Un día escogí ser reflejo sin sol, agua sin fuente, voz sin garganta y me perdí en mí.
Tú me guardaste, sol en Tus ojos, agua en Tus manos, voz en Tu oído y me encontré en Ti.
Desde entonces.
Tú me iluminas.
Tú me fecundas.
Tú me pronuncias y te encuentro en mí.
Yo solo, ¿Qué puedo ser?
Benjamín G. Buelta, SJ
Ciao.

No hay comentarios:
Publicar un comentario