Decir "Buenos días" nos recuerda que cada amanecer es una oportunidad para creer: creer en nuestra propia fortaleza, en los sueños que aún laten dentro de nosotros y en la protección divina que nos acompaña incluso cuando no la vemos.
Habla de una fe activa, viva, que no se limita a esperar, sino que elige confiar en que todo saldrá bien, aun cuando el camino no esté del todo claro.
Nos anima a guardar dentro del alma aquello que nos da alegría, lo que alimenta la esperanza y fortalece el espíritu.
El mensaje culmina como un abrazo de Dios cuidando, sosteniendo y acompañando durante todo el día.
Es una bendición sencilla, pero poderosa, que transmite paz, consuelo y la certeza de que no estamos solos.
Es un “buenos días” que no solo se lee... Se siente con el corazón .
Ciao.

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