miércoles, 15 de julio de 2026

Aceptar algunas cosas como son


 Esto puede parecer un poco derrotista. Pero no se trata del conformismo de los pesimistas. No se trata de afirmar que nada puede cambiar. Hay muchas cosas que pueden cambiar, a mejor, en la propia vida y en otras vidas. Hay mucho bueno por construir. Pero también es cierto que hay cosas que no podemos forzar: Sentimientos, aciertos, errores, situaciones que nos desbordan, rechazos, capacidades… A veces lo mejor que uno puede hacer es decirse a sí mismo: «¡Venga! ¡Espabila! ¡Acepta lo que hay!». Entonces dejas de intentar embestir a un muro que solo te produce dolor de cabeza. Y quizás entonces estás, al fin, preparado para salir adelante.

En la lucha no estamos desarmados. En las mil historias en las que tenemos que desenvolvernos. En los estudios, en el trabajo, en la búsqueda de nuestro espacio vital, en las preguntas por el sentido… Contamos con la guía de un Dios que habita en lo profundo de la realidad. Con la fuerza de un espíritu que late en cada latido de nuestro corazón. Con la luz del evangelio en el que Jesús nos muestra una forma bien concreta de vivir. Es necesario recordar alguna vez que Él nos lleva de la mano –aunque a veces creamos que estamos a la intemperie–. Es importante mirar hacia fuera para descubrir nuevas posibilidades y motivos. Es útil fiarse, más allá de la propia fragilidad, de Dios.

Saúl Marrero

Ciao.

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