lunes, 13 de marzo de 2017

Somos



Somos lo que vemos, lo que escuchamos, lo que comemos, lo que acariciamos o rechazamos.
De nuestros sentidos corporales dependerá el significado que demos a nuestra vida. Por eso es bueno reconocer la sensibilidad que nos abre al mundo y ponerla al servicio de lo que más queremos.
Si meditamos cómo usamos nuestros sentidos puede que nos demos cuenta de que no siempre están bien ordenados. Y en ocasiones los empleamos, no para amar, sino para despreciar o hacer el mal.
Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio nos proponen impregnarnos de Jesús, meternos de lleno en su vida y su obra. Para “imitar en el uso de los sentidos a Cristo” [248]  y así, desde Él y con Él, crecer en nuestra apertura al mundo. Ojalá que nuestro oído, nuestra mirada, nuestro gusto, nuestro olfato y nuestro tacto sean para dar vida.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

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