Si digo «voy», y me quedo.
Si canto paz, y golpeo.
Si ofrezco pan y doy piedras.
Si hablo de amor y lo niego.
Si farfullo mil promesas para las que nunca hay tiempo, despiértame, Dios, pues duermo y sin saberlo ando ciego.
Si digo, «no», pero acepto.
Si aunque proteste, me entrego.
Si lo que rechazo hablando lo contradicen los gestos.
Si hay más verdad y evangelio en mis obras que en mis versos, alégrate, Dios, pues vivo en tus brazos, aun sin verlo.
José María R. Olaizola, SJ
Ciao.

No hay comentarios:
Publicar un comentario