domingo, 1 de septiembre de 2013

Seguir las huellas de los demás


Las huellas son las marcas del camino recorrido por los otros. Aunque cada persona debe hacer su propio camino, las huellas de otros nos pueden servir, sobre todo si andamos perdidos o desorientados.
¿Cuál es nuestra situación actual?
A lo mejor nos hemos creado una fachada, con la que aparentamos tenerlo todo muy claro en la vida, que estamos muy seguros de nosotros mismos, que lo controlamos todo, que sabemos vivir la vida sin problemas y a tope, pero en realidad somos unos pobres inseguros desorientados que no somos lo todo lo felices que nos gustaría, cargados de rarezas, complejos e inseguridades y además que no aceptamos a algunas personas e incluso las odiamos.
¡Atención! si esto es así,  no somos diferentes del resto de los mortales, simplemente somos humanos y los seres humanos somos así.
Por eso Cristo se hace hombre como tú y como yo, porque solo desde la humanidad con el Espíritu Santo se entiende y se puede amar a los hombres con sus imperfecciones y Cristo nos ama, nos quiere, tanto que ha dado su vida por todos nosotros y por el resto de la humanidad, en esta lista incluye a los malos y a los muy malos, a todos, (que pena si  pensamos que estamos en el grupo de los buenos, entonces debemos estar solos, y además no necesitaremos seguir las huellas de nadie).
Si seguimos las huellas del que ama así, en esta dimensión sobrenatural, estaremos en el camino inequívoco que nos lleva a la vida, y estala vida es entender al prójimo, excusarlo, aceptarlo, amarlo tal y como es.
Los acontecimientos de nuestro sufrimiento en esta vida, nos marcan el camino de la cruz y si en esa cruz ponemos a Cristo empezara a brotar en nosotros el amor al prójimo sufriente descubriendo así en el prójimo a otro Cristo.

Ciao.

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