Quien no es para ti, no lo será nunca. Por más que insistas, por más que te esfuerces, por más que te quedes cuando ya no te eligen. Hay vínculos que no florecen porque no están destinados a hacerlo, no porque tú no hayas sido suficiente, sino porque simplemente no era el lugar, ni el momento, ni la persona correcta.
A veces confundimos amor con apego, y esperanza con costumbre. Nos aferramos por miedo a la soledad, por temor a empezar de nuevo, por creer que insistir cambiará las cosas. Pero la verdad es que nadie se convierte en lo que no quiere ser. Nadie aprende a amar a fuerza de ruegos.
Por eso, no te aferres a nadie. Aferrarte solo alarga el dolor y te aleja de lo que sí podría llegar a ser. Soltar no es rendirse, es comprender. Es elegirte cuando el otro ya no te elige. Es aceptar que quedarte donde no te quieren no es amor, es olvido de ti mismo.
La vida siempre trae más caminos. Llegarán más amigos que te abracen sin condiciones, más amores que se queden sin dudas, más personas que te elijan con hechos y no con excusas. El mundo no se acaba porque alguien se va; a veces empieza cuando se va quien ya no sumaba.
Nunca mendigues amor a quien no tiene tiempo para ti. El amor que vale la pena no te hace sentir una carga, no te hace esperar siempre, no te deja en segundo plano. El amor verdadero encuentra espacio, crea tiempo y cuida sin que se lo pidan.
Duele aceptar que alguien no era para ti, pero duele más traicionarte quedándote donde tu presencia no importa. Mereces vínculos donde seas prioridad, no opción. Donde tu cariño sea recibido con gratitud y no con indiferencia.
Y aunque hoy el corazón se sienta cansado, recuerda esto: Quien es para ti, se queda. Quien no lo es, se va. Y dejarlo ir...También es una forma de amor propio.
José Antonio Blanco Pazos
Ciao.

No hay comentarios:
Publicar un comentario