Señor, ¿Quién eres para mí?
Tú eres, Jesús, el Pan de Vida, el alimento que sacia mi alma hambrienta, el sustento que me fortalece en la batalla, la ternura que se parte y se entrega por amor.
Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida, mi brújula en la confusión, mi certeza en la duda, mi razón para seguir cuando todo parece oscuro.
Contigo, Señor, sé a dónde voy y a quién pertenezco.
Tú eres la Luz del mundo, la que disipa mis tinieblas y me devuelve la esperanza.
Cuando todo parece perdido, en Ti encuentro la claridad para seguir adelante.
Tú eres mi Dios y mi todo, la razón de mi entrega, el amor de mi vida, mi refugio en el dolor, mi descanso en la fatiga, mi paz en la tormenta, mi alegría sin final.
Pero, Señor, ¿Quién eres para los demás?
¿Qué dicen hoy de Ti en este siglo de prisas y ruidos?
Algunos te llaman Maestro, pero no siguen tus enseñanzas.
Otros te llaman profeta, pero ignoran tu voz.
Algunos te buscan solo cuando la tormenta arrecia, y otros te han olvidado entre tantas distracciones.
Señor, en un mundo que te nombra sin conocerte, haznos testigos de tu verdadero rostro.
Que cuando nos miren, vean en nosotros tu amor.
Que cuando hablen de ti, hablen de un Dios vivo, un Dios cercano, un Dios que sigue llamando.
Señor, que en este tiempo donde muchos te han dejado fuera, seamos luz que refleje tu presencia.
Que el mundo no solo se pregunte quién eres, sino que te descubra en el amor que transforma vidas.
Tú eres el Dios que no deja de buscar, el Amor que nunca se cansa de esperar.
Tú eres, Jesús, mi todo.
Mirza Deras
Ciao.
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