jueves, 9 de abril de 2026

¿Saben qué es resucitar?

¿Saben qué es resucitar? Resucitar es subvertir el orden de muerte que el poder ha impuesto. Es Dios diciendo "sí" a los descartados del mundo. No se trata de evadir el sufrimiento, sino de redimirlo. La Resurrección es esa certeza honda de que los proyectos de amor, de justicia, de solidaridad… No mueren, aunque los crucifiquen. Por eso, cada vez que un pueblo oprimido se organiza, resiste y sueña, ¡Cristo resucita otra vez en su historia!

Y es que resucitar, desde la mirada de los pobres de la tierra, no es solo algo que esperamos para un día lejano, ni una promesa reservada para cada quien por su cuenta. Es el comienzo real de un nuevo mundo. Un mundo donde los crucificados de la historia son vindicados. Porque la Resurrección es eso: La proclamación de que Dios no avala la opresión. Dios se pone del lado de quienes luchan, de quienes no se resignan, de quienes construyen vida digna, comunidad y esperanza, aun en medio del despojo.

Resucitar no es magia. Tampoco es un consuelo barato para quien sufre. Es el acto definitivo de Dios a favor de los pobres. Es justicia para los cuerpos rotos, para las madres que lloran a sus hijos, para los pueblos silenciados.

Es rechazar la resignación y apostar por la vida. Por la vida en comunidad, en lucha, en esperanza. Es creer que el amor tiene la última palabra… Y vivir como si eso ya fuera verdad hoy.

Porque resucitar es creer, con todo el corazón, que el amor encarnado no muere jamás. Es saber que los gritos de los sufridos  no se pierden en el vacío. Dios los escucha. Y actúa. Desde su costado abierto.

La Resurrección es una señal. La señal de que el Reino se construye aquí y ahora, en la historia concreta, con manos solidarias, con corazones despiertos. Cada gesto que libera, cada pan que se comparte, cada injusticia que se denuncia… Es una piedra que se corre del sepulcro.

Y no olvidemos esto: Resucitar es saberse acompañado por un Dios que no se quedó allá en el cielo mientras crucificaban a su Hijo. No. Bajó. Se metió hasta el fondo del dolor de los últimos. Y desde ahí transforma las heridas: no las borra, las convierte en signos de esperanza. Porque la historia no termina en la cruz. Termina en el abrazo que levanta a los caídos a los "nadie". Por eso, cada vez que alguien se niega a callar frente a la injusticia, la Pascua se hace presente, y Cristo resucita en medio del pueblo.

Resucitar es eso: Un acto de rebeldía divina frente al sistema que crucifica. Es Dios del lado de las víctimas, no de los imperios. Y en la lógica del Reino, la Resurrección es un llamado a levantarnos juntos, a construir comunidades donde nadie quede atrás. Cuando el pueblo se organiza, cuando se reparte el pan, cuando se sueña en común… entonces, la piedra del sepulcro empieza a rodar.

Hna Adry Osc

Ciao.

 

miércoles, 8 de abril de 2026

Hágase


 Hágase la luz en la tiniebla, y la paz en la batalla.

Hágase la risa en el sollozo y la cura en el desgarro.

Hágase susurro el grito amargo, que brote la esperanza donde hay odio y los muros nos impiden tender manos.

Que tu voz nos devuelva el paso firme donde el miedo nos hizo descuidados.

Que se rompan los diques que retienen un amor que no siempre regalamos.

Hágase tu verdad en nuestros ruidos.

Hágase tu palabra en nuestro canto.

Que tu reino se vuelva desafío.

He aquí tus hijos, fieles, esperamos un respiro, más fe, algún que otro abrazo.

Hágase, Señor, tu sueño eterno.

Hágase tu Vida en nuestro barro.

José María R. Olaizola, SJ

Ciao

martes, 7 de abril de 2026

Viniste, Señor, como haces siempre...


 Viniste, Señor, como haces siempre, a llamar a mi casa.

Un día era el trabajo y me dije «Mañana abro».

Otro, el cansancio, y no te oí.

Un tercero la prisa, y me olvidé de ti.

Y de nuevo llegaste, con tu Luz, a encender mi sombra.

Te creí en el relámpago; mas no estabas allí.

Quise verte en los luceros; pero solo eran fantasías de mis ojos.

Me sedujeron los fuegos de artificio; sin embargo, tampoco allí morabas.

Y te encontré en el hermano, y en la riqueza de darse entero, y en el sabor de unas lágrimas, y en la risa cristalina de una niña, y en la llama temblorosa y amable de un candil.

