¿Quién dijo que la santidad tiene que ser aburrida?
A veces caemos en la trampa de pensar que para estar cerca de Dios debemos estar siempre serios, preocupados o solemnes. Pero miramos alrededor y vemos que el Creador pintó las flores de colores escandalosos, diseñó animales que parecen chistes y nos dio la capacidad de reír hasta que nos duela la panza.
La alegría no es una distracción de lo sagrado; es una de sus formas más puras. Disfrutar de un buen café, reír con un amigo, maravillarse con algo pequeño... Eso también es adoración. Eso también es decir "Gracias".
Hoy, date permiso para ser feliz sin culpa. Tu sonrisa también glorifica a Dios.
Reflexiones con Fray Martín
Ciao.

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