jueves, 10 de diciembre de 2009

En la pequeñez nos reconoce Dios


Una vez un grupo de tres hombres se perdieron en la montaña, y había solamente una fruta para alimentarlos a los tres, quienes casi desfallecían de hambre.

Se les apareció entonces Dios y les dijo que probaría su sabiduría y que dependiendo de lo que mostraran les salvaría.

Les preguntó entonces Dios qué podían pedirle para arreglar aquel problema y que todos se alimentaran.

El primero dijo:
- Pues aparece más comida.
Dios contestó que era una respuesta sin sabiduría, pues no se debe pedir a Dios que aparezca mágicamente la solución a los problemas sino trabajar con lo que se tiene.

Dijo el segundo entonces:
- Entonces haz que la fruta crezca para que sea suficiente.
A lo que Dios contestó que No, pues la solución no es pedir siempre multiplicación de lo que se tiene para arreglar el problema, pues el ser humano nunca queda satisfecho y por ende nunca sería suficiente.

El tercero dijo entonces:
- Mi buen Dios, aunque tenemos hambre y somos orgullosos, haznos pequeños a nosotros para que la fruta nos alcance.
Dios dijo:
- Has contestado bien, pues cuando el hombre se hace humilde y se empequeñece delante de mis ojos, verá la prosperidad.

Ciao.

2 comentarios:

AGILITY SOLUCIONES HIPOTECARIAS dijo...

Totalmente de acuerdo querida amiga. El domingo pasado iba el Evangelio sobre eso, hacernos pequeños o grandes según la ocasión. Los cristianos tenemos que ser personas chicles, jajaja, y que dificil es.

FELIZ ADVIENTO, BUENÍSIMO EL COLACAO.

lojeda dijo...

Gracias amiga por tu comentario. Me alegro de que te haya "alimentado" el Colacao.
Besitos a todos y también Feliz Adviento para ti.