oprimidos de grilletes de exclusión, gritar con fuerza y júbilo desmedido que contigo hay esperanza para todos.

Este es tu proyecto de vida y acción, con tus prioridades y sueños para quienes te sigan.

Que no me deje seducir por otros proyectos, que disfrazan justificaciones, coartadas y excusas para eludir comprometerme hasta el fondo.

Cuenta conmigo, Señor. Envíame. Deseo hacer carne en mí tu misma misión, aunque no esté de moda ni se hable casi de tu opción preferencial por los pobres.

Fermín Negre

Ciao.

 

sábado, 10 de enero de 2026

¿Y los regalos?

Cuando los Reyes Magos se marchan y el ruido del papel roto se apaga, queda una pregunta suspendida en el aire:

¿Con qué regalos nos hemos quedado de verdad?

Algunos fueron efímeros. Brillaron un instante, arrancaron una sonrisa, y luego encontraron su lugar en un cajón o en el olvido. Cumplieron su misión: Recordarnos la ilusión del momento, la magia breve de lo nuevo.

Otros fueron materiales, útiles, deseados, necesarios. Nos acompañan en la rutina y hacen más cómodo el camino. No son menos valiosos por ser tangibles; también hablan de cuidado, de atención, de alguien que pensó en nosotros.

Pero están los regalos que no hacen ruido: Los espirituales.

Una mirada cómplice, un abrazo largo, una mesa compartida sin prisas, la risa que se escapa sin pedir permiso. Esos no se envuelven, pero permanecen. No ocupan espacio, pero llenan.

Quizá los Reyes no vienen solo cargados de cosas, sino de recordatorios: que lo superficial se desvanece, que lo auténtico se queda, y que el verdadero regalo es aquello que, aun cuando pasa el tiempo, sigue latiendo dentro.

Tal vez el oro, el incienso y la mirra hoy se llaman presencia, gratitud y amor. Y esos, por suerte, no caducan.

Javier Leoz Ventura

Ciao.

 

viernes, 9 de enero de 2026

¿Qué son los Ciclos Litúrgicos?

El Ciclo Litúrgico, también llamado Año Litúrgico, es el calendario anual de la Iglesia Católica que organiza las celebraciones y lecturas bíblicas en tiempos (Adviento, Navidad, Tiempo Ordinario, Cuaresma, Pascua, Pentecostés) para vivir los misterios de la vida de Cristo, comenzando en Adviento y culminando en la fiesta de Cristo Rey, con ciclos A, B, C para las lecturas dominicales, buscando nutrir la fe de los fieles.  
Componentes Principales del Año Litúrgico:
Adviento: Tiempo de preparación y espera de la Navidad (4 semanas).
Navidad: Celebración del nacimiento de Jesús y su manifestación (Epifanía).
Tiempo Ordinario: Periodo más largo, entre Navidad y Cuaresma, y entre Pascua y Adviento, centrado en las enseñanzas de Jesús.
Cuaresma: Tiempo de penitencia y preparación para la Pascua (40 días).
Semana Santa: Culminación de la Cuaresma, con el Triduo Pascual (Jueves, Viernes, Sábado Santo).
Pascua: Tiempo de celebración de la Resurrección de Cristo, que culmina en Pentecostés (Venida del Espíritu Santo).
Tiempo Ordinario (II): Continúa hasta el final del año litúrgico con la fiesta de Cristo Rey.
Los Ciclos de Lecturas (A, B, C):
Para asegurar una mayor variedad de la Palabra de Dios, la Iglesia organiza las lecturas dominicales en un esquema trienal: Ciclo A (Evangelio de San Mateo), Ciclo B (Evangelio de San Marcos) y Ciclo C (Evangelio de San Lucas).
Objetivo:
Permitir a los fieles vivir y asimilar las etapas de la vida de Jesús, creando unidad en la celebración de la fe a nivel mundial.
Ciao.