Y, entonces, te supe, te abrí mi puerta y me dejé llenar por tu Palabra.

Jaime Foces

Ciao.

lunes, 6 de abril de 2026

Palabra de Vida Abril 2026

«Quédate con nosotros, porque atardece» (Lc 24, 29).

La carretera que lleva al pueblo de Emaús nos habla de un camino que recorrieron dos discípulos de Jesús. Desencantados de los sueños, los proyectos y los momentos fuertes de los días transcurridos con el Maestro, vuelven a casa para reanudar la vida que habían dejado, la de antes del encuentro con Él. Habían transcurrido apenas tres días desde su crucifixión, y la desilusión, el miedo y las dudas reinaban entre sus seguidores.

Se alejaban de Jerusalén, del sueño no realizado, distanciándose de Cristo y de su mensaje, tristes porque en cierto modo ya habían tomado la decisión de abandonar el proyecto que los había llevado a seguirlo.

Es la historia de todos nosotros cuando nos desencantamos de situaciones que nos plantean tomar una decisión en las encrucijadas, y en muchos casos nos parece que la solución de volver atrás, renunciar y resignarnos es la única respuesta a nuestro malestar.

«¿A quién de nosotros no le resulta familiar la posada de Emaús? ¿Quién no ha recorrido ese camino una tarde en que todo parecía perdido? Cristo había muerto en nosotros… Ya no había ningún Jesús en la tierra».

«Quédate con nosotros, porque atardece».

Durante el camino, un desconocido se une a los dos y parece ignorar los acontecimientos que acaban de ocurrir. Comienza a hacer preguntas precisas, las cuales desatan toda la amargura y el desaliento. Primero los escucha, y luego comienza a explicar las Escrituras: Es todo un diálogo, un encuentro que deja huella; de modo que, aunque aún no han reconocido a Jesús, le ruegan que se quede con ellos porque cae la tarde (cf. Lc 24, 17-29).

Esta es quizá una de las oraciones más bellas que encontramos en el Evangelio. Es la primera oración que se eleva de los discípulos al Resucitado, y es conmovedora esta invitación que todos podemos dirigirle para que Él se quede con nosotros y entre nosotros.

Los ojos de los dos discípulos se abrirán al partir el pan, y la alegría de haberlo reconocido por fin los animará a volver a Jerusalén para anunciar a sus amigos el evento de la resurrección.

«Quédate con nosotros, porque atardece».

«Quizá nada mejor que estas palabras explica la experiencia de vivir con Jesús en medio, que las focolarinas hicimos desde el principio –escribe Chiara Lubich–. Jesús es siempre Jesús, y aunque esté presente solo espiritualmente, cuando está, explica las Escrituras y arde en el corazón su caridad: La vida. Cuando lo hemos conocido, nos lleva a decir con infinita nostalgia: “Quédate con nosotros, Señor, porque atardece”; sin ti es noche oscura […]».

La noche es símbolo de las tinieblas, de lo desconocido, de la falta de esa luz que no somos capaces de encontrar porque no creemos en su presencia, que sigue acompañándonos siempre.

La noche es la que envuelve a nuestro planeta, herido y ultrajado por luchas fratricidas, por guerras que siguen siendo organizadas por la ambición de poder y de dinero.

La noche es la que viven millones de personas que ya no tienen voz para gritar las injusticias y los abusos.

Y nosotros ¿Cómo podemos darnos cuenta de la presencia de Jesús, que no siempre se manifiesta según nuestras expectativas? ¿Cómo entender que Él camina con nosotros y trata de hacer que reconozcamos los signos de su presencia? Y sobre todo, ¿Cómo crear las condiciones para que se manifieste y se quede con nosotros?

Son preguntas a las que quizá no siempre sepamos dar respuesta, pero que nos piden que no dejemos de buscar a Jesús, que concentremos la mirada en un compañero de viaje al que muchas veces no vemos, que reconozcamos a Aquel que puede hacerse presente si vivimos entre nosotros el amor mutuo.

El camino de Emaús es símbolo de todos nuestros caminos, es el camino del encuentro con el Señor, es el camino que nos devuelve la alegría del corazón, que nos lleva de nuevo a la comunidad para dar testimonio juntos de que Cristo ha resucitado.

Patrizia Mazzola y el equipo de la Palabra de Vida

Ciao.

