Cuando algo nos hace daño, sabemos que tenemos que desprendernos de ello, pero no siempre es tan sencillo. Ya sea una amistad, trabajo o relación, si le hemos dedicado mucho tiempo y hemos invertido nuestros sueños y emociones, nos resistiremos a abandonar, y solemos aferrarnos a ello a cualquier precio.
Es una trampa muy peligrosa que nos encadena a lo que nos hace mal, y es más común de que se pueda pensar. Además, al aferrarnos, se continua aumentando la inversión emocional y cada vez será más difícil dejarlo. Entender que algo no funciona y que debemos desprendernos de ello, para muchas personas es interpretado como un reconocimiento de que todo el esfuerzo no ha servido de nada. Estas creencias hacen aparecer la sensación de fracaso y esto es un duro golpe para la autoestima.
Juan Sánchez Lebrero Psicólogo
Ciao.

No hay comentarios:
Publicar un comentario