Hay gestos que dicen mucho sin hacer ruido.
Y aun así, se quedan en la gente.
A veces uno no nota el efecto que tiene en otros. Un consejo a tiempo, una ayuda pequeña, una manera de tratar a alguien con respeto. Eso también cuenta.
No hace falta hacer grandes discursos para marcar una diferencia. Muchas veces basta con vivir con cuidado, con verdad y con un poco de luz en lo cotidiano.
Lo bueno se nota. Se siente. Y suele viajar más lejos de lo que uno imagina.
Ciao.

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