lunes, 9 de mayo de 2022

Buen Pastor

Das la vida en el esfuerzo diario, por alcanzarnos refugio, seguridad, alimento.

A menudo, cegados por los rayos de la tormenta, y ensordecidos  por el fragor de los truenos, nos desorientamos,

hasta acabar en parajes inhóspitos, donde lobos hambrientos pelearán por los despojos de cada historia que pudo ser tanto y se queda en nada.

Pero tú no desistes, sales a buscarme, te adentras por la tierra agreste, plantas cara a las fieras y repites,

con voz familiar y cercana, mi nombre, para llevarme, al fin, a la vida prometida donde el presente es encuentro, y el futuro eternidad.

José María Rodríguez Olaizola

Ciao.

 

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