domingo, 15 de agosto de 2021

La grandeza de la Virgen María

Paradójicamente las fiestas marianas traen a nuestra memoria las imágenes más grandiosas y ostentosas para celebrar “la esclava del Señor”. ¿Deberíamos sorprendernos? ¡No! 

La grandeza de la Virgen María nos remite siempre a Dios, un Dios siempre mayor que nuestros límites y pequeñeces, un Dios capaz de hacer irrupción en nuestras historias y transformarlas para hacernos parte de su sueño de salvación para la humanidad.

En nuestro mundo hay tantos que viven con la mirada dirigida hacia abajo agobiados por la tristeza, abrumados por la enfermedad, apenados por la soledad, oprimidos por la violencia o la exclusión… Contemplar la Virgen María y celebrar su fiesta nos invita a elevar nuestra mirada hacía el cielo para sentir interiormente que Dios nos mira tiernamente, nos invita a colaborar con Él y que, a pesar de todas nuestras dificultades y miserias, Él hace grande obras por cada uno de nosotros.

Hoy, de la mano de María somos invitados a proclamar con gozo:

Proclama mi alma

la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios,

mi salvador;

porque ha mirado la humillación

de su esclava.

Desde ahora me felicitarán

todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho

obras grandes por mí:

Su Nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

 

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