La vida un día y otro cuesta arriba, sin final, sin ánimo en el alma, sin fe sobre los hombros, sombra de culpabilidad en cada paso adelante
y siempre ausencia de apoyo, valía o reconocimiento.
¿Cuándo la diferencia cambió en dominio y el dominio en abuso, y éste en humillación?
Si la religión es religación con Dios, de todos, soñemos una iglesia libre de supremacías.
Aun fuerte el espíritu que enferma y encorva
¡Enderezamos por fin nuestra conciencia!
Y haciendo memoria de nuestra oculta entrega soltemos el fardo de servidumbres impuestas.
Y no caigamos en el poder y la venganza inversos hasta probar y gustar el pan de la igualdad, hasta lograr un reparto de cargos y de cargas
en la órbita de la diversidad y el respeto.
Amén.
Seve Lázaro, SJ
Ciao.

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