lunes, 2 de septiembre de 2013

¿Qué queremos para nuestros hijos?

Si preguntamos a los padres, qué desean por encima de todo para sus hijos, se pueden recoger algunas respuestas como:

* "Quiero que mis hijos sean felices".
* Que sepan cómo disfrutar de la vida y apreciar cada día como algo maravilloso.
* Que se sientan satisfechos e importantes como personas.
* Que tengan sentimientos positivos sobre sí mismos y sobre la vida.
* Que crezcan sabiendo cómo enfrentarse a los problemas y, que éstos, no les derroten.
* Que no se sientan deprimidos e inseguros.
* Que tengan un fuerte sentido de la paz interior, que los sustente en épocas difíciles.
* Que sean sensibles, responsables y respetuosos con la naturaleza y con la humanidad.
* Que descubran y ejerciten sus capacidades, se sientan satisfechos y tengan el estímulo de un propósito en la vida.
* Que se sientan queridos y sean afectuosos.
* Que gocen de buena salud, tanto física como mental…

Educar a un hijo no es fácil, hay que ser pacientes y perseverantes en cuanto a su educación, pues de un día para otro quizá no se observen los resultados, pero el tiempo demuestra que la educación es un camino, un proceso y los frutos se perciben con el paso de los años.
Y cuando hablamos de educación no solo nos referimos a la formación escolar, que, por supuesto, es importante, sino a la educación que los padres debemos dar a nuestros hijos en el día a día, formándoles y enseñándoles en cada una de las situaciones que se viven.

Que nuestros hijos adquieran correctos valores dependerá no solo de su propio carácter, sino de lo que aprendan en el seno familiar. Si el niño crece en un ambiente en el que se sienta querido, respetado, protegido y seguro aprenderá los valores adecuados para amar, preteger, respetar y dar seguridad cuando crezca.
Los niños necesitan a alguien que les guíe, que les anime y les ayude en el transcurso de su vida. Necesitan sentirse apoyados, valorados, queridos, seguros…Y para eso estamos los padres, somos su mejor ejemplo, su modelo a seguir en todos los aspectos.
Debemos de enseñarles con el ejemplo y utilizar los valores que queremos que aprendan, no solo por ellos sino por nosotros mismos también.
El proceso de desarrollo de nuestros hijos incluye también el nuestro, pues educando nos educamos y enseñándoles aprendemos también nosotros.

“Como padres tenemos la misión de mirar en nuestro interior de manera sincera, y ver si nos comportamos como queremos que sean nuestros hijos”.

Ciao.

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