viernes, 21 de diciembre de 2018

Como un niño


Como un niño...
Convertir una tormenta inesperada  en catarata mágica,
cocinar un festín de galletas con barro, y con tres cachivaches montar una tienda.
Sonreír, aliviado por la voz conocida que te evoca mil juegos, una casa y un beso.
Reposar, vulnerable, en abrazo seguro.
Sollozar sin vergüenza hasta caer dormido, para alzarte mañana invencible de nuevo.
Preguntar sin descanso, sediento de respuestas.
Curiosear, inquieto, en todos los rincones.
Y entonces descubrir el mundo, al otro, un Dios.. Y gritarlo muy alto, y pintarlo con ceras y decirlo a los tuyos, y empezar a crecer… Para, un día distante, recordar la tormenta,  la galleta de tierra, la tienda de papel, esa voz conocida de juego, casa y beso, la pregunta constante y el rincón ignorado.
El mundo que te llama, el otro, siempre en torno, y ese Dios que, de nuevo, te seduce y te envía, a gritarlo muy alto,
a pintarlo con ceras, a decirlo sin miedo,  como un niño, otra vez.

José María R. Olaizola, SJ

Ciao

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