jueves, 5 de julio de 2007

No hay derecho


Está claro por el título de esta reflexión, que lo que quiero es denunciar y decir ¡basta ya! a las injusticias que producen cada vez más, el hambre y la muerte de los seres inocentes que habitan en nuestro mundo.
Nos duelen los ojos de ver en la televisión las escenas que cada día nos ofrecen, viendo cómo millones de seres mueren de hambre. Y nos duelen también los oídos de escuchar unas cifras espeluznantes, que ya no sabemos ni qué hacer, ni qué decir.
¿Y todo por qué? Porque (como ya estamos cansados de escuchar), cada día hay más países que siendo ricos y con recursos, son incapaces de distribuir esas riquezas, acaparando entra unos pocos todo, para dejar sin nada a los demás. Porque siempre son los mismos (los ricos y poderosos), los que se reparten la tarta de la riqueza, dejando las migajas para que el resto se mate para recogerlas. Porque con esta ley que nos hemos inventado (la ley del más fuerte), son pocas las esperanzas que tienen los pobres para vivir dignamente.
Desde todas partes, se nos pide ayuda para aliviar la pena y el hambre de todas estas personas. Los que sentimos cómo se nos remueven las entrañas, cuando vemos escenas de pobreza, hambre o emigración, tratamos de aportar nuestro donativo (un grano de arena en una playa inmensa) con la esperanza de poder paliar entre todos su hambruna y miseria, pero también vemos que nos cuentan desde algunos organismos que, las ayudan no llegan y que según por la vía que lo demos, llegará o no a su destino.
Sé que es obligación de todos solucionar el problema, pero hago desde aquí un llamamiento a los políticos y mandatarios de todos los países: ¡SEÑORES, BASTA YA! ¡REPARTAN POR FAVOR!
Para terminar, quedémonos con una frase de San Juan de la Cruz que dice: "Bienaventurado el que, dejando aparte su gusto e inclinación, mira las cosas en razón y justicia para hacerlas".
Obremos y hagamos las cosas con justicia, pero sobre todo seamos justos y demos a cada cual lo que es suyo.

Ciao.

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