domingo, 6 de diciembre de 2009

Alcanzar los sueños de Dios


Hay sueños que provienen del corazón de Dios y hay sueños nuestros.
Los sueños nuestros pueden ser alcanzados a través de nuestra capacidad humana, a través de nuestros recursos e influencia.
Los sueños de Dios son alcanzados a través del poder de Dios.
La palabra que Dios dijo a Zorobabel, cuando le encargó regresar a los judíos del cautiverio en Babilonia fue:
-No es con ejercito, ni con fuerza, sino con mi espíritu....
La tarea que Zorobabel tenía que llevar a cabo era titánica y Dios le advierte que si él confiaba solo en su habilidad para alcanzarla, el propósito no se lograría.
- No es con fuerza, le dice el Señor.
Esta declaración de la fuerza hace referencia a un arco cuando está siendo estirado para lanzar la flecha. El arco es un arma de guerra, un instrumento hecho de un material que tiene su límite cuando se estira.
Además de las limitaciones en el arco, están las limitaciones en la fuerza de la persona que estira el arco.
La fuerza humana o “instrumentos” humanos nunca serán suficientes para alcanzar los sueños de Dios.
Cuando comparamos nuestra fuerza con la fuerza de Dios, no hay comparación, está claro.
Cuando comparamos nuestros “arcos” con el “arco de Dios", nuestros instrumentos son débiles, y con muchas limitaciones.
Dios también le dice a Zorobabel:
- No es con un ejercito como vas con seguir tu misión...
Un ejército es un grupo de hombres, un grupo de soldados a la disposición de un superior que les manda.
La palabra ejército también puede ser interpretada como los recursos, influencia, dones o habilidad que cada uno de nosotros tenemos. Pero nada de esto es suficiente, le dice Dios a Zorobabel, necesitas el poder de Dios.
Es obvio que el Señor utilizará nuestras habilidades y recursos, pero nunca serán suficientes, porque nos quedaremos cortos cuando solo dependemos de ellos.
Si en este momento tu haces un inventario de tus recursos, habilidades e influencia y decides que puedes lograr el sueño que hay en tu corazón, ese es un sueño tuyo, y esto de ninguna manera quiere decir que un sueño sea malo, porque hay muchos sueños buenos que pueden ser logrados con sólo nuestra habilidad y recursos.
Los sueños de Dios, en cambio, parecen imposibles de alcanzar cuando los comparamos con nuestra habilidad.
Cuando logramos los sueños que Dios puso en nuestro corazón, nos damos cuenta que Él, es el Único que puede hacer que se logren, y nosotros solo somos instrumentos en sus manos poderosas.
Nunca debemos dudar de Dios. Nos sorprenderemos cuando Él ponga sus manos sobre nuestro arco débil.
No importa cuan grande sea nuestro talento, nuestra habilidad o nuestra sabiduría, porque Él hace la tarea por nosotros, si confiadamente nos ponemos y trabajamos a su lado.
No importa lo escasos o pobres que sean nuestros recursos. Los sueños de Dios se alcanzan con los recursos de Dios.
¿Confías en Él a la hora de hacer algo?

Ciao.

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