
Un escritor anónimo, nos dejó bajo el título "La acción del hombre", unos pensamientos, que nos hacen ver el parecido que deben tener la acción del hombre y la corriente de un arroyo.
Dice así: "El pequeño arroyo labra su camino a través de la falda de la montaña, tropezando con duros y sólidos obstáculos, pero siempre encontrando una manera de rodearlos, brillando su esplendor de plata en la sombra o al sol, cantando mientras se desliza rápidamente, saltando en su camino hacia el mar, sin un momento de pereza o distracción".
¡Esto es acción y lucha! ¿No creéis?
Si comparamos este arroyo luchador y lleno de vida, con la charca sucia y estancada, repleta de cieno y mal olor, vemos la diferencia, entre la belleza y la fealdad de la vida.
El contraste que vemos en estas dos figuras, es el contraste que nos ofrece una persona llena de alegría y vida, que nada le hace pararse ante los obstáculos, y otra estancada y triste, que piensa en que ya no tiene ninguna posibilidad, cuando encuentra el primer impedimento.
La una alegre y cantarina, la otra gris y lúgubre.
Seamos arroyos cantores, activos, risueños y luchadores, y solamente así podremos alcanzar el mar del éxito, pues habremos evitado que nuestra vida se estanque.
Ciao.
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