sábado, 25 de julio de 2026

El sacerdote influencer: Oportunidades y riesgos


 Las redes sociales ofrecen hoy una oportunidad extraordinaria para evangelizar. Un sacerdote puede llegar con una reflexión, una homilía o una palabra de aliento a miles de personas que jamás cruzarían la puerta de una iglesia. Sin embargo, también existen peligros que conviene reconocer con humildad.

El primero es la secularización interior: Sin darse cuenta, uno puede acabar midiendo el éxito pastoral por el número de seguidores, visualizaciones o comentarios, cuando el criterio evangélico sigue siendo la fidelidad a Cristo.

Otro riesgo es la falta de moderación: Las redes tienen una dinámica que invita a estar siempre presente, opinar de todo y responder a todos. El sacerdote puede terminar dedicando más tiempo a la pantalla que a la oración, al estudio o al trato directo con las personas que le han sido encomendadas.

También existe el peligro del personalismo: Cuando la figura del sacerdote ocupa demasiado espacio, Cristo puede quedar en segundo plano. El evangelizador debe ser puente, no destino; señal, no protagonista.

Por eso, la presencia sacerdotal en las redes necesita discernimiento, acompañamiento y una sólida vida espiritual. Un sacerdote puede ser influencer en el mejor sentido de la palabra si influye para llevar a Dios, no para atraer la atención sobre sí mismo.

Como decía san Juan Bautista: «Es preciso que Él crezca y que yo disminuya». Esa sigue siendo la mejor regla para cualquier evangelizador, también en la era digital.

Lo digo consciente de que a mí me gusta pero no siempre ni para todo. Y cuando las alarmas se disparan es mejor hacer un OFF.

Javier Leoz Ventura

Ciao.

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