domingo, 17 de mayo de 2026

Ascensión del Señor


 La Ascensión de Cristo no es un espectáculo para mirar desde abajo, ni un recuerdo bonito para admirar desde lejos. La Ascensión es una llamada a seguir caminando. Cristo no asciende para desentenderse del mundo, sino para empujarnos a levantar la mirada y vivir de otra manera.
El mundo fabrica admiradores, seguidores dóciles, personas clonadas que piensan igual, sienten igual y viven dormidas. Cristo, en cambio, no busca admiradores pasivos. Busca hombres y mujeres de vuelos altos, pero con los pies bien clavados en la tierra. Personas despiertas. Espabiladas. Con el corazón encendido y las manos trabajando.
Porque la Ascensión nos recuerda que ahora nosotros somos sus manos para acariciar, ayudar y levantar al que cae.
Somos sus pies para acercarnos al que está solo, para caminar hacia el necesitado y no pasar de largo.
Somos su corazón para amar sin medida, perdonar sin cansancio y sembrar esperanza donde otros sólo ponen indiferencia.
Cristo asciende… Pero no nos deja mirando al cielo con los brazos cruzados. Nos deja una misión. Vivir con el alma mirando arriba, pero con la vida entregada aquí abajo.
¡Feliz fiesta de la Ascensión!
Javier Leoz Ventura
Ciao.

 

No hay comentarios: