
Pues vaya. Empezamos bien para el día en que estamos ¿no?
Porque en este día, tan especial para grandes y pequeños, todos queremos motivos para la alegría, para el júbilo, para la sonrisa... pero es que a veces la vida nos da razones para la pena, el llanto, el desconsuelo.
Y sería un error salir corriendo ante toda clase de problemas, y no reconocer los logros conquistados.
A veces, lo humano, es aceptar nuestra parte de desierto, para apreciar después el oasis cuando nos llega.
Saldremos de las sombras, vendrán después las tormentas y volverá a brillar el sol de nuevo, pero ahora nos toca asumir que, a veces, la vida nos duele un poco y así la aceptamos.
¡Hay muchas razones y son tan variadas! ¿Eh? ...
¿Qué se oculta tras nuestras caras, a veces indescifrables?
¿Por qué nos levantamos con mal pie algunos días?
¿Por qué a veces me pesa todo, y otras me como el mundo?
¿Por qué hay días en que los minutos se me hacen eternos?
¿Por qué en ocasiones me siento sola, aun rodeada de gente?
¿Por qué me comen la duda, o la inseguridad en estos momentos?
¿Por qué a veces me siento incomunicada?
¿Por qué me cuesta tanto pedir ayuda?
¿Por qué, a veces, no me aguanto ni a mí misma?
Muchas veces no sé la respuesta, pero quizás no importa mucho....
Porque hoy, sólo te pido, Señor, que en esos momentos no dejes que me rinda...
No me dejes tampoco dramatizar demasiado.
Ayúdame a sonreír un poco ante mis angustias.
Enséñame a fiarme, de Ti y de otros.
Pero... también sé que hay motivos que no dependen de mí, y, sin embargo, son tan reales…
Hay noticias que, de tan repetidas, se me han vuelto lejanas y cuando las pienso, me siguen estremeciendo.
Todos esos rostros que me hablan de vidas permanentemente en crisis, porque les falta la paz, el pan, la educación, el acceso a la salud…
Vidas en permanente tensión cuando se viven desde enfrentamientos inútiles, rencores y descalificaciones.
Vidas en permanente lucha cuando calla el amor y habla el egoísmo.
También te pido, Señor, que me des un corazón sensible, entrañas de misericordia, capacidad para conmoverme y no cerrar los ojos ante todo lo que ocurre a mi lado.
Porque, para todas esas vidas heridas, sé que Tú tienes la respuesta, pero también sé que tenemos que encontrarla juntos.
Es este día mágico, festividad de sus Majestades los Reyes Magos, te pido, con toda la ilusión del mundo, que concedáis a este mundo la dignidad, la libertad que todo ser humano se merece.
Ciao.
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