 

jueves, 8 de enero de 2026

Preguntas de Año Nuevo


Hoy comenzamos un «año nuevo». ¿Cómo será?, ¿Qué espero yo del nuevo año?, ¿Qué deseo de verdad?, ¿Qué es lo que necesito?, ¿A qué dedicaré mi tiempo más precioso e importante?, ¿Qué sería para mí algo realmente nuevo y bueno en este año que hoy comienza?

¿Viviré de cualquier manera, pasando de una ocupación a otra, sin saber exactamente qué quiero ni para qué vivo, o aprenderé a distinguir lo importante y esencial de lo que es secundario? ¿Viviré de forma rutinaria y aburrida, o aprenderé a vivir con espíritu más creativo?

¿Seguiré este año alejándome un poco más de Dios o empezaré a buscarlo con más confianza y sinceridad? ¿Seguiré un año más mudo ante Él, sin abrir mis labios ni mi corazón, o brotará por fin de mi alma maltrecha una invocación pequeña, humilde pero sincera?

¿Viviré también este año preocupado solo por mi bienestar o sabré preocuparme alguna vez de hacer felices a los demás?, ¿A qué personas me acercaré?, ¿Sembraré en ellas alegría, o contagiaré desaliento y tristeza? Por donde yo pase, ¿Será la vida más amable y menos dura?

¿Será un año más, dedicado a hacer cosas y más cosas, acumulando egoísmo, tensión y nerviosismo o tendré tiempo para el silencio, el descanso, la oración y el encuentro con Dios?, ¿Me encerraré solo en mis problemas o viviré tratando de hacer un mundo más humano y habitable?

¿Seguiré con indiferencia las noticias que día a día me llegarán desde los países del hambre?, ¿Contemplaré impasible los cuerpos destrozados de las gentes de Irak o los ahogados de las pateras?, ¿Seguiré mirando con frialdad a los que vienen hasta nosotros buscando trabajo y pan? ¿Cuándo aprenderé a mirar a los que sufren con corazón responsable y solidario?

Lo «nuevo» de este año no nos vendrá de fuera. La novedad solo puede brotar de nuestro interior. Este año será nuevo si aprendo a creer de manera nueva y más confiada, si encuentro gestos nuevos y más amables para convivir con los míos, si despierto en mi corazón una compasión nueva hacia los que sufren.

José Antonio Pagola

Ciao.

miércoles, 7 de enero de 2026

La vida es un regalo

SS.MM. los Reyes Magos han llegado a los hogares de nuestro país. Un momento de espera y de alegría infinita en nuestras casas. Nos ayudan a cultivar la paciente espera, a valorar la ternura de la infancia y a marcar en nuestra memoria la importancia de la familia. Una bonita tradición -por no decir la más bonita de todas- que nos recuerda la llegada de aquellos Magos de Oriente, que supieron seguir su estrella y ofrecieron al Niño Jesús, cuyo trono era un pesebre, oro como rey, incienso como Dios y mirra como hombre. Vieron lo que otros no lograban ver.

Y son muchos los aprendizajes de esta tradición, sin embargo hay uno que conviene no olvidar: La vida es un regalo. Y todo cambia cuando descubrimos que vivimos porque alguien un día supo amar, aunque no fuera el mejor de los padres. Que Dios nos regala la existencia, la nuestra y la de otros, y que a veces sólo la valoramos cuando la perdemos o la tragedia llama a nuestra puerta. Que hay cosas que se nos dan sin merecerlas, y que como buen regalo, estamos llamados a apreciar la vida, cuidarla y agradecerla.

Todos conocemos personas que viven desde la exigencia, y personas que viven desde el honesto agradecimiento. Reconocer que la vida es un don que no merecemos nos ayuda a tomar consciencia de lo frágil y bella que es la vida -también la del prójimo-, y a levantarnos cada día desde el agradecimiento más profundo y no desde la queja más costosa. Y sobre todo, que nos ayuda a reconocer la suerte que tenemos por vivir. Y, quizás por ello, asumir el reto de ser un regalo para otros, sabiendo que esto ya son cosas mayores.

 Álvaro Lobo, SJ

Ciao.