A veces duele más repetirse que equivocarse.
Y ahí es donde conviene mirar con calma.
No todo se arregla castigándose por el tropiezo. A veces hace falta entender qué venía pasando antes, qué se descuidó, qué se ignoró por cansancio o prisa.
Mirar solo el golpe deja la lección a medias. Ver la causa ayuda a no volver a pasar por lo mismo.
Y sí, cuesta. Pero esa claridad ahorra vueltas, rabia y tiempo.
Si te hizo sentido, deja una palabra que te recuerde aprender sin cargar de más.
Ciao.

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