Defender hoy la reconciliación es deporte de riesgo. Unos te llamarán tibio. Otros ingenuo. Hay quien dirá que pareces tonto, buenista, que solo quieres quedar bien con todos. Para algunos directamente eres un ignorante que no comprende que toda la razón está en una trinchera, harta de los agravios de la otra. Idénticos argumentos enfrente. Pero hace falta decir que la vida en común pasa por aceptar que no pensamos lo mismo. Que la razón no es patrimonio de un bando, sino que hay razones en las distintas maneras de afrontar la realidad y buscar soluciones. Y que nunca el odio condujo a nada bueno. De hecho, hay quien lleva años rompiendo con toda intención los puentes que se habían construido con mucha generosidad por gente que eligió vivir en paz. Reconciliarse es ser capaces de aceptar las diferencias -incluso perdonar las heridas infligidas- y seguir caminando, juntos, porque el horizonte común es deseable para todos.
José María Rodríguez Olaizola, SJ
Ciao.






