domingo, 16 de agosto de 2009

La atracción humana


La atracción humana es esencial para la comprensión de la condición humana que afirma que somos un imán viviente.
De forma inevitable atraemos hacia el círculo de nuestra vida a aquellas personas y situaciones que estén en armonía con tus pensamientos dominantes. Las almas gemelas se atraen.
Los pájaros del mismo plumaje van juntos en bandadas. Todo lo que en nuestra vida hayamos atraído hacia nosotros, lo hemos hecho por la clase de persona que somos y especialmente por nuestra forma de pensar.
Los amigos, la familia, las relaciones, el trabajo, los problemas y las oportunidades han sido atraídos hacia nosotros por nuestro modo habitual de pensar en cada una de estas áreas. Tenemos un ejemplo de esto en la música llamado el principio de resonancia simpática.
Si se colocan dos pianos separados en una habitación grande y se golpea en uno de ellos la nota «do», se puede ir seguidamente hacia el otro piano para observar que en él la cuerda correspondiente a la nota «do» está vibrando con idéntica intensidad que la cuerda hermana del primer piano.
Pues bien, según este mismo principio, nosotros tendemos a conocer y relacionarnos con gente y situaciones que vibran en armonía con los pensamientos y sentimientos que nos dominan.
Si miramos cada uno de los aspectos de nuestra vida, tanto positivos como negativos, nos daremos cuenta de que todo tu mundo está fabricado por nosotros y que, cuanta más carga emocional pongamos en un pensamiento, más grande será la intensidad de la vibración y más rápidamente atraeremos hacia nuestra vida a gente y situaciones que sean afines a dicho pensamiento.
Esta ley siempre está actuando a nuestro alrededor. No tenemos nada más que pensar en un amigo o en una amiga y lo más probable es que el teléfono esté sonando con él o ella al otro lado de la línea.
Decidimos hacer algo, e inmediatamente después comienzan a llegarnos ideas nuevas y ayudas. Somos como un imán atrayendo limaduras de hierro.
Mucha gente se retrae porque no sabe cómo trasladarse desde donde se encuentra hasta donde quiere ir.
Con la ley de atracción, sin embargo, no es necesario tener todas las contestaciones antes de comenzar.
Siempre que tengamos claro lo que queremos y con la clase de gente que nos conviene asociarnos, terminaremos arrastrándola dentro de nuestra vida.
Nuestros pensamientos constituyen una forma de energía que vibra a una velocidad determinada en función del nivel de intensidad emocional que acompañe al pensamiento. Cuanto más eufóricos o temerosos estemos, más rápidamente nuestros pensamientos irradiarán de nosotros y atraerán hacia nuestra vida a personas y situaciones afines.
La gente feliz y alegre parece que atrae a otra gente alegre y feliz.
La persona que posea conciencia de prosperidad parece que encuentra ideas y oportunidades para hacer dinero.
La ley de atracción actúa en todas partes y en todo momento.
Podemos tener más, ser más y hacer más porque podemos cambiar como persona.
Podemos cambiar nuestros pensamientos dominantes por medio de un riguroso ejercicio mental.
Podemos auto disciplinarnos enfocando nuestros pensamientos hacia lo que nos interese y rehusando pensar sobre lo que no nos convenga.
De la persona que utiliza la ley de atracción de un modo positivo se dice que tiene suerte.
Ésta es sin duda otra manera de intentar explicar por qué tantas buenas cosas y tanta gente provechosa se ven acogidas en el seno de la vida de aquellos que tienen muy claras sus metas y son perennemente optimistas sobre su consecución.

Ciao.

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