miércoles, 28 de octubre de 2009

Palabra de vida Octubre 2009: "El desafío de amar siempre"



Me llega un poco tarde la Palabra de Vida del mes de Octubre, y como cada mes aquí os la dejo para que la leáis y la meditéis.

“Constancia”.

Ésta la traducción de la palabra original griega, que es rica en contenido. Incluye también paciencia, perseverancia, resistencia, confianza.
La constancia es necesaria e indispensable cuando sufrimos, cuando somos tentados, cuando somos proclives a desanimarnos, cuando somos atraídos por las seducciones del mundo, cuando somos perseguidos.
Pienso que tú también te has encontrado, al menos, en una de estas circunstancias y has experimentado que, sin constancia, podrías haber sucumbido. A veces quizás has cedido. Ahora tal vez, justamente en este momento, te encuentras inmerso en alguna de estas dolorosas situaciones.
Y bien, ¿qué hacer? Recomienza y... persevera. De otro modo, no puedes llamarte “cristiano”. Lo sabes: quien quiere seguir a Cristo tiene que tomar cada día su cruz, debe amar, al menos con la voluntad, el dolor. La vocación cristiana es una vocación a la constancia. Pablo, el Apóstol, muestra a la comunidad su perseverancia como signo de autenticidad cristiana. Y no duda ubicarla en el plano de los milagros. Si además se ama la cruz y se persevera, se podrá seguir a Cristo que está en el cielo y, por lo tanto, salvarse.

“Gracias a la constancia salvarán sus vidas”.

Se pueden distinguir dos categorías de personas: las que sienten la invitación a ser verdaderos cristianos, pero esta invitación cae en sus almas como la semilla sobre el pedregullo. Mucho entusiasmo, como fuego de paja, y después no queda nada.
Las segundas, en cambio, reciben la invitación, como un buen terreno recibe la semilla. Y la vida cristiana germina, crece, supera dificultades, resiste a las tormentas. Éstas tienen constancia y... “gracias a la constancia salvarán sus vidas”.
Naturalmente, si quieres perseverar no te bastará apoyarte sólo en tus fuerzas. Te hará falta la ayuda de Dios. Pablo llama a Dios: “El Dios de la constancia”.

Es a Él, entonces, que tienes que pedirla y Él te la dará. Porque si eres cristiano no te puede bastar el haber sido bautizado o alguna esporádica práctica de culto y de caridad. Te hará falta crecer como cristiano. Y todo crecimiento, en campo espiritual, no puede acontecer si no en medio de las pruebas, los dolores, los obstáculos, las batallas.
Hay quien sabe ser constante de verdad: es el que ama. El amor no ve obstáculos, no ve dificultades, no ve sacrificios. Y la constancia es el amor probado.
[...]
María es la mujer de la constancia. Pide a Dios que te encienda en el corazón el amor por Él; y la constancia, en todas las dificultades de la vida, te llegará como consecuencia, y con ésta habrás salvado tu alma.

“Gracias a la constancia salvarán sus vidas”.

Pero hay más. La constancia es contagiosa. Quien es constante da ánimo también a los demás para seguir hasta el final.
[...] Apuntemos alto. Tenemos una vida sola y es también breve. Apretemos los dientes día tras día, afrontemos una dificultad tras de la otra para seguir a Cristo... y salvaremos nuestras almas.

Chiara Lubich


Ciao.

3 comentarios:

Angelo dijo...

hacía tiempo que no leí nada de Chiara Lubich. Me alegra haberla encontrado en tu blog. Esta constancia es la que tenemos que pedir. Esta es la que me propusiste hace unos días y que te agradezco. Un beso

Antonio Martínez dijo...

Hola, creo que sabes que te sigo desde hace tiempo y aunque no siempre me siento identificado con el fondo religioso de tus entradas, no te puedes ni imaginar lo que me reconforta tu lectura.

Un fuerte abrazo

lojeda dijo...

Gracias Angel. Me alegra que te guste Chiara Lubic. Yo no pertezco al movimiento de los Focolares, pero la Palabra de Vida me parece una buena manera de profundizar en la Palabra de Dios y además intentar seguirla.

Antonio, no siempre se tiene que estar de acuerdo en el sentido de los post que leemos, pero me alegra que te reconforten mis post.
Ya te he visitado en tu blog, que no conocía y me ha encantado.

Un abrazo a los dos