domingo, 22 de julio de 2007

Demos un toque personal a nuestra vida


A cada uno de nosotros, Dios nos ha creado de una manera distinta. No hay dos personas que sean iguales físicamente en el mundo. Cada uno de nosotros somos irrepetibles.
Unos hermanos gemelos o mellizos, se pueden parecer en la cara, en la estatura, etc., pero interiormente siempre habrá algo que (por muy parecidos que sean en sus gestos y aficiones) nunca les hará ser iguales. ¿Por qué? Pues porque cada uno de los millones de seres que hay en el mundo es distinto a otro.
Esto me hace pensar que, cuando nosotros hacemos algo, todas y cada una de las cosas que hacemos, también tienen que ser distintas a las que hacen los demás. Podrán ser parecidas, pero siempre habrá algo que las distinga y les de ese sello personal que cada uno de nosotros imprime a las acciones que hacemos.
Debemos dar una chispa de gracia, un toque de originalidad a cada acción, para que en ella quede nuestro sello de indentidad.
Cada uno de nosotros sabemos cómo somos, y podemos ver cuáles son los dones que hemos recibido, pues aprovechémonos de esos dones y podremos hacer que las cosas normales y corrientes, se conviertan en algo atractivo para los demás.

Ciao.

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