martes, 15 de diciembre de 2009

El agua sucia


Hablamos muchas veces gratuítamente de los demás, sin pensar el mal que podemos hacer con nuestras palabras, y nos solemos dar cuenta solamente cuando nuestras palabras han transcendido y han creado un bulo que ya no podemos parar.

Nos arrepentimos la mayoría de las veces, pero el mal ya está hecho.

Esta historia nos enseña, que debemos pararnos a pensar antes de hablar, y si es posible callarnos de lo que sepamos de los demás.

Una alumna de un colegio faltó a clases por una semana y otra compañera empezó a decir que la primera no asistía a clases porque estaba embarazada y se estaba haciendo un aborto.

La maestra escuchó los comentarios y llamó a la muchacha a su oficina y le dijo:

- Por favor, tráeme un vaso de agua bien lleno.

La estudiante se lo trajo y a continuación la maestra le dijo:

- Tira toda el agua al piso.

La muchacha titubeó, pero al final obedeció, después de derramada el agua en el suelo, la maestra le dijo:

- Ahora, recoge el agua del piso y ponla en el vaso.

- No se puede, dijo la alumna, la maestra le repitió:

- Hazlo, la alumna con paños y servilletas recogió todo lo que pudo y así llegó a llenar medio vaso de agua la cual estaba sucia.

La maestra le dijo a la alumna:

- Así es como ha quedado la fama y el honor de tu compañera. Aun cuando quieras reparar el mal que haz hecho, no podrás hacerlo totalmente. Sabes, tu compañera faltó a clases porque estaba en el entierro de su padre que falleció hace unos días.

Ciao.

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