No juzgues el día por lo que recojas, sino por lo que siembres.
Lo nuestro es sembrar. Dios es quien hace crecer.
¿Sembrar y sembrarnos para dar buen pan y alimentar a las gentes hambrientas de vida?
Jesús no se desanimó porque algunas semillas no cayeran en tierra buena.
Todo lo contrario.
Sabía que algunas caerían en el camino, en tierra superficial, entre zarzas.
Aun así, cada mañana salía a sembrar.
Imagínate si se hubiera dicho a sí mismo: «Ya no salgo más a sembrar porque se pierden muchas semillas y no merece la pena».
¿Dónde estaríamos tú y yo ahora con tantas que hemos desperdiciado?
Para Él cada semilla merece la pena.
Siembra creyendo que en las semillas que plantas ya está la cosecha que sueñas.
Y saber que, al final, solo contará el amor que hemos sembrado y el bien que hemos dejado a nuestro paso.
Fermín Negre, en el libro «Muéveme».
Ciao.

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