
Hola:
Al empezar el año, seguro que deseas toda clase de felicidades. ¿Cuántas veces has repetido la celebra frase de "Feliz Año Nuevo"? ¿Cuántas veces has brindado y has pedido para que este año nuevo sea feliz? Es genial e importante, pero a la vez comprometido. Has de entender bien el tema de la felicidad. No debes pedir tanto que el año sea feliz, sino que tú y todos seamos felicies en el año que ya ha comenzado. No es cuestión de desear que las cosas y los acontecimientos te sean favorables, sino que tú sepas ver y sentir las cosas y los acontecimientos favorablemente. Porque la felicidad no está fuera, sino dentro de tí.
Ora estos días de comienzo del año nuevo esta felicidad. Dite a tí mismo delante del Señor: Yo soy el acontecimiento favorable, yo puedo ser el año feliz. Todo el misterio de mi vida no está en las cosas, sino en mi corazón, habitado por el Señor.
Ora y deséate un año feliz, que no es tener más riquezas, más o menos suerte, más o menos salud, sino que tu corazón se llene de dicha, una dicha que no se acabe en todo el año, dicha que se alimenta en fuentes más profundas que en las cosas y los acontecimientos.
Que surja espontáneamente tu oración estos días: Una oración en primer lugar agradecida, porque el Señor te ha bendecido generosamente a lo largo de los días. Ahora vives no en 2007, sino un año nuevo, el 2008. Si vives en porque Dios te está amando, si piensas y sientes es porque Dios te alienta en todo momento.
Una oración, también, arrepentida, porque en tí no todo es gracia, pues ha habido muchas negatividades y muchos vacíos. Porque no has sabido responder algunas veces al amor. Arrepentimiento por lo que has podido hacer y por el bien que has dejado de hacer, por la rutina diaria, por la vieja tristeza, por los egoísmos de siempre.
Una oración confiada, porque todo está perdonado, porque Dios está en tí, porque la historia vuelve a empezar cada día. Mirando el futuro, no hay nada que temer; porque Dios nos acompaña. Tu oración es ponerte en las manos del Padre.
Ora este año nuevo. Un año que comienza cuando nació Jesús. Es el principio de todas las cosas. Su nombre no es un capricho, sino que es definición de vocación. Sí, Jesus significa "Dios salva", y a este Niño se le define como un Salvador que está llamado a ser la salvación de Dios. Y como la salvación se realiza desde y en el amor, Jesús significa "Dios ama", "Dios regala", "Dios entrega".
"Cada día me digo: hoy comienzo" (San Antonio). Y hoy te digo yo a tí: "Dios te amó, Dios te ama, Dios te seguirá amando hasta el final".
¡¡FELIZ AÑO, FELIZ TÚ!!
Ciao.
No hay comentarios:
Publicar un comentario