 

domingo, 5 de abril de 2026

Domingo de Resurrección/Pascua


 
El Domingo de Resurrección celebra la victoria definitiva de Jesús sobre el pecado y la muerte, ofreciendo vida nueva y esperanza imperecedera. Este acontecimiento central de la fe cristiana, donde el sepulcro vacío se convierte en testimonio, invita a los creyentes a renovar su vida, superar el miedo y testimoniar el amor de Dios en lo cotidiano. 

La Victoria sobre el Temor: La Pascua nos enseña que el dolor y la tristeza no tienen la última palabra. La luz de Cristo resucitado disipa la oscuridad de la desolación y el pecado.

Vida Nueva y Esperanza: Jesús resucitado no es un recuerdo pasado, sino una presencia viva que regala una existencia transformada. La esperanza cristiana nace de esta certeza de que la vida no termina, sino que se transforma.

Llamados a ser Testigos: Al igual que las mujeres y los apóstoles, los cristianos están llamados a "entrar en el misterio" y anunciar con alegría que el Señor vive. Implica vivir la fe con una actitud de asombro y renovación, actuando con los sentimientos de Cristo.

Actualidad de la Pascua: Celebrar la Pascua es buscar las "cosas de arriba", vivir como resucitados y superar el egoísmo y la indiferencia en nuestra sociedad, siendo instrumentos de paz y amor. 

¡Feliz y Santa Pascua de Resurrección! Cristo ha Resucitado, Aleluya. 

Ciao.


sábado, 4 de abril de 2026

Sábado Santo/de Gloria


 El Sábado Santo
es una jornada de silencio, reflexión y espera paciente, marcada por la presencia de Jesús en el sepulcro tras su crucifixión. Representa un tiempo para cultivar la esperanza, confiar sin ver y meditar en el amor inmenso de Dios, aguardando la resurrección con la firme convicción de que la muerte no tiene la última palabra. 

Algunas reflexiones claves para comprender mejor este día:

El Silencio Activo: No es un vacío, sino un silencio lleno de sentido que prepara para el milagro de la Pascua. Es una invitación a parar el ritmo de vida actual y adentrarse en la interioridad.

La Esperanza contra toda Esperanza: Como la Virgen María, símbolo de fe en este día, estamos invitados a creer a pesar de las apariencias y la desolación.

Contemplar el Amor: Al contemplar el cuerpo llagado de Cristo, se medita sobre el alto precio de la redención y el amor incondicional que transforma el dolor en sentido.

Tiempo de Confianza: Es el día para dejar que la tierra de nuestros problemas descanse y confiar en que Dios actúa en sus propios tiempos. 

El Sábado Santo es un puente entre el dolor de la cruz y la alegría de la resurrección, recordándonos que incluso en la oscuridad más profunda, la luz de la vida eterna ya está naciendo. 

Que este sábado sea un momento de paz interior y de renovar la esperanza en el Resucitado. 

Ciao.

viernes, 3 de abril de 2026

Viernes Santo


 El Viernes Santo es un día de profundo recogimiento, silencio y ayuno en la tradición católica, centrado en la contemplación de la pasión y muerte de Jesús en la cruz, el máximo acto de amor, entrega y redención. Es el momento de reconocer el pecado propio y el sufrimiento del mundo, pero sobre todo de recibir la esperanza y el perdón incondicional de Dios. 

Aquí hay reflexiones clave para el Viernes Santo:

La Cruz como Signo de Amor: No se lamenta el sufrimiento de Jesús, sino que se admira cómo, siendo Dios, se humilló por amor, convirtiendo un instrumento de tortura en un símbolo de esperanza.

Contemplar el Silencio: Tras el bullicio, el silencio del Viernes Santo invita a la reflexión interna y a acompañar a Jesús en su soledad.

Identificar Nuestras "Cruces": Reflexionar sobre las cruces personales (incomprensión, egoísmo, soberbia) y cómo, al abrazarlas con la ayuda de Cristo, pueden transformarse.

Ser "Cirineos": La reflexión lleva a actuar; el Viernes Santo nos llama a ser cirineos, ayudando a aliviar la carga de quienes sufren en la sociedad.

Las Siete Palabras: Meditar en las últimas frases de Jesús en la cruz —como "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" o "Todo está cumplido"— revela su entrega hasta el final.

La Presencia de María: Contemplar a María al pie de la cruz nos enseña la fortaleza en el dolor y la confianza absoluta en Dios. 

En este día, se invita a acudir a la celebración de la Pasión del Señor, participar en el Vía Crucis y vivir un ambiente de paz y reflexión. 

Ciao.