jueves, 23 de abril de 2026

Como un viaje en tren


 Imaginemos que nuestra vida es como un viaje en tren. La estación de destino es Dios, la santidad, la unión con Él. Todos estamos viajando, pero no todos elegimos el mismo tren ni la misma dirección.

Cuando alguien dice: “Yo quiero lo que me haga más santo, lo que me una más a Dios”, es como si dijera: “No me importa si el tren es más cómodo, más rápido o más divertido; quiero el tren que vaya directo al destino correcto”.

A veces hay trenes muy lindos: Asientos cómodos, paisajes hermosos, entretenimiento… Pero van en otra dirección. Representan cosas buenas en sí mismas —éxito, reconocimiento, placer, comodidad— pero que no necesariamente nos acercan a Dios.

En cambio, el tren que va hacia la santidad quizá no siempre sea el más cómodo. Puede tener momentos de esfuerzo, sacrificio, paciencia, perdón, humildad. Sin embargo, ese es el que realmente nos lleva a la estación final: Estar más unidos a Dios.

Entonces, vivir diciendo “quiero lo que me haga más santo” es como mirar cada decisión y preguntarse:

¿Este tren me acerca o me aleja del destino?

¿Esta elección me une más a Dios o solo me hace el viaje más cómodo?

La clave no es elegir el trayecto más fácil, sino el que conduce al lugar correcto.

Y así, cada día, en cada pequeña decisión, estamos subiendo a un tren u otro. La santidad consiste en elegir, una y otra vez, el tren que va hacia Dios.

Ejercicios Espirituales San Ignacio 

Ciao.

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