domingo, 5 de abril de 2009

Crónica de un merecido premio


Amigos, si recordáis el 15 de Enero pasado, os daba la noticia del Premio a los Valores Humanos que le habían dado a mi amiga Ana Cruz, misionera seglar en Ecuador.
Hoy quiero ampliaros la noticia, y dejaros el testimonio con dos vídeos que han colgado en You Tube.





Os dejo el discurso que pronunció, porque muestra su verdadero sentimiento a la hora de entregarse al servicio de los demás.


Este fue su agradecimiento por el premio:

Para mí ha sido una gran sorpresa recibir también este premio pues llevo más de 8 años fuera de Jaén.
Quiero brindar este premio hoy a mi otra familia; a las personas que han compartido y comparten nuestros proyectos, nuestra manera de ver la vida y de afrontarla. Los que sufren cuando nosotros sufrimos y se gozan con nuestras alegrías en la distancia.
Ellos se agrupan en la Asociación de misioneros “OCASHA Cristianos con el Sur” y en la Asociación de Jaén “Latiendo con el Sur”. Ellos son puentes entre este primer mundo y el de allá, porque lo de tercer mundo nos aleja aún más.
Ojalá hubiese más puentes y menos fronteras.
Por último mandar desde este micrófono un abrazo a todos los ecuatorianos, latinoamericanos y extranjeros que viven en nuestra provincia. Ojalá sepamos acogerlos e integrarlos como ellos lo hacen con nosotros allá, donde nunca me he
sentido extranjera. Aún conservan muchos de los valores humanos que están desapareciendo en nuestra sociedad, donde no deberían existir premios en esta categoría porque todos deberíamos ver al otro con el mismo AMOR que nos vemos a nosotros mismos.
Gracias.

Este fue su discurso:


Buenas noches a todas y todos los presentes:
Quisiera tener esta noche un espacio para hablar de la vida, de la vida que no es perfecta, que muchas veces se desecha, que tiene carencias, que es limitada, que a veces es asediada por la enfermedad, la discapacidad, la falta de hospitales, de escuelas.
Esas vidas imperfectas, frágiles, “tercermundistas” como se dice aquí, son las que defendemos en nuestro proyecto en el Hogar de Belén en Ecuador. Llevo más de ocho años viendo como la VIDA suele vencer sobre todas las dificultades si se hace una verdadera apuesta por ella, si se construye poco a poco un nido para acogerla.
Y si hablo de VIDA tengo que hablar también de familia, para mí es una palabra clave tanto en mi vida personal como de trabajo, de compromiso. Es la verdadera escuela de valores humanos.

Por eso, aunque pensaba dar las gracias primeramente al Diario Jaén y al jurado por este reconocimiento, creo que en primer lugar ese agradecimiento le corresponde a mi familia. A mis padres que han modelado este barro con su constancia y su amor incondicional. Mi madre que me ha transmitido su fe profunda en Dios y su capacidad de entrega a los demás, y mi padre su amor al trabajo y la tolerancia hacia todos y todo.
Ellos me han ayudado a mirar con bondad la vida y a respetarla siempre.
A mis cuatro hermanos, que me han hecho crecer sin complejos, y me han integrado siempre en los juegos, haciéndome sentir igual que ellos a pesar de mis limitaciones. Cada uno de ellos, en su ambiente, son un ejemplo de valores humanos.
A mi pequeña familia, a Antonio y mis dos hijos ecuatorianos Carla y Paco. A veces pienso que mi familia con tanta diversidad representa en pequeña escala a toda la humanidad. Cada uno tan diferente en raza, carácter y gustos. Y sin embargo, qué fácil quererse, que fácil convivir.
La mitad de este premio es para mi marido Antonio, compañero de camino desde los 20 años. Hoy lo quiero hacer presente ya que no puede acompañarme en este acto debido a que está en Ecuador llevando adelante toda la tarea. Él me ha enseñado que otro mundo es posible, que se puede vivir en clave de AMOR, que es el mayor valor humano que puede haber.
Este premio de hoy lo recibo con el orgullo de poder visibilizar el trabajo de tantos misioneros que dedican parte de su vida, en algunos casos toda, a los demás. Ellos son los que se quedan cuando todos se van, los que mantienen la esperanza cuando ya todo está perdido. Como decía Bertolt Brech, son los imprescindibles.
Ahora sí, para terminar, dar las gracias al Diario Jaén, al jurado y a todos los lectores porque han pensado que vivir como yo vivo merece la pena.
Gracias.


Este es el enlace del Hogar de Belén, por si queréis visitarlo.

http://www.hogardebelen.org/


Ciao.

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