viernes, 29 de agosto de 2014

El lamento de la empatía



Cómo no entender a quién dice "ya no puedo más" si yo mismo hoy siento la incapacidad paralizante...
Cómo no entender a quién cae una y otra vez si yo mismo padezco hoy la debilidad arraigada que me arrastra...
Cómo no entender el sufrimiento, la frustración y el ahogo hasta las lágrimas cuando yo mismo me hundo hoy en un abismo hasta doler el alma...
Cómo no entender a quien da un paso adelante y dos para atrás cuando yo mismo hoy me siento cobarde y desorientado...
Cómo no entender a quien se siente sólo y abatido cuando yo mismo no encuentro hoy agarre de cariño...
Cómo no entender a quien no entiende cuando yo mismo hoy no tengo explicación alguna que me haga comprender...
Cómo no entender que la vida te da y te quita cuando yo mismo dudo hoy entre el gracias y la queja...
Cómo no entender la rabia y el odio fruto de la decepción cuando ni yo mismo hoy soy capaz de perdonar...
Cómo no entender a quien se siente un "nadie" cuando yo mismo hoy me veo humillado e ignorado...
Cómo no entender los intentos de evasión de la realidad si yo mismo quisiera hoy desaparecer del todo...
Cómo no entender que no entenderemos nada si es que no padecemos algo, que lo humano tiene algo de ello para unos y mucho para la mayoría...
Entender que quizás hoy sea yo un privilegiado y yo mismo agradecer que tú estás ahí, Dios mío, escuchando el clamor de mi humanidad herida Dios sanador, ayúdame.. aún sin entender, a creer que tú eres
El Único capaz,
La Fuerza,
El Consuelo,
La Valentía,
La Ternura,
El AMOR,
El Perdón,
El que me ensalza,
La realidad que me envuelve,
Presencia en mis abismos,
Tú, que sabes entenderme porque conoces mis entrañas y eres hacedor de nuestra humanidad...

¡GRACIAS SEÑOR!

Ciao.

2 comentarios:

Ángel dijo...

Lourdes, siempre o casi siempre en estos años he encontrado en tus artículos cosas que ayudan. Sobre empatía he aprendido bastante en estos carce años en el grupo de autoayuda al que asisto.
Te agradezco tus artículos pero como todo en la vida unos ayudan mas que otros según las circunstancias de cada persona.
Un fuerte abrazo

Lourdes Garcia Ruiz de Ojeda dijo...

Gracias Ángel por tus palabras y tus visitas.
Un abrazo