miércoles, 9 de diciembre de 2009

Entrar en las las profundidades de Dios


“Bogad mar adentro y echad vuestras redes para pescar” (Lucas 5:4)

Los discípulos habían estado pescando la noche anterior sin ningún resultado. Pero al día siguiente Jesús los anima a llevar las barcas al fondo del mar, donde había mayor profundidad.

Les manda echar las redes para pescar. Estas redes ya habían sido lavadas y recogidas , sin embargo Simón se decide a obedecer a Jesús en contra de toda lógica humana, “en tu palabra echaré la red”.

La fe es respuesta a Dios, la obediencia se debe materializar en conductas concretas.
“Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces”.

Fue cuando obedecieron a Jesús con una acción humana, cuando vieron el gran milagro de Dios.

El mundo dice:
Si veo, creo, aquí nos guiamos por los sentidos naturales.
Jesús nos dice:
“Si crees, verás la gloria
de Dios”.

Esta es la diferencia de sentir las cosas a un nivel sobrenatural.

A muchos les cuesta meterse en las profundidades de Dios; se quedan en la orilla, allí todo es más seguro, pero no arriesgan.

Algunos se animan a mojarse un poco los pies en el río de Dios, otros más audaces se introducen hasta las rodillas, otros hasta la cintura o aún, los más valientes hasta los hombros... Pero son pocos los que se sumergen completamente, dejando que el fluir de Dios los lleve por donde Él quiere.

Las profundidades nos asustan, no podemos hacer pie y perdemos nuestra seguridad.
Así quiere Dios que sea nuestra experiencia espiritual. Que tengamos fe en Él, no en nuestras convicciones.
Si los discípulos se hubieran quedado en tierra o a la orilla del mar, no hubieran visto el obrar milagroso de Dios. Si hubieran obrado con su experiencia de pescadores, no hubieran echado otra vez las redes al mar, pensando que iba a ser infructuosos su trabajo, sin embargo obedecieron la palabra de Jesús y el milagro se produjo.

Deja la superficialidad espiritual y comienza a sumergirte en las profundidades de Dios, vas a ver cosas grandes y ocultas que nunca conociste antes.

Ciao.

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