martes, 18 de agosto de 2026

Señor de la justa cercanía


 Cualquier segundo es una puerta para entrar en tiempo.

Todo centímetro es una tierra que lleva tu huella.

Cada color y cada aroma me hacen sentir tu fantasía jugando hacia el infinito.

En cada mirada se asoma la intimidad de tu misterio.

Todo golpe de azada cae sobre la tierra con certeza de cosecha.

Cada canto verdadero trae hasta mi corazón el rumor de la fiesta que ya empezó eterna al final de mi camino.

Señor, no puedes perderte en una clandestinidad absoluta: Yo me moriría en tu ausencia.

Ni puedes revelarte en toda tu grandeza: Yo quedaría absorbido en el resplandor de tu gloria.

Tú eres el Señor de la justa cercanía, del sacramento necesario que nos permite irnos haciendo, sin tanto frío y noche que quede crudo nuestro barro, ni tanto sol y mediodía que tu fuego nos calcine. 

Benjamín González Buelta

Ciao.

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