El camino es de gran sencillez. Fueron aquellos discípulos cristianos de segunda generación, a quienes llamamos las Madres y los Padres del Desierto, aquellos primeros monjes, quienes nos legaron este método tan simple de oración del corazón que todos podemos practicar. No es para una élite, no es para los santos; es para gente como nosotros. La meditación cristiana, tal como la practicamos, se fundamenta en la enseñanza de Jesús sobre la oración y su enseñanza sobre el discipulado; son inseparables. Debemos encontrar a Cristo en nuestro interior para poder seguirlo en nuestra vida diaria. Esto es lo que nos transmitieron aquellos primeros maestros del desierto, y esto es lo que descubrió John Main, el fundador de nuestra comunidad. Él simplemente descubrió o redescubrió esta enseñanza, pero también reconoció su inmenso valor para los cristianos modernos como nosotros, que intentamos ser discípulos en un mundo muy diferente, un mundo de grandes distracciones, de gran materialismo, de gran consumismo, de gran estrés...
Laurence Freeman OSB
Ciao.






