Padre Santo, que proteges a todos los hombres, protégeme también ahora que soy mayor.
Tú me has hecho conocer, en Cristo, tu Nombre.
Tú no te has escandalizado de mis fragilidades,
Tú me custodias en tus manos, acaricias mis arrugas.
¡Tú nunca te olvidarás de mí!
Señor mío y Dios mío, haz que no tenga miedo de mi debilidad.
Haz que sepa amarla, como tú la amas.
Haz que sepa escucharla, como tú la escuchas.
Haz que pueda escogerla, como tú la has escogido.
Tú que, siendo poderoso, te has revestido de humildad, haz que ser mayores nos despoje de toda presunción y de toda división.
Para vivir estos años unidos en Ti ¡Que jamás nos olvidarás!
Amén.
Ciao.






