sábado, 21 de julio de 2007

La imagen de una persona


Cuando éramos jóvenes, pasábamos mucho tiempo imaginando cómo sería nuestro "príncipe o nuestra princesa azul".
Jugábamos a averiguar qué aspecto tendría la persona que un día compartiría la vida con nosotros.
Ahora que ya los hemos encontrado, seguramente que nos pase lo mismo cuando vamos a conocer a alguien, y antes de presentárnosla nos hablan de ella.
Nos vamos imaginando como será por lo datos que nos dan de ella, y cuando la conocemos, si esa imagen no es la que nos habíamos formado, automáticamente la rechazamos aún sin conocerla.
Cualquier motivo es válido para sentir algo inexplicable que hace que nos alejemos de ella. Su forma de pensar, sus ideas políticas, sus creencias religiosas, su aspecto físico, su estilo de vida, su raza...
Cualquiera de estas cosas son buenas para hacernos pensar, que esa persona no es de nuestro agrado. La sentimos una extraña a nuestro lado y por eso no intentamos conocerla más, para así poder formarnos una idea más real de ella.
La verdadera imagen de una persona no se puede formar en el primer encuentro. Ni tal vez en el segundo o en el tercero. A las personas se las va conociendo poco a poco, y es tan solo así cuando podremos opinar si nos gusta o no su forma de ser, dejando a un lado sus creencias, sus ideas o sus formas de vestir y vivir. A las personas se las llega a conocer y a querer por el amor que son capaces de dar, y nosotros también estaremos obligados a darles un cariño cuando las conozcamos, que nos haga sentirlas cercanas desde el primer momento.
El amor que debemos sentir por ellas nos dice que:
Cada persona merece la pena. Que cada persona debe ser amada, y que debemos respetarla y tratar de conocerla, pues normalmente por su apariencia externa no la llegamos a conocer.
La primera impresión suele ser distinta a lo que es una persona después de un tiempo de trato y amistad.
He conocido personas aparentemente estúpidas, y que al pasar el tiempo se han declarado tremendamente tímidas, pero encantadoras. Y también he conocido a otras, que a primera vista resultaban encantadoras y simpáticas, y que después, han resultado ser agresivas y violentas.
Por eso amigos, yo os recomiendo que antes de hacer un juicio sobre una persona, tratemos de conocerla a fondo. Sólo así podremos opinar con la certeza de no equivocarnos con ellas.

Ciao.

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