El primer domingo de Adviento es el 30 de noviembre de 2025. Este primer domingo de Adviento es también el comienzo del nuevo año litúrgico, en el que entramos en un nuevo ciclo litúrgico.
La reflexión para el primer domingo de Adviento de 2025 se centra en la esperanza y la vigilancia, invitando a preparar el corazón para la venida de Cristo. Se enfatiza la importancia de mantener la fe y la esperanza ante las dificultades, como señalan las lecturas del Ciclo C que abordan la llegada del "Germen justo" y la necesidad de vivir con el corazón no agobiado y los ojos abiertos a la presencia de Dios.
Esperanza activa: A pesar de un mundo a menudo agitado, el Adviento nos llama a "mantener encendida la llama de la esperanza" y a ser signos de ella para otros, confiando en el amor de Dios a pesar de las dificultades.
Vigilancia y oración: La liturgia comienza con el imperativo de "¡Velad!", invitando a estar atentos y despiertos. Esto no es solo rezar, sino abrir los ojos a la presencia de Dios en los acontecimientos de la vida, tanto los buenos como los dolorosos.
Preparación del corazón: El Adviento es un tiempo para corregir el rumbo y purificar los deseos. Se nos pide no agobiar el corazón con anhelos equivocados, sino buscar la profundidad adecuada de los deseos para poder recibir al Señor.
La presencia de Dios: Se nos recuerda que Jesús ya está presente en nuestras vidas a través de personas, experiencias y lugares inesperados. El Adviento nos llama a tomar conciencia de esta presencia y a estar atentos para no dejarla pasar.
Fe como clave de lectura: La fe nos da la capacidad de ver en los acontecimientos un plan de salvación, algo que otros pueden no captar. Este tiempo litúrgico, que coincide con el Jubileo 2025, nos renueva en la fe para ser testigos del amor de Dios.
Ciao.

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