miércoles, 14 de enero de 2026

Primeros 13 compases del año


 Comenzó un año y, con él, ese instante silencioso en el que todo parecía posible otra vez. No porque ignoremos lo vivido, sino precisamente porque lo hemos atravesado. Empezar no es olvidar: es elegir. Elegir fe cuando el ruido empuja al cinismo, esperanza cuando el cansancio invita a bajar los brazos, ilusión cuando lo fácil sería conformarse.

La fe no es ingenuidad; es una forma de valentía. Es creer que las ideas —cuando nacen del cuidado, de la justicia, del deseo sincero de convivir— no solo no pueden detenerse, sino que tampoco deben separarnos. Porque las ideas verdaderas no levantan muros: Abren caminos. Y cuando se comparten, se vuelven más fuertes que cualquier frontera artificial.

Vivimos tiempos donde abundan los agoreros de la división, los discursos inflados de ego que prometen certezas a cambio de fragmentarnos. Se creen dioses y no saben el daño que pueden llegar hacer. Pero frente a ese ruido, hay una convicción más honda: La sociedad puede ir por otro lado. Puede elegir el encuentro en lugar de la sospecha, la cooperación en lugar de la competencia permanente, el nosotros frente al yo ensimismado, el darnos la mano frente a discurso de odio y trasnochados.

La esperanza no es esperar sentado. Es moverse con sentido, incluso sin garantías. Es confiar en que cada gesto —por pequeño que parezca— suma a un clima distinto, más humano. Y la ilusión no es un lujo infantil: Es el motor que nos empuja a imaginar futuros mejores y, sobre todo, a trabajar para hacerlos posibles.

Que este inicio de año nos encuentre así: firmes en las ideas, abiertos en el corazón, y convencidos de que, aun en medio de la incertidumbre, siempre existe la posibilidad de elegir un camino común. Porque cuando la fe se vuelve colectiva, la esperanza deja de ser un deseo y empieza a parecerse a un proyecto compartido.

Una pena que, algunos, quieran que el viejo año se siga prolongando en formas, verbo y actitudes. Nosotros, eso sí, a lo nuestro. Por otro lado.

Javier Leoz Ventura

Ciao.

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