Todo comienza por algo pequeño como un grano de mostaza.
Cualquier camino se inicia con el primer paso, la primera semilla.
Por eso, no hay que despreciar ni quitar valor a las cosas minúsculas ni a las menos brillantes.
El secreto consiste en hacer las cosas más sencillas con todo el amor del mundo.
En la semilla ya está el sueño del árbol.
Desde lo pequeño sigue creciendo el reino.
Esa semilla se convirtió en árbol que cobija y abraza a tantas personas.
No te preocupes por tu pequeñez.
Dios es experto en hacer cosas grandes con los pequeños.
Fermín Negre
Ciao.

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