miércoles, 9 de marzo de 2022

En Cuaresma, tendamos una mano

Poder decir con realismo “soy pecador”, en forma concreta y mirando nuestra propia historia, es el resultado de haber superado la ceguera y el autoengaño que nos impide reconocer que podemos ser fuente de mal en el mundo. Ahora bien, ¡Este no es el final!

En la vida, todos avanzamos a tientas, como un niño que empieza a caminar, y en más de una ocasión nos caemos. A lo largo de nuestra historia hemos encontrado muchas manos extendidas que nos han ayudado a ponernos nuevamente de pie para continuar el camino. ¡Esa mano que siempre nos levanta es la misericordia! Sin esa mano que nos interpela, nos da confianza y nos expresa su amistad nos quedaríamos tirados en el suelo. 

Cuaresma es un tiempo para hacer la experiencia de la misericordia. Un tiempo para sentirnos beneficiarios de una amistad que supera las dificultades, de un amor que sobrepasa las limitaciones y de una confianza que prevalece sobre las ingratitudes. Te proponemos un reto: ¿Qué tal si, durante esta Cuaresma, tú también tiendes la mano.?

Espiritualidad Ignaciana

Ciao.

 

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