Eres incomprensible.
Pero la oscuridad de tu misterio, es más luminosa que nuestras ideologías, pequeñas luces colgadas en las encrucijadas.
Eres inaccesible.
Pero tu distancia es más acogedora de lo último de mi ser, que todos los brazos que se cierran con amor sobre mis espaldas.
Eres indecible.
Pero tu nombre orado humildemente, va manando silencioso más sabiduría que los torrentes de palabras que circulan en la tierra.
Eres inmanipulable.
Pero tu designio trae hasta mis venas, una gota de vida eterna que hace brotar desde el centro de mi realidad todas mis creaciones.
Benjamín G. Buelta, SJ
Ciao.

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