sábado, 19 de febrero de 2022

Hacer un espacio al amor


 Al final se trata de hacerle mucho más espacio al amor en nuestra vida.
Nuestra realidad cotidiana tiene un espesor que lo asimila todo, que lo hace vulgar, trivial, que tritura las más bellas aspiraciones, los más hermosos deseos. 

Por ello, se hace más necesario hacerle espacio al amor, dejarle un hueco mayor en lo cotidiano de nuestra vida. Aprender a vivir alimentados de esa presencia, responsables de una actitud de reconocimiento, constante y discernidora.

Nuestra vida cotidiana es un conjunto de experiencias muy dispersas, como las piezas revueltas de un puzzle. Pero también, como ellas, cada fragmento puede ser visto de forma aislada o como algo que tiene su lugar en el todo. 

Se nos pretende conducir a una manera de mirar la vida más unificada, que nos haga ver mejor la trabazón de cada pieza, de cada fragmento: Acontecimientos que nos suceden, éxitos o fracasos, disgustos o logros, amores, ausencias, desamores… Verlo todo a la luz de una experiencia privilegiada: La del amor que envuelve toda nuestra vida. Caer en la cuenta de cómo afecta ese amor constante de Dios en nuestra manera de vivir el tiempo. Tiempo que se nos ha regalado, pero que tenemos que elaborar creativamente.

La vida transformada es algo del corazón. Una luz, una chispa, una intensidad nueva: Se trata de mantener abierto el circuito, para que, cuando sea y a la hora que sea, pueda saltar la comunicación. La atención debe ser muy fina, porque lo poco aquí, es mucho; lo más imperceptible, muy importante.

Ciao.